Margarita Xirgu

 

 

 

 

12. VIVIENDAS DE MARGARITA XIRGU EN BARCELONA

 

Margarita Xirgu vivirá sucesivamente en Barcelona en la calle Jaume Giralt nº 36, vivienda que ya no existe y donde hoy hay la ampliación de la plaza San Cugat y el Forat de la Vergonya; en el pasaje de San Benito, vivienda y pasaje que hoy ya no existen, cerca de la plaza San Pere; en la calle Nueva (antes Conde del Asalto); en la calle Hospital nº 125, vivienda que ya no existe donde hoy empieza la Rambla del Rabal; en la calle Bailén nº 66, bajos segunda, justo al lado del nº 70-72, donde está el templo-estudio de los Masriera -evocación del templo de Augusto que presidía la Barcelona romana en la cumbre del Mons Taber- que fue el taller de artista más excepcional que existió en Barcelona, inaugurado el 28 de abril de 1.884 y donde no sólo pintaban o dibujaban los hermanos Masriera, sino que también conservaban sus colecciones de arte europeo y también algunas orientales y lejanas, poco corrientes entonces en Barcelona. A partir de 1.902 se trasladaron parte de los talleres de joyería y platería, mientras la tienda todavía seguía en la calle de Ferran. Pues bien, cosas de la casualidad, en este edificio años más tarde, llamado Teatre Stadium (reformado en febrero de 1.933), el martes 15 de octubre de 1.935 Federico García Lorca leía por primera vez Doña Rosita la soltera ante toda la compañía Xirgu.

 

Bailén nº 66
Bailén, 70-72

 

Cuando tenía unos ocho años Margarita Xirgu -la preocupación de buscar horizontes más amplios para la educación de los dos hijos impulsaba a su padre- se trasladó a Barcelona dejando Gerona dónde habitaban en una casa mezquina, en un barrio triste de las afueras, del cual sólo le quedaba el recuerdo de la vía del tren, de una acequia con la hierba tierna y húmeda de los bordes, una niebla que envolvía, diluido en la irrealidad, el paisaje, y una lluvia persistente. Fueron a parar a un piso de la calle Jaume Giralt, número 36. ¡El cambio de decoración no resultaba muy favorable!. Barro y frío en invierno, polvo y moscas en verano, es lo que predominaba. Y gritos en todas partes y a la vez: gritos de chicos, acosándose por la calle, gritos de vendedores ambulantes, gritos de mujeres que se peleaban. El grito que más le alteraba los nervios era el grito, reiterado a intervalos, de una chica histérica del vecindario. La promiscuidad del barrio hacía que todos los dramas se materializaran a los ojos de la pequeña Margarita (ojos grandes, abiertos, visionarios). Dramas sórdidos de familia, dramas conyugales, dramas de escándalo, dramas espectaculares. Una mañana, a través de los cristales de la ventana de su dormitorio, ve en una habitación del otro lado del patio como una visión de pesadilla que le arranca un chillido de pasmo: unas piernas oscilando en el vacío. Son las de un hombre que acaba de colgarse.

Antes de hacer los doce años, Margarita empieza a trabajar en un taller de pasamanería de la calle Basea, cerca de Santa Maria del Mar. Sus padres se ven obligados, como la mayoría de las familias más desvalidas, a hacer trabajar a los hijos para sacar adelante la casa. La ley tan sólo prohíbe el trabajo de los niños y niñas menores de diez años. Con su trabajo en el taller, Margarita aporta un pequeño jornal a la economía familiar. Pero este trabajo no le gusta. Perdía el dedal, las tijeras, no encontraba los alfileres, derramaba por encima de mesas y sillas piezas de ropa, rodillos de hilo ... El desorden era tal, que su madre exclamaba:¡Pero, chica, para hacerte coser, hará falta que te pongamos criada!


3 enero 1936
 
25 agosto 1935

Estas cartas han estado enviadas a la dirección citada de la casa de Badalona

 

Antes de morir su madre, Pepeta Subirà el 1.926, la Xirgu compra, en noviembre de 1922, una casa de pescadores a primera línea de mar en Badalona, en la calle Santa Madrona nº 118, pues los médicos recomiendan que la madre mejore su salud cerca del mar y lejos de Barcelona. La casa no es reformada hasta abril de 1.931 y acabada en julio del mismo año.



Margarita Xirgu en Santa Madrona, 118 antes de ser reformada

 

Antes de morir, la Xirgu poseía casas en Barcelona en la calle Aragón nº 401, en la calle Torrijos nº 30 y en la calle Manso nº 43 que ya en julio de 1929 se hicieron reformas sin cobrar alquiler de los inquilinos; en ninguna de ellas llegó a vivir.



Algunos textos han sido extraídos de la biografía <<Margarida Xirgu>> de Domènec Guansé

XAVIER RIUS XIRGU

 

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