Margarita Xirgu

 

 

 

 

19. LOS AMIGOS CONSEJEROS DE MARGARITA XIRGU

 

Salvador Vilaregut i Martí (1.782-1.937) fue desde 1.907 un buen amigo de la Xirgu. Se conocieron al entrar a formar parte Margarita del cuadro de actores y actrices del Teatro Romea, con el Teatro Íntimo de Adrià Gual que preparaba sesiones de teatro moderno de Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, traducidas al catalán y de las que Vilaregut era el adaptador.

Salvador Vilaregut


Salvador Vilaregut fue un dramaturgo mediocre, pero un buen traductor y adaptador de obras teatrales. Las primeras adaptaciones con el Teatro Íntimo de Adrià fueron "Trocaría" de André de Lorde y Masson Forestier, "Poil de carotte- Pelo de panocha" de Jules Renard, "La mano de mono" del inglés W. Jacobs, "La fiaccola il moggio-La lámpara del odio" de Gabriel d'Annunzio, "The triumph of the philistines-La victoria de los filisteos" de Henrio Arthur Jones y "Die versunkene glocke-La campana sumergida" de Gerhardt Hauptmann. Más tarde en el 1.908 tradujo para la Xirgu "Los cascabeles" de Erckmann-Chatrian, en 1.909 "El buen rey Dagobert" de André Rivoire, "Miquette et sa mére" de Robert de Flers i Caillavet, en 1.914 "El corazón manda" de F. De Croisset en versión castellana, en el 1.915 "Carmen" de Prosper Mérimée, donde junto con Joaquim Muntaner hicieron el arreglo de la obra, y en 1.926 tradujo "Nuestra diosa" de Massimo Bontempelli.

 

"Carmen" representada en Sevilla

 

Vilaregut siempre le recordaba a las actrices competidoras, sobre todo las extranjeras.

 

 

Salvador Vilaregut era un ferviente admirador de Eleonora Duse que, como Margarita Xirgu, debía su primer éxito a "Teresa Raquin" de Émile Zola. Por la influencia de Vilaregut Margarita siempre se identificó espiritualmente con ella.

 

 

La foto que Margarida Xirgu le dedicó el 26 de diciembre de 1909, trae la siguiente dedicatoria: "A mi sincero amigo, Salvador Vilaregut. El hueco que hoy ocupo en el Teatro se lo debo a usted, usted con sus obras ha hecho que yo sea la actriz mimada del público de Barcelona. Es justo que le dé una prueba de lo mucho que se lo agradezco. Su amiga, que le estima y respeta. Margarita Xirgu".

Vilaregut fue el que convenció a la Xirgu en 1.912 ara que aceptara el contrato de Faustino Da Rosa, diciéndole que dejara de comportarse como una niña y que a pesar de sus grandes bigotes el empresario podía ser para ella como un hada.
En 1.925 la Xirgu ensayaba en Barcelona para su estreno en el Teatro Goya, la obra "Santa Juana" de Bernard Shaw. Durante estos ensayos, Salvador Vilaregut la iba a ver cada noche en el camerino. Ella le conservaba una bella amistad, aunque, obligada por las circunstancias, se valiera igual de las adaptaciones de traductores más hábiles o más artistas. Esta vez, sin embargo, llegó a encontrarlo impertinente. Sólo sabía hablarle del éxito que obtenía en París Ludmila Pitoëff en la interpretación de "Santa Joana". Él había asistido a una de las representaciones, y los ojos, la voz, las manos de la famosa y singular actriz lo tenían obsesionado. La Xirgu, que se iba impacientando, exclamó: "Bien, yo no soy una Pitoëff, pero haré lo que pueda!".

 

 

En 1.926 la compañía de la Pitoëff debutaba en el Teatro Tívoli de Barcelona. Inmediatamente Margarita Xirgu recibía en Madrid -dónde representaba también la misma obra "Santa Juana" en el Teatro Eslava- una carta de Vilaregut donde le hablaba de esta representación, en qué todo, según él, era refinado, exquisito, sublime y acababa la carta: "<Desafortunadamente, al salir del teatro, la desilusión fue abrumadora: en lugar de encontrarme en París, me encontraba en plena calle de Caspe!" Pocos días después, la compañía Pitoëff debutaba en Madrid. La expectación era enorme. Margarita decidió cerrar el teatro donde ella representaba la obra. "Esta noche -declaró- todos a ver "Santa Juana" de la Ludmila Pitoëff!". La Xirgu presenció la representación desde un palco, acompañada de Jacinto Benavente. Encontró muy interesante el trabajo de aquella singular actriz rusa adaptada a París. Benavente la encontró también admirable. Pero Margarita Xirgu le había hecho leer la carta de Vilaregut, y Benavente, en un entreacto, exclamó: "Hará falta que enviemos un telegrama a Vilaregut, que diga: "Vista la representación de "Santa Juana" por los Pitoëff, no hay motivo para despreciar la calle Caspe".
En 1.905, en Breda, Margarita Xirgu tiene una hemoptisis. Entre el doctor Baltasar Pijoan y Soteras (1.877-1.951) y el tisiólogo Lluís Sayé consiguen cicatrizar la lesión pulmonar de la actriz. Pero en la temporada 1.909-1.910 al planear la gira de verano por Cataluña, que era lo que más la cansaba (hostales mediocres, teatros claustrofóbicos, camerinos sórdidos...), la Xirgu es aconsejada por el doctor Pijoan que observe un tiempo de descanso en Breda, pues su salud no es buena. Siempre tendrá que hacer descanso de tanto en cuando en Breda, en Font Romeu, en el Parador de Gredos ... según su estado. Las visitas al doctor Pijoan se producirán hasta su marcha de España en 1.936.

Baltasar Pijoan

Archivo Col·legi Oficial de Metges de Barcelona


El doctor Pijoan fue en 1.917 el Director de la Escuela de Enfermeras de la Generalitat de Cataluña y también profesor de bromatologia.
En 1.919 escribió el libro "La enfermera moderna", que fue el primer manual destinado a la enfermería. Le siguieron otros, entre ellos hay que destacar "La asistencia de los enfermos".
Las continuas visitas de Margarita Xirgu al doctor Pijoan hacen que se desarrolle una estrecha amistad entre ellos, hasta al punto que muchas veces Margarita hace estancias en casa del médico, como lo demuestra la carta que envía a su hermano Miquel el 19 de junio de 1.931: "El lunes a las dos de la tarde saldrán en auto para Badalona (Josep Arnall y el chofer); yo saldré a media noche en el tren, que es más cómodo. Esperan llegar a las dos de la madrugada. El martes iran a cenar con nosotros Pijoan y Sra., probablemente me iré con ellos a su casa o al Hotel del Tibidabo...".

Las ciento treinta cartas escritas por la Xirgu a Joaquín Montaner entre 1927 y 1931 constituyen sin duda uno de los materiales textuales más interesantes para una historia de la escena española, ampliamente representada por actores como Enrique Borrás, Fernando Díaz de Mendoza, Francisco Morano, Alfonso Muñoz, Ricardo Puga, Emilio Thuillier, Antonio Vico y Ernesto Vilches; por actrices como Carmen Carbonell, María Guerrero, Irene López Heredia, Raquel Meller, Lola Membrives y Rosario Pino; por críticos teatrales como Enrique Díez-Canedo, Melchor Fernández Almagro, Eduardo Gómez de Baquero (Andrenio), Enrique de Mesa, Francisco Madrid y Ramón Pérez de Ayala; por empresarios como el marqués de Fontalba y Gregorio Martínez Sierra; por escenógrafos como Salvador Alarma, Manuel Fontanals y Miguel Xirgu; por directores de escena como Adrià Gual y Cipriano de Rivas Cherif; o, finalmente, por traductores como Ricardo Baeza.
Naturalmente, los autores de literatura dramática ocupan un lugar muy relevante y son, sin duda, algunos de los mejores de aquel momento. Mencionemos, entre otros, a Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Carlos Arniches, Azorín, Jacinto Benavente, Alejandro Casona, Federico García Lorca, Adrià Gual, Àngel Guimerà, Jacinto Grau, Eduardo Marquina, Joaquín Montaner, Pedro Muñoz Seca, Josep Maria de Sagarra y Ramón María del Valle-Inclán.
Por otra parte, hay también alusiones a artistas e intelectuales como, entre otros, Manuel Azaña, Luis Bagaría, Manuel Bueno, Victorio Macho y Margarita Nelken. Pero también al propio dictador Miguel Primo de Rivera: “El General está con Carmen, pronto se sabrá La noche iluminada de memoria. Estuvo con Luca de Tena, don Torcuato. ¡Qué don Juanes! Las piernas de la Carbonell hacen furor. En Madrid no se habla de otra cosa.”, escribe en la postdata de una carta a Montaner fechada en Madrid el 16 de enero de 1928. E inclusive alude también al “postín” de tener a algunos miembros de la familia real como espectadores de la “comedia de magia” de Benavente en un comentario crematístico de pleitesía monárquica: “La noche iluminada sigue muy fuerte. El martes noche estuvo la infanta Isabel, hoy por la tarde van los infantes don Jaime y don Gonzalo. Supongo que la verá toda la familia. Eso da postín y favorece la obra”.
Entre la Xirgu y Montaner se establece una correspondencia muy singular e intensa que a veces toma tintes de ingenuo flirteo sentimental. La actriz catalana, desde la primera carta conservada, del 25 de julio de 1927, se siente en deuda con el dramaturgo por la ayuda que le ha prestado a su hermano, el escenógrafo Miquel Xirgu: “¡Cuánta alegría me ha dado el recibir carta de mi hermano! Parece otro. Está animado y contento como nunca. ¡Dios se lo pague a usted!” .
Tres meses más tarde, el 27 de octubre de 1927, la actriz catalana le estrenó a Montaner en el Teatro Fontalba de Madrid su obra 'El hijo del diablo' que, pese a ser representada durante 32 funciones, no satisfizo al autor: “Acuérdese usted de Marquina. Cuántas obras de él no han llegado al éxito de 'El hijo del diablo'. ¡Ha de estrenar usted tantas obras y hemos de tener tantos éxitos”, le escribe en una carta fechada en Madrid el 9 de noviembre de aquel mismo año 1927.
Tal y como se demuestra en una carta fechada en Badalona el 28 de junio de 1928, es sorprendente que sea precisamente Montaner el consejero de la Xirgu entonces,  quien revela la inseguridad de la actriz en el ámbito político: la Xirgu le consulta sus dudas sobre si hacer teatro en catalán con Enrique Borràs, pese a estar bien retribuido, porque teme que esta decisión pudiera “parecer mal a cierta gente anti-catalanista”. Pero sin duda el fragmento epistolar de mayor interés es el momento en el que la actriz se refiere a la vinculación entre lengua, política y teatro en una carta a Montaner fechada en Font Romeu el 6 de agosto de 1930, es decir, diez meses antes de la proclamación de la Segunda República, donde opina de política aunque, según confiesa, “sin entender en ella”.



    Joaquín Montaner

Algunos textos han sido extraídos de la biografía:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu. Una biografía" de Antonina Rodrigo y del Wikipedia, así como del “Epistolario. Margarita Xirgu” de Manuel Aznar Soler y Francesc Foguet i Boreu.

 

Retrat de Margarida Xirgu aparegut en premsa.

Foto Centro de Investigación y Documentación, Festival de Mérida

 

Margarita Xirgu cuando terminaba la temporada de teatro, en verano,aprovechaba para descansar en la montaña en Breda, en Puigcerdà, Font-Romeu-Odeillo-Via, Parador de Gredos,...como explica este artículo:

 

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revista "Blanco y negro" 1928

cedida por Badalona Recuerdos



Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia


XAVIER RIUS XIRGU

 

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