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1.
A MARGARITA NO LE GUSTABAN LOS AGASAJOS INTRODUCCIÓN A
raíz del estreno de "Santa Juana" de G. Bernard Shaw en 1.926
y ante el éxito de la obra, Margarita Xirgu accede con reservas a recibir
un homenaje de las primeras figuras literarias y artísticas del país,
demostrando no ser nada vanidosa y no ser amante de agasajos, aunque siempre decía
que solo había una cosa por la que lamentaba ser actriz de teatro: porque
no quedaba un recuerdo y los actores se iban siempre estériles. Quizás
por dicha razón y a pesar de no gustarle el medio, protagonizó películas
mudas y sonoras, además de grabaciones de televisión. LOS
HECHOS 
George
Bernard Shaw (1.856-1.950; ver fotografía de George Bernard Shaw) escribió
el drama "Santa Juana" en 1.923, en el que la Iglesia después
de haber enviado a la hoguera a Juana de Arco, la doncella de Orleans, la canonizó.
En la obra, Juana es una mezcla de mística pragmática y de santa
hereje. G. Bernard Shaw sigue siendo la única
persona que ha obtenido un premio Nobel y un Oscar. El premio Nobel le fue concedido
en 1.925 por la misma "Santa Juana" y el Oscar al mejor guión
adaptado le fue concedido en 1.938 por Pigmalion.
Aprovechando el éxito de
G. B. Shaw, Margarita Xirgu estrena "Santa Juana"
en versión castellana, traducida por Julio Broutá,
en el teatro Goya de Barcelona, el 21 de octubre de 1.925.


Las fotografías adjuntas son el testimonio
de dicho estreno. Curiosamente,
la foto Sta.Juana de abajo desdice el rumor que la Xirgu se arrodillara siempre
con una sola rodilla a lo largo de toda la obra, para exaltar la ambigüedad
de su personaje entre lo místico y lo humano ( y un poco varonil), tal
y como relata Francesc Foguet i Boreu en su biografía. "Margarita
Xirgu, una vocación indomable"

archivo
familiar Xavier Rius Xirgu 
archivo
familiar Xavier Rius Xirgu Margarita estrena
de nuevo "Santa Juana" en el teatro Eslava de Madrid, el 23 de febrero
de 1.926. Ante el éxito despertado por
la obra, las primeras figuras literarias y artísticas del país programan
dedicarle un homenaje. Pero a Margarita no le gustaba, al contrario que a toda
la gente de teatro, todo aquello que sonaba a homenaje. "Me enfermo cuando
hablan de agasajos", solía repetir. 
archivo
familiar Xavier Rius Xirgu 
La
misma actitud adoptó cuando, en 1.927, Amadeo Vives el autor de "Bohemios"
le dijo: "Usted se mojará", pronosticándole que un día
le harían un monumento. Uno de los pocos homenajes que le tributaron
en su dilatada vida fue en esta ocasión, pues Jacinto Benavente le dijo:
"Acéptalo, acéptalo
. Porque se trata de un actor extranjero.
Es la forma que ninguno de los escritores españoles puedan ofenderse".

archivo
familiar Xavier Rius Xirgu 

Colección de escenografia
del Institut del Teatre
de la Diputació de Barcelona.






Finalmente, el
6 de marzo de 1.926 se celebró el homenaje en el hotel Ritz de Madrid.
Entre otros asistieron sus competidoras: Maria Guerrero y Lola Membrives, además
de un extenso número de escritores como Jacinto Benavente, Eduardo Marquina,
Luis Fernández Ardavín, Azorín, Serafín y Joaquín
Álvarez Quintero, Manuel Machado, Eugeni D'Ors, Salvador Vilaregut, Pío
Baroja, Ramón Pérez de Ayala,, Alberto Ínsua, José
Ortega y Gasset,
Asistieron también artistas como José Mª
Gol, Victorio Macho, Julio Romero de Torres,
periodistas como Margarita
Nelken, directores de escena como Fernando Díaz de Mendoza y el también
actor Emilio Thuillier, actores como Enrique Borrás, Josefina Santaularia,
Alfonso Muñoz, Rosa Luisa Gorostegui, Carmen Carbonell, Julia Pachelo,
Carmen Moragas, Pascuala Mesa, Elías Sanjuán, José Rivero
y un largo etc. de personalidades. A los postres, Cipriano Rivas Cherif dio
cuenta de las numerosas adhesiones recibidas; después el presidente del
Casal Català, Lluís Civil, ofreció a Margarita el nombramiento
de socia honoraria del centro, cerrando el acto Eduardo Marquina con un poema.
Dan fe de su presencia en el acto, los pergaminos de firmas de adhesión
que le entregaron a la Xirgu, los cuales se adjuntan en los documentos: Ritz01
..Ritz05 
Mucho
más tarde, en una conferencia pronunciada por Margarita Xirgu en la universidad
de Montevideo, en mayo de 1.951, la actriz trató fundamentalmente de la
posteridad abstracta de los actores. Decía la Xirgu al dirigirse a las
generaciones de jóvenes que se interesaban por el teatro, que el músico,
el poeta, el pintor, el dramaturgo podía atravesar el tiempo con su obra
porque quedaban en ella, mientras que ese mismo tiempo se encargaba de destruir
la labor dramática del actor, que contaba sólo para recrear su arte,
con el plazo de su vida. Quizás
para dejar como el músico su partitura y el escritor su libro, actuó
en varias películas y grabaciones, aún y no gustarle el medio.
Protagonizó: en 1.909, "Guzmán el Bueno", de Fructuós
Gelabert y Enrique Giménez director de escena; en 1.910, "La muerte
del tirano" y "Violante", de Enrique Giménez y Narciso Cuyás;
en 1.914, "La Reina Jove", de Magi Murià con guión adaptado
de A. Guimerá; en 1.916, "El nocturno de Chopin", dirigida por
Adrià Gual y fotografíada por F. Gelabert; en 1.917, "El beso
de la muerte" y "Alma torturada"; las dos de Magí Murià;
en 1.938, "Bodas de Sangre", film sonoro de producción argentina
de Edmundo Guibourg; adaptación de la obra de García Lorca, con
Amelia de la Torre y Pedro López Lagar y, finalmente, en 1.958, "La
casa de Bernarda Alba", adaptada a la televisión argentina por Chicho
I. Serrador y estrenada anteriormente en el teatro, en 1.945. Cabe destacar
el trabajo de conservación de alguno de los citados filmes, realizado por
el Institut Valencià de Cinematografía La Filmoteca. CONCLUSIONES A
Margarita Xirgu no le gustaban los agasajos ni los homenajes, pero sí los
aplausos del público al finalizar sus representaciones. No
le gustaban, muy al contrario de lo usual en gente de teatro, quizás por
timidez, quizás por su falta absoluta de vanidad. Tan poco le gustaban
los homenajes, que incluso tenía fiebres cuando por obligación debía
aceptar alguno. Los aplausos del público y la bondad de la crítica
eran el premio a su trabajo, porque nunca quedaba satisfecha del mismo, ya que
conocía lo insondable del personaje y la dificultad de poder y saber transmitirlo
al público. La Xirgu cuando actuaba se transformaba. Los agasajos y
homenajes se producían fuera del teatro, fuera de su lugar de trabajo,
donde ella no representaba a ningún personaje, donde ella era ella misma,
con su timidez y su falta de vanidad. Esta
manera de ser se repite constantemente, quedando patente también en 1.949
cuando su esposo Miguel Ortín regresó a España para legalizar
la situación de los bienes incautados desde 1.936 por el Tribunal de Responsabilidades
Políticas del gobierno de Franco. Ella, muy a pesar suyo, no le acompañó
porque temía que intentaran usarla como bandera de lo que fuese. Dijo:
"Me gustaría volver únicamente como señora Ortín".
No tenía ideas políticas y nunca estuvo afiliada a ningún
partido; es más, en España no votó ni una sola vez. Tan sólo
era leal a sus amigos. Tuvo amistad con el general Primo de Rivera, con las Infantas,
con el presidente de la República Manuel Azaña. Igual almorzaba
con Benavente o Torcuato Luca de Tena que con García Lorca o Alberti; unos
la utilizaron a favor y otros en contra. Margarita
Xirgu sabía que, debido a la posteridad efímera de los actores,
sólo podían recrear su arte durante sus representaciones, durante
su vida en definitiva; por lo cual el triunfo del actor debía ser inmediato
y constantemente renovado, como tantas veces ella lo logró a lo largo de
su dilatada y exitosa carrera. Algunos textos han
estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro"
y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia
Xavier Rius Xirgu
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