43. CIPRIANO RIVAS CHERIF
Conocido
como poeta, autor, actor, director, traductor, crítico infatigable, animador
y renovador de la escena, Cipriano de Rivas Cherif nació en Madrid el 13
de enero de 1891 y murió en México en 1967. Hizo sus estudios en
las Universidades de Valladolid y Madrid hasta licenciarse en Derecho y después
estudió con una beca en el Colegio de España en Bolonia, realizando
estudios de arte con Gordon Craig y doctorándose en aquella Facultad. Paralelamente
a sus estudios, desarrolló su actividad literaria y a los dieciséis
años de edad, publicó ya un volumen de poesía titulado "Versos
de Abril" en 1907.
Escribe la novela "los cuernos de la luna"
en 1908 y la comedia "El cristal con que se mira" en 1909. Conoce a
Manuel Azaña en el Ateneo de Madrid en 1914 y con él participa desde
entonces en diversas actividades literarias. Cipriano colaboró habitualmente
en las publicaciones: España, El Liberal, La Libertad, El Sol y Heraldo
de Madrid.
Ya en 1917, montó en el Ateneo de Madrid la "Fedra"
de Unamuno.

archivo
Fundación Federico García Lorca Madrid
Cipriano
Rivas Cherif (Cipri como le llamaban) había conocido a Margarita Xirgu
en 1919, cuándo embarcó en Barcelona hacia Italia, para estudiar
en la Universidad de Bolonia.
A finales de 1919, Azaña y Rivas Cherif
se encontraban en París, colaborando en publicaciones periódicas
españolas. El 23 de enero de 1920 tuvo lugar el estreno parisino del "sombrero
de tres picos". Días antes, Manuel de Falla recibió en París
la carta de dos compatriotas interesados en asistir a la representación:
"si bien no hemos encontrado localidades a precios de "vieux pauvres"
[pobres de solemnidad] que somos. Puede usted proporcionarnoslas?". Firmaban
la petición Cipriano de Rivas Cherif y Manuel Azaña. Ambos publicarían
sendas reseñas de aquel estreno. Azaña publica la crónica
del estreno de Falla en París, en "el Imparcial" el 5 de febrero.
Rivas Cherif en "La Libertad" del 12 de febrero, y también publica
el 28 de febrero en la revista "España" su literariamente atrevida
crónica rimada, testigo del éxito clamoroso que obtuvo "El
sombrero de tres picos" en su estreno parisino.
Uno de sus últimos
párrafos alude a la escena final de la obra y al esplendor de la versión
ofrecida por los Ballets Rusos de Diaghilev, con la primera bailarina Tamara Karsavina
y la colaboración plástica de Pablo Picasso: "... surge la
gente que contenta se alborota, el coro se levanta y la música revienta
delirante en una jota; ¿y mientras que el canto brota, va poblando el escenario
una procesión de Goya, pero del más visionario, con mendigos tan
bufones y un pendón tan arbitrario, que este aire de jota cobra un sonido
revolucionario... Rusia y España no tienen cada uno su alma en su animaría?
¿Y el canto de Andalucía, canto tan profundo y tan plano tiene que
seguir con sus ays y retorciéndose en vano? Si es que el trotamundos ruso
ve en el andaluz a su hermano, no sueltes a Karsavina, maestro Falla, de la mano!".
El 20 de febrero del 1920 Cipriano escribió de nuevo a Falla. Después
de interesarse por Picasso y preguntarle a Falla "¿es un hombre asequible"?,
Rivas Cherif solicitaba del músico otro favor: "una tarjeta de presentación"
que le permitiera llegar hasta el pintor, a lo que Falla accedió.
En
1920, a su vuelta de París, fundó en colaboración con Azaña
la revista literaria "La Pluma" (1920-1923) y también fundó
su famoso Teatro de la Escuela Nueva, ofreciendo en el Teatro Español,
con motivo del Congreso de la UGT, la resonante puesta en escena de "Un enemigo
del pueblo" de Ibsen. La experiencia de Rivas Cherif en el Teatro de la Escuela
Nueva, con Magda Donato como actriz y la colaboración de Valle-Inclán
fue extraordinaria. Escenificaron obras de Ibsen, de Synge, en traducción
de Juan Ramón Jiménez y el clásico cervantino "La guarda
cuidadosa".
La renovación vanguardista que muy pronto da sus frutos
en poesía sólo tímidamente se deja oír sobre la escena.
No obstante, hay que mencionar el entusiasmo con que Cipriano y el reducido Teatro
de la Escuela Nueva se abren a la renovación. Es cierto que -García
Lorca al frente- surgen voces nuevas: El Mirlo Blanco, El Cántaro Roto,
El Caracol, Fantasía, etcétera, pero la falta de un público
que la reciba y el carácter individual de los esfuerzos, harán que
tales voces no cuajen en un movimiento teatral.
Rivas Cherif traduce un buen
número de obras, que se recomiendan por su fidelidad y elegancia de lenguaje,
de diversos escritores ingleses, franceses e italianos, entre ellos, San Francisco,
Dante, La Rochefoucauld, Fóscolo, Bennet, Gautier, Goldoni, Pirandello,
etc.
En 1923 publica la novela "Un camarada más". Se distinguió
también como conferenciante, son dignas de mencionar las conferencias sobre
arte que dió en el Museo del Prado (1923-1924) y en Lisboa, con motivo
de la actuación de la actriz Mimí Aguglia en 1925.
En 1926 devolvió
a la carga, animando un teatrito en casa de los Baroja El Mirlo Blanco, labor
que alternó con la de director de propaganda del Teatro dei Piccoli de
Vitorio Podrecca y de la Compañía Española de Mimí
Aguglia, célebre actriz italiana. El éxito del Mirlo Blanco lo anima
a ampliar sus actividades en el Círculo de Bellas Artes en colaboración
con Valle-Inclán, y así nace El Cántaro Roto, a finales de
1926. Publica, entre otras, la obra dramática "Trance" también
en 1926.
El 13 de febrero de 1927 Cipriano Rivas Cherif comunica a Federico
García Lorca que Margarita Xirgu le estrenará "Mariana Pineda"
y le pide encarecidamente que dé las gracias por su apoyo a Margarita Nelken,
Eduardo Marquina y a Lydia Cabrera.
En el año 1927, antes de acabar
la temporada en el Teatro Fontalba de Madrid, Margarita Xirgu y toda su compañía
asisten a la lectura de "Mariana Pineda" hecha por su autor Federico
García Lorca. Tienen que ir también Cipriano Rivas Cherif y Manuel
Azaña, entonces Presidente del Ateneo de Madrid. Cuando Azaña llega,
caminando de puntillas, se sentó lo más cerca que pudo del escenario,
sobre unos decorados, dispuesto a escuchar a García Lorca, quién
cuando lo reconoció se levantó y fue a su encuentro. Cipriano se
acercó a Margarita y le dijo: "es Manuel Azaña". Acompañado
de Rivas Cherif, acudiría en ocasiones al camerino de Margarita, a la tertulia
que artistas y escritores formaban en torno a la actriz.
En 1928 funda su cuarto
teatro experimental, El Caracol, intento de mayor envergadura, clausurado por
orden gubernativa. La década de los treinta la inicia con las Compañías
de Irene López Heredia en Argentina y Isabel Barrón a su regreso
a España, con quien funda la Compañía Clásica de Arte
Moderno. Pretendía así hacer un teatro comercial digno, sin abandonar
sus intentos renovadores. Pero pronto se desengaña por la excesiva preocupación
de la primera actriz, para salvar la taquilla a costa de la baja calidad del repertorio.
En 1928 montó su primer espectáculo al aire libre, y lo hizo en
la Alhambra con dos sainetes de Ramón de la Cruz.
Este mismo año,
Antonia Mercé "La Argentina" estrenó en París el
ballet "El contrabandista", con argumento de Rivas Cherif y música
de Óscar Esplá.
En 1928 Margarita Xirgu estrena "los fracasados"
del autor francés Henrio René Lenormand, en traducción de
Joaquím Montaner. La obra constituyó un acontecimiento, con el aliciente
de la presencia del autor, invitado por la Xirgu. Ésta alojó al
dramaturgo con todos los honores en el Hotel Palace y escogió como cicerone,
ni más ni menos que a Cipriano para que asistiera también de intérprete
con los actores.
Azaña emparienta con Cipriano, al contraer matrimonio
con su hermana en 1929. Rivas Cherif este año publica, entre otras, la
obra dramática "Un sueño de la razón".

Retrato obra del pintor Santiago Montes
En
los primeros días de febrero de 1930, inicia su marcha la Compañía
de Arte Moderno siguiendo las enseñanzas del Teatro de Arte de Moscú,
otra experiencia de teatro independiente que dirige Rivas Cherif, con Isabel Barrón
como primera actriz. Él y ella habían formado parte del elenco de
Irene López Heredia, como director y dama joven. La Compañía
de Arte Moderno debuta en Segovia con "La moza del cántaro" de
Lope de Vega, con una disposición escénica novísima. En Zamora
estrenan "Sombras de sueño" de Unamuno y por San Juan representan
en el Teatro Romea de Barcelona, de nuevo, la obra de Lope de Vega. A Margarita,
que asiste a la representación, le entusiasma y al día siguiente
lo invita a pasar el día en su casa de Badalona y le propone la dirección
de su Compañía.
En septiembre de 1.930 es nombrado director de
la Compañía Xirgu hasta 1.937 y, esporádicamente, hasta 1.939,
en que se dispersa la compañía.
Al comenzar la dirección
de la compañía Xirgu, Cipriano cambió muchas cosas, tal como
comenta en "El teatro en mí tiempo": "Yo no le podía
dar a la Xirgu lo que ya tenía al llamarme a su lado. Pero si quitarle
lo que, no haciéndole falta, le estorbaba para el éxito de su contemporaneidad
con los grandes poetas dramáticos españoles de nuestro siglo. Empecé
por las cejas (que no se estilaban, como han vuelto a estilarse a la manera de
Rosario Fernández, la tirana, retratada por Goya). Siguió por el
pelo, negro endrino, empedernido del tinte para encubrir prematuras canas y que,
por mi consejo, trocó en un rojo veneciano que templaba armónicamente
la dureza del rostro, en que aún ahora siempre brillan hermosos los ojos.
Y acabé con el repertorio. Le suprimí a rajatabla el de los Quintero,
que siempre hizo mal, contrariamente a todas las demás actrices españolas,
incluidas naturalmente las señoritas de Utrera. Y le puse el teatro clásico,
al que no se decidía>>.

archivo
familiar xavier Rius Xirgu
Margarita
Xirgu con un peinado y cabello diferente con Jacinto Benavente y su compañía,
en el Teatro Español. A la izquierda, de pie, Cipriano y a su lado Miquel
Ortín.
Margarita
Xirgu intuía en él al auxiliar idóneo, el vigilante consejero
y experto asesor para desarrollar la línea que aspiraba para su teatro.
Cuando quedaba acordado un proyecto, trabajaba infatigablemente para realizarlo.
Tenía el acierto de descubrir siempre los elementos necesarios. A veces
nos preguntábamos, dice la Xirgu "la melodía apropiada para
ilustrar tal pasaje o tal otro?" Al día siguiente Rivas Cherif aparecía
con la partitura conveniente. Faltaba una bailarina y ninguna actriz de la compañía
sabía bailar. Cipriano no tardaba a presentarnos a la artista más
adecuada. Todo lo resolvía. Su misma falta de especialidad, contribuía
a su agilidad mental. Y tenía un gusto infalible. Margarita concluía:
"su opinión me daba una confianza absoluta. Con él era cuestión
de estar siempre alegre. Era muy divertido. Entre sus múltiples aptitudes
estaba la música. Cuando volvía de ver una ópera, cantaba
todas las partes, imitando al tenor, al barítono, al bajo. Y a la triple!.
De la triple nos hacía ver incluso la cola de su vestido, que dibujaba
con un movimiento del brazo y de la mano y acababa enroscándola con un
giro. Era divertidísimo".
El 24 de diciembre de 1930, Margarita
estrenó "La zapatera prodigiosa" de García Lorca con la
compañía experimental El Caracol que dirigía Rivas Cherif.
Así pues Cipriano se asoció con la Xirgu, con la cual llegó
a montar 23 obras en 1932, y en el 1934 y 1935, realizar los estrenos de "Yerma"
y "Doña Rosita la soltera" de García Lorca. Es entonces
cuando tiene la gran ocasión de dirigir durante cinco temporadas en el
Teatro Español la mejor compañía del momento, la de Margarita
Xirgu (a la cual, pronto se añade Enric Borràs). En estas cinco
temporadas está concentrado lo mejor y más renovador del teatro
de esta época: Lorca, Valle-Inclán, Benavente, Unamuno, Alberti
y las versiones actualizadas de los clásicos y románticos: Tirso,
Calderón, el Duque de Rivas (cuyos romances editó Rivas Cherif en
"Clásicos Castellanos").
Fue Premio Nacional de Literatura
en 1931. Cipriano fue también subdirector del Conservatorio y autor de
diversas coreografías y ballets.
En
el escenario político español, 1931 marcará un hito trascendente
en el devenir histórico del país. En abril, a raíz de unas
elecciones municipales se proclama la Segunda República. En papel con el
membrete del Hotel Nacional y fecha de la madrugada del 14 de abril escribe la
Xirgu a su hermano Miquel: "En el segundo entreacto ha llegado Cipriano,
éste ha traído más noticias, pero como quiere mucho a Azaña,
no podía hablar de emoción y con lágrimas en los ojos nos
ha dado un: Viva la República, que han contestado todos ... Si después
de todo eso viene una dictadura militar y no pasa nada, es que no hay vergüenza
en los unos ni en los otros".
Rivas Cherif desde el primer momento estuvo
al lado del pueblo, lo cual equivale a decir al lado de la verdad y la justicia,
para sentirse así agrandado y libre. Para él, arte y literatura
eran verdad, poesía, drama y no juego; eran hombre, libertad. No en vano,
de él dijo el padre de Federico García Lorca: "Es un hombre
de talento que sabe ir por la vida".

Federico, Margarita i Cipri
arxivo
Fundación Federico García Lorca Madrid
Él
puso en pie textos tan elogiados como: "Divinas palabras", "La
sirena varada", "Mariana Pineda", "Yerma", "La zapatera
prodigiosa", "Fermín Galán", "La corona",
"El otro" y su versión de la "Medea" de Séneca
en Mérida, con el colofón, en 1935, del centenario de Lope de Vega.
Sin la labor de Rivas Cherif y sus colaboradores, quizás estos textos dramáticos
no hubieran sido posibles y, por descontado, no hubieran subido a las tablas de
los escenarios con la dignidad que lo hicieron.

La
corona de Manuel Azaña, Margarita Xirgu i Rivas Cherif 12 d'abril 1932
arxivo
Mari Karmen Gil Bombellida
Pero eso
no le hizo descuidar su faceta experimental, ya que su estrategia iba encaminada
a alcanzar una convergencia entre teatro comercial y de ensayo. Por eso pone en
marcha el Teatro Experimental del Español en colaboración con Margarita
Xirgu. Otra iniciativa es el Teatro Pinocho, y una fundación exclusiva
suya, la Compañía Dramática de Arte Moderno. Todo eso culminará
en 1933 con el establecimiento de una escuela de teatro. Su consecuencia más
inmediata fue el Estudio Dramático del Teatro Español, convertido
pronto en el TEA (Teatro Escuela de Arte). El TEA pretendía renovar a fondo
el hecho teatral en su totalidad, y no tenía nada que ver con el teatro
de aficionados. El TEA funcionó entre 1933 y 1935 bajo la dirección
de Rivas Cherif. Pero al remodelar el teatro María Guerrero queda sin escenario.
Y al negarle la renovación del contrato en el Teatro Español, Cipriano
tiene que iniciar la temporada 1935-1936 en Barcelona y continuarla por La Habana
y México.

Margarita i Cipri en 1933
En
1934 el empresario del Teatro Principal de Valencia borra de la cartelera el nombre
del director de la compañía Xirgu-Borràs, Cipriano Rivas
Cherif, por ser hermano político de Azaña. Cipriano pidió
a Margarita que le rescindiera el contrato y con un gesto valiente y leal, la
Xirgu rechazó la dimisión y llega a amenazarle con su retirada de
la escena, si insiste a privarla de su colaboración.
Margarita Xirgu
ofrece a los hermanos Rivas Cherif, Cipriano y Lola su casa de Badalona en la
calle Santa Madrona 118, para poder estar cerca de Azaña prisionero en
un barco de guerra en el puerto de Barcelona.

Federico, Margarida i Cipri, a València 1935
arxiu
Fundación Federico García Lorca Madrid
Encontrándose
en México con la Xirgu el 18 de julio de 1936, deja la Compañía
y vuelve a España para ponerse a las órdenes del gobierno de la
República, que con Azaña ya Presidente, se enfrenta al alzamiento
militar con el cual se inicia la guerra.
La guerra civil hizo el resto para
desbaratar sus logros. Incesante e impenitente hombre de teatro, Rivas Cherif
montó durante su cierre en el Penal del Dueso otro grupo dramático.
Rivas
Cherif es nombrado cónsul en Ginebra y se queda en Suiza hasta 1938, año
en que se traslada a Barcelona para ocupar el cargo de introductor de embajadores.
En los últimos meses de 1938 estaba de nuevo en España y ya en los
primeros días de febrero de 1939 cruzó la frontera francesa acompañando
a Manuel Azaña, Presidente de la República Española. Exiliado
en Francia se instaló en noviembre de 1939 en un pueblecito de la costa
atlántica francesa en Pyla-sud-Mer, cerca de Burdeos, donde el 10 de julio
de 1940, fue secuestrado por la policía franquista y la Gestapo alemana,
para ser trasladado a Madrid, juzgado sumariamente y condenado a muerte el 21
de octubre de 1940. Dos meses después la pena le fue conmutada por treinta
años de prisión. Sufrió un angustiante itinerario por diversas
prisiones franquistas: Dirección General de Seguridad, las madrileñas
de Porlier y Yeserías, la gaditana del Puerto de Santa María, la
navarra del Fuerte de San Cristóbal, acabando en el Penal del Dueso en
Santoña, Santander, con un breve intervalo de confinamiento final en la
Prisión Provincial de Santander.

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Transcurren seis
años en prisión, donde escribe "Retrato de un desconocido"
-vida de Manuel Azaña-, obra que empezó en el Penal del Puerto de
Santa María el 3 de noviembre de 1941 y que acabó en el Penal del
Dueso el mismo día dos años más tarde, es decir, exactamente
en el tercer aniversario de la muerte de Manuel Azaña.
A finales de
1943, estando en el Penal del Dueso, fundó el Teatro Escuela del Dueso.
En febrero de 1945, acusado de participar en un complot comunista, fue trasladado
a una celda de incomunicación, donde permaneció once meses, que
aprovechó para leer y escribió. "He hecho la cuenta un poco
a groso modo, pero sin exageración, al contrarío, quizá calculando
de menos, y en estos siete meses y medio he llenado treinta y ocho cuadernos como
éste, que hace un total de 1.520 páginas. He leído en el
mismo tiempo 150 volúmenes [...] o sea unas 45.000 páginas de letra
imprimida que me he metido en el cuerpo". Este fragmento, del 24 de septiembre
de 1945, pertenece al diario que Rivas Cherif escribió durante aquellos
meses de incomunicación en la prisión, los apuntes de orientación
profesional en las artes y oficios del teatro español, texto dado a conocer
por Enrique Rivas, su hijo, que constituyen el mejor legado teórico, didáctico
y testimonial de quien había protagonizado una de las páginas más
brillantes de la práctica escénica española en el primer
tercio del siglo XX.
Escribe también el manuscrito titulado El Teatro
Escuela del Dueso. Apuntes para una historia, escrito entre el 27 de octubre y
el 27 de diciembre de 1945 en la Prisión Provincial de Santander. A lo
largo de sus 562 páginas, Rivas Cherif ilustra la sorprendente aventura
dramática de su experiencia al frente del Teatro Escuela del Dueso, hito
histórico del teatro carcelario español bajo el franquismo.
Cipriano
sale del Penal del Dueso (después de 6 años de encarcelamiento)
en "libertad provisional" en julio de 1946, habiendo sido indultado
el 16 de marzo de 1946 -según otras fuentes- y fija su residencia en Madrid.
Forma compañía y estrena en el Teatro Lara de Madrid, su comedia
"La costumbre" con María Cañete como actriz principal,
Alfonso Muñoz, Josefina Santaolaria, Julia Caba Alba, José Franco,
Antonio Ayora, Miguel Maciá, Ramón Caballero, junto con exprisioneros
y actores del Dueso.
Incómodo, extraño ante las nuevas circunstancias,
Rivas Cherif, decide exiliarse. El día que se embarcó en el puerto
de Cádiz para salir de España había una nueva orden de arresto
contra él. Pero la orden se había cursado sólo en los aeropuertos.
Otras fuentes aseguran que a mediados de 1947, obtuvo el pasaporte que lo facultó
para salir de España, llegando a México el 3 de octubre de este
año y recién llegado, inicia su trabajo como director y monta la
obra más querida y representada por él "La guarda cuidadosa"
de Cervantes y "La vida es sueño" de Calderón.
Un año
después, funda el Teatro Español de América, y presenta "Esquina
peligrosa", de Priestley, "La Locandiera", de Goldini, "los
árboles mueren de pie", de Alejandro Casona ...
Más gratificante
resultó su experiencia en Puerto Rico, a donde fue en septiembre de 1949,
invitado a dirigir el Teatro Rodante Universitario, inspirado en los modelos de
teatros estudiantiles ambulantes. Su trabajo se dilató hasta 1952 con diversos
cursos de teatro y literatura española impartidos en las universidades
de Río Piedras i Mayagüez y con la refundación de la TEA de
Puerto Rico en el Teatro Municipal Tapia, que contó con Mona Martí
y Amparo Villegas como primeras actrices. Allí puso en escena de nuevo
"los árboles mueren de pie", "Yerma", "La malquerida",
"Esquina peligrosa", "El alcalde de Zalamea" y alcanzó
a estrenar, por fin, la casa de Bernarda Alba.
En 1953 amplió su actividad
teatral en Guatemala, contratado por el Teatro de Arte, donde inició sus
actuaciones de bululú, como actor único de todos los personajes
de obras como "La reina castiza", de Valle-Inclán, y el "Ñaque
de las bodas de oro con Talía", adaptación libre de Chalcas,
de Chejov. Simultáneamente, Rivas Cherif trabaja como profesor universitario
en la Universidad de Puerto Rico, la Universidad Autónoma de México,
el México City College, etc. y publica incesantemente prólogos,
artículos ...

Margarita
Xirgu y Cipriano Rivas Cherif
arxivo
Fundación García lorca
En
abril de 1957 cuando Margarita Xirgu llega al Aeropuerto de México, la
espera su ex-director artístico Cipriano Rivas Cherif. La Xirgu estaba
invitada por la Unidad Artística del Bosque y del Instituto de Bellas Artes,
para actuar en el Teatro Bosque de Chapultepec durante 3 meses, representando
las obras de Lorca "Bodas de sangre" y "La casa de Bernarda Alba".
Los 3 meses se alargaron a 5, pasando del Teatro Bosque al Teatro Fábregas
y representando "El zoo de cristal" de Tennessee Williams.
En agosto
de 1957 Cipriano Rivas Cherif dice: "Pocas veces como de Margarita Xirgu
se puede decir de un actor, de una actriz, con respeto a una obra, que "la
hizo", que "la hace". Sus interpretaciones, inolvidables siempre,
la convierten, a través del tiempo, en colaboradora de Guimerà,
de Galdós, de Benavente, de Marquina, de Valle-Inclán, de García
Lorca, de Casona, de Alberti. Esa maestría es más evidente en sus
versiones de los clásicos y de las obras extranjeras en lengua castellana;
precisamente porque su personalidad, profundamente catalana, mediterránea
y pirenaica, pone un acento lírico, más comunicativo y universal,
en el particularísimo ascético de Castilla; mientras que en el traducir
una comunión hispánica las formas características de las
mismas pasiones humanas, pero definidas ambientas propicios en una sensibilidad
que puede parecernos ajena, si en las diferencias circunstanciales, sin menoscabo
de lo esencial, reduciéndolas en nuestro sentir. Esa generalidad, esa comprensión
sentimental de su arte humanísimo, se ha depurado en la gloria de los años
de Margarita Xirgu en el grado que confiere al gran actor, en la gran actriz,
la categoría del artista creador: del escultor, del pintor, del músico,
del arquitecto, del poeta en fin. Y en el inicio nadie quizá mejor que
yo puede advertir esta ascensión de Margarita Xirgu, al cabo de veinte
años de haber dejado la dirección de la compañía por
motivos ajenos a nuestro mutuo afecto y que, paradójicamente, más
nos han unido que separado en la responsabilidad de una representación
ideal, que excede los límites estrictos de un escenario y con extrañarnos
de los que nos pertenecen, nos da el gran teatro del nuevo mundo".
Mientras
tanto, sus iniciativas teatrales, condicionadas por la falta de apoyos institucionales
y empresariales, fueron decayendo en sucesivos intentos, cada vez más esporádicos
y reducidos. En 1957 fundó la Asociación en pro de un Teatro Escuela
Autodidacta; y en 1961, el Aula Mínima del Teatro-Escuela de Arte.
Este
impenitente hombre de teatro compensó el eco decreciente de tales obstinaciones
con la íntima satisfacción personal de sus cada vez más frecuentes
actuaciones "a sol de bululú", que amortiguaron su soledad artística,
lúcida y serena, humilde y digna, y mantuvieron viva hasta el final de
sus días su desbordante pasión teatral, animada por un espíritu
siempre joven.
Algunos
textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su
teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo
y de Viquipèdia
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