Margarita Xirgu

 

 

 

10. LA CASA DE BERNARDA ALBA

 

Margarida Xirgu protagonizando Bernarda Alba.

Foto CIDDAE. Teatro Solís



El día que Federico García Lorca dió a conocer el primer acto de "Doña Rosita la soltera", Margarita Xirgu le dijo que el papel no era para ella:
-¿Era o no?
-De sobra sabías tú que lo era ...
-Como que lo hice para ti. Y ahora, ¿qué papel quieres que té haga?
-Un papel de mala.
-Té lo haré
García Lorca pensaba ya en Bernarda Alba.

 

Foto sacada del libro de Antonina Rodrigo: Margarita Xirgu y su teatro

Margarida Xirgu junto con la actriz Milagros de la Vega, en su última representación teatral de "La casa de Bernarda Alba" en 1958, en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires.

Foto TNC.


En enero de 1.945, la Xirgu recibe a través de Julio Fuensalida, amigo de la familia García Lorca y autorizado por ellos, la obra póstuma del poeta: "La casa de Bernarda Alba", subtitulada "Drama de mujeres en los pueblos de España". Es la pieza que, con "Bodas de sangre" y "Yerma", cierra la trilogía emblemática del poeta y dramaturgo. Lorca lo había terminado el 19 de junio de 1.936, justo nada más dos meses antes de ser asesinado por los fascistas, habiendo ofrecido sólo dos lecturas privadas.

 


Escrita para la actriz, largamente esperada, no llega a sus manos hasta nueve años después. La emoción de Margarita es tan intensa que no sabe qué tiene: quiere leerla en casa, sola; sin embargo, cuando se la entregan, no se ve capaz. Vuelve a casa con su marido Miquel Ortín y no se atreve a tocarla, como si fuera una reliquia. Una vez leída, sabe que su papel, el de madre de las cinco hijas, es una creación preciosa.

 

Margarida Xirgu protagonizando Bernarda Alba.

Foto: Gaspar/Museo Nacional del Teatro de Almagro


"La casa de Bernarda Alba" presenta un realismo casi fotográfico que se envuelve con la particular atmósfera poética lorquiana. Para la Xirgu, con esta obra, Lorca entra en su madurez como poeta de la acción. En sus ojos, el personaje de Bernarda simboliza la opresión: como todas las opresiones, desemboca en el fracaso de los que las imponen. Las mujeres se escapan, como lo hacen a veces los pueblos

 


Foto sacada del libro de Antonina Rodrigo: Margarita Xirgu y su teatro

 

La obra empieza con el entierro del esposo de Bernarda. Son ya seis mujeres, la madre y cinco hijas, sin hombre. Las hijas vírgenes que queman por dentro como la tierra solar que las envuelve; la madre rígida, sarmentosa, en el cuidado de la honra de las solteras, lo más caro y difícil de guardar de la herencia paterna. La sombra de Pepe el romano, el prometido que no aparece en escena, abrasa el sexo de las hermanas. Está comprometido con una, sin embargo, burlando los cien ojos de la madre, consigue hacer suya a la más pequeña, la más tierna. Los celos, el deseo, la angustia, el odio contenido, la resignación y la vergüenza componen la atmósfera de los tres actos, lacónicos y secos tanto en la acción como en el diálogo. La hija deshonrada es descubierta. La madre coge la escopeta y sale a disparar contra el ladrón de la virtud de su casa; falla el tiro y Pepe el romano huye con su jaca. El final de la obra es tremendo: la hija deshonrada se cuelga en el granero. "¡Todas las bocas selladas! ¡Silencio! ¡Que nadie sepa nada en el pueblo! ¡Descolgadla! ¡Mí hija ha muerto virgen! ¡Llevadla a su cuarto y vestidla como una doncella!...Yo no quiero llantos ¡A callar he dicho! ... La hija de Bernarda Alba ha muerto virgen. ¿Me habéis oido? ¡Silencio! ¡Silencio!".

 

La casa de Bernarda Alba.

Foto: Gaspar/Museo Nacional del Teatro de Almagro


La Xirgu enseguida escoge a las quince actrices del reparto pues el único hombre del montaje es Santiago Ontañón que hace los decorados, organiza los ensayos y vela por todos los detalles: el carácter de los personajes, imbuyéndoles la máxima humanidad, y la plasticidad global del espectáculo.

 

Foto sacada del libro de Domènec Guansè: Margarita Xirgu


Margarita Xirgu protagonitzando "La casa de Bernarda Alba"

Foto Biografia Antonina Rodrigo

 

Los personajes son asumidos por:
Bernarda (60 anys): Margarita Xirgu
María Josefa (madre de Bernarda con 80 anys): Antonia Herrero
Angustias (hija de Bernarda con 39 años): Teresa Serrador
Magdalena (hija de Bernarda con 30 años): Carmen Caballero
Amelia (hija de Bernarda con 27 años): Teresa Pradas
Martirio (hija de Bernarda con 24 años): Pilar Muñoz
Adela (hija de Bernarda con 20 años): Isabel Pradas
La Poncia (criada con 60 años): María Gámez
Criada( 50 años): Luz Barrilaro
Prudencia (50 años): Emilia Milán
Mendiga: Teresa León
Mujer 1ª: Susana N. López
Mujer 2ª: Aída Espí
Mujer 3ª: María López Silva
Mujer 4ª: Emilia López
Muchacha: Susana Canales

 



La Xirgu (Bernarda) y Isabel Pradas (Adela, la hija pequeña)

 

Estrenada el 8 de marzo de 1.945, el éxito es clamoroso. Después del último ¡Silencio! De Bernarda, el público que llena a rebosar el Teatro Avenida de Buenos Aires, estalla en aplausos dedicados al poeta y a la actriz. La Xirgu se acerca al proscenio y, con la voz rota por las lágrimas, exclama: "Él quería que esta obra se estrenara aquí y se ha estrenado, pero él quería estar presente y la fatalidad lo ha impedido. Una fatalidad que hace llorar a muchos seres. Maldita sea la guerra!" Una avalancha de flores invade el escenario. Es la gratitud del público argentino hacia una artista que se convierte ya en un símbolo. El hermano del poeta, residente en Nueva York, le envía un telegrama para felicitarla. "La casa de Bernarda Alba" es, para Margarida Xirgu y para la crítica, la más lograda del poeta. En recuerdo de aquella noche se pone una placa en el Teatro Avenida de Buenos Aires.

 

 

Pedro Mortheiru -el director de la obra- y Fernando Dehesa -responsable del vestuario e iluminación- dijeron después de la estrena: <<Margarita Xirgu nos mostró el camino que estaba tomando el nuevo teatro: parlamentos memorizados y ausencia de apuntador (consueta en Argentina), iluminación en lugar de bambalinas, vestuario a la medida de la época en lugar de disfraces y escenografía real en lugar de telones pintados>>

 

Margarida Xirgu protagonizando Bernarda Alba.

Foto: Gaspar/Museo Nacional del Teatro de Almagro

Cartel de la estrena de "La casa de Bernarda Alba".

Foto Institut del Teatre

vestido de La casa de Bernarda Alba

archivo Institut del Teatre de Barcelona

 

64 años después del estreno de "La casa de Bernarda Alba", asistí como espectador -el 17 de junio de 2009 al Teatre Nacional de Catalunya- a su representación, dirigida esta vez por Lluís Pasqual, con escenografía de Paco Azorín y protagonizada por Núria Espert, con la colaboración de Rosa Maria Sardà en el papel de Poncia la criada.

 



"La casa de Bernarda Alba".

Foto David Ruano TNC

 

Núria Espert, en su actuación, me pareció digna de los mejores adjetivos que le pusieron en su día a mi tía Margarita Xirgu: ilustre, eminente, superdotada, eximía, exquisita, insigne artista,... La Espert a sus recien cumplidos 74 años, después del último ¡Silencio! de Bernarda, hizo que el público la aplaudiéramos con fervor. Había estado magnífica, yo diría mucho mejor que en las tres grandes obras realizadas con el director argentino Víctor García: "Las criadas" de Jean Genet, "Yerma" de Federico García Lorca y "Divinas palabras" de Ramón María del Valle-Inclán, de las cuales aun recuerdo a Núria en "Yerma" montada sobre un enorme mástil con reminiscencias erótico-falocráticas y con los pechos desnudos, como una de las imágenes en el teatro que más me impactaron en mi juventud.

La Espert tuvo siempre en su repertorio, obras también representadas por la Xirgu, como entre otras: "Doña rosita la soltera", "Medea", "Salomé", "La Celestina",... y las ya citadas "Yerma", "Divinas palabras" y "La casa de Bernarda Alba".

 

Núria Espert protagonizando "La casa de Bernarda Alba".

Foto David Ruano TNC


La actuación de Rosa Maria Sardà, interpretando a Poncia, la criada, es digna también de todo elogio por mi parte.

 

Rosa María Sardà y Núria Espert en "La casa de Bernarda Alba".

Foto David Ruano TNC

 

Me acompañaron a la representación mi hermano Jordi y mi cuñada Marisa. Terminada la función después de 1 hora y 40 minutos sin entreacto, impresionados todavía por la belleza de la obra, por su excelente puesta en escena y la magistral interpretación de las actrices, esta vez no 15, sino 12 en los papeles principales más 29 vecinas; nos vimos en la necesidad de felicitar a la protagonista, Núria Espert.

La esperamos a la salida de los camerinos y sólo al presentarnos como sobrinos nietos de Margarita, Núria nos abrazó y nos dijo lo feliz que estaba de encontrarse con parientes de la Xirgu. Nos comentó que ella siempre fue su referente, aunque no pudo conocerla, pues cuando inició sus giras internacionales con "Las criadas" de Jean Genet en 1969 -junto con la actriz Julieta Serrano y dirigidas por Víctor García- que le hubieran permitido visitarla en Punta Ballena, Margarita ya había fallecido en abril del mismo año. Nos explicó que a través de Alejandro Casona recibió, en vida de Franco, una foto dedicada de la Xirgu, que su marido el actor Armando Moreno y más tarde su empresario y manager, se encargó de ampliar y colgarla en el teatro, pero la policía represiva les obligó a sacarla. Nos relató que en junio de 2008 estuvo en la gala de inauguración del Festival de Mérida en el 75 aniversario de su creación, interpretando "Medea" con un vestido idéntico al que lució nuestra tía, a la que erigieron una estatua de bronce en la Plaza del Teatro. A lo que contestamos que nuestras primas si fueron. Mientras tanto apareció Rosa Maria Sardà a la cual Núria nos presentó y a la que tuvimos que aclarar -ante su extrañeza por nuestra edad- que nuestro parentesco con Margarita, procedía de ser la hermana de nuestro abuelo Miquel Xirgu.

 


Retrato de Núria Espert.

Foto David Ruano TNC


Yo le comenté que por carta, tía Margarita siempre nos preguntaba por los actores teatrales del momento en España, y que por supuesto en las listas que confeccionábamos siempre estaba presente la Espert. Le expliqué que Federico García Lorca cuando dio a conocer el primer acto de "Doña Rosita la soltera", Margarita Xirgu le dijo que el papel no era para ella, a lo que Federico respondió que si, que lo había hecho sólo para ella, pidiéndole que papel a continuación deseaba que le hiciera, contestando Margarita que lo que quería era un papel de mala, como así fue "La casa de Bernarda Alba", que concluyó la redacción el 19 de junio de 1936, dos meses antes de su asesinato. También relaté que "La casa de Bernarda Alba" fue leída por García Lorca el 12 de julio de 1936 en el domicilio del doctor Eusebio Oliver, en Madrid, donde estuvieron, entre otros amigos: Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Guillermo de Torre, cosa que tanto Núria Espert como Rosa Maria Sardà desconocían. Si en cambio conocían que Adolfo Salazar, a quien también le había leído Lorca esta obra, contó que Federico cada vez que terminaba la lectura de una escena exclamaba con entusiasmo: <<¡Ni una gota de poesía! ¡Realidad! ¡Realismo!>>, como si su meta de entonces fuera un teatro duro, escueto, clásico, sin el ornato lírico que solía añadir habitualmente a sus piezas, y que según nos relataron Núria y Rosa Maria, se habían encargado de respetar encarecidamente junto con Lluís Pasqual, en toda la representación de la obra.

Jordi finalmente le explicó que nuestra prima Ester i yo soportábamos la web familiar de Margarita Xirgu, que trás darle la dirección y comentarle su contenido, Núria nos comunicó que no dejaría de verla, de inmediato.

Así finalizó nuestra conversación, sintiéndonos en todo momento como si las hubiéramos conocido de siempre y sin ostentar ellas por su parte ningún rasgo de divas.


Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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