Margarita Xirgu

 

49. EDUARDO MARQUINA

 

Eduardo Marquina fue hombre de carácter optimista, efusivo y entusiasta, fue periodista, poeta, novelista y dramaturgo. Su padre, Luis Marquina y Dutú, era un aragonés de pro que se vió un día obligado a emigrar a Barcelona, con su hermano Pedro que tenía vocación literaria y su hermana Mariquita, porque al quedar huérfanos las necesidades económicas les obligó a ello. Luis encuentra trabajo y al mismo tiempo encuentra también el amor. Ella era Eduarda Angulo nacida en Barcelona, pero con raíces leonesas. Entre tanto su hermano Pedro terminaría marchando a Madrid donde sueña con la gloria literaria, mientras su hermana Mariquita prefiere asentarse definitivamente en la ciudad Condal junto con su hermano Luis.

Cuando nace Eduardo Marquina en Barcelona, el 21 de enero de 1879, haría el número dos de los hijos del matrimonio. La primera era María Luisa, una preciosa niña que había quedado encantada con la venida al mundo de su hermanito que fue bautizado el 26 de octubre en la catedral de Barcelona. Tras Eduardo nacerían Emilio, Juan y Pilar. Todas las noches, en un pequeño oratorio que el matrimonio tenía en su casa, se reúnen y se arrodillan a los pies de la Virgen y el padre dirige los rezos.
Estudió en su ciudad natal en las Escuelas Católicas. Ya entonces casi sabía leer, su madre le había ido enseñando las primeras letras. Pronto, muy pronto, su interés por el estudio hace que destaque entre todos sus compañeros. En menos de un mes le pasan a una clase superior. Nada le cansa en un primer contacto con los libros: <<Entendía a los maestros -dice- con instantánea comprensión y fui alguna vez más allá que otros alumnos en las respuestas y explicaciones. Como eso parecía incomodar a los primeros de clase, poco a poco dejé de excederme. Así adquirí el hábito de almacenar lo que supiera, repasándolo y removiéndolo de vez en cuando, a mis solas, para que no se me muriese dentro. Me acostumbré a pensar. Me encantaba ese íntimo deporte. Era tomar posesión de un mundo interior donde me desquitaba del aislamiento externo>>. Más tarde ingresa en el Colegio de los Jesuitas de Barcelona para estudiar el Bachillerato.

Cursó estudios de Derecho y de Filosofía y Letras, pero no pasó del primer curso. En la asignatura de "Literatura general y española" es suspendido. Le han preguntado en el examen por los poetas menores del siglo XIII y sin vacilar contesta: <<Los poetas mayores eran muy malos y los menores no vale la pena estudiarlos>>. Huérfano de padre y madre desde los dieciséis años, tuvo que abandonar los estudios aunque le gustaba la carrera, para ponerse a trabajar, dedicándose además simultáneamente a la literatura y al periodismo.

Trabaja de oficinista en la misma casa comercial donde su padre había prestado sus servicios, llevando la correspondencia comercial. Un día llega a la oficina un músico llamado Juan Gay, casado con la hija de unos vecinos de Marquina llamada María Pichot. El músico, que solamente venía a hablar con Marquina, le dice que quiere que colabore en una revista literaria que van a hacer unos amigos suyos. Ante el inesperado ofrecimiento y lleno de emoción acepta Marquina colaborar en la revista que se llamaría "Luz", revista modernista, que aparece el 15 de diciembre de 1897 reproduciendo un cuadro del Greco y bajo él esta frase: Fue el precursor del modernismo. Publica en dicha revista la primera traducción española de "L'art poétique" de Verlaine, pero la aventura de esta nueva revista dura muy poco y pasa a colaborar entonces en otra de carácter muy distinto, "Barcelona Cómica". El salto es arriesgado porque entre ambas publicaciones hay diferencias: "Luz" es la vanguardia y "Barcelona Cómica" es la burla de las nuevas tendencias. Los lectores de esta revista no admiten al nuevo intruso y amenazan con darse de baja como suscriptores, y entonces Marquina ha de abandonar su nueva aventura literaria.
Pero el paro le dura muy poco tiempo, porque comienza a colaborar en uno de los grandes periódicos de Barcelona, "La Publicidad". Todos los domingos se publican sus "Odas" que alcanzan un gran éxito entre los lectores. Eduardo Marquina colaboró también en varias publicaciones barcelonesas, sobre todo en "Pel, Ploma i Joventut".
A pesar de que sus grandes éxitos fueron escritos en castellano, mantuvo siempre su vinculación con las letras catalanas; en un principio porque, adscrito al movimiento modernista, escribió algunas obras en catalán, como el poema "L'hivern" musicado por Morera y más tarde, al traducir varias obras de Guimerá, Gual, Sagarra y Soldevila. Una vez en Madrid en el 1900, publicó "Odas", recopilación de las publicadas en Barcelona. Sería su primer libro, antecedido de "Jesús y el Diablo", en colaboración con su amigo Luis de Zulueta y que se publica en 1898.
Continuó su labor literaria con la publicación de poemarios de signo modernista, como "Las vendimias" en 1901, primer poema geórgico, "Églogas" en 1902 y más tarde "Elegías" en 1905, en los que consigue compaginar los elementos estéticos modernistas y los de raíz clásica. Alentado por Ruperto Chapí estrenó en la capital de España un poema dramático en tres actos, titulado "El pastor", cuando el autor contaba solamente veintitrés años de edad. Pero la obra no tuvo el éxito que esperaba, mal acogido por crítica y público; solamente duró cuatro tardes su representación en el teatro Español, lo que produjo un hondo trauma en el autor, que prometió no volver a los escenarios. No cumplió su promesa y en el mismo año 1902 estrenó, con el maestro Gay la zarzuela "El agua mansa" y en años sucesivos: "La vuelta del rebaño", "El delfín", "Rincón de la montaña" y "La monja Teodora". No constituyeron grandes éxitos, pero su aceptable acogida convirtió a Marquina en un escritor conocido. Juan Valera le animó a que se trasladara a Madrid y su primera estancia allí, duró ocho meses.
Vuelve a Barcelona y se casa a los veinticuatro años con Mercedes Pichot, el 18 de junio de 1903 en la iglesia de Santa María del Mar, de Barcelona. La familia de artistas Pichot eran vecinos de Eduardo Marquina y habían eligido a Cadaqués a finales del siglo XIX como lugar de veraneo, construyendo una casa en "Es Sortell" por donde desfiló una larga serie de celebridades, entre ellos Manuel Azaña, Federico García Lorca y por supuesto Salvador Dalí. El matrimonio se instala en Madrid colaborando Marquina en "El Heraldo", donde publica comentarios líricos, con el título común de "Canciones del momento". Son días duros, pero poco a poco se va abriendo camino en un mundo tan difícil como es el de las letras. Frecuenta una tertulia situada en un café de la Puerta del Sol, donde conoce a Miguel de Unamuno, quince años mayor que él. Traduce, entre otros, a Guerra Junqueiro, Baudelaire, Víctor Hugo, Chateaubriand, Ela de Queiroz,...

 


E. Marquina.

Foto Palabra Virtual


En su desarrollo ideológico partió de postulados izquierdistas, para ir abrazando con el tiempo corrientes más conservadoras, compartiendo correspondencia y tertulia con los nombres más importantes de la intelectualidad española de la época, fuese Miguel de Unamuno, Clarín, Benito Pérez Galdós o Federico García Lorca.
En 1904 nació en Barcelona, su único hijo Luis, que de adulto fue cineasta y director de cine.

Hacia el año 1906 se instala definitivamente en Madrid. <<En paseos y excursiones de algunos días por la sierra -escribía Marquina- pude relacionarme con elementos de la Institución Libre de Enseñanza y tuve la dicha de conocer a Francisco Giner de los Ríos y hablar con él dos o tres veces>>. Aun cuando en su juventud escribió un drama lírico en catalán "Emporium" en 1906, no se sumó al poderoso movimiento modernista de Cataluña, presidido por la alta figura de Maragall; compuso su obra en castellano y sobre todo en su teatro histórico en verso, fue el cantor del Cid y de la España mística e imperialista. Se ubicó en la lírica modernista, neoromántica y en el drama histórico de corte poético con loas heroicas, que unos han querido ver como nostalgia patriotera-imperial y otros como crítica.
Todos los años pasa una gran parte del invierno en París, y algunos meses del verano en Cadaqués. Visita el norte de Italia, Londres, Berlín, Bruselas y Varsovia.



Eduardo Marquina

Foto Wikipedia

 

En 1907, Marquina es corresponsal en París de la revista madrileña "España Nueva", de la que fue redactor jefe. En 1908 consiguió su primer gran triunfo, con el estreno en el Teatro Español de su obra "Las hijas del Cid", leyenda trágica en cinco actos, protagonizada por Maria Guerrero y que lleva la siguiente dedicatoria: A la nueva vida de los héroes muertos con amor y dolor, para conmoción y salud de la Vieja Castilla y a la intención de la patria futura, dedico este canto. Con este estreno teatral la Real Academia Española le consagró, al concederle el Premio Piquer. Es el comienzo de su fama como autor teatral. María Guerrero también le estrenó en 1909, en el teatro Princesa "Doña María la Brava" romancero en cuatro actos, que supone otro gran éxito, precursor de su obra maestra el drama en verso "En Flandes se ha puesto el sol", canto en cuatro actos, estrenada en 1910 en Montevideo con éxito extraordinario que representan los actores María Guerrero, que hace el papel de Magdalena Godart, y Fernando Díaz de Mendoza ,su marido, que encarna a Don Diego Acuña de Carvajal. También esta obra lleva una dedicatoria: A la memoria de todos los muertos generosos que lejos de la patria España tienen sepulcros de frío y de olvido, para renovar en ellos un tributo consciente de honor y piedad, escribo este canto. Entre Montevideo y después Buenos Aires la obra alcanza más de cuarenta representaciones. Para su representación meses después en Madrid, Marquina añade algunos versos más y la obra se estrena en el Teatro Princesa el 18 de diciembre de 1910. Entre los intérpretes de esa noche está la joven actriz Josefina Blanco, esposa de Valle Inclán, que interpreta a Albertino. El éxito es rotundo. Es la primera obra de Eduardo Marquina que otras compañías representan y que queda en el repertorio de los grandes actores. Vivirá mucho tiempo en los escenarios españoles. En cambio "El rostro del ideal", la obra con que el poeta quería sustituir "En Flandes se ha puesto el sol", no llegará a ser representada nunca. La representación en Madrid dura cuatro años seguidos y es de un patriotismo histriónico y retórico que produce sonrojo y nadie se atrevería a reivindicar. Es también cierto que más tarde elogió al régimen franquista. Pero no es menos cierto que fue un republicano en su juventud, muy próximo a los ideales socialistas y revolucionarios y que gozó de la amistad de personajes tan extraordinarios como Salvador Dalí, Marinetti, Garcia Lorca o Abel Gance. Estas tres obras teatrales son de inspiración histórica y se convirtió el teatro en su principal actividad. Su teatro, más importante por su volumen y su éxito, está formado por una serie de estampas históricas de gusto modernista, en las que lo lírico predomina sobre lo dramático. Se trata en su mayoría de dramas históricos en verso, son representativos de un teatro poético que ensalza los valores de un pasado glorioso. Adopta las fórmulas del teatro poético histórico-tradicional, con antecedentes ilustres en el Siglo de Oro Español. También cultivó temas orientales de un decorativismo superficial.

Su nuevo libro de poesía "Vendimión" publicado en 1909, le hizo merecer lugar destacado en la escuela modernista. <<Poeta -decía Marquina- es el hombre que tiene el don de idear y expresar lo que los demás presienten y no saben decir>>. Y añadía: <<En el primer momento -el de la inspiración- el poeta es un poco adivino, "vate" se le ha llamado. En el segundo momento -el de la expresión- el poeta es, por instinto, a la manera del pueblo, inventor, maestro del idioma>>. Como novelista escribe en 1909 "Almas anónimas". Después se orientó en poesía, hacia una temática más apegada a la realidad social en "Canciones del momento", publicada en 1910. Sus poemas aparecen en abundantes colecciones dadas a la estampa, especialmente con anterioridad a 1910, fecha en que Marquina se haya casi totalmente absorbido por el teatro.
En teatro continuó su preferencia temática por los dramas históricos en verso: "La alcaldesa de Pastrana" estrenada en 1911, "El rey trovador" en 1912, trova dramática en cuatro actos y en verso que pertenece a: <<el mundo trovadoresco que ya por entonces -dice Marquina- había tenido tiempo de cuajar en mi alma, logra pasar naturalmente a la pluma y alcanza el punto de expresiva sazón que postulaba>>. Escribe luego en 1913 comedia en prosa de tema contemporáneo, como "Cuando florezcan los rosales", comedia en tres actos y en 1914 sigue con la temática social, marcando su evolución hacia una postura menos esteticista con "Tierras de España" y "Juglarias". En 1914 estrena también "El retablo de Agrellano", canto en tres actos: la acción, los principios del Renacimiento español y el reinando Carlos V.

 


Ejemplar de "El retablo de Agrellano" de Eduardo Marquina dedicado a Margarita Xirgu.

Archivo Jordi Rius Xirgu


Fundamentalmente lírico, incluso cuando escribe para el teatro, recoge el espíritu de la nueva poesía francesa y, aunque influido por Rubén Darío, su modernismo adquiere notas de gravedad y preocupación social a la vez que le sirve de vehículo para el canto de las temas sencillos, los sentimientos colectivos o la ilusionada visión panteísta de la naturaleza.

Conoció en Madrid a Juan Valera, Menéndez Pelayo, Galdós, Echegaray, Benavente, Pío Baroja, Maeztu, Ramón Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Amadeo Vives,... En 1916 estrenó el drama histórico en verso "El Gran Capitán" y en el mismo año viajó a América para dar conferencias y asistir a los estrenos de sus obras, recorriendo Uruguay, Argentina, Perú, Panamá, Venezuela, Puerto Rico y Cuba. El estreno de "Ebora" y después de "El pavo real" comedia poetica en tres actos divididos en diez cuadros, tuvieron muy buena crítica y fueron muy bien acogidos por el público. Eduardo Marquina se embarca rumbo a América en compañía de su esposa e hijo y de los actores María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. Once meses dura su periplo por aquellas tierras, en donde escribe alguna poesía, regresando en 1917 desembarcando en Vigo. Escribe: "Alondra", "Don Diego de noche", "La princesa juega" comedia poética en dos actos,... Pero lo que más le atrae es el proyecto que le habían comentado los actores María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, nada menos que la construcción en Buenos Aires de un teatro destinado a la escena española. Saben todos que van a necesitar mucho dinero, pero esto no es obstáculo para seguir adelante con su empeño. Gente adinerada de Argentina, entre los que se encontraban muchos españoles residentes en aquel país, contribuyen con aportaciones importantes de dinero; hasta tal punto que algunos entregan cantidades superiores a las pedidas. Por fin el sueño se hace realidad y un día se inaugura el Teatro de España en la Argentina, con la obra de Lope de Vega "La dama boba". A este estreno le seguiría "La niña de Gómez Arias" de Calderón de la Barca.
Pasa pues, Eduardo Marquina, por sus mejores momentos como escritor y como padre, porque su hijo que ya es un hombre hecho y derecho, se casa con la hija de un conocido médico. Al año siguiente ya es abuelo, algo que le llena de una inmensa alegría.
En el 1919 Margarida Xirgu le estrena "Alimaña" drama en cuatro actos, con la compañía Xirgu-Borrás resultado de su primera fusión. Es un drama en prosa de complicadísimo planteamiento psicológico. La Xirgu incorporaba así en su repertorio, un tipo de mujer enamorada y enferma, capaz de fuertes y apasionados contrastes. Enrique Borrás en su papel de viejo pastor, logró una caracterización llena de bondad por su natural fuerza expresiva.

 


Cipriano Rivas Cherif, Margarida Xirgu, de pie Alfonso Muñoz y Eduardo Marquina.

Foto Agencia Efe.


Como novelista deja escritas "Las dos vidas", "El destino cruel", "El beso en la herida" en 1920, "Agua en cisterna" en 1921 y "Almas de mujeres" en 1923, en las que, como en el resto de su prosa, hace gala de un estilo rítmico, de musicalidad cercana a la cadencia poética. Más próxima a su tiempo, a los hombres y problemas especialmente vinculados a ambientes campesinos, es "El pobrecito carpintero" publicado en 1924, cuento de pueblo en cuatro actos y en verso.
En 1922 Margarida Xirgu representa "La niña de Gómez Arias" de Calderón de la Barca en adaptación de Eduardo Marquina, en el Teatro Español de Madrid. En el mismo año estrena "La extraña" de Marquina y "Los sabios no ven", comedia en tres actos de François de Curel, traducida por Eduardo Marquina y en versión de Alejandro P. Maristany.
El 6 de Marzo de 1926 Marquina se encuentra entre los que rinden homenaje a Margarida Xirgu por la representación de "Santa Juana" de George Bernard Shaw, cerrando el acto él con un poema.
Terminada la gira veraniega de 1926, Margarida Xirgu se encontró con Lydia Cabrera en el hall del Hotel Ritz, se habían conocido tres años antes en La Habana con motivo de la actuación de la actriz en el Teatro de la Comedia, y entre ellas perduraba la cálida amistad de aquellos días:
-Ya sé que vas a estrenar una comedia nueva muy interesante...
Con gran sorpresa supo Margarida que se trataba de un drama titulado "Mariana Pineda".
-No sé de qué me hablas -repuso-. No tengo ni idea de semejante obra.
Entonces la sorpresa fue de la amiga.
-Pero ¿cómo? ¿No te la ha entregado Eduardo...?
-¿Eduardo?
-Sí, chica, Eduardo Marquina.
-Ni me la ha entregado ni me ha dicho una palabra...
-Sin embargo, le prometió a Federico...
-¿Federico?
-García Lorca... ¿Es posible que no lo conozcas? Un poeta nuevo... ¡Y qué poeta! El mejor de los jóvenes...
Hacía muchos meses que Lorca le había entregado "Mariana Pineda" a Eduardo Marquina, con la intención de que la hiciera llegar a la actriz, con quien le unía una gran amistad. Aunque el dramaturgo catalán le aseguró al poeta el 10 de septiembre de 1925: <<Hoy mismo escribo a Margarita Xirgu recomendándole "Mariana Pineda">>. No cumplió la promesa a pesar de sus buenos propósitos.
-Sé que Eduardo está en Madrid -le dijo Margarida a Lydia- ¿Por qué no hablas por teléfono para que nos la mande?
Lydia Cabrera decidió ir ella misma por el original a casa del dramaturgo. Tenía su coche en la puerta del hotel y al poco tiempo volvía con el manuscrito bajo el brazo.
-Me ha dado mil excusas -dijo entrando- Ya sabes lo cumplido que es Eduardo. Dice que te hablará... Aquí tienes la obra. Léela. Estoy segura de que te entusiasmará.
-La leeré. Y si como tú dices...
-¡Tendrías que conocer al autor!
-¿Tan enamorada estás de él?
-No se trata de amor... Pero lo quiero y me divierte mucho... Es un muchacho extraordinario, genial...¡Si vieras qué bien recita! Además toca el piano y canta... ¡Y sabe unas canciones populares divinas...!
-Oye, ¿por qué lo mismo que te has traído la obra no te traes el autor?
-¡Pero cómo no! La Residencia de Estudiantes no está lejos. Le llamaré por teléfono y vendrá enseguida. Ya verás...
Media hora después llegaba Federico. Lydia fue a su encuentro. Con alegría presentó a Margarida y al poeta, como si presintiese que aquel era un momento importante en la vida de ambos.
-Se sentó con nosotros -contaría Margarida-. Era la hora del aperitivo. Ellos pidieron whisky. Me supo a petróleo y lo dije... Federico se reía. Entonces oí por primera vez su risa, esa risa suya tan particular que parecía apoyarse en la O.
-¿Por qué no se queda a comer con nosotros? -le propuso la actriz- Lydia apoyó la idea con entusiasmo y Federico aceptó.
En la sobremesa hablaron de "Mariana Pineda".
-Pero Ud. No la estrenará cuando sepa que la han tenido ya Catalina Bárcena y Pepita Díaz y no han querido hacerla.
-Eso no me importa -repuso la Xirgu- Puede estar seguro de que, si me gusta, la estrenaré.
-Entonces ¡la estrenarás! -aseguró Lydia Cabrera.
Federico iba a vivir meses de incertidumbre después de este feliz encuentro con Margarida Xirgu. El silencio de la actriz lo llena de desconfianza y decide exponer a Eduardo Marquina la situación:
<<Querido Marquina: Margarita Xirgu quedó en contestarme su impresión de la latosísima "Mariana Pineda". No lo ha hecho. Sé que su madre ha muerto, pero ya hace tiempo, y además ella no por eso se va a retirar de las tablas. Y no sé qué hacer, y además estoy fastidiado, porque como mis padres no ven nada práctico en mis actuaciones literarias, están disgustados conmigo y no hacen más que señalarme el ejemplo de mi hermano Paquito, estudiante en Oxford lleno de laureles. Aunque sea una lata para usted, le ruego no me olvide en esta situación indecisa. El verano se acaba y yo sigo colgado, sin el menor atisbo de iniciar mi labor de poeta dramático, en la cual tengo tanta fe y tanta alegría. No deje de contestarme lo que piensa y cúal es su opinión. ¿Debo escribir yo a Margarita? Si Usted considera perdido el asunto, dígamelo tambíén. Salude a todos los de su familía. Eduardo, Usted sabrá disculpar estas molestias que le causo. ¡No me olvide! Ahí va un gran abrazo de
Federico
Acera de Casino,31. Granada>>
Finalmente el 13 de febrero de 1927, Cipriano Rivas Cherif comunica a Federico que Margarida Xirgu estrenará "Mariana Pineda" después del estreno de "La cantaora del puerto" de Fernández Ardavín. Indicándole que no deje de felicitar a Eduardo Marquina por el éxito del estreno el 12 de febrero de 1927 de "La ermita, la fuente y el río" aunque a Cipri la obra no le gustó nada, pero se alegraba infinito, porque quería a Eduardo, que estaba radiante. Seguía con esta jocosa carta indicando: <<A Margarita le dices que sabes por mí que la protagonista de "La ermita, etc.." es una de sus cosas mejores. ¡Cómo te va destrozar los versos de Mariana! Porque los dice de una manera bárbara y catalana, pero lo cierto es que hace algunas escenas, las mudas y cachondas, de manera excelente>>. A Eduardo Marquina le gustaba tanto "Mariana Pineda" que decía: <<que se cortaba la mano derecha, si la obra no era un clamor en Hispanoamérica>>.
El 16 de abril de 1927 Margarida Xirgu inició su temporada en Barcelona en el Teatro Goya, entre las obras del repertorio está "La ermita, la fuente y el río" de Eduardo Marquina. Es un drama en tres actos y en verso, de fuertes pasiones que obtiene el mismo éxito arrollador que el de su estreno en Madrid el 10 de febrero. Eduardo Marquina recordando sus estancias de verano en Cadaqués, se inspira al escribir "La ermita, la fuente y el río" en el oratorio de San Pio V, que es una petita capella rectangular situada prop de la riera al sector de sa Conca a Cadaqués. Està dedicada al Papa Pius V, gran patrocinador de la batalla de Lepant contra els turcs, alçada a mitjans de segle XVIII, quan el perill dels pirates sarraïns encara era ben palès.


Mi esposa Teresa Rodrigo en el Oratori de Sant Pius V.

Foto Arxiu Familiar

 

Oratori de Sant Pius V.

Fotos Pobles de Catalunya


El 17 de junio de 1927 Margarida Xirgu estrena el poema dramático "Fidelidad" de Josep Maria de Sagarra, en versión castellana de Eduardo Marquina. En 1927 Marquina estrena "Fruto bendito".

 


Tertulia en el Teatro Español: de izquierda a derecha: Alfonso Muñoz, Leonor Coello de Portugal de Góngora, Federico García Lorca, Manuel de Góngora, Eduardo Marquina, Margarida Xirgu, Margarita Nelken, Joaquín y Serafín Álvarez Quintero i Martín de Paúl.

Foto: Colección Biblioteca Española de Música y Teatro Contemporáneos de la Fundación Juan March.

 

En 1928 después del estreno de "Los fracasados" de Henri René Lenormand, la intelligentsia madrileña -a la que pertenecía Eduardo Marquina- se reunió en torno al dramaturgo francés en una cena-homenaje. A éste estreno le siguió el de "La dueña del mundo" de Marquina.
Pero a la vez que ha tomando nombre una nueva diva, Margarida Xirgu, en la escena española; otra se apagaría para siempre. María Guerrero muere en el febrero de 1928 y Eduardo Marquina no quiere disimular su dolor. Fueron muchos años juntos y no puede olvidar aquellos momentos inseguros que pasaron antes de que se estrenasen obras como, "En Flandes se ha puesto el sol", "El pobrecito carpintero", "Las hijas del Cid", "Doña María la Brava", etc. Sin embargo, Marquina ha de seguir trabajando. En 1929 se estrenan "Salvadora" drama rural en tres actos y en verso, la comedia "El camino de la felicidad" y el drama "Don Luis Mejía", escrito en colaboración con el novelista cubano Hernández Catá, que es una versión de Don Juan, desde la perspectiva de su antagonista. Más tarde con su discípulo predilecto, Luis Fernández Ardavín, escribió "Rosa de Francia".

 

Margarida Xirgu con Bruguera, Josefina Santaulalia, Marquina, Pascuala Mesa, Alfonso Muñoz, Burman y Fernando Ponedon


En 1930 estrena "El monje blanco", retablo de leyenda primitiva y premio Cortina de la Real Academia Española, le sigue "La niña de Gómez Arias" representada por Margarida Xirgu en septiembre de 1930, inaugurando su temporada en el Teatro Español de Madrid. Ésta es una de las obras menos conocidas de Calderón. No era nueva en el repertorio de la actriz. Eduardo Marquina, en calidad de adaptador, había respetado el espíritu original de la comedia, conservando toda la sutileza poética y lo fundamental de la construcción calderoniana, pero confiriéndole un aliento nuevo y un ritmo dinámico, más acorde con la sensibilidad del época. Eduardo Marquina fue elegido en 1930 Miembro de la Real Academia Española de la Lengua para ocupar el sillón "G", vacante por la muerte de Pedro de Novo y Colsón. Es también autor de la primera letra oficial que tuvo el Himno Nacional Español (Marcha Real), por encargo de Alfonso XIII.
El 17 de enero de 1931 Margarida Xirgu estrena el drama en verso "Fuente escondida" de Eduardo Marquina en el Teatro Español de Madrid.



Intérpretes de "Fuente escondida" de izquierda a derecha: Enrique Diosdado, Isabel Pradas, Pilar Muñoz, s/i, Pedro López Lagar, Margarida Xirgu, Amelia de la Torre, Alejandro Maximino y Amalia Sánchez Ariño. Foto: biografia A. Rodrigo.

Foto: biografia A. Rodrigo.

 

En 1931 para celebrar las fiestas de la República, Margarida Xirgu montó un espectáculo de gran belleza al aire libre en la chopera del Retiro, con "Elektra" de Hugo von Hofmannsthal, la vieja heroína del repertorio de la actriz, traducida por Eduardo Marquina. En esta época Margarida Xirgu estrenó "La vida es más" comedia en tres actos y en verso, de Eduardo Marquina.

 

Poema del 16 de junio de 1931 dedicado a la ahijada de Margarida Xirgu.

Arxiu familiar


El 13 de mayo de 1932 estrenaba la compañía de Margarida Xirgu en el Español "Los Julianes" de Eduardo Marquina, comedia en tres actos y en verso. Se desarrollaba en el ámbito rural, como otras obras del mismo autor: "La ermita, la fuente y el río" y "Fuente escondida". Aunque se trate del mismo ambiente, el desenlace, en lugar de ser trágico, tiene un tratamiento idealista que poetiza noblemente los sentimientos de sus principales personajes. Este mismo año se estrena "Teresa de Jesús" estampas carmelitas y en verso, que fue, muy posiblemente, la obra que más profunda huella dejó en Marquina. Le siguen hasta 1935: "Sin horca ni cuchillo" drama en verso, "La Dorotea" comedia en verso, según la famosa acción de Lope de Vega, "En el nombre del Padre" drama en verso, "Era una vez en Bagdad" drama en verso, láminas de las mil y una noches agrupadas en tres actos, "Una noche en Venecia", "La morisca", "La cometa"...

 

Gregorio Martínez Sierra, Catalina Bárcena, Eduardo Marquina y Sigfrido Burman.

Foto Museo del Teatro


En 1934 Margarida Xirgu estrena "Yerma" de García Lorca y fue el lazo espiritual por el cual el poeta volvió a buscar la afectuosa amistad de la actriz, pues había entregado "Bodas de sangre" a Eduardo Marquina, que entonces dirigía la temporada de Pepita Díaz en el Teatro Infanta Beatriz y allí se estrenó sin la Xirgu.
Rivas Cherif recordaba siempre, que nadie como Valle-Inclán y García Lorca, sin olvidar a Eduardo Marquina, de los autores de su tiempo, para dar con sólo la lectura de sus obras, la justa impresión de lo que querían que los actores hicieran. Federico García Lorca, Josep María de Sagarra y el mismo Cipriano Rivas Cherif realizaban a menudo parodias de las improvisaciones en verso que solía hacer Eduardo Marquina en los banquetes.
La casa Pichot en "Es Sortell" de Cadaqués se dividió unos años antes de la guerra y la edificación de la que ya sería la "casa Marquina" impulsada por Eduardo, se logró gracias al buen hacer de Miquel Vila, mestre d'obres, y de Jaume Llach uno de sus mejores operarios.
En 1936 Eduardo Marquina estrena "Mi huerto en la ladera". En España se comienza a vivir horas dramáticas y el panorama a corto plazo, se presenta muy sombrío. Desde el triunfo del Frente Popular se vivía una intensa y gran agitación social. Por todo esto, Eduardo Marquina ve que los ideales por los que luchó toda su vida se ven acosados por una fuerza difícil de contener. Con pena contempla el panorama que planeaba sobre España.
En esta época de malos augurios, Eduardo Marquina recibe una oferta de Lola Membrives para trasladarse a Buenos Aires con el objeto de estar presente en las obras del poeta que la actriz tiene pensado estrenar. Este acepta la oferta y se marcha en compañía de su esposa. Hacía unos veinte años que había estado en aquella ciudad y le hacía mucha ilusión volver. Mientras tanto en España estalla la Guerra Civil. En Buenos Aires, bajo el título "Yo y los días", publica una serie de artículos autobiográficos en la revista "Caras y caretas". En Madrid ha quedado su hijo Luis con su esposa e hijos; pero todos consiguen salir de la capital de España. Entretanto, el poeta parte de Buenos Aires rumbo a Francia donde piensa reunirse con su familia, cosa que hace el 26 de septiembre en Perpignan. Una vez reunida toda la familia viajan todos ellos a Argentina donde el poeta trabaja como si empezara de nuevo. Pronto comienza a hacer propaganda a favor de los nacionales y al poco tiempo estrena "La bandera de San Martín", como homenaje de un español a la nación argentina. Publica libros como "Los pueblos y su alma", "Por el amor de España" petitorio en seis romances y epílogo en prosa, "Mujeres", etc. También en este tiempo Maruchi Fresno, de la compañía de Lola Membrives, recita por Radio Excelsior de Buenos Aires el petitorio en seis romances y con epílogo en prosa, "Por el amor de España" de Marquina, que dedica a la obra de los legionarios civiles de Franco, en beneficio de los huérfanos de la guerra española.

 


Federico García Lorca, Lola Membrives i Eduardo Marquina a Madrid.

Foto Ian Gibson

 

Un día decide regresar a España. Su hijo Luis le precede en la marcha. Al poco tiempo, el poeta recibe carta de Eugenio Montes. Estaba fechada el 30 de julio de 1938 en Santiago de Chile, donde se encontraba en misión de propaganda: "Soy testigo de tu gran labor en la Argentina y en Chile y el testigo leal debe ser pregonero. Una de las más bellas emociones que retengo de este año en América, es la de aquella tarde en que, con camisa azul, leíste el juramento de la Falange y yo glosé y canté públicamente el acontecimiento. Para perpetuarlo en imagen, hizo tu hijo Luis una pequeña película […]. Hasta allá, Eduardo. Feliz viaje y Arriba España. Tu amigo, compañero y camarada"
Cuando llega a España incorporándose a la zona nacional, lo primero que hace es trasladarse a Burgos. Después se instala en Sevilla mientras su hijo visita los frentes de guerra, donde realiza documentales para el cine. Eduardo Marquina fue nombrado Presidente de la Junta Nacional de Teatros y Música y de la Sociedad General de Autores y comienza a preparar su discurso de ingreso en la Real Academia Española, para la cual había sido elegido en 1931 sin que llegara a tomar posesión antes.
El 3 de agosto de 1939, bajo la presidencia de José María Pemán, lee su discurso de ingreso en la Real Academia Española que versaría sobre Lope de Vega. De nuevo vuelve a Madrid donde continúa su actividad literaria. Le piden un soneto dedicado a José Antonio que había de publicarse en la "Corona de sonetos en honor de José Antonio Primo de Rivera". Es el primero de un tríptico y el más conocido. Los otros dos son poco conocidos. Tituló el primero "Caído por España" y el segundo "En su sacra del Escorial".
De su producción dramática destaca "La Santa Hermandad" en 1939, con indudables aciertos de recreación ambiental y que continuó su preferencia temática por los dramas históricos en verso. En Madrid estrena también "El estudiante endiablado".
En el cine cabe destacar sus guiones: "Su hermano y él" estrenada en 1941, "El Clavo" estrenada en 1944, "Serenata Española" estrenada como obra póstuma en 1947 y con guión compartido con su hijo y "Deseada" estrenada como última obra póstuma en 1951 con guión compartido con Roberto Gavaldón, que es la historia de dos hermanas que rivalizan por el amor de un mismo hombre, llegando a tomar medidas drásticas con el objetivo de hacer feliz a la otra.

 

Programa de la pel·lícula: Deseada


Escribe "Pasos y trabajos de Santa Teresa de Jesús" en 1943, que estará recogido en tres piezas dramáticas tituladas: "La alcaldesa de Pastrana" obra en un acto, "Las Cartas de la Monja" y "La muerte en Alba". Le seguirán "El último día" que se estrena en el Teatro Español, "Por los pecados del rey" comedia en tres actos y "Cuento de una boda".
Al final de su vida, se empapó de diferentes sentires y culturas, viajando por diferentes países europeos y americanos. Viaja por Yugoslavia, Hungría, Austria, Checoslovaquia, Dinamarca y Holanda. Es conferenciante, recitador ilustre y Presidente de la Asociación de Escritores.
Su poema dramático "María la viuda", fue escribiéndola poco a poco y se encuentra dentro de lo que pudiéramos llamar teatro religioso. Se estrena esta obra con enorme éxito en el Teatro Lara y consigue, además de aplausos, la Cruz de Alfonso X el Sabio. En Barcelona el Ayuntamiento le concedería la Medalla de Oro de la ciudad.


Otras obras de su producción son: Abate Prevost, Agua en cisterna (novela), Antología poética, Augusto Rodín, Beso de oro (cuento), Cantiga de serrana, Como las abejas, Corneja siniestra, De cerca (comedia en un acto), El alma de Sixto (novela), El Cid y Roldan, El galeón, El milagro, El reverso de la medalla, El secreto de la vida (paisajes futuristas), Fin de raza (cuento), Fruto bendito, Jesús que vuelve, La apuesta, La caravana, La casa cerrada (novela), La enemiga (comedia en tres actos y traducción de la obra de Darío Nicodemi), La hiedra (tragedia vulgar, en tres actos), La misa azul ( novela),
La muestra (cuento), La pasión de Míster Castle, La reina mujer (Isabel la Católica),
Las flores de Aragón, Rosas de sangre (cuento), Un caballero desconocido (novela), Un niño malo (novela), Una mujer (comedia en tres actos) y Vida de Rance (traducción de François-René de Chateaubriand).


"La hiedra" dedicat a Margarida Xirgu

 


En junio de 1946 fue nombrado embajador extraordinario para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Mariano Ospina Pérez. En este viaje la acompañaría también su hijo Luis. Su estancia en Colombia es un éxito. Recita versos de amor, de España y América. Un día llega a decir que <<en sólo un mes he recitado aquí más que en toda mi vida>>. Una noche se siente mal, su hijo está a su lado. Mejora al día siguiente y comienza a pensar en el regreso a España. Pero antes ha de cumplir otros compromisos. Va a Cartagena de Indias y a Medellín. En estas dos ciudades habla y ofrece recitales. Se traslada después a Costa Rica y Puerto Rico. Su misión como representante oficial del Estado Español ha terminado; pero está próximo a celebrarse un Congreso Internacional de Autores y Compositores en Washington y Marquina ha de ir representado al Teatro Español.
Siempre acompañado de su hijo, se traslada a Estados Unidos. Se dirige a Washington y su hijo, como hombre de cine, a Hollywood. Quedaron en verse en Nueva York para embarcar en el Marqués de Comillas rumbo a España. El encuentro de padre e hijo se produce, tal y como habían planeado, en la ciudad de los rascacielos y aquí el poeta sufre un ataque al corazón que llega a superar después de recibir los primeros auxilios. Todavía pasan unos días en aquella ciudad esperando la llegada del trasatlántico que se ha retrasado en La Habana. Cuando ya lo tenían todo listo, pues el día para embarcar ya estaba cerca, vuelve a sufrir otro ataque al corazón, que esta vez no consigue superar. Fallece en la ciudad de Nueva York el 21 de noviembre del año 1946, de un infarto de miocardio. El poeta había hablado aquel día con el periodista Francisco Lucientes. Le contó cosas de su familia, de sus obras, de sus proyectos literarios: <<Ya sabe usted que, aunque tengo sesenta y pico de años -del pico no hablemos-, he de trabajar todos los días, porque vivo casi al día>>. Entretanto, el Marqués de Comillas atracaba en el puerto de Nueva York. Inútil llegada porque al poeta le habían faltado días. Sin embargo, sus restos regresarían en el mismo barco que él había esperado con impaciencia. El 4 de diciembre el Marqués de Comillas toca puerto. Era el de La Coruña y las sirenas del barco anuncian su llegada. El cadáver es trasladado al Ayuntamiento donde queda instalada la capilla ardiente. Se celebra una misa corpore insepulto y una vez finalizada se procede al traslado de los restos hasta el furgón del tren expreso de Madrid. Ante un gran silencio llega el féretro a la capital de España y es recibido por autoridades y amigos. Después, por la Ronda de Segovia marchó la comitiva hasta la Estación de Mediodía donde quedó instalada la capilla ardiente. El cadáver sería amortajado con un hábito de franciscano y envuelto en la bandera española, como hacía tiempo había pedido a su hijo.Su cadáver fue inhumado en la Sacramental madrileña de San Isidro el 7 diciembre de 1946. Actores y autores, representantes de las entidades culturales y artísticas, velaron el cuerpo del poeta. Se celebraron misas por su alma, asistiendo a una de ellas el Jefe del Estado que quiso testimoniar su profundo pesar por el fallecimiento del ilustre poeta y dar personalmente el pésame a sus familiares. Los funerales tuvieron lugar en el templo de San Francisco el Grande y sus restos descansan en el panteón de hombres ilustres que posee en el cementerio de San Justo, la Sociedad de Escritores y Artistas.

 

Algunos textos han sido extraidos de <<Margarita Xirgu. Una biografía>> d'Antonina Rodrigo.


XAVIER RIUS XIRGU

álbum de fotos

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.