Margarita Xirgu

 

48. MIGUEL DE UNAMUNO

 

Miguel de Unamuno y Jugo, poeta, filósofo, dramaturgo, novelista y ensayista, principal exponente de la Generación del 98, nació el 29 de septiembre de 1864, en la calle Ronda del casco viejo de Bilbao. Era el tercer hijo y primer varón, tras María Felisa y María Jesusa, del matrimonio habido entre el comerciante indiano Félix de Unamuno Larraza y su sobrina carnal, Salomé Jugo Unamuno. Más tarde nacerán Félix, Susana y María Mercedes. En 1870 con 6 años, muere su padre a los 47 años. A los diez años, al acabar sus primeros estudios en el colegio de San Nicolás, una buhardilla de un viejo y destartalado caserón y a punto de entrar en el instituto, asiste en 1874 como testigo al asedio y sitio de Bilbao durante la Tercera Guerra Carlista (lo que luego reflejará en su primera novela, "Paz en la guerra"), con la entrada en la ciudad de los liberales, al mando del general Concha.

Inició los estudios de bachillerato en el Instituto Vizcaino de Bilbao en 1875 y en 1876, Unamuno y un amigo suyo, escriben al rey Alfonso XII una carta amenazadora y anónima, debido a la indignación que supuso el decreto Cánovas. En 1879 publica en "El Noticiero Bilbaino" su primer artículo "La unión hace la fuerza" y se inician los primeros síntomas de su crisis espiritual. Después de cursar el bachillerato, se trasladó a Madrid en 1880 para estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras. Este mismo año escribe su primer ensayo teatral "El custión de Galabasa" y aprende alemán traduciendo la "Lógica" de Hegel. En 1881 deja de ir a misa. En 1883 a sus diecinueve años, termina sus estudios universitarios, obteniendo la calificación de sobresaliente en Licenciatura de Letras. Al año siguiente, se doctora con una tesis sobre la lengua vasca: "Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca", en la que anticipa su idea sobre el origen de los vascos, que era contraria a las afirmaciones del nacionalismo vasco que propugnaba una raza vasca no contaminada por otras razas.

De regreso a Bilbao, se dedica a dar clases particulares a domicilio y como profesor interino de latín en el Instituto de Vizcaya, mientras prepara oposiciones a diversas cátedras. En 1885 comienza a trabajar en el Colegio de San Antonio como profesor de latín, psicología, lógica, ética, retórica, poética y matemáticas, donde le pagan 25 ptas al mes. Este mismo año publica un artículo titulado "Del elemento alienígena en el idioma vasco" y otro costumbrista "Guernica", aumentando su colaboración en 1886 en el "Noticiero de Bilbao", publicando su primer cuento "Ver con los ojos". En 1888, se presentó a la cátedra de psicología, lógica y ética del Instituto de Bilbao convocadas por la Diputación de Vizcaya, junto con Sabino Arana y el novelista y folclorista Resurrección María de Azkue, adjudicándose la plaza éste último. Polemizó con Arana, que iniciaba su actividad nacionalista, ya que consideraba a Unamuno como vasco pero "españolista" debido a que Unamuno, que ya había escrito algunas obras en euskera, consideraba que ese idioma estaba próximo a desaparecer y que el bilingüismo no era posible. <<El vascuence y el castellano son incompatibles dígase lo que se quiera, y si caben individuos no caben pueblos bilingües. Es éste de la bilingüidad un estado transitorio>>

 

 

En 1889 prepara oposiciones a las cátedras de Metafísica de Valladolid y Lengua Griega de Salamanca y viaja pagado por un tío suyo, a Suiza, Italia y Francia, donde se celebra la Exposición Universal y se inagura la Torre Eiffel. El 31 de enero de 1891 se casa en Guernica con Concepción (Concha) Lizárraga Ecenarro, de la que estaba enamorado desde niño. Pasa los meses invernales dedicado a la preparación de unas oposiciones para una cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, la cual obtiene este mismo año, formando parte del tribunal Juan Valera y Marcelino Menéndez Pelayo. Entabla amistad con el granadino Ángel Gavinet también opositor, amistad que se irá intensificando hasta el suicidio de aquél en 1898. Además de escritor y profesor, Unamuno colaboró en gran número de revistas y periódicos de su tiempo. Fue conferenciante en los Ateneos de Madrid, Sevilla,... y en diversos centros de cultura. Unamuno fue un hombre de una personalidad original y desbordante, muy polémica y, a veces, contradictoria, tanto en su pensamiento como en su actividad política. No es un pensador sistemático: sus ideas están esparcidas en ensayos, poemas, novelas y dramas.

En 1892 nace en Bilbao su primer hijo Fernando. En un principio, Unamuno se muestra partidario de las ideas positivistas, pero después se inclina hacia el socialismo, y el 11 de octubre de 1894 ingresa en la Agrupación Socialista de Bilbao, nace su segundo hijo Pablo y colabora en el semanario "Lucha de clases" de esta ciudad. La preocupación por España se manifestó en el ensayo escrito en 1895 "En torno al casticismo" publicado en "La España Moderna"; inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento, sobre la base de la dialéctica hegeliana y más tarde acabó buscando en las dispares intuiciones filosóficas de Spencer, Sören Kierkegaard, W. James y H. Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa. Sin embargo, las contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento, actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que hubo de recurrir a la literatura -en tanto que expresión de la intimidad- para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo. Esa angustia personal y su idea básica de entender al hombre como "ente de carne y hueso", y la vida como un fin en sí mismo, se proyectaron en sus obras. También en 1895 publica, a sus expensas, la novela "Paz en la guerra", obra en la cual utiliza el contexto de la tercera guerra carlista que conoció en su niñez, para plantear la relación del yo con el mundo, condicionado por el conocimiento de la muerte. Este mismo año nace su tercer hijo Jenaro. Abandona el partido socialista en 1897 y sufre una gran depresión y una honda crisis personal, que agudiza sus preocupaciones de carácter religioso, como queda reflejado en su diario íntimo. Nace este mismo año su hija Salomé.

La obra dramática de Unamuno presenta su línea filosófica habitual; de ahí que obtuviera un éxito más bien escaso. Temas como la indagación de la espiritualidad individual, la fe como "mentira vital" y el problema de la doble personalidad, son tratados en la tragedia teatral "La esfinge" escrita en 1898 y en la obra teatral "La venda" escrita en 1899. Este año es nombrado Catedrático de Literatura Griega, en la Universidad de Salamanca y cesa en la cátedra de Lengua Griega. También en 1899 nace su hija Felisa, futura papiroflecta como su padre y publica el ensayo "De la enseñanza superior de España".

En 1900 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca y Catedrático de Historia de la Lengua Castellana, además publica el libro "Tres ensayos". En 1902 publica un libro de "Paisajes" y publica la novela "Amor y pedagogía", que une lo cómico y lo trágico en una reducción a lo absurdo de la sociología positivista. Este mismo año muere su hijo hidrocefálico Raimundo y nace su hija María. En 1905 publica el ensayo "Vida de Don Quijote y Sancho" como respuesta a las obras que no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizase su pensamiento a través de un importante ensayo sobre los dos personajes clave de la literatura universal y fuera una obra en flagrante contradicción con la tesis europeísta defendida en libros anteriores, ya que proponía "españolizar Europa". Al mismo tiempo, apuntó que la relación entre ambos personajes cervantinos, simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad.

 

foto biografías y vidas

 

El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. Él mismo se tomó como referencia de sus obsesiones del hombre como individuo: <<Hablo de mí porque es el hombre que tengo más cerca>>. En ese sentido, sus personajes son problemáticos y víctimas del conflicto surgido de las fuertes tensiones entre sus pasiones, y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia.

Para Unamuno el arte era un medio de expresar las inquietudes del espíritu. Por ello, en la poesía y en la novela trata los mismos temas que había desarrollado en los ensayos: su angustia espiritual y el dolor que provoca el silencio de Dios, el tiempo y la muerte. Siempre se sintió atraído por los metros tradicionales y, si bien en sus primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella. En 1907 escribe su primera obra poética "Poesías" en el que se perfilan los temas que van a dominar en la poética unamuniana: el conflicto religioso, la patria y la vida doméstica. Dedicó a la ciudad estas bellas palabras: <<Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla>>. Tosco y prosista, nunca se le ha reconocido por versos armoniosos y trabajados, sino por estrofas breves, castellanas y muy personales. Siempre realizó un escaso detenimiento en la revisión de sus poemas conclusos, en comparación con otros poetas de la época tales como Machado o Juan Ramón Jiménez. Unamuno fue un poeta genial. Algunos lo consideran como uno de los mejores poetas líricos españoles de su siglo. Fue hondo y fecundo, pero siempre "unamuniano", es decir, muy suyo, inconfundible. En su poesía, Unamuno se deleita, se confiesa, se abre, nos muestra su amor familiar y religioso sinceros, su profunda angustia ante el ser, ante Dios, ante la muerte y ante la inmortalidad de alma. Es un debatir y debatirse continuo consigo mismo.

En 1908 publica la novela "Recuerdos de niñez y mocedad" que es una obra autobiográfica. En ella el autor vasco reflexiona sobre los primeros años de su vida. Este mismo año muere su madre en Bilbao, de un ataque de apoplejía. En 1909 se estrena "La esfinge" en Las Palmas de Gran Canaria y escribe para teatro "La princesa doña Lambra" y "La difunta". En 1910 escribe "Mi religión y otros ensayos breves", se estrena en el teatro de la Comedia de Madrid, su obra "La difunta" y tiene problemas cardiovasculares en su salud. Este mismo año escribe la obra de teatro "El pasado que vuelve" y la tragedia "Fedra", adaptación de las de Eurípides y Racine, con muy distinto desarrollo y puesta la acción en época moderna. En 1911 escribe los ensayos "Soliloquios y conversaciones", el libro de viajes "Por tierras de Portugal y España" y los poemas "Rosario de sonetos líricos". También en este mismo año, publica "Una historia de amor".

En 1912 publica otra serie de artículos en "Contra esto y aquello". En 1913 publica el libro de cuentos "El espejo de la muerte" y el relato filosófico "Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos", obra con el título cambiado al "El tratado del amor de Dios". En 1914 publica la novela "Niebla", obra clave de Unamuno, que él caracteriza con el nombre de "Nivola", para separarla de la supuesta forma fija de la novela.

 


Retrato de Unamuno


En 1914, el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Francisco Bergamín, lo destituye del rectorado de la Universidad por declararse partidario de los aliados y por no prestarse a cuestiones políticas en torno al cargo de Senador por la Universidad, convirtiéndose Unamuno en mártir de la oposición liberal y realizándose un pliego de firmas en Salamanca en su favor y contra su destitución; protestando también el Ayuntamiento y la Universidad por el cese. En 1914 Margarida Xirgu conoce a Miguel de Unamuno, a raíz de la presentación de la actriz en Madrid. Margarita constituyó una inquietud amorosa para Unamuno, un amor platónico que arrastró toda su vida. Con fecha 7 de abril de 1915 le escribía la Xirgu:
<<Ilustre Sr. Mío:

Contesto a sus letras fechadas en Salamanca a 29 de marzo próximo pasado, para decirle que efectivamente don Jacinto me hizo entrega en su día del manuscrito de su obra "Fedra" y hubiera yo querido corresponder a la honra que usted me dispensa pensando en mí como intérprete de su obra, pero es el caso Sr. mío, que la índole del asunto es tan poco a propósito para los públicos de los teatros que frecuento con mi compañía, que me veo obligada a declinar por esta vez el honor de ser intérprete de una obra suya. Confío en que estimando usted esta sinceridad mía del todo ajena a mi admiración y respeto, no me privará en adelante de la distinción que ahora me dispensara...>>

Sin embargo, Cipriano Rivas Cherif, en carta a Unamuno de fecha 23 de junio de 1915, le informará que Francisco A. de Icaza impidió que Margarita Xirgu representara la obra en el Ateneo. En 1916 rechaza el nombramiento de Decano de la Facultad de Filosofía y Letras y publica su libro definitivo "En torno al casticismo". En 1917 publica la novela "Abel Sánchez. Una historia de pasión", donde invierte el tópico bíblico de Caín y Abel para presentar la anatomía de la envidia. En 1918 se publican los "Ensayos", se estrena "Fedra" en el Ateneo de Madrid montada por Cipriano Rivas Cherif, es elegido Concejal por Salamanca y se le nombra Vicerrector de la Universidad de Salamanca y Decano de Filosofía y Letras por esta Universidad.

 


Figurín de "Fedra" realizado por Miquel Xirgu hermano de la actriz.

Arxivo Familiar Xavier Rius Xirgu


En 1920 publica la novela corta "Tulio Montalbán y Julio Macedo" sobre el problema íntimo de la derrota de la personalidad verdadera, por la imagen pública del mismo hombre. También en 1920, publica el poema de gran calidad y hondo sentimiento "El Cristo de Velázquez" y se publica "Tres novelas ejemplares y un prólogo" que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográfica, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con su biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas. En 1920 también, es candidato a Diputado por el Partido Republicano de Vizcaya, pero no consigue los votos suficientes. La última narración extensa que publica en 1921 "La tía Tula", presenta el anhelo de maternidad ya esbozado en "Amor y pedagogía" y en "Dos madres". En 1921 también, estrena en Salamanca "El pasado que vuelve" y publica el drama "Soledad". En 1922 publica los poemas "Andanzas y visiones españolas", "Sensaciones de Bilbao" y se representa su tragedia "Raquel condenada".

En 1923 publica "Rimas de dentro" y ataca al rey públicamente: <<España tiene que libertarse del reinado de la mentira>>. En 1924 publica " Rimas de un poeta desconocido" y "Teresa. Rimas de amor", que es un cuadro narrativo que contiene rimas becquerianas, logrando en idea y en realidad, la recreación de la amada. Sus constantes ataques al rey Alfonso XIII y al dictador Primo de Rivera, hacen que éste lo destituya y es condenado a dieciséis años de prisión, pero la sentencia no llega a cumplirse y lo destierran a Fuerteventura en febrero de 1924, suspendiéndole de empleo y sueldo. El 18 de marzo pliega un cerdo de papel con la dedicatoria: Puerto Cabras / Primo de Rivera. El 4 de julio de 1924 es indultado junto a otros desterrados por Primo de Rivera, pero él se destierra voluntariamente a Francia hasta el año 1930, año en el que cae el régimen de Primo de Rivera. En 1924 también, escribe el ensayo filosófico "La agonía del cristianismo", su mujer gana el "gordo de navidad" con una participación de 5 ptas en la lotería y publica el libro de poemas "De Fuerteventura a París". En 1925 le visitan en su primer destierro de París, su mujer y sus tres hijas, más tarde sale de París y se traslada a Hendaya en el País Vasco Francés. Este mismo año se publica la adaptación al teatro de su novela "Todo un hombre" y se estrena en Madrid. En 1927 escribe "Cómo se hace una novela" autopsia de la novela unamuniana y, en navidades le visita su mujer y a su vuelta es encarcelada por llevar algunos ejemplares de "Las hojas libres" escritas por su marido. En 1928 escribe los poemas "Romancero del destierro" y empieza su "Cancionero" que continuará hasta su muerte. En 1929 empieza a escribir "El hermano Juan o el mundo es teatro".

 

En 1930, Unamuno escribe sus últimas novelas: "San Manuel Bueno, mártir" y "Don Sandalio, jugador de ajedrez". En su obra "San Manuel Bueno, mártir" rechaza el racionalismo, la metáfora de la nieve cayendo sobre el lago ilustra su postura en favor de la fe, la nieve crea formas, paisajes, frente al lago, donde ésta se disuelve y se transforma en nada. La filosofía de Unamuno no fue una filosofía sistemática, sino una negación de cualquier sistema y una afirmación de fe "en sí misma". Se formó intelectualmente bajo el racionalismo y el positivismo. Durante la época de su juventud, escribió artículos en los cuales se apreciaba claramente su simpatía por el socialismo, y tenía una gran preocupación por la situación en la que se encontraba España. La influencia de algunos filósofos como Adolf Harnack, provocó el rechazo de Unamuno por el racionalismo. Para él la muerte es algo definitivo, la vida acaba. Sin embargo, pensaba que la creencia de que nuestra mente sobrevive a la muerte, es necesaria para poder vivir. Es considerado uno de los predecesores de la escuela existencialista que, varias décadas después, encontraría su auge en el pensamiento europeo. Así estudió danés para leer directamente a Kierkegaard, a quien en sus obras solía llamar, en su peculiar y cordial estilo: hermano.

 


También en 1930, tras la caída de la dictadura militar, Unamuno vuele a España, cruzando la frontera a pie por Irún y llegando dos días más tarde a Bilbao en tren. A su vuelta a Salamanca, entró en la ciudad con un recibimiento apoteósico, se reintegró a su cátedra y tomó posesión de la Cátedra de Historia de la Lengua Castellana, cesando en las de Lengua y Literatura Griegas . Este mismo año se estrena en Salamanca "Sombras de sueño" y Margarita Xirgu la estrena en Zamora.

Miguel de Unamuno se presenta candidato a concejal por la conjunción republicano-socialista para las elecciones del 12 de abril de 1931, resultando elegido. Unamuno proclama el 14 de abril la República de Salamanca en compañía del Dr. Prieto Carrasco, como gobernador civil y de otros miembros del Ayuntamiento. Desde el balcón del Ayuntamiento, el filósofo declara que <<comienza una nueva era y termina una dinastía que nos ha empobrecido, envilecido y entontecido>>. Es nombrado Alcalde Honorario de Salamanca y Presidente del Consejo de Instrucción Pública. La república le repone en el cargo de Rector de la Universidad salmantina. Se presenta a las elecciones a Cortes y es elegido Diputado a Cortes Constituyentes, como independiente por la candidatura de la conjunción republicano-socialista en Salamanca. Sin embargo, el escritor e intelectual, que en 1931 había dicho que él había contribuido más que ningún otro español -con su pluma, con su oposición al rey y al dictador, con su exilio...- al advenimiento de la República, empieza a desencantarse. Este mismo año termina su drama "El hermano Juan", publica "San Manuel Bueno, mártir" y "La agonía del cristianismo".

 

Miguel de Unamuno con Margarita Xirgu i Enric Borràs en el 1932.

Foto biografía F. Foguet

 

En 1932 escribe su obra teatral "El otro". Una tarde leyó a la compañía Xirgu-Borràs, en el viejo tablado del Corral de la Pacheca, su drama "El otro", misterio en tres jornadas y un epílogo. A Miguel de Unamuno le gustaba asistir a los ensayos siempre que podía. Una tarde le entregó a la actriz un poema, con una curiosa dedicatoria: <<A Margarita Xirgu, que me lo sugirió con unas palabras después de haberle leído en el Español mi misterio "El Otro":

¡Ay de mí!

Ir muriendo poco a poco
desde el día en que nací,
es para volverse loco.
¡Ay de mí!
Que la vida que se pasa,
contenido frenesí,
al no caberme en la casa.
¡Ay de mí!
No ves en lo venidero
si no lo mismo que ví,
volver siempre a lo primero.
¡Ay de mí!
¡Ay de mí!, ángel caído,
que en la tierra me perdí,
temblar de cara al olvido.
¡Ay de mí!



Poema autógrafo de Unamuno que dedicó a Margarita Xirgu con motivo de la estrena de "El otro".

Foto biografía A. Rodrigo

 

Unamuno sustentó su obra en el mito de Caín y Abel, encarnados por Cosme y Damián: íntima personalidad desdoblada de dos seres gemelos, en todo semejantes, que se enamoraron de la misma mujer. Uno de ellos dará muerte al otro. Pero ¿quién es el otro? El hermano fratricida pretende ser el muerto, el que él ha matado. Pero ¿quién es el muerto? La viuda cree vivo al "otro". Jamás se podrá averiguar, porque él sigue vivo, el que ve el espectador, ha enloquecido. En el segundo acto se presenta Damiana -Margarita Xirgu- la "otra". ¿La esposa del muerto? ¿La mujer del vivo? Las dos quieren quedarse con el fratricida, porque existe. ¿Existe? Ninguna de las dos puede esclarecer la situación. Cada una quiere creer que el que sigue con vida es su marido, ambas lo reclaman, una de ellas, Damiana, se cree con mayor derecho, puesto que va a tener un hijo. El superviviente se suicida. Ya están los dos muertos. Pero ¿quién es Cosme? Y ¿quién era Damián? Los dos eran culpables en potencia, ya que al odiarse cualquiera de ellos pudo haber dado muerte al otro. En cierta ocasión, el asesino se lo explica a su cuñado: <<Nos odiábamos desde chicos. Tú no sabes lo que es estarse viendo a sí mismo todo el día. Verse duplicado; ver materializados tus defectos. Llega uno a dudar de si es el otro. Por eso lo maté. Pero él está dentro de mí. Me está haciendo sufrir horriblemente>>

La obra alcanzó clamoroso éxito. Su originalidad, el misterio, la intriga que cada cual trataba de dilucidar, provocaba la complicidad del espectador. "El otro" quedaría como una pieza acabada del arte dramático de Unamuno, como timbre glorioso en los anales del teatro español.

 

Escena de "El otro" de Miguel de Unamuno estrenada en el Teatro Español de Madrid en 1932 por la Companyia Xirgu-Borràs.

Font: ADE, nº77, octubre de 1999.

Margarida Xirgu y Enric Borràs con Miguel de Unamuno el dia del estreno de "El otro".

Foto biografia "Enric Borràs" de Josep Mª Poblet.

 

El teatro unamuniano tiene las siguientes características:

Es esquemático, está despojado de todo artificio y en él sólo tienen cabida los conflictos y pasiones que afectan a los personajes. Esta austeridad es influjo de la tragedia griega clásica.

Si los personajes y los conflictos aparecen desnudos, la escenografía también se ve despojada de todo artificio. Es una escenografía, simplificada al máximo.

Lo que realmente le importa es presentar el drama que transcurre en el interior de los personajes y, sin duda, de su interior.

En 1933 dimite como Presidente del Consejo Nacional de Instrucción Pública y traduce la "Medea" de Séneca y se representa en el teatro romano de Mérida. A raíz del estreno "Del Otro", en la tertulia del saloncito del Teatro Español, Margarita Xirgu recuerda una representación que hizo de "Elektra", la heroína de Sófocles revivida para Hofmannsthal, en las ruinas de Chapultepec y expresa el deseo de montar alguna pieza clásica de ascendencia española. Uno de los contertulianos, Fernando de los Ríos, reivindica Séneca como autor dramático, diciendo <<que las tragedias españolas de Séneca son tan bellas como las griegas. Y no es cierto que no sean teatrales. Si en su época no se representaron, fue porque las representaciones teatrales estaban en decadencia. Y es una pura injusticia que en España no se hayan representado nunca: una injusticia que haría falta reparar>>. Otro contertuliano, Unamuno, dice que si la Xirgu quiere representar una tragedia del escritor latino, él está dispuesto a traducirla. Lo hizo con tanto desinterés qué no quería cobrar ni los derechos de autor. A las dos semanas el Rector de la Universidad de Salamanca entregaba la versión castellana a la actriz.

 


Lectura de "Medea".

Foto Agencia Efe

 


El estreno tuvo lugar el 18 de junio de 1933. La Xirgu interpretó al personaje de Medea y Borràs, el de Jasón. << Yo no he hecho nada más -escribe Unamuno- que hacer hablar a Séneca en castellano. Séneca no hizo nada más que explicar la historia de Medea. Pero Margarita Xirgu ha hecho Medea. Ha convertido a este personaje, imaginario o real, en un ser vivo que se apodera de nosotros en cuerpo y alma>>.

Miguel de Unamuno escribe en "El Sol": <<En este teatro romano de Mérida, desenterrado al sol, se ha representado la tragedia Medea, del cordobés Lucio Anneo Séneca. La desenterré de un latín barroco para ponerla, sin cortes ni glosas, en prosa de paladino romance castellano, lo que ha sido también restaurar ruinas. Pretendí con mi versión hacer resonar bajo el cielo hispánico de Mérida el cielo mismo de Córdoba, los arranques conceptistas y culteranos de Séneca, pero en la lengua brotada de las ruinas de la suya. El suceso mayor se ha debido a la maravillosa y apasionante interpretación escénica de Margarita Xirgu, que en este atardecer ha llegado al colmo de su arte. Sobre el escenario de piedras seculares, bajo el cielo de ocaso, se cernía pausadamente una cigüeña, la misma de hace veinte siglos>>

En 1933 decide no presentarse a la reelección. Al año siguiente se jubila de su actividad docente, es nombrado Rector Vitalicio, a título honorífico, de la Universidad de Salamanca, que crea una cátedra con su nombre, es nombrado también Doctor "Honoris Causa" por la Universidad de Grenoble y su mujer Concha, sufre un derrame cerebral que le produce hemiplejía, afasia y finalmente fallece. En su última lección en el Paranifo dijo: <<Vengo a repetirme, repito, a renovarme. Una vida espiritual entrañada es repetición, es costumbre, santo cumplimiento de oficio cotidiano, del destino y de la vocación. Día a día he venido labrando mi alma y labrando las de otros, jóvenes, en el oficio profesional de la enseñanza universitaria y del aprendizaje. Porque enseñar es, ante todo y sobre todo, aprender>>. También en 1934, en septiembre, Margarita Xirgu representa en el pórtico y escalinata del palacio de Anaya de Salamanca "Medea" y en el palacio Anaya se representa "La venda". Unamuno estaba en estos tiempos entusiasmado por el teatro ambulante La Barraca de Federico García Lorca, que se presentaba en Santander. La devoción que se tenían Unamuno y García Lorca era recíproca. El poeta andaluz decía: <<¡Qué grande es Unamuno! ¡Cuánto sabe y cuánto crea! El primer español. Se abre una puerta en cualquier parte, sale Unamuno por ella, con su cuerpo y su cabeza, y se ve enseguida eso: es el español, el primer español. Todo lo crea y sabe por estar tan arraigado en nuestro suelo y tener tanta luz en la mente>> Unamuno que calificaba a Lorca de "joven auténtico" le había dicho: <<Una cosa es la cultura y otra la luz. Eso es lo que hay que tener: luz>> Unamuno asistió en diciembre al ensayo general de "Yerma" de García Lorca, que realizaba la compañía Xirgu-Borràs, lo hizo junto con Valle-Inclán, Benavente, la Argentinita,...

En 1935 recibe la visita de José Antonio Primo de Rivera y asiste al mitin del líder falangista en el Teatro Bretón. Es nombrado ciudadano de honor de la República. Fruto de su desencanto, expresa públicamente sus críticas a la reforma agraria, a la política religiosa, a la clase política, al gobierno de Azaña.

En el 1936 firma un manifiesto para evitar la guerra civil. Al iniciarse la guerra civil, apoyó inicialmente a los fascistas rebeldes. Unamuno quiso ver en los militares alzados a un conjunto de regeneracionistas autoritarios dispuestos a encauzar la deriva del país. Cuando el 19 de julio la práctica totalidad del consistorio salmantino, es destituida por las nuevas autoridades y sustituida por personas adictas, Unamuno acepta el acta de Concejal que le ofrece el nuevo alcalde, el Comandante del Valle. En el verano de 1936 hace un llamamiento a los intelectuales europeos para que apoyen a los sublevados, declarando que representaban la defensa de la civilización occidental y de la tradición cristiana; lo que causa tristeza y horror en el mundo. Azaña lo destituye, pero el Gobierno de Burgos le repone de nuevo en el cargo. Sin embargo, el entusiasmo por la sublevación pronto se torna en desengaño, especialmente ante el cariz que toma la represión en Salamanca. En sus bolsillos se amontonan las cartas de mujeres, de amigos conocidos y desconocidos, que le piden que interceda por sus maridos encarcelados, torturados y fusilados. A finales de julio, sus amigos salmantinos: Prieto Carrasco, Alcalde republicano de Salamanca y José Andrés y Manso, Diputado socialista, habían sido asesinados, así como su alumno predilecto y Rector de la Universidad de Granada, Salvador Vila. A principios de octubre, Unamuno visitó a Franco en el palacio episcopal para suplicar inútilmente clemencia para sus amigos presos: el doctor Filiberto Villalobos, el periodista José Sánchez Gómez, éste a la espera de ser fusilado y el pastor de la Iglesia anglicana y masón Atilano Coco, que estaba amenazado de muerte y de hecho fue fusilado en diciembre de 1936. Unamuno se arrepintió públicamente de su apoyo a la sublevación. Durante el acto de apertura del curso académico el 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad varios oradores soltaron los consabidos tópicos acerca de la "anti-España". Un indignado Unamuno, que había estado tomando apuntes sin intención de hablar, se puso de pie y pronunció un apasionado discurso. <<Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (...) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándonos la lengua española, que no sabéis...>>.

Durante la guerra y a partir de agosto de 1936, Unamuno comenzó a tomar apuntes para un libro que no llegaría a escribir y en el que plasma su testamento político "El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la revolución y la guerra civil españolas". El general José Millán-Astray sentía una profunda enemistad por Unamuno, que le había acusado inopinadamente de corrupción. En un acto su escolta presentó armas y alguien del público gritó: "¡Viva la muerte!" y a continuación Millán dijo: <<¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!>>. Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando. Resollando, se cuadró mientras se oían gritos de "¡viva España!". Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno que dijo: <<Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de "¡viva la muerte!". Esto me suena lo mismo que, "¡muera la vida!". Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Míllán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (... ) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...>> Furioso, Millán gritó: "¡Muera la inteligencia!". En un intento de calmar los ánimos, el poeta José María Pemán exclamó: "¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". Unamuno no se amilanó y concluyó: <<¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España>>. La esposa de Franco, Carmen Polo, toma del brazo a don Miguel y le acompaña a su casa, rodeados de su guardia personal, lo que evita que el incidente acabe en tragedia. Ese mismo día, la corporación municipal se reunió de forma secreta y expulsó a Unamuno. El proponente, el concejal Rubio Polo, reclamó su expulsión <<...por España, en fin, apuñalada traidoramente por la pseudo-intelectualidad liberal-masónica cuya vida y pensamiento [...] sólo en la voluntad de venganza se mantuvo firme, en todo lo demás fue tornadiza, sinuosa y oscilante, no tuvo criterio, sino pasiones; no asentó afirmaciones, sino propuso dudas corrosivas; quiso conciliar lo inconciliable, el Catolicismo y la Reforma; y fue, añado yo, la envenenadora, la celestina de las inteligencias y las voluntades vírgenes de varias generaciones de escolares en Academias, Ateneos y Universidades>>. El 22 de octubre, Franco firma el decreto de destitución de Unamuno como Rector.

El 20 de octubre, en una entrevista mantenida con el periodista francés Jérôme Tharaud, Unamuno relata: <<Tan pronto como se produjo el movimiento salvador que acaudilla el general Franco, me he unido a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional. (...) En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura con cierto substrato patológico-corporal. Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, excriminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de si misma. Y si no se contiene a tiempo llegará al borde del suicidio moral. Si el miserable gobierno de Madrid no ha podido, ni ha querido resistir la presión del salvajismo apelado marxista, debemos tener la esperanza de que el gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror. (...) Insisto en el sagrado deber del movimiento, que gloriosamente encabeza el general Franco, es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para reestablecer la patria que se está ensangrentando, desangrándose, envenenándose y entonteciéndose. Y para ello impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y por amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos, ni a los convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que el bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevístico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo>>.

Y a los pocos días, en una entrevista con Nikos Kazantzakis, Unamuno relató: <<En este momento crítico del dolor de España, sé que tengo que seguir a los soldados. Son los únicos que nos devolverán el orden. Saben lo que significa la disciplina y saben como imponerla. No, no me he convertido en un derechista. No haga usted caso de lo que dice la gente. No he traicionado la causa de la libertad. Pero es que, por ahora, es totalmente esencial que el orden sea restaurado. Pero cualquier día me levantaré -pronto- y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario>>.

Los últimos días de vida los pasó en 1936 bajo arresto domiciliario en su casa, bajo vigilancia estrecha de los rebeldes, en un estado de resignada desolación, desesperación y soledad. Murió en su domicilio de Salamanca el 31 de diciembre de 1936, de forma repentina, en el transcurso de la tertulia vespertina que mantenía regularmente con un par de amigos. A pesar de su virtual reclusión, en su funeral fue exaltado como un héroe falangista.


Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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