Margarita Xirgu

 

45. RAMÓN MARÍA DEL VALLE-INCLÁN

 

Ramón José Simón Valle Peña, conocido como Ramón María del Valle-Inclán nació a Villanueva de Arosa el 28 de octubre de 1866, fue dramaturgo, poeta y novelista, formó parte de la corriente denominada Modernismo a España y próximo, en sus últimas obras, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.

Era hijo del escritor liberal y galleguista Valle-Inclán Bermúdez de Castro, amigo de Manuel Murguía, Andrés Muruáis y de Dolores de la Peña, de ascendencia noble. Estudió el bachillerato en el Instituto de Pontevedra hasta 1885, y después empezó a estudiar derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, con resultados regulares. Al mismo tiempo, acudía a las clases de esgrima impartidas por el florentino Attilio Pontanari y en 1888 se matriculaba en "dibujo y adorno de figura" en la Escuela de Artes y Oficios. En esta época hace sus primeros pasos literarios, que ven la luz en publicaciones como "Café con gotas", de Santiago y la barcelonesa "La ilustración ibérica"; participa activamente al lado de su hermano Carlos, en la vida periodística de la ciudad.

En 1890, a causa de la muerte de su padre, abandonó la carrera de derecho, que le había sido impuesta por éste último, y volvió a Pontevedra. Después de una hipotética estancia en Italia, todavía por documentar, viaja a Madrid a finales de 1890, donde frecuenta el Museo del Prado y las bibliotecas de la ciudad, colabora en periódicos como "El Globo" y dedica gran parte de su tiempo libre a asistir a representaciones del género "chico".

En 1892, Valle-Inclán realiza su primer viaje a América, concretamente en México, donde pasa un poco menos de un año, repartido entre las ciudades de Veracruz y Ciudad de México. En tierras mejicanas colaboró para dos diarios: "El veracruzano libre" de Veracruz y "El universal" de Ciudad de México, en los cuales publicó diversos relatos. Parece ser que su estancia en tierras americanas no estuvo exenta de problemas, ya que existen datos que participó en un duelo en la capital y en una sonada pelea en Veracruz. De México pasó a Cuba y permaneció algunos días en Matanzas, alojado en casa de unos amigos.
De retorno en España, en 1893, se instaló a Pontevedra, donde trabó amistad con Jesús Muruáis, bibliógrafo y profesor de latín en el Instituto de la ciudad, en cuya biblioteca pudo leer a los más importantes autores europeos de la época. Durante su estancia en Pontevedra, que se prolongaría hasta 1896, publicó su primer libro, la colección de relatos de tema amoroso "Femeninas" en 1894.
Es en esta época cuando Valle-Inclán empieza a cultivar su particular indumentaria: capa (al principio un "poncho" mejicano), chalina, sombrero y sobre todo sus largas y características barbas; las "barbas de chivo" que habla Rubén Darío en un poema dedicado al autor:
"Este gran don Ramón, de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios, altanero y esquivo,
que se animase en la frialdad de su escultura"

En 1896 volvió a instalarse en Madrid. Allí acude a diversas tertulias, en las cuales conoce a muchas figuras destacadas de la época, como Gómez Carrillo, Pío y Ricardo Baroja, Azorín, Benavente, González Blanco, Villaespesa, Mariano Miguel de Val, etc.
Con su curioso zetacisme (ceceo), llevaba la voz cantante en las tertulias, le gustaba mostrarse independiente y altivo como un "enfant terrible" que se distinguía además por su vestimenta. Para Gómez de la Serna era la mejor máscara a pie que cruzaba la calle de Alcalá y el dictador Primo de Rivera lo calificó eximio escritor y extravagante ciudadano. En conjunto - como han destacado muchos de sus contemporáneos- llevaba una vida teatral que se desarrollaba detrás de una máscara.
En 1897 se publica su segundo libro "Epitalamio" (historias de amores), sin demasiado éxito. Durante estos años, participó como actor en obras teatrales como "La comedia de las fieras" de Jacinto Benavente o "los reyes en el destierro" adaptación de Alejandro Sawa de una novela de Alphonse Daudet. En 1899, en una discusión en el Café de la Montaña, el periodista Manuel Bueno le causa una herida en el brazo que acaba gangrenándose y haciendo necesaria su amputación. Este mismo año publica en libro y estreno en el Teatro Lara de Madrid, "Cenizas", su primera obra teatral.
En la misma época colabora en numerosas revistas literarias, como "La vida literaria", dirigida por Benavente, "Revista nueva", dirigida por Luis Ruiz Contreras, "germinal" dirigida por Joaquín Dicenta o "Vida nueva" dirigida por Eusebio Blasco.

Vive la bohemia literaria modernista y pasa mucha hambre y necesidad. Habita en un sitio de tan poco espacio, que hay que subir las sillas con un carrillo para poder pasar.
En 1900 escribe la novela para entregas "La cara de Dios". Este mismo año Valle-Inclán participa en un concurso de cuentos favorecido por el diario "El Liberal". Aunque no consigue ganar el premio, su relato "Satanás" fue muy elogiado por Juan Valera, uno de los miembros del jurado, en un artículo de prensa. Parece ser que el jurado no quiso arriesgarse a premiar un relato tan innovador. En los años siguientes, siguió colaborando en diversas publicaciones, como "La ilustración artística", "La ilustración española e hispanoamericana", "La España moderna", etc. En "Alma española" publicó, en diciembre de 1903, una famosa autobiografía. En los lunes de "El imparcial" empieza a publicar "Sonata de otoño", en que hace por primera vez aparición su personaje el Marqués de Bradomín, su alter ego.
Las "Sonatas" -todo un monumento del modernismo- se publican en libro en 1902 (Sonata de otoño), 1903 (Sonata de estío), 1904 (Sonata de primavera) y 1905 (Sonata de invierno). Estas narraciones, fragmentos de unas memorias ficticias del Marqués de Bradomín, constituyeron el ejemplo más destacado de prosa modernista en la literatura española. En ellas relata, de forma autobiográfica, los amores del Marqués de Bradomín (un Don Joan ochocentista, cínico y sensual). En estos relatos, Valle-Inclán representa una nostalgia sensitiva típica en los discípulos de Rubén Darío (abanderado del modernismo en España). Cabe destacar también una de las mejores y más importantes obras en toda la prosa modernista hispana: "Flor de Santidad" en 1904, esta obra sin huir de las formas musicales y coloridas del modernismo, se centra en las tradiciones populares y leyendas gallegas con las cuales Valle-Inclán se familiarizó en su infancia.
En 1903 escribe los relatos "Corte de amor" y "Jardín umbrío".
En 1905 publica una colección de cuentos con el título de "Jardín novelesco; Historias de almas en pena, de duendes y de ladrones". Al año siguiente estrena en el Teatro de la Princesa una obra teatral basada en el protagonista de las "Sonatas", "Lo Marcara de Bradomín". Forma parte del reparto de la obra Josefina Blanco, futura esposa de Valle-Inclán, con la cual contraerá matrimonio en 1907. Las bodas se celebraron en la madrileña iglesia de San Sebastián. El matrimonio tuvo diversos hijos: Joaquín María en 1914, Carlos Luis en 1917 y Jaime en 1921.
En 1907 escribe el relato "Historias perversas" y en 1908 también el relato "Corte de amor. Florilegio de honestas y nobles damas".
Por la cantidad de texto en estilo directo, es decir diálogos, algunas obras narrativas de Valle-Inclán como el ciclo de las "Comedias bárbaras": "Águila de blasón" (1907), "Romance de lobos" (1908) y "Cara de plata" (1923) podrían considerarse dramáticas. Al revisarlas y comprender la dificultad -o imposibilidad- de representarlas, se las ha incluido entre sus novelas.
En 1907 también publica diversos libros, como "Aromas de leyenda" en el cual recibe la influencia del modernismo. Consta de catorce poemas de métrica variada. En ellos recrea diversos aspectos de su Galicia natal: descripciones del paisaje, trabajos cotidianos, miracleria, superstición ... Inscritas también en la estética modernista son las suyas abres "Versos en loor de un santo ermitaño" y "Lo Marcara de Bradomín", a manera de coloquios románticos. Para entregas, en el diario "El Mundo", publica "Romance de Lobos".
En 1908 inicia la publicación de su serie de novelas "Relatos de la guerra carlista": "Los cruzados de la causa" (1908), "El resplandor de la hoguera" (1909) y "Gerifaltes de antaño" (1909), donde ofrece un tratamiento nuevo de esta temática, raspando el efectismo épico dominante en obras anteriores del autor y adoptando un estilo más sobrio, entrañable y lleno de emoción. En 1909 escribe "Mí hermana Antonia", que narra la venganza del estudiante Màxim Bretal, enamorado de Antonia, rechazado por su madre. También en 1909 escribe la novela "Una tertulia de antaño" y el relato "Cofre de sándalo".
Su simpatía por|para el carlismo no fue sólo literaria, en 1910 se presentó a diputado por el Partido Carlista, pero no obtuvo escaño. Posiblemente su verdadera intención al simpatizar con el carlismo, fue mostrar su aversión y repulsa por la España de la Restauración. Ésta es una repulsa que comparte con el resto de los intelectuales de su época que se inclinan, en general, para soluciones regeneracionistes y no de añoranza para el carlismo. También en 1910 escribe las obras de teatro "Cuento de abril" y "La cabeza del dragón", así como la antología de cuentos "Las mieles del rosal".
Viaja a la Argentina en 1910 con la compañía de teatro de F. García Ortega, en la cual figuraba Josefina Blanco, y pronuncia algunas conferencias sobre la literatura española. En la misma gira visitan también Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. De retorno en España, sigue estrenando obras de teatro: "Voces de hazaña" en 1912 y "La Marquesa Rosalinda" en 1913. Su obra "El embrujado" fue rechazada por el teatro Español, que dirigía Benito Pérez Galdós.
A mediados de 1914, Margarita Xirgu conoce a Valle-Inclán. Es cuando el autor dice: <<...no he escrito nunca ni escribiré para los cómicos españoles. Los cómicos de España no saben todavía hablar. Balbucean. Y mientras no haya alguno que sepa hablar, me parece una tontería escribir para ellos>>.

 

 

En el 1914 Benito Pérez Galdós encarga a los hermanos Álvarez Quintero la adaptación de "Marianela", después de muchas dudas de hacerlo y no hacerlo por parte de Valle-Inclán.
En 1915 escribe al rey, solicitando la rehabilitación de los títulos de Marquesado del Valle, Vizcondat de Vieixin i Senyoriu del Caramiñal. Sus peticiones no serán atendidas.

Margarita Xirgu admira el lenguaje valeroso y poético de Valle-Inclán, y en su primera actuación en Madrid le pide una obra. El autor le entrega "El yermo de las almas" subtitulada "Episodios de la vida íntima", obra refundida en 1908 del drama "Cenizas". La primera versión de la obra fue estrenada por el "Teatro Artístico" en el madrileño Teatro Lara, el 7 de diciembre de 1899, a beneficio de Valle-Inclán, para recaudar fondo y proporcionarle un brazo ortopédico, en sustitución del miembro izquierdo amputado. Aunque también se cree que la función fue para financiar una grave enfermedad del dramaturgo gallego, en la cual estuvo a punto de perder un pie. La puesta en escena constituyó un gran éxito de público; pero los espectadores no cogieron de veras a Octavia Goldoni, la protagonista de la obra, una mujer tuberculosa que muere de forma exagerada en escena. La rotunda humanidad de la actriz Rosario Pino, que la interpretó, de buenas carnes y pómulos desbordantes de colorete, no daba al modelo de fragilidad que requería el papel. Otros papeles de la obra serían interpretados sorprendentemente por Jacinto Benavente y Gregorio Martínez Sierra.
Margarita Xirgu programa "El yermo de las almas" en su versión definitiva, para la temporada siguiente y el estreno el 7 de enero de 1915 en el Teatro Principal de Barcelona. El tema de la obra es el adulterio de Octavia, la cual casaron siendo casi una niña con un hombre viejo. La noche de su estreno el drama fue aplaudido, pero también susurrado de una parte del público. Al decir de los comentaristas, los espectadores no captaron el verdadero perfil de los ibéricos caracteres de la madre de Octavia doña Soledad Amarante y del jesuita padre Rojas, el confesor que se niega a darle la absolución en tráfico de muerte, si antes no deja su amante y vuelve a su casa con el marido y su hija. Ambos llegan a la más refinada crueldad, para salvar Octavia del infierno.
La actuación de Margarita Xirgu recibió grandes elogios. En esta primera representación de un texto dramático de Valle-Inclán, descubre y le maravillan los acotamientos del autor: << Los acotamientos que colocaba en sus obras -declaró- eran tan buenas como todo aquello que decíamos los actores. Yo disfrutaba leyéndolas>>. Uno de estos acotamientos indicaban a la actriz que tenía que dar el clímax dramático de una escena muda: "Los ojos de enferma, como dos oraciones, siguen al amante, que se aleja. Después, arrasados en lágrimas, se levantan al cielo". Para Valle-Inclán, muy celoso de las puestas en escena de sus obras, era una forma de protegerlas. El dramaturgo, tan incomprendido en su época, dirigía desde el texto a los actores.

 

Estrena de "El Yermo de las Almas" de Valle-Inclán (3er acto). Interpretat per Margarida Xirgu el 1915.

Fuente: José Antonio Hormigón, Valle-Inclán y su tiempo hoy

 


"El yermo de las almas" estuvo en cartel tres días. Fue el último estreno de la temporada de la compañía de Margarita Xirgu en Barcelona. La obra alcanza más representaciones en la gira que la actriz emprende por provincias. Mientras tanto, Valle-Inclán se dispone a escribirle una tragedia que denominará "Pan divino". Pero de repente ocurre lo imprevisto, al saber que la Xirgu se dispone a programar "El yermo de las almas" para iniciar su temporada en Madrid, en el Teatro Princesa, hoy a María Guerrero, le retira la obra alegando que no quería que se luciera a costa suya "haciendo tan buena muerte". No sería ésta la primera vez que Valle-Inclán, con un argumento baladí, retirara con escándalo una obra del cartel o repertorio. Referente eso Margarita dijo: <<Don Ramón no era una fiera. Se peleaba con todo el mundo. Chillaba, despotricaba, protestaba. Pero siempre con razón. No era un hombre agrio, sino un hombre rebelde. Las injusticias lo sublevaban y como era tan vehemente, no se podía estar callado ... Era un demonio. Conmigo también se peleó ... Estuvimos enfadados mucho tiempo ... Él quería que yo le estrenara una obra y yo prefería hacer a uno otra obra suya "El yermo de las almas", porque el público lo entendía mejor. Él decía que "El yermo de las almas" era una obra mala, que no la podía resistir. Se enfadó tanto, que dejó de hablarme>>

 

"El yermo de las almas"

foto A. Rodrigo

 

Durante la I Guerra Mundial, fue invitado por el gobierno francés a visitar los frentes de guerra. En París se relacionó con autores españoles como Pedro Salinas, Manuel Ciges Aparicio y Corpus Barga. Fruto de su visita al frente, escribió los textos "La medianoche. Visión estelar de un momento de guerra" publicado como folletín en "El Imparcial" entre octubre y diciembre de 1916 y "En la luz del día", publicado en el mismo periódico, entre enero y febrero de 1917. En 1916 es nombrado titular de la cátedra de Estética de las Bellas Artes del Escuela de San Fernando. Este mismo año publica el ensayo "La lámpara maravillosa", una meditación sobre el hecho literario.

Con la obra poética "La pipa de Kif" (1919), Valle-Inclán da paso en sus poemas a lo grotesco, a lo esperpéntico. Esta obra ha sido definida como una colección de estampas trágico-humorísticas. La obra poética "El pasajero" (1920) desarrolla en treinta y tres composiciones temas de gran trascendencia: la muerte, el dolor, la vida, la pasión, la eternidad ... En 1921 realiza un nuevo viaje a México, invitado personalmente por el Presidente de la República Álvero Obregón, por mediación de Alfonso Reyes Ochoa. En 1922 escribe la obra teatral "¿Para cuándo sueño las reclamaciones diplomáticas"?.

Hay que señalar la amistad que unió a Ramón María del Valle-Inclán con el escritor y político Manuel Azaña y su cuñado Cipriano Rivas Cherif. En una carta en este último Valle-Inclán se denomina joven revolucionario y como tal desea el fusilamiento de los Quintero:

Puebla del Caramiñal
12-Diciembre-1922

Sr. Don Cipriano Rivas

Querido Cipri: Tiempo hace que estoy para escribirle y responderle al tema del teatro que me propone en una de sus cartas. Bueno es todo cuanto se haga por adecentar el concepto literario del teatro, y estimo así la voluntad de ustedes: "Comedias arquetípicas o simplemente discretas, sea cualquiera su estructura y concepto escénico". Mis deseos acerca de un teatro futuro son cosa algo diversa. Dentro de mi concepto caben comedias malas y buenas -casi es lo mismo- lo inflexible es el concepto escénico. Advenir las tres unidades de los preceptistas, en furia dinámica; sucesión de lugares para sugerir una superior unidad de ambiente y volumen en el tiempo; y tono lírico del motivo total, sobre el tono del héroe. Todo esto acentuado por la representación, cuyas posibilidades emotivas de forma, luz y color -unidas a la prosodia- deben estar en la mente del buen autor de comedias.

Hay que luchar con el cine: Esa lucha es el teatro moderno. Tanto transformación en la mecánica de candilejas como en la técnica literaria. Yo soy siempre un joven revolucionario, y poniéndome a decir la verdad, quisiera que toda reforma en el teatro comenzara por el fusilamiento de los Quintero. Seriamente, creo que la vergüenza del teatro es una consecuencia del desastre total de un pueblo, históricamente. El teatro no es un arte individual, todavía guarda algo de la efusión religiosa, la que levantó las catedrales. Es una consecuencia de la liturgia y arquitectura de la Edad Media. Sin un gran pueblo, imbuido de comunes ideales o dolores, no puede haber teatro. Podrá haber líricos, críticos, novelistas y pintores. Pero no dramaturgos ni arquitectos. Son artes colectivas. Primero los faraones y las pirámides después. Primero el honor caballeresco,
después Don Pedro Calderón de la Barca.

El sentimiento de los espectadores crea la comedia y aborta al autor dramático. ¿Quiénes son espectadores de las comedias?. Padres honrados y tenderos, niñas idiotas, viejas con postizos, algún pollo majadero y un forastero. Los mismos que juegan a la lotería en las tertulias de la clase media. Por eso los autores de comedias, desde Moratín hasta Benavente parecen nacidos bajo una mesa-camilla. Son fetos abortados en una tertulia casera. En sus comedias están todas las lágrimas de la baja y burguesa sensibilidad madrileña. Son los hijos de una sensibilidad y de un ingenio, que se estremece como ante un enigma alejandrino, cuando el bizarro capitán que agita la bolsa de la lotería, canta guiñando un ojo: "Los dos patitos". En fin, cuente conmigo, si algo puedo hacer en pro de ese intento. Dejo este punto literario, para pedir un favor, que Amas no dejará de hacerle. En Vigo hay ocho prácticos del puerto. Son muy buenas plazas. Pronto, de un modo fatal, habrá una vacante. Estas plazas se dan por oposición, y suele atenderse la indicación de los otros prácticos. Don José Plá Santos, capitán muy perito en estos mares, tiene todo el apoyo de los prácticos; pero le falta estar recomendado al segundo comandante de Marina, Don Alejandro Molins y Carreras. (No sé si es Alejandro). Este señor es pariente de Amas, y una carta recomendando a Don José Plá, para estar en turno cuando ocurra la vacante de práctico de la ría, sería oportunísima. No se olvide de hablar con Amas sobre esto e interesárselo mucho.

Muchas gracias a los dos. Le abraza su viejo amigo

Valle-inclán.

 


Desde 1924 muestra su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. En este año escribe las obras teatrales "La rosa de papel" y "La cabeza del Bautista".

En 1925 se establece de nuevo en Madrid. Participa en grupos de teatro experimental, como "El mirlo blanco", que llevaba a cabo sus representaciones en el domicilio de los Baroja, en el barrio madrileño de Argüelles, y en "El cántaro eructo", en el Círculo de Bellas Artes. Al fin de 1926 edita la que algunos consideran su obra maestra narrativa, la novela "Tirano Banderas", donde es patente la huella|pisada de su todavía reciente viaje al México revolucionario. La novela narra la caída del dictador sudamericano Santos Banderas, personaje despótico y cruel que mantiene el poder gracias al terror y a la opresión. Es una excepcional descripción de la sociedad sudamericana y la primera vez que se aborda literariamente la dictadura. En 1926 escribió las obras teatrales "El terno del difunto" y "Ligazón" (auto para siluetas).

En 1927 participa en la creación de Alianza Republicana e inicia la publicación de un ambicioso proyecto narrativo, "El ruedo ibérico", que de forma parecida a los "Episodios nacionales" de Galdós, pretende narrar la historia de España desde el reinado del suya detestada Isabel II hasta la época contemporánea al autor. En esta novela se burla de la corte de Isabel II y presenta ya la orientación crítica y grotesca que predominan en sus últimas creaciones. Únicamente llegó a escribir tres novelas de este proyecto: "La corte de los milagros" (1927), "¡Viva mí dueño"! (1928) y "Baza de espadas": vísperas septembrinas (1932, incompleta) y un fragmento de "El trueno dorado" (1936).

Estas novelas marcan un cambio en la postura estética de Valle-Inclán, acercándose un poco a las preocupaciones y críticas propias de la Generación del 98. No obstante, es importante mencionar la postura formal que adaptó Valle-Inclán en estos cambios. No llegó a revelarse como un artista del 98 del todo, sino que absorbió las críticas y las preocupaciones de este grupo y las removió en su estilo propio e inimitable.

En octubre de 1927 durante el estreno de "Mariana Pineda" de García Lorca, al acabar de recitar Amparo amiga de Mariana -encarnada por Carmen Carbonell- el último hacia describiendo una carrera de toros, Valle-Inclán que ocupaba una butaca hacia la mitad de la sala, se puso de pie cómo movido por un resorte, con esta brusquedad de sus movimientos, con esta rigidez que le daba cierto aire de figura de guiñol, y exclamó en voz alta: <<Ezto es una crónica de Corrochano...>> y desprendido de la arbitraria comparación del verso lorquiano con la prosa del popular cronista taurino Gregorio Corrochano, salió de la sala un poquito frustrado, ya que su frase se ahogó entre los chismes de silencio que reclamaba al público, al que tanto le había gustado el romance.

Margarita Xirgu dijo después del escándalo, el 12 de noviembre de 1927: <<Valle-Inclán, como otro cualquier espectador a quien no guste mi trabajo, tiene derecho a rechazarlo. Nosotros los artistas, nos entregamos al juicio del público, y tenemos que acatar su fallo. Así es y será siempre. Aunque yo creo que se le ha dado una exagerada importancia al incidente, tal vez por la calidad intelectual y la personalidad relevante del autor de la protesta>>. Dos días antes, en una carta de la Xirgu en Joaquím Montaner, le refería la entrevista mantenida con Josefina Blanco, la esposa de Valle-Inclán, para tratar de calmar la situación animada por la prensa y ciertas autoridades. El encuentro lo propició Margarita Nelken, en el estudio del escultor Victorio Macho.

También en 1927 en el estreno de "El hijo del diablo" de Joaquím Montaner en el Teatro Fontalba de Madrid, Valle-Inclán orquestó uno de sus sonados escándalos. Margarita dijo: <<Una noche en el Fontalba, yo estaba trabajando y él ocupaba una butaca de platea. Cuando acabé uno de mis parlamentos, el público me aplaudió y él ni se inmutó. De repente, un señor que estaba en su lado llamó: "¡Sí, señor, muy bien"!. Entonces, don Ramón se desmelenó y gritó: "¡Mal, muy mal"!. Yo me quedé de piedra, pues enseguida reconocí la voz de don Ramón. Y me desmoralicé como una tonta. Me puse a llorar y el público, al verme, reaccionó contra mi agresor, poniéndose en pies y aplaudiéndome más fuerte todavía. Cuando regresé a mi camerino, mi traje, que era de época, llevaba toda la pechera mojada de lágrimas. Benavente, los hermanos Quintero, Arniches, acudieron todos y me decían que no lo tomara a mal, que Valle-Inclán era así y que no había que darle más vueltas ... A don Ramón lo llevaron detenido por escandaloso. Eso me rompió el corazón. ¡Don Ramón detenido por culpa mía! Pero lo soltaron enseguida ... Por lo visto, en la comisaría también se despachó a su gusto, diciendo cosas deliciosas...>>

El comisario le preguntó:
-¿Protesta usted de la señora Xirgu, de la obra o de ese señor que tenía a su lado?
¡-¡De todo! ¡Protesto de todo!- contestó Valle-Inclán.
El comisario le explicó a continuación que el agente que estaba de vigilancia, se acercó a él y le dijo:
-Caballero, soy la autoridad.
A lo que Valle-Inclán contestó:
-Aquí en el teatro no hay más autoridad que la mía, que soy el crítico, y animal!
El comisario le dijo que suponía que no se dio cuenta que era un representante de la autoridad, el que lo requería.
-Sí, señor...-contesta don Ramón- Yo lo sabía, pero como yo soy otra autoridad en materias artísticas, se estableció un cas de competencia ... Mí autoridad debía permanecer en la sala para emitir juicio. Además, la autoridad de ese señor es autoridad transitoria y la mía es permanente.
-No por eso -insistió el comisario- tenía usted que insultarle llamándole animal.
-Eso no fue uno insulto, sino una definición -replicó Valle-Inclán-
Un estudiante, que había sido también detenido por haber dado apoyo a don Ramón, salió en su defensa y dijo:
-Señor comisario, cuando los partidarios de la señora Xirgu y del señor Montaner gritaban a don Ramón: "¡Que se vaya"!, fue contra ellos que se volvió agresivo y gritó: ¡No me da la gana"!
-Miente usted admirablemente, joven. Yo en lo que destacaba expresamente era en el policía -replicó don Ramón-
Al salir de la comisaria, Valle-Inclán con un alegre suspiro dijo:
-Esta noche me siento con treinta años menos.
Por lo visto, la animosidad de Valle-Inclán no iba dirigida a Margarita Xirgu,
sino contra Joaquín Montaner, ya que en aquellos días era secretario del Comité Organizador de la Exposición Universal de Barcelona de 1929 y era el árbitro de las gratificaciones de mil o dos mil pesetas, destinadas a la propaganda de la Exposición, habiendo sobornado a la crítica teatral madrileña con estas cantidades. Las percibieron muchos escritores, pero de esta nómina estuvo excluido Valle-Inclán, el cual atravesaba una de sus malas rachas económicas.
Otra noche sonada fue la del estreno de "La gata de Angora", de Jacinto Benavente, y de "La desequilibrada" de José Echegaray. El actor Fernando Díaz de Mendoza, en la obra, refiriéndose a la protagonista, su esposa María Guerrero, decía:
-Esta mujer es incomprensible; es de seda con nervios de acero.
Entonces don Ramón se puso en pie y, con su característico zetacismo o ceceo, dijo:
-¡Puez ezo ez un paraguaz!.
En 1928 escribió "Fin de un revolucionario. Aleluyas de la Gloriosa". En 1929 fue encerrado en la prisión Modelo de Madrid, del 10 al 25 de abril, por negarse a pagar una multa de 250 pesetas, impuesta con motivo de unos incidentes ocurridos en el Palacio de la Música de Madrid.
Escribió en este año la obra teatral "Sacrilegio" (auto para siluetas).
La obra poética de Valle-Inclán está reunida en la trilogía "Clavas líricas" (1930), formada por "Aromas de leyenda", "El pasajero" y "La pipa de Kif".
El 14 de noviembre de 1930, el diario "La libertad" anunciaba que Margarita Xirgu y Ramón María del Valle-Inclán se habían reconciliado. El artífice que logró restablecer la armonía entre ellos y, por añadidura, obtener de don Ramón la promesa de entregarles una obra para fin de año, no fue otro que Cipriano Rivas Cherif, ferviente admirador y el mejor amigo del gran escritor gallego.
Cipri colaboró con don Ramón en los teatros de cámara, arte y ensayo en Madrid, empezando por "El mirlo blanco". Valle-Inclán se convirtió entonces en uno de los más asiduos asistentes al camerino de Margarita. Esta decía de él: <<...hablaba con una fuerza, con una pasión, con una diversidad infatigable. En Madrid, venía a mi camerino del Español y se pasaba las tardes hablando, sin cesar. Qué conversación, la suya!>>
Dió apoyo a la República, e incluso se presentó a diputado por La Coruña en las listas del Partido Radical de Alejandro Lerroux, aunque no salió elegido. Valle-Inclán recibió jubilosamente la caída de la monarquía e incluso manifestó la necesidad de castigo para Alfonso XIII. En 1932 el gobierno de la República lo nombró Conservador del Patrimonio Artístico Nacional y Director del Museo de Aranjuez, pero por desavenencias con su superior dimitió al poco tiempo. Elegido Presidente del Ateneo de Madrid, dimitió también al no atenderse sus propuestas de reorganización. Este mismo año se divorciió de su esposa, Josefina Blanco.
Es una constante afirmar que Valle-Inclán sigue un proceso inverso al de la mayor parte de sus compañeros, pues empieza como tradicionalista para acabar como revolucionario. Lo que sí parece cierto es que Valle-Inclán se mueve siempre por impulsos emotivos y contradictorios en cuanto a lo ideológico y a su compromiso con las realidades políticas y sociales de su época, y que esta conducta no sólo le planteó conflictos personales sino que también supuso inconvenientes para el estreno y difusión de alguna de sus obras, ya que la dramaturgia de Valle-Inclán más vanguardista y vinculada al teatro expresionista europeo, sólo pudo representarse durante los años veinte y los años de la II República, muy parcialmente, gracias al esfuerzo del director y amigo Cipriano Rivas Cherif.
En la última etapa de su vida, Valle-Inclán mostró marcada simpatía hacia el comunismo. A iniciativa suya, en 1933 se reúne en el Ateneo de Madrid el Primer Congreso de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios. Este mismo año es nombrado Presidente de Honor del Asociación de Amigos de la Unión Soviética.
El teatro de Valle-Inclán se puede dividir en cinco periodos:
1.- Ciclo modernista. A él pertenecen obras como "Lo Marcara de Bradomín (1906) y "El yermo de las almas" (1908).
2.- Ciclo mítico. Partiendo de su Galicia natal, Valle-lnclán crea un mundo mítico e intemporal. La irracionalidad, la violencia, la lujuria, la avaricia y la muerte rigen los destinos de los protagonistas. Pertenecen a este periodo la trilogía "Comedias bárbaras" y "Águila de blasón" en 1907, "Romance de lobos" en 1908, "Cara de plata" en 1923, y "Divinas palabras" tragicomedia de aldea, en 1920.
3.- Ciclo de la farsa. Se trata de un grupo de comedias recogidas en un volumen titulado "Tablado de marionetas para educación de príncipes" (1909, 1912, 1920 y 1926). Estas obras presentan un continuo contraste entre lo sentimental y lo grotesco, y sus personajes, marionetas de feria, anuncian la llegada del "esperpento". Escribe también "Farsa de la enamorada del rey" y "Farsa y licencia de la Reina Castiza" en 1920.
4.- Ciclo esperpéntico. Está formado por "Luces de bohemia" (1920 y 1924) y el volumen titulado "Martes de carnaval" (1930). El "esperpento" más que un género literario, es una nueva forma de ver el mundo, ya que deforma y distorsiona la realidad para presentarnos la imagen real que se oculta detrás de ella. Por eso utiliza la parodia, humaniza los objetos y los animales, y animaliza o cosifica a los humanos. Presentados de esta manera, los personajes carecen de humanidad y se presentan como marionetas. Pertenece a este ciclo "Los cuernos de don Friolera" (1921, 1925) y "La hija del capitán" (1927)."

 

"Martes de Carnaval" de Ramón de Valle-Inclán

arxiu familiar Jordi Rius Xirgu


5.- Ciclo final. En esta última etapa, Valle-Inclán lleva a su extremo las propuestas dramáticas anteriores: presencia de lo irracional e instintivo, personajes deshumanizados, esquematizados y de guiñol, y la técnica distorsionante del esperpento. Sus obras quedan recogidas en "Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte" (1927).
Valle-Inclán, igual que Miguel de Unamuno y Azorín, se enfrenta directamente al teatro comercial vigente. Estos tres autores muestran una clara oposición al teatro realista, costumbrista y de corte burgués que tanto éxito tenía en los escenarios, si bien cada uno de ellos desarrollará una técnica particular.
El 24 de marzo de 1933, Valle-Inclán leía "Divinas palabras" a la compañía de Margarida Xirgu en el Teatro Español. Acababa de ser nombrado, el día 8 de marzo, Director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, donde se disponía a marcharse inmediatamente, temiendo no poder presenciar ni los ensayos ni el estreno de la obra. Se mantuvo en el cargo poco más de un año, en medio de una pintoresca falta de los más elementales medios de subsistencia, hasta junio de 1934.

 

Lectura de "Divinas palabras" con Valle-Inclán, Enric Borràs, Fernando Porredón, Amalia Sánchez Ariño, el escenògraf Alfonso Rodríguez-Castelao, de peu Miquel Ortín, Pedro López Lagar y Cipriano Rivas Cherif entre otros.

foto Agencia Efe

Lectura de "Divinas palabras" con Valle-Inclán, Margarita Xirgu, Enric Borràs, Cipriano de Rivas Cherif, s/i, Fernando Porredón, nena s/i, Amalia Sánchez Ariño, nena s/i, de pie Miquel Ortín y Pedro López Lagar entre otros

foto Museo Nacional del Teatro de Almagro


El 16 de noviembre de 1933 se estrena la tragicomedia "Divinas palabras" en el Teatro Español de Madrid. El público aplaudió al final de todos los actos y no faltaron los disidentes. La obra tardó veinte años a llegar a un escenario. Los críticos la habían tratado como obra literaria; pero ahora se les ofrecía la dimensión dramática y la visión plástica que da la escena, el lugar para el cual fue creada. La prodigiosa puesta en escena, debida a la cuidada escenografía de Alfonso Rodríguez-Castelao y realizada por Piti Bartolozzi, fue magnificada por unos figurines de exquisita y colorista línea, y un gran movimiento escénico de la comparsa y del coro. Pero, a pesar de la buena acogida de la crítica, constituyó un fracaso de público. El segundo día de su representación el poeta Luis Cernuda asistió a la función con tan sólo seis espectadores más.

 

"Divinas palabras", cartel del montaje.

Fuente:Cuadernos de El Público nº36, Madrid, CDT.

"Divinas palabras" por la compañia de Margarita Xirgu. Teatro Español de Madrid 1933.

Fuente: José Antonio Fuente Valle-Inclán y su tiempo hoy

Margarita Xirgu en el penúltimo cuadro de "Divinas palabras".

Foto Museu de Badalona.

 


En diciembre de 1934, Valle-Inclán había ya regresado de Roma asistió al ensayo general de "Yerma", de García Lorca, junto con Unamuno, Benavente, laArgentinita... El 2 de febrero de 1935 los amigos entrañables de Margarita Xirgu emplazaron a una representación de "Yerma" a los amigos y simpatizantes de la actriz, en lugar de un banquete y de un homenaje en su honor, para no envenenar más el enrarecido ambiente reinante desde el estreno del "irreverente" drama. Valle-Inclán firmaba entre los convocantes del acto, en el que Manuel Azaña le impuso a la Xirgu la insignia de la Orden de la República.
Valle-Inclán dijo de Margarita Xirgu: <<Nunca ha existido una actriz como ésta. Haber visto trabajar a Margarita Xirgu será un enorgullecimiento para los públicos>>.
En marzo de 1935 se retiró a Santiago de Compostela, ingresando en una clínica, donde murió de cáncer el 5 de enero de 1936, en la víspera de Reyes, después de negarse a recibir auxilio religioso. Fue sepultado al día siguiente, en una ceremonia civil.
Realizó numerosas traducciones. Del portugués: "La reliquia", "El crimen del Padre Amaro" y "El primo Basilio", de Eça de Queiroz; del francés: "La condesa de Romaní", de Alejandro Dumas y "Las chicas del amigo Lefèvre", de Paul Alexis; y del italiano: "Flor de pasión", de Matilde Serao.
En 1936 se publica la recopilación de cuentos "Flores de almendro".
A su muerte, su mujer Josefina Blanco escribía que había muerto solo.

Sr. D. Manuel Azaña

Distinguido amigo: No tengo palabras para agradecer a usted su carta y el consuelo que con ella he recibido. Yo estaba convencida de su amistad -cómo no estarlo- pero el ver su nombre en ese cartel de rapiña, unido al silencio ocasionado por su ausencia, me llenaba de dolor. ¡Estoy tan sola para defender a mis hijos y para defenderme yo misma! ¿A quién mejor que a usted podré acudir en busca de amparo, recordando todo lo que ha sido usted para mi marido, todas sus atenciones para mí? Sin su ayuda de usted, acaso yo no hubiera podido encontrar ánimo para sobreponerme a mis dolores, y darle a mi vida una orientación, gracias a la cual, ahora, tengo medios de defender a mis hijos en tanto la obra de su padre, no rinde el fruto que ha de rendir, si manos logreras no la destruyen. Para evitar esto, trabajo contenta y llego a olvidarme de tantos sufrimientos coronados por la pérdida del único amor de mi vida, que ha muerto sin que me quede el consuelo de haber cerrado sus ojos. En fuerza de repetirse, las palabras pierden virtud, y las mías no aciertan a expresar justamente mis sentimientos.

Un abrazo para Lolita, para usted gracias, gracias, gracias.

Josefina Blanco
14 de febrero de 1936.

 

Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

álbum de fotos

 

volver

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.