Margarita Xirgu

 

 

 

 

7. HERMANOS ÁLVAREZ QUINTERO

 

En 1.915 figuran en el repertorio de la compañía Margarita Xirgu: "La garra", "Sangre gorda" y "Nena Teruel" de Serafín (1.871-1.938) y Joaquín (1.873-1.944) Álvarez Quintero, nacidos en Utrera.
En primavera de 1.916, mientras la Xirgu actúa en Sevilla, los hermanos Álvarez Quintero la visitan una tarde en el camerino para hablar del estreno de su versión dramática de la novela de Benito Pérez Galdós "Marianela", encargada en 1.914 por el autor. Los dramaturgos sevillanos, escribirán o adaptarán ex profeso diversas piezas para ella. Los Quintero admiran a Margarita y están convencidos que su potencia expresiva es capaz de revitalizar de forma escénica cualquiera de los personajes que encarna. La obra es ya de por sí lacrimógena, pero los Álvarez Quintero aliñan la adaptación con todos sus amables y azucarados recursos.

 

Hermanos Alvarez Quintero

arxivo familiar Jordi Rius Xirgu

 


El estreno de "Marianela" tiene lugar el 16 de octubre de 1.916, en el Teatro de la Princesa de Madrid. Galdós se resiste a acercarse al escenario. La emoción es demasiado fuerte para su cuerpo delicado. Al final de la obra, el público dedica una ovación atronadora a los actores y actrices, a los adaptadores y al propio autor. La Xirgu y los niños sevillanos, como ella llamaba a los Quintero, sostienen el cuerpo vacilante de Galdós sobre el escenario, con los ojos húmedos de agradecimiento.
Al representar personajes enigmáticos, torturados, prisioneros de violentas pasiones, Margarita se iba formando a su alrededor una leyenda concordante con las vidas irreales de aquellas criaturas tan apasionadas. Los hermanos Quintero se dejaron pillar como en una trampa por esta tendencia en "Barro pecador", "Novelera", "Cristalina" ... donde descarriaban hacia zonas resbaladizas, donde perdían la sal, la gracia, la natural desenvoltura. En este aspecto -sólo en este aspecto- la Xirgu fue la mujer fatal para los Quintero.

En 1.916 representa también "La dicha ajena" de los Quintero. Se adjunta el guión con una dedicatoria a Josep Arnall i Melero, en Pepito, marido de la Xirgu:


 

En 1.907 ya se había representado y el reparto de actores fue:

 

 

En 1.918 estrena "Pipiola" en el Teatro Novedades de Barcelona. Obra de tonos y perfiles monótonos, de la que está ausente la auténtica vena de los autores sevillanos. El mismo año representa "Así se escribe la historia" y en 1.922 representa "La calumniada", "Ramo de locura" y "Nena Teruel", de los mismos autores.
En 1.923, la Xirgu representa, en el Teatro Español de Madrid de nuevo, la obra quinteriana "La calumniada". A primeros de febrero de este año Margarita estrena "Cristalina" de los mismos autores, con un personaje creado para ella, femenino, alegre y luminoso, obteniendo un gran e importante éxito de público y crítica. El 18 de diciembre de 1.924 representa de nuevo la obra en el Teatro Principal de Alicante.

 

Margarida Xirgu interpretando"Cristalina".

Foto: Institut del Teatre de Barcelona

Escena de "Cristalina" dels germans Álvarez Quintero estrenada el 8 de febrer de 1923 al Teatro Español de Madrid per la companyia de Margarida Xirgu.

Font: ADE, nº 77, octubre de 1999, p. 49

 

En la temporada del estreno de "Cristalina", los Quintero le habían traducido y adaptado la obra de Maurice Donnay "El otro peligro", comedia de originalidad muy relativa, conflicto psicológico, que hacía pensar en "La malquerida" de Jacinto Benavente. Pero los Quintero encontraron en el personaje central campo suficiente para que la actriz desarrollara su talento creador, a propósito del cual habían escrito en la revista Blanco y Negro: "Margarita Xirgu es original y creadora, fuertemente creadora. Aun cuando parezca esta cualidad inherente en el arte de los comediantes, no todos lo son en su rigor.


 

Cien veces hemos visto a alguno de ellos persiguiendo ansiosos lo que se llama "teatralidad" (en el sentido de lo artificioso y de lo falso; pero de lo que siempre logra, muchedumbre); hemos visto, decimos, convertir a un personaje humano en forzada y extravagante caricatura. El aplauso ha estallado en el público; pero la emoción que sintió el poeta al crear aquel personaje, y que todos deberían experimentar siendo fiel intérprete, huyó con el ruido de las palmas... En cambio Margarita hace ese milagro... al revés. La concepción más frágil, la figura más convencional y menos viva, la más inconsciente y hueca muñeca, ella la transforma por virtud de su arte creador, en real y palpitante, en humana criatura".

 

 

En 1.926 representó "Laso Flores", una de las más poéticas comedias de los Álvarez Quintero. Los dramaturgos sevillanos habían escrito una loa como complemento del espectáculo, titulada "los grandes hombres o El monumento a Cervantes" en contribución a la obra escultórica que se iba a hacer en honor al Quijote en la Plaza de España de Madrid, por lo qual habían cedido sus derechos de autor. El 12 de noviembre de 1.926 estrena "Barro pecador" de los mismos autores.

 


Escena de "Novelera" de los hermanos Álvarez Quintero con Margarita Xirgu en el Teatro Fontalba de Madrid el 1928.

Font: ADE, nº 77, octubre de 1999, p. 50



Al iniciarse en la dirección de la compañía Xirgu, Rivas Cherif canvió muchas cosas, tal y como comenta en "El teatro en mi tiempo": "Yo no le podía dar a la Xirgu lo que ya tenía al llamarme a su lado. Pero sí quitarle lo que, no haciéndole falta, le estorbaba para el éxito de su contemporaneidad con los grandes poetas dramáticos españoles de nuestro siglo. Empecé por las cejas (que no se estilaban, como han vuelto a estilarse a la manera de Rosario Fernández, la tirana, retratada por Goya). Seguí por el pelo, negro endrino, empedernido del tinte para encubrir prematuras canas y que, por mi consejo, trocó en un rojo veneciano que templaba armónicamente la dureza del rostro, en que aún ahora siempre brillan hermosos los ojos. Y acabé con el repertorio. Le suprimí a rajatabla el de los Quintero, que siempre hizo mal, contrariamente a todas las demás actrices españolas, incluidas naturalmente las señoritas de Utrera. Y le puse el teatro clásico a que no se decidía".

 

Margarita Xirgu vestida de la obra "Novelera" y los hermanos Álvarez Quintero.

Foto: Antonina Rodrigo. Historia y Vida nº 103.


Aun así, los Quintero decían de la Xirgu en la revista Blanco y Negro a raíz del estreno en 1.930 de "La zapatera prodigiosa" de Federico García Lorca: "Las manos de Margarita secundan de modo notable los movimientos de su fisonomía, los exaltan, los subrayan, los embellecen, los avaloran ... Es un color que realza otro, es una luz que otra luz aviva, es una música silenciosa que completa otra melodía: la de sus labios.>>

 

Xavier Rius Xirgu

Jordi Rius Xirgu

 

Acaba este artículo con algunos juicios autorizados sobre el teatro de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero.

 

 

Algunos juicios autorizados sobre el teatro de los Quintero

Estos autores son toda una revelación; significan un gran aumento en el caudal de nuestro tesoro literario. Traen una nota nueva, rica, original, fresca, espontánea, graciosa y sencilla; muy española, de un realismo poético y sin mezcla de afectación ni de atrevimientos inmorales. Tanto valen, que vencen al público por el camino más peligroso, huyendo de seguirle el mal gusto adquirido, dejando el torpe interés del argumento folletinesco o melodramático, por el que despierta la viva pintura de la vida ordinaria en sus rasgos y momentos expresivos y sugestivos.

Y ya verán ustedes cómo hay Quinteros para rato... mientras el tiempo y la envidia tornan amarillentos ciertos olvidados laureles ganados por sorpresa y gracias al mal gusto. Qui potest capere capiet.

CLARÍN


La razón de mi entrañable agradecimiento a los hermanos Quintero es que hicieron la adaptación de "Marianela" con un arte incomparable, poniendo en ella toda su pericia escénica, y mejorando la obra con su habitual maestría. A los dramaturgos sevillanos debo yo la inefable alegría de ver en mi triste ancianidad la figura de Marianela encarnada en la sublime personalidad artística de Margarita Xirgu.

BENITO PÉREZ GALDÓS


El nombre de los hermanos Álvarez Quintero señala una época en la historia de la comedia castellana.

JOSÉ ENRIQUE RODÓ


Yo quisiera en la ocasión presente disponer de amplias páginas, porque es mucho lo que tengo que decir de los insuperables creadores de tipos y escenas, los que maravillosamente aumentan la legión de los seres reales con los que ellos sacan de sus ingenios, y que son tan verdaderos como los que tienen en el padrón el nombre y domicilio.

Haría que escribir ese padrón de los personajes quinterianos, y sería el libro más curioso y representativo de la época. España entera pasaría en los folios en la infinita variedad de sujetos. Ellos desfilarían con su frase característica en los labios, con su gesto donoso o tierno, con su pergeño local.

No basta la memoria porque es harto fecunda la entraña de tales padres. A las veces me divierte el rememorarlos. Y en mi soledad los contemplo.

Yo diría..., pero no puedo decir más. El entusiasmo hierve en mi espíritu, y las cuartillas no admiten sino un eco de ese entusiasmo.

JOSÉ ORTEGA MUNILLA

La predilección del público por los Quintero no depende sólo de que éstos saben acercarse a él y hablarle de cosas que le interesan, presentándole en graciosas figuras dramáticas sus propias preocupaciones, como en los afanes casamenteros de "Las de Caín", en el cuadro de longevidad de "El centenario" o en la discreta sátira de "La prisa". Hay otros motivos de mayor enjundia para esa compenetración entre el autor o los autores (pues son dos y uno) y el público. Motivo de forma, muy influyente, es la claridad, el equilibrio, la buena construcción de las piezas de los Quintero, condiciones equivalentes a los dotes de exposición del orador y a su buena dialéctica. Dominan la dialéctica del teatro. Sus comedias, las buenas como las medianas, son siempre comedias, y no conatos o fetos dramáticos de los que tanto abundan en una época en que el saber hacer comedias no parece indispensable para dedicarse al teatro.

ANDRENIO


Los ilustres dramaturgos están publicando su "Teatro completo"; seis volúmenes han visto ya la luz. Cuando se repasa y considera la obra total de los hermanos Quintero, lo primero que sorprende es no encontrar sainetes por parte alguna. <<Pero ¿no son los Quintero saineteros, sobre todo?>>, preguntará el lector. Y ese es precisamente el error; ese es el profundo, sólido y estulto prejuicio. Prejuicio propugnado, en parte, por la frivolidad inconsciente, y en parte, por la triste megera pálida. No; no parecen los sainetes por alguna parte. Un lector de Marivaux y de Musset puede ver que las obras más cortas de los Quintero entran en la categoría ideal de las más breves obras de Musset y de Marivaux; esa es su legítima ascendencia, no Cruz, el sainetero, ni Castillo. Los Quintero son, ante todo, psicólogos y moralistas. Una modalidad del sentimiento, una observación profunda e ingeniosa del carácter humano, un contraste entre el estado espiritual del hombre y el ambiente que le rodea. Tales son, en abstracto, genéricamente, los motivos de su teatro. El color, la descripción de las costumbres, son lo secundario. La pena, primoroso y hondo drama, en un acto, puede ser el modelo del teatro breve -y, en general, de todo el teatro- de los Quintero. El espíritu sobre las cosas es lo que muestran los insignes dramaturgos. Sin perjuicio de pintar las cosas (ambiente, costumbres, interiores) con pincel coloreado, fino y preciso.

Lo trágico domina en esta extensa y variada producción teatral. Cuando íbamos leyendo, releyendo, todas estas obras de los Quintero, íbamos experimentando la sensación de sentirnos envueltos en la atmósfera moral que rodea el poema clásico de Jorge Manrique. Cosas, personajes, escenas, pasaban raudamente, alegres, tristes, cordiales, cómicas, en confusión pintoresca, dejando en el ánimo un dejo profundo de melancolía y de angustia. La realidad era lo mismo que este teatro. El mundo, como este teatro, trágico y cordial, se desvanecía en la corriente de los siglos. En el horizonte de la ilusión aparecen y desaparecen hombres y mujeres que nos entretienen un momento, que nos cautivan y que se van, dejándonos sumidos en la angustia. Con ellos se van también nuestras ilusiones y nuestra juventud.

¡Trágico y sutilísimo teatro el de los hermanos Quintero! No puede llegar a más el arte. ¿Es todo este mundo una creación artística? ¿Lo hemos vivido realmente nosotros? Cuando nos despedimos de estas páginas, cuando cerramos el libro o salimos del teatro, no sabemos si hemos soñado o vivido. Un hombre -desde las regiones de la ilusión- tiene para nosotros un ademán de cordialidad y de ironía; una mujer, en un huerto lleno de flores, nos mira con sus ojos anchos y negros. Y por encima de todo flota una sensación de dulzura, de íntima cordialidad, de sutil elegancia, de sabio equilibrio, de angustia trágica.

AZORÍN

... Pues de aquella buena y gloriosa casta, española y andaluza, del humanísimo Cervantes, cordobés de origen, sevillano de alma y de afición; del numen popular del Quijote, del Rinconete y la Gitanilla; del puro realismo velazqueño de las Hilanderas y las Meninas, de los Borrachos y los Bufones; de la fecunda tradición dramática, siempre donosa y vivaz desde que Lope de Rueda la sacó de mantillas; es decir, de lo más puro y neto y brioso de nuestro linaje artístico, viene en línea directa la inspiración creadora de los hermanos Quintero, prendida con fuertes raíces en el campo fertilísimo de la verdad humana, en lo más franco y jugoso de la nativa tierra.

RICARDO LEÓN


Algunos textos han sido extraídos de las biografías:
"Margarida Xirgu", de Domènec Guansé
"Margarida Xirgu. Una vocació indomable", de Francesc Foguet i Boreu
"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu. Una biografía", de Antonina Rodrigo.

 

XAVIER RIUS XIRGU

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