Margarida Xirgu

 

 

 

53. JOAQUÍN MONTANER

 

Joaquín Montaner Castaños fue poeta, escritor, traductor, rapsoda y comediógrafo, nació en Villanueva de la Serena en Extremadura en 1892. Después se estableció en Barcelona, al ser su padre, José Montaner, Gobernador civil de Gerona en los años de la Restauración Borbónica. En Barcelona llevó a cabo su obra literaria, aunque siempre tuvo el mayor afecto y recuerdo por su patria extremeña.

Montaner tradujo las obras de Maragall al castellano.

En 1915 Margarita Xirgu representa a "Carmen" de Prosper Merimée, según arreglos libres de Joaquín Montaner y Salvador Vilaregut.

 

Margarida Xirgu protagonitzando "Carmen".

Foto Cuadernos El Público

 

En 1918 publica "Meditaciones líricas"

 


Libro regalado a Margarita Xirgu por Montaner, en setiembre de 1927.

Archivo Xavier Rius Xirgu


"Meditaciones Líricas" de J. Montaner.

archivo Xavier Rius Xirgu

 

Joaquín Montaner recopila más tarde la colección teatral de Arturo Sedó.



Retrato de Joaquín Montaner por Salvador Dalí

Joaquín Montaner

Archivo 'Cartas en el tiempo'

 

En 1927 Joaquín Montaner publica "El conspirador", drama en tres actos y un prólogo.

En octubre de 1927 Margarita Xirgu estrena "El hijo del diablo" poema dramático en cinco actos y en verso, de Montaner en el Teatro Fontalba de Madrid. Su argumento está inspirado en Don Juan Tenorio, de Zorrilla. El hijo del diablo es el hijo póstumo de Don Juan, nacido en Italia, que llega a España acompañado de su madre Doña María Esquivel (Margarita Xirgu) y siente hervir en su sangre el frenesí de la pasión y la sed de aventuras de su padre.

 

Margarida Xirgu protagonitzando 'El hijo del diablo'.

Archivo 'Cartas en el tiempo'

 

Con una de las muchas cartas que Margarita Xirgu escribe a Montaner, intenta quitar importancia a unos comentarios indiscretos de Lorca, sobra el texto dramático de "El hijo del diablo" y anima al autor disculpando al poeta. La Xirgu tendrá una larga correspondencia con Montaner donde le explica sus pensamientos de la época y las obras de Lorca, Alberti ... Esta correspondencia llevará casi 5 años, desde el 10 de julio de 1927 hasta el 27 de enero de 1932 y la componen 160 cartas de la Xirgu a Montaner. Gracias a las gestiones de Josep Tarín Iglesias, íntimo amigo de Montaner, fueron adquiridas por el Ayuntamiento de Barcelona.

 

Artíiculo de prensa de junio de 1969 publicado en el "ABC",
"Un epistolario de Margarida Xirgu"

Archivo Antonio y Ramon Clapés

Joaquín Montaner pasa las tardes de tertúlia en el Restaurante "La Maison Dorée" de Barcelona, con Josep Mª de Sagarra, entre otros. 

 

 

En el estreno de "El hijo del diablo", Valle-Inclán orquestó uno de sus sonados escándalos. Margarita dijo: <<Una noche en el Fontalba, yo estaba trabajando y él ocupaba una butaca de platea. Cuando acabé uno de mis parlamentos, el público me aplaudió y él ni se inmutó. De repente, un señor que estaba a su lado gritó:"¡Sí, señor, muy bien"!. Entonces, don Ramón se desmelenó y gritó: "¡Mal, muy mal"!. Yo me quedé de piedra, pues enseguida reconocí la voz de don Ramón. Y me desmoralicé como una tonta. Me puse a llorar y el público, al verme, reaccionó contra mi agresor, poniéndose de pie y aplaudiéndome más fuerte todavía. Cuando volví a mi camerino, mi traje, que era de época, llevaba toda la pechera mojada de lágrimas. Benavente, los hermanos Quintero, Arniches, acudieron todos y me decían que no lo tomara a mal, que Valle-Inclán era así y que no había que darle más vueltas ... A don Ramón lo llevaron detenido por escandaloso. Eso me rompió el corazón¡Don Ramón detenido por culpa mía! Pero lo soltaron enseguida ... Por lo visto, en la comisaría también se despachó a gusto, diciendo cosas deliciosas...>> por lo visto la animosidad de Valle-Inclán no iba dirigida a Margarita Xirgu, sino contra Joaquín Montaner, ya que en aquellos días era secretario del Comité Organizador de la Exposición Universal de Barcelona de 1929 y era el árbitro de las gratificaciones de mil o dos mil pesetas, destinadas a la propaganda de la Exposición, habiendo sobornado a la crítica teatral madrileña con estas cantidades. Las percibieron muchos escritores, pero de esta nómina estuvo excluido Valle-Inclán, el cual atravesaba una de sus malas rachas económicas. De 1925 a 1930 Montaner ejerció de Secretario (de la Exposición) Jefe de los Servicios y Director de la Sección de Arte, teniendo a su cargo en esta sección la dirección y creación del Museo del Palau Nacional, la Exposición de Arte Moderno y los talleres artísticos, habiendo cooperado en la dirección y creación del Pueblo Español. Montaner estaba ligado políticamente a Primo de Rivera, que el año 1928 hizo derribar las Cuatro Columnas de Montjuïc en Barcelona, de Puig i Cadafalch, levantadas el año 1919, destinadas a convertirse en uno de los símbolos del catalanismo; a fin de que éste no tuviera la resonancia que le podía dar la Exposición Universal de 1929 de Montjuïc. Por el mismo motivo nombró Pueblo Español, en la misma montaña, en lo que se tenía que llamar Iberona, en homenaje a los íberos, primeros pobladores de las tierras catalanas, y dio nombre en la Plaza de España, colocando también dos torres venecianas.


Figurín hecho por Miquel Xirgu hermano de la actriz.

archivo Xavier Rius Xirgu

archivo Xavier Rius Xirgu

"El Hijo del diablo" de Joaquín Montaner.

 

archivo Xavier Rius Xirgu



"El Hijo del diablo" de Joaquín Montaner. Dedicatoria a Miquel Xirgu hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu

24 de febrero de 1928

Teatro Fontalba. Madrid, 24 de febrero de 1928
Mi querido amigo Joaquín:
Hoy he recibido sus dos cartas del 22 y 23.
Comprendo sus muchas ocupaciones y no debe usted preocuparse en escribirme, yo me hago cargo de todo.
Se acabaron los paseos, mañana empiezo ensayar El mal que nos hacen y la nueva. He escrito a Diego, he mandado la carta a la dirección de su casa de usted, pues no se la suya.
El telefonema se mandó a su casa.
No sé si se publicaron los versos de Eduardo; si se han publicado y los encuentro, se los mandaré a usted. Paloma de Sassone no gustó.
Cariñosamente le saluda su buena amiga y admiradora,
Margarita

 

26 de febrero de 1928

 

Teatro Fontalba. Madrid, 26 de febrero de 1928
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Ya he visto, por sus cartas y por los periódicos, el trajín que ha llevado estos días. He leído también qué Aunós irá a Barcelona a primeros de marzo para estar presente en los consejos de enlace que se han de celebrar ahí.
Comprendo su desorientación, pero no busque en los demás el camino a seguir. Tenga confianza en sí mismo. ¡Si viera las cosas que oigo yo estos días con motivo de La comida de las fieras! Rivas Cherif conoce mucha gente, ha desfilado por mi cuarto alguna vez, y las opiniones sobre Benavente han sido tan raras y diversas que desgraciadamente que él tuviera hoy que orientarse, y ya ve usted que don Jacinto por sus años, por su labor hecha, debía ser el abc de estas generaciones. Ayala, que se ha pasado la vida despotricando contra Benavente, ahora todo son elogios de su última producción y ¿sabe usted por qué? Porque quiere estrenar y cree que don Jacinto entorpecerá su paso; eso es también no conocer a don Jacinto.
El día que usted dé con un asunto que interese al público, verá usted crecer su consideración entre los cómicos, pero no sabrá usted nada tampoco. Porque los grandes éxitos de público no se tienen con las obras mejores.
La estimación de los demás, que tanto nos interesa, llega a fuerza de años y años y con envidias y miserias amargas.
Espero me dirá qué día estrena El conspirador don Enrique.
Don Jacinto nos leyó parte del primer acto ayer; el final nos lo leerá el lunes. Es comedia muy ligera y graciosa, no creo que cambie.
Saludos cariñosos de su buena amiga y admiradora,
Margarita

 

6 de abril 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 6 de abril de 1928
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Recibí su amable carta; no sabe usted cuánto le agradezco lo que hace por mi hermano. Él es muy bueno y sabrá agradecérselo también. ¡Dios se lo pague!
Yo no sé donde tendría la cabeza cuando le dije que el 27 pasábamos por Barcelona. Terminamos aquí el 19; corriendo salimos para Zaragoza el 20; el 21, debutamos allí, donde actuaremos hasta el 6 de mayo. De pasar por Barcelona será el 7 de mayo.
Van pasando los tres días sin trabajar.
El miércoles por la tarde fuimos al Cristo del Pardo; por la noche, comió Margarita y su marido con nosotros; ayer jueves no salí; por la noche, cenamos en casa de Margarita, estaba invitado Cipriano. Hoy, a las 5, está invitado a merendar aquí en el hotel don Gregorio y Julianillo; a las 6, quiero ver una procesión en las Descalzas; por la noche voy al ensayo general de Marquina con Benavente y mañana otra vez al trabajo. ¡Gracias a Dios! ¡Y qué suerte la mía, tener el pensamiento, ocupado en mi trabajo! ¡Qué largos esos días!
Me complace ver que va a dar término a El estudiante de Vich. Haga todo lo posible por traerlo terminado cuando venga. Piense que tiene que traducir lo de Lenormand. Perdone que le dé prisa, pero, si lo de Lenormand se ha de estrenar en octubre, a primeros de septiembre he de tener la traducción en mi poder. Me asusta pensar que, además de ese trabajo tan abrumador de la Exposición y de sus antipáticos asuntos, tenga que traducir.
Hacer versos sé que no le importa, porque los hace a gusto o no los hace, ¡pero traducir! A mí me gustará hacer lo de Lenormand, y creo que los autores españoles que valen no tienen que asustarse por esos innovadores, y, con su estreno, El estudiante, lo de Marquina y Benavente, ya tengo la base de mi temporada hecha.
Los versos de Marquina publicados en El Sol no han gustado; veremos qué pasa con la obra; le escribiré a usted mi impresión, después del ensayo de esta noche.
Con la admiración y el cariño de siempre, le saluda su buena amiga,

 

 

7  de abril de 1928

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 7 de abril de 1928
La vida es más
Y va de crítica...
Un pobre don Fernando donjuanesco, con mujer e hija, que cae en las ingenuas y angélicas redes de una sobrina, que no es sobrina si no ahijada de una hermana suya que le han caído en casa por si no tenía bastante con su mujer e hija.
Un secretario joven protegido de la familia y al cual darían la hija con mucho gusto, pero él por quien está es por la sobrina. La sobrina, que muy ingenuamente se permite abrir las cartas de su tío y enterarse de sus trapicheos, enamorándose de la fama donjuanesca de su pobre tío, que ya no está para esos trotes, hacérselo creer al infeliz cuando en verdad de quien está enamorada es del secretario, sin ella darse cuenta. Aquí el subconsciente juega un papel extraordinario. La hija y la madre, en el primer acto, deciden marcharse a París; ¿y a qué?, dirá usted. A un convento donde entrará de novicia la hija para ver de olvidar al secretario y la madre cerca de su hija se verá libre del canallita de su marido. (¡Mira que irse a París para esto!) ¡Cuando hay tanto convento en Sevilla! El tren que ha de llevarlas sale de Sevilla a las 6 y el marido les da prisa para que se marchen a las 2, y allá van las pobres mujeres con sus maletas a la estación, sin que él se digne acompañarlas, cosa que escama mucho a la esposa. Él queda libre para irse de parranda con una que le trae turumba. Pero la sobrina lo impide y llorando hace mutis; el tío piensa que lo que tiene en casa vale más que lo de fuera y se queda risueño a lo que le espera. Fin del primer acto.
En el segundo acto, sabemos que la sobrina cuida y atiende al tío en todos los detalles; ha cambiado de sitio algunos muebles de la casa, por lo visto es muy importante para cautivar a un hombre esas mudanzas. Sabemos que arregla el cuarto de dormir con más cuidado, si cabe, que pone en el resto de la casa, que los criados murmuran, pero entre los dos no ha pasado nada. A él le falta brío, juventud, piensa demasiado; ella anda a ciegas.
Cuando después de una escena en que se cantan las canas (de cantos no está mal la obra, hay uno al vino, en que seguramente saldrá el autor a escena, de pura cepa Ardavinesca). Se unen sus bocas en un largo beso de película; anuncia una criada a voces que están al llegar la señora y la señorita, y llegan las dos, la hijita vestida de monjita ¡Qué rica! Don Fernando sale a recibirlas, cosa que desespera a la sobrina que ya ha probado el beso. Aparece el secretario y ella le dice: —véngueme usted, huya usted conmigo, sálveme usted?, y el secretario le contesta. —¡Deje que lo piense!? Final del segundo acto.
Empieza el tercero. Vemos a don Fernando vacilar entre entrar o no entrar en las habitaciones de la sobrina. La mujer y la hija siguen con sus devociones, la madre le dice al padre que la hija va perdiendo las ganas de profesar, que ella quiere al secretario y que haga lo posible por indagar en el ánimo del secretario, haciendo lo imposible para que se decida por la hija, para que todo quede en casa y, de esta manera, se evitaría la toma de hábito. Se van a la iglesia tranquilas y confiadas.
Una escena de don Fernando con la sobrina; ésta ingenuamente le va explicando, cuanta desazón siente en presencia del secretario y cuanta tranquilidad al lado suyo, esto pone en guardia al tío, ella llora, él la consuela acariciando su cabecita casi paternalmente y en esto brinca el secretario a escena como un toro con banderillas de fuego. Dice: —es mía, la quiero?. El tío: —esto es juventud, pasión, arrebato?. Casi están a punto de llegar a las manos, pero la gratitud puede más y el secretario hace mutis llorando por un lado y la sobrina por el otro. Una escena en que el pobre don Fernando se consuela en brazos de su hermana, en la que ésta le dice que la vida es más que amoríos y bellezas; y eso no es todo, que la compasión, que la fealdad, que los desgraciados que sufren y hay que consolar al triste como manda Dios. Todo muy nuevo, ¿eh? Llegan en este momento la madre y la hija, ven sufrir al padre; dice éste que no ha podido conseguir nada del secretario que se casa con la sobrina, todos lloran. La hija se decide a quedarse, se quita las tocas, emoción. El padre abraza a su hija y a su mujer –mi vida será consolaros a los dos–, más llanto. —La vida es más?, y cae el telón. Se ha terminado. Los versos probablemente estarán bien, yo no entiendo. A mí, algunos me hacen el efecto de cohetes; gustaron esos al público, a mí no.
Muy cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

 

8 abril 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 8 de abril de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Ayer me fueron entregadas a un mismo tiempo sus cartas del 5 y 6. Por ellas, veo que no recibe usted mis cartas. ¡Paciencia!
He recibido la carta que le adjunto de mi hermano; verá usted la alegría que tiene. Estoy emocionada por cuánto hace usted por nosotros, por la bondad de usted. ¡Gracias!
Estoy bien de salud.
No quiero... dará muy buenas entradas hasta el final de temporada. El teatro, en la función de tarde y noche de ayer, solo quedaron algunos palcos sin ocupar. Como en muchos teatros, hubo novedades, no fue día de visitas. Solo don Gregorio, don Jacinto y Julianillo por la tarde. Pepe y Ortín fueron al estreno de Eduardo y me quedé sola con don Jacinto toda la noche. Le gané dos partidas de ajedrez a primera hora y conversamos mucho después.
Lo de Marquina, dicen que fue muy bien, pero no un gran éxito. Mi opinión ya la sabe usted por mi anterior, si es que la ha recibido usted. No sé lo que dice la prensa.
¿Qué tal su viaje a Vic? ¡Cuanto recuerdo! ¿Ha trabajado mucho?
Muñoz se queda, por aquello de que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Adiós, Joaquín.
Margarita

19 de abril 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 19 de abril de 1928
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Gracias por su telefonema, siempre llega un poco tarde, no sé qué hacen los de teléfonos.
Ayer almorzamos en el Círculo de Bellas Artes con Pascuala, su marido Fresno, Ortín y Pepe. Hoy ha llegado Pijoan con su señora; no los he visto y probablemente no los veré hasta más tarde, porque almorzamos con don Jacinto.
Anoche estuvieron los Quintero, me dijeron que: ¿Cómo quería la obra? ¿Qué asunto? ¿Qué ambiente? Me pareció que hablaban en serio. Luego preguntaron a Ortín (en este momento, recibo su cariñosa carta) qué compromisos tenía para la próxima temporada. Ortín les contestó que, como yo no quería estrenar ciertas obras de estos autores, tenía muy pocos compromisos.
Doña Lola es muy vanidosilla y no es precisamente en sueltos de contaduría donde se ha de mostrar la vanidad. Una decoración más o menos no dice nada en favor del buen gusto de una empresa. Además, ya sabe usted lo que pasó. La decoración está en nuestro poder, pero no fue de nuestro gusto y preferimos no ponerla y quien sabe si nuestra decoración no reúne, para los ojos de doña Lola, más ilusión de realidad que la suya. Además de que no nos gustó el decorado, dijo don Jacinto que la última escena era más íntima en el interior del barco que en cubierta. Claro que yo pensé que eso lo decía para consolarme un poco del disgusto que yo tenía al ver aquel mar y aquel cielo.
Ve usted como tengo que agarrarme a la realidad para que no me hagan daño las impertinencias de compañeros y amigos.
Ayer por la tarde el teatro casi estuvo lleno, hoy estará mejor. ¡Que rabien!
Saludaré a los señores Pijoan en su nombre.
Le felicito por su éxito en Palma con El conspirador. Veremos qué suerte tenemos con mi Hijo del diablo. Yo creo que será un éxito en todas partes.
Cuídese mucho, trabaje en lo que le interesa y me interesa, y haga un poco de esfuerzo en adormecer su fino espíritu crítico que le hace ver la realidad más fea de lo que es.
Acordarse de Goya en ciertos momentos casi es un pecado a secas. Acordarme ahora es un dulce pecado.
Con la admiración y el afecto de siempre le saluda su buena amiga que le quiere,
Margarita

 

21 julio de 1928

 

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées Orles), 21 de julio de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su telegrama. Celebro muchísimo hiciera usted bien el viaje.
Ortín me dice en su telegrama, recibido hoy: —Fontalba cree que Borràs perjudicaría negocio después proponerle varias combinaciones solo acepta actuación Borràs desde enero a Semana Santa ayer telegrafié Borràs diciendo a Fontalba gustaríale mucho que fusión empezara enero próximo haciendo sobre ello gran presión en este sentido telegrafió Margarita punto escribo usted extensamente afectos?. Cuando reciba más noticias se las comunicaré. Puede usted sin ningún reparo darme sus consejos, se los agradeceré mucho. A mí me parece que Fontalba, como empresario, puede hacer esa proposición, pero a mí como artista y amiga de Borràs me parece deplorable decirle —la parte buena de la temporada la haré solita y tú me ayudarás a subir la cuesta de enero?. Ni es agradable para mí, ni para Borràs.
No me hablan de subir a verme, hoy escribiré y, si me entienden por escrito, quizás Borràs no se moleste; por más que no encuentro el modo de dorarle la píldora. En fin, como siempre, yo tengo la culpa de todo.
Le ruego que me mande lo que pueda de su traducción de Los fracasados. No se confíe usted. En la primera quincena de agosto empezaría a ensayar la obra. Para mi salud, sería muy conveniente llevar puestas al empezar mi temporada de Fontalba Más fuerte que el amor y Los fracasados, y si usted no se da prisa en la traducción, no sé que será de mí.
Con la admiración y el cariño de siempre, se despide su buena amiga,
Margarita

 

25 de julio de 1928

 

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées-Orles), 25 de julio de 1928
Mi querido y admirado amigo Joaquín: Recibí su amable carta del 21 corriente. No debe usted darme las gracias de nada; quien como usted con su compañía hizo tan agradables las horas que pasó aquí, merece que se le guarde reconocimiento.
Lamento mucho que el viaje le fuera tan molesto. Una vez aquí, esto es el Paraíso, pero para llegar a él, cuantas molestias.
Pepe y Ortín llegaron el lunes a las 4 de la tarde. No me dieron más noticias que las que usted conoce. Fontalba cree que el repertorio de Borràs no es para el público de su teatro.
Pijoan y señora llegaron aquí el martes a las 11 de la mañana, almorzamos y fuimos de excursión a las Bouilloses, tomaron el té al regresar y, a las 6 y ½, salieron para Llinàs sin querer hacer noche aquí, impacientes por ver a sus hijos. Llevaban unos días ya fuera de casa.
Esta mañana a las 12 han salido para Barcelona Pepe y Ortín; harán por verle a usted. Nos interesa mucho que usted active su traducción de Lenormand. He decidido no ir a París. Me quedo quietecita aquí hasta el momento de salir para San Sebastián. No pasaré por Barcelona, vendrán a buscarme en el coche y entraré en San Sebastián por Pau, Bayona, etcétera; las carreteras en Francia están muy bien y así no pasaré calor. Saldré de aquí el 7 o el 8 de agosto, lo más tarde. Empiezo a trabajar el 10, en vez del 11 como teníamos convenido, porque así lo ha solicitado la empresa de San Sebastián.
La invitación de cenar juntos queda aplazada para cuando nos veamos.
Trabaje mucho, no en la Exposición, sino en El Estudiante y en Los fracasados. Si me pudiera mandar dos actos antes de salir de aquí se lo agradecería mucho. Creo que, a los periodistas que pregunten por el asunto, Borràs debe decirles que se ha dejado para más adelante.
Me quedan doce días de soledad, procuraré pasarlos lo mejor que pueda con mis recuerdos y añoranzas.
Con toda admiración, le recuerda y le saluda muy cariñosamente su buena amiga que le quiere,
Margarita

 

27 julio 1928

 

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées-Orles), 27 de julio de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su amable carta del 21 corriente.
Espero cumplirá usted su palabra y trabajará usted en Los fracasados. ¿No puede usted mandarme algo? Hace un tiempo espléndido y sigo encontrándome bien. Pasados los primeros días, he vuelto a ser [...] falta aclimatarse. Tengo mejor color y mejor aspecto que cuando usted se fue.
Supongo habrá usted visto a Pepe y a Ortín y sabrá usted más noticias de Borràs, yo no tengo ninguna más. Escribiré a su hermano Diego; no quiero que tenga queja de mí.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

28 julio 1928

 

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées-Orles), 28 julio de 1928
Don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Acabo de recibir sus dos amables cartas del 26 y 27 en este momento, 6 tarde.
Le he puesto el telefonema que me pide y cumpliré sus encargos.
Celebro que haya usted terminado dos cuadros de Los fracasados. Sí, Joaquín, sí, cada días más nervios, más miedo.
Un verso de su libro de poemas resuena en mi oído constantemente: -huye, que solo aquél huye- ¿Para qué ir a la montaña?
Y todo esto hay que descifrarlo con disgustos familiares y mi vida de artista.
He recibido carta de don Jacinto; se queja con razón de la crítica barcelonesa.
Adiós, Joaquín,
Margarita

1 agosto de 1928

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées-Orles), 1 de agosto de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Celebraría infinito que cumpliera usted su promesa de dar dos actos de Los fracasos mañana a Pepe. Es preciso que se dé usted prisa en acabar la traducción y su obra El estudiante de Vich... será más difícil que pueda usted trabajar en lo suyo, la apertura de la Exposición no le dejará tiempo ni para respirar, es preciso que active usted su trabajo antes de fin de año.
Escribí a su hermano Diego. ¿Están todos bien?
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

 

10 agosto 1928

 

Hotel María Cristina. San Sebastián, 10 de agosto de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Al llegar aquí ayer y no encontrar ni carta, ni telefonema de usted me extrañó muchísimo; por su telefonea, recibido hoy, veo que está usted en cama. ¿Recibió usted un telefonema que le puse desde Pau?
Vi a don Jacinto y no noté en él nada de particular, estuvo cariñosísimo conmigo, como siempre. Conforme en todo con nuestro plan. Empezar con Más fuerte que el amor, el estreno de Lenormand, el de Marquina, Quintero y después Benavente y usted. Probablemente, al empezar la temporada dará obra a la Membrives; así me dijo que tenía la intención de hacerlo. Saqué la impresión de que no le gusta que me una a Borràs, ni que vayamos a París juntos. A Fontalba no se le puede hablar de la fusión. Además, me dijo el marqués que es preciso que sea yo más orgullosa. Que las personas han de estar conmigo por amor o por temor y que debo tratarles con desprecio; todo eso refiriéndose a Mendoza y Thuillier y que sé yo cuantas cosas más.
He visto a los Quintero esta tarde.
Adiós, Joaquín, no sabe usted cuanto deseo se ponga usted bien del todo.
Le quiere y admira,
Margarita

 

2 de septiembre de 1928

Bilbao, 2 de septiembre de 1928
Mi querido amigo Joaquín:
Su carta del 30 pasado me fue entregada anoche a la hora de cenar.
Mucho celebro hiciera usted buen viaje, sin molestias ni dolores, pero no debe usted descuidarse y es preciso vea usted la manera de ponerse bien del todo. No se descuide, repito, y vea a un buen médico.
Lamento con toda mi alma que el público de Barcelona haya aplaudido la paparruchada del pastor, no creía que ese público cayera tan bajo. De la crítica, no le digo nada, ya los conoce usted.
Le agradezco mucho las noticias que me da de Miguel y su interés de usted en favorecerle, pero me permito hacerle una advertencia: no sea usted, ni nadie, demasiado espléndido con él. Debe dársele lo que merezca; lo que él sepa ganarse y créame que les conviene un poco de estrechez, así aprenderán a administrarse. Ya sé yo que al leer esto usted se reirá de mí, pero piense que no siempre podrá usted favorecerle y es un mayor bien el que usted le hace si le hace usted defenderse por sí mismo. Por si no tiene usted bastantes preocupaciones con lo suyo, le añadimos nosotros más.
Desde Santander escribiré a don Enrique. Ya me dirá usted su impresión, después de la entrevista de usted con él.
Al terminar en Santander, vamos dos días a Castro Urdiales; después cinco días a Vitoria y luego Logroño. No sé bien las fechas, por eso no las pongo.
La noche iluminada ha gustado aquí poquísimo y tuvimos el día de su estreno muy poca gente, bastante mejor estaba el teatro el día del estreno del Hijo, y yo este año no sé si serán verdad todos los elogios que usted me hace, pero no logro otros aplausos que los de su obra.
El día de La noche iluminada me decía Fresno: fíjese usted que los guardarropas y tramoya no escuchan lo que hacemos, solo en El hijo del diablo agujerean el decorado para ver y oír. Y así es. ¿Qué camino hay que seguir para que el pueblo, se interese? Está bien claro. Acabe usted su Estudiante y no dude.
Le agradecería mucho me avisara el día que se decidirá usted a ir a un médico para que le sacara la piedrecita. Prefiero saberlo y, aunque de lejos, estar con usted.
Ensayo todos los días a las 3 y hoy domingo doy tres funciones: No quiero, La noche y La borrachera. A lo que se ha llegado.
Cuídese mucho.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

7 de octubre

 

Grand Hôtel de France. Valladolid, 7 de octubre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Querido y admirado amigo:
Recibí su amable carta del 4 corriente.
Dice usted que leyeron ya El estudiante de Vich. ¿Está terminada? ¿Cómo no me lo ha dicho usted? Mucho me satisface el que esté terminada, así podrá usted acabar lo de Lola Membrives. A mí me gustaría que este año estrenara usted las dos cosas. Lo que no me gusta nada es que lea usted sus obras a periodistas, paso por Aguirre, que por lo que usted me ha contado es un buen amigo de usted, pero los demás... Quizá esté yo equivocada, pero creo que pocos son los éxitos de hoy en día que resistan una lectura, y los críticos alaban y el público aplaude. ¿Por qué ha de querer usted ir al estreno de su obra con desventaja? Que juzguen de momento como hacen siempre.
Los ensayos de Los fracasados van bastante bien. Estoy mucho mejor.
Cariñosamente le saluda, su buena amiga y admiradora,
Margarita

 

16 de octubre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 16 de octubre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi muy querido y admirado amigo:
Ya he visto a don Jacinto, hubo lagrimitas y supe el porqué de todo. ¡Cuánta maldad! Me dijo que iría por el teatro, pero saqué la impresión que le durará todavía el disgusto. A él le han dado un gran disgusto también. Empezaron diciéndole que en Cataluña había tal ambiente en contra suya que yo no me había atrevido a salir con una obra suya por Cataluña. A él le dolió que yo no tuviera el valor de defenderle. Después, sobre esto, cayeron mil y mil chismes más. Molesto por las críticas agrias de Barcelona. Los corresponsales que también han dicho lo suyo, todo ha contribuido en contra mía. Dentro de unos días, volveré a visitarle, no quiero una segunda parte de Guimerà y la Guerrero. Esta vez sería menos importante, no se agraviado ningún pueblo, pero para mí sería muy desagradable. En este momento, me parece que don Jacinto culpa a Ortín por no haberlo previsto, como sabe que él organiza los negocios. Veremos en qué acaba todo.
He recibido su carta y las cuartillas en catalán. Gracias.
Le escribo mientras ensayo. Marquina no nos ha leído el tercer acto, decidió terminar los dos finales para decidir. Creo que esta noche, después de la función, nos lo lee. Ya le contaré.
Muy cariñosamente le saluda su buena amiga y admiradora,
Margarita

 

19 de octubre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 19 de octubre de 1928, noche
Querido Joaquín:
Qué disgusto esta mañana al recibir su carta. ¡Hacía usted tanta falta aquí para el estreno! Sin usted, no querría que viniera Lenormand, pero ya está hecho. Me encontraré muy sola.
He llamado a los de ABC y Heraldo.
Cipriano avisará a Canedo. Avisamos al gerente de la Asociación de Autores, a la Embajada, que ya han dicho que tomarán un palco, pero creo que está ausente el embajador y no podían darle una recepción como sería su gusto. En fin, haré cuanto pueda para que quede contento de su estancia en Madrid. ¡Pero faltará usted!
Esos Marqueses son crueles y lo mismo podía suceder si la obra fuera original de usted. Y aquí, donde hay que dar la cara siempre, donde se lucha tenazmente, parecería cobardía no asistir a un estreno. Parece cobardía en Benavente, figúrese usted en uno que no tenga tanto nombre y sin premio Nobel.
Si después de la Exposición tienen en cuenta tanto sacrificio, bien, pero, si no, habrá sido una lástima que usted no haya dedicado toda su actividad al teatro. En fin, no me haga ningún caso, estoy disgustadísima y probablemente solo le aconsejaría disparates.
A otra cosa; he visto a Borràs y Luisa en Apolo, hemos hecho juntos el segundo acto de La loca de la casa. Ella desde el primer saludo tan afectuosa como siempre. Él una cara un poco larga primero; después de una pequeña explicación, un abrazo. Con ella he podido hablar más, mientras me vestía. Creo que me he justificado lo bastante y hemos quedado buenos amigos.
Con la admiración y el cariño de siempre, le saluda,
Margarita

En octubre de 1928 Margarita Xirgu estrenó en Madrid "Los fracasados" con traducción de Joaquín Montaner.


22 0ctubre 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 22 de octubre de 1928, martes, después del estreno
Mi querido amigo Joaquín:
Estoy muerta de cansancio; pero le escribo para que por mí misma sepa usted lo que ha pasado con Los fracasados. Ha sido un éxito brillante, en alguno de los cuadros, el entusiasmo se ha desbordado.
En los dos cuadros primeros, el público ha estado a la expectativa. Ha caído el telón y ha habido una o dos chicharras. Lenormand ha dado su conferencia en el primer entreacto. Lo han aplaudido al presentarse en escena y al final de la conferencia con verdadero entusiasmo, ha salido tres o cuatro veces a escena.
Hemos empezado el acto segundo y, en el cuadro primero (el del guante que lo llamo yo), han aplaudido extraordinariamente, con verdadero entusiasmo.
Se han reído con Larnaudy, en el siguiente han aplaudido muchísimo el del Camerino y en el cuadro de (los panecillos estarán calentitos) ha sido un verdadero desbordamiento de entusiasmo.
En el tercero, ha gustado mucho el de la Catedral. El del café concierto les ha dejado fríos.
El cuadro del entreacto les ha hecho gracia y han entrado en el dramatismo de la escena con el Calavera enseguida, con emoción; este cuadro también ha sido muy aplaudido y finalmente en el de la palmatoria, el éxito ha sido grande. Me olvidaba el cuadro que va después del café donde están Él y Ella solos y hablan de el fondo de el fondo del alma es un cenagal, etcétera, que no ha producido mucho efecto.
En el cuarto, el cuadro de la estación ha hecho mucha gracia y en el de la cama, el éxito ha sido algo tan extraordinario que no se lo puedo contar a usted; ya hablaremos, cuando nos veamos, de todo.
Exceptuando el final del primer acto, en todos los demás Lenormand ha salido infinidad de veces. Solo tiene palabras amables para mí, yo estoy confusa de tantos elogios. Es un hombre amable y se ha captado la simpatía de todos.
Me vence el sueño y la fatiga.
Adiós, Joaquín.
Margarita
[P. S.] ¿Llegará a sus manos ésta?

 

25 de octubre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 25 de octubre de 1928, 4 tarde
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Por su carta de ayer, recibida hoy, veo que tiene ya noticias del grandioso éxito de Los fracasados. No diga que su labor como traductor no se ve, pues todos los periódicos han alabado su traducción.
¿Cómo es posible que usted se queje de que no le escriba? ¿Se da usted cuenta de lo que ha sido mi trabajo en estos últimos días? Además, estudiaba hasta las 5 y ½. No tengo tiempo para escribir, créame usted, esto es agobiante. ¡Es injusto que, cuando hay tantas damas desocupadas, esta pobre mujer tenga que trabajar tanto! Esta pobre mujer, soy yo; las otras... ya las conoce usted.
Lenormand conoce poco el castellano, pero se ha dado perfecta cuenta de que su traducción es fiel, ha visto el éxito enorme de su obra y está loco de contento. Me dice que le gustaría mucho que yo le estrenara Le Simoun. Si a usted le gustase traducirla, bueno, si no, que lo haga madame Palou. El golpe de gracia ya está dado.
No se queje de nada, reflexione y verá como no me ha sido posible mandarle más noticias. Ahora mismo ya he de volver a estudiar; la de Marquina espera. Se me hacen las 5 de la madrugada sin darme cuenta; a la hora que me levanto, no tengo tiempo más que de vestirme deprisa y corriendo, almorzar y al ensayo enseguida; las dos funciones diarias y vea usted si esto es vida. ¡Quien fuera una de las...!
Cariñosamente, le saluda su buena amiga y ferviente admiradora,
Margarita
[P. S.] Canedo se ha portado seriamente bien.

26 de octubre 1928

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 26 de octubre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su carta y su telefonema, cumpliré sus órdenes.
Pilar ha escrito la carta que adjunto para usted.
Como verá, el entusiasmo de mi gente es grande.
Cariñosamente le saluda,
Margarita
[P.S.] Lenormand ha salido esta noche para París.

 

9 de noviembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 9 de noviembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su cariñoso telefonema, que le agradecí mucho, antes de empezar la función de la tarde.
Como temía, desde que hemos quitado Los fracasados, las entradas han bajado muchísimo. Ahora, la marquesa estará contenta. Es absurdo que yo esté en Fontalba.
Muñoz sigue ronco, pero me parece que no hace nada para ponerse bueno.
Los Quintero me han dicho que, antes de leer la comedia a la compañía, quieren hablar con el marqués, porque no están conformes con el anuncio que hace. Tienen razón que les sobra. ¡Ojalá saquen algo!
Estrenaremos la obra de Marquina el próximo miércoles por la noche.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

11 de noviembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII.Madrid, 11 de noviembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Me fueron entregadas sus dos cartas del 8 y 9 al mismo tiempo. Inmediatamente le mandé la receta que me pedía y que supongo habrá usted recibido.
Los ensayos de La dueña del mundo van bien. Marquina parece contento. Yo no me sé muy bien el papel, me cuesta mucho aprendérmelo.
Muñoz está mejor, pero muy ronco. En Barro pecador ha trabajado.
No puede usted figurarse cuánto celebro que haya usted hecho conocimiento de José Pijoan y celebraré más todavía que esto sea el comienzo de una gran amistad. Yo apenas lo recuerdo a José, pero sé tantas cosas, he oído hablar de él toda mi vida, que creo que ha de ser su trato muy ameno e interesante. Es natural que sea soberbio. Sea que yo excuso a los soberbios, creo que los modestos, los humildes ganarán con seguridad el cielo, pero aquí en la tierra no harán nada.
Comprendo que no venga para quedarse, tiran de él, hijos nacidos en otras tierras que aquí se ahogarían seguramente, pero es una lástima no poder cultivar su trato debe ser muy interesante. Veo que sigue usted enfermito, pobre, cuídese mucho y no se deje importunar demasiado.
Yo no vivo en el mundo; de la orden de Fontalba soy esclava del Señor hasta que él quiera. ¡Si esto es vivir!
De mi hermano no sé nada, le agradezco a usted muchísimo las noticas que me da. Tuve carta de Margarita y Salvador diciéndome que el padre estaba en Pamplona, pero no me decían más.
Deseando esté usted completamente bien, le saluda su buena amiga y admiradora,
Margarita
[P.S.] El joven Rico ha terminado el servicio militar y me encarga le de a usted las gracias nuevamente.

 

16 de noviembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 16 de noviembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su telefonema y su carta. Temía no estuviera enfermo.
No conocía a José Pijoan personalmente; durante el ensayo general de La reina del mundo (ahora se titula así) estuvo unos momentos, le acompañaba el arquitecto Nebot.
La obra de Marquina ha pasado sin pena ni gloria; el público se muestra indiferente y la prensa le ha dado un palo correcto.
Hoy me han leído Novelera los Quintero. Es una obra ligera, agradable, con un papel simpático para mí. Pocos personajes y de corta duración. Los actos, muy a medida del tiempo que disponemos para las representaciones hoy en día. Leerán a mis compañeros el lunes próximo y el martes empezarán los ensayos.
Prepare su tercer acto. Cuando venga a Madrid, traiga sus dos primeros; si no viniera, mándelos usted.
Le admira su buena amiga,
Margarita
[P.S.] Querido amigo Joaquín: ahí va la receta.
Cuídese mucho.
Saludos,
Margarita

30 de noviembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 30 de noviembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su telefonema diciendo mandáramos acotaciones decorado Estudiante. Yo suponía tenía usted en su poder el borrador del Estudiante y que usted mismo podría dar al escenógrafo acotaciones y hacerle las indicaciones que creyese necesarias. Hoy mismo se mandarán para que esté el decorado cuanto antes mejor.
Ortín ha tenido una entrevista con Vico, veremos en qué acabará.
Espero tercer acto con impaciencia. Están ya copiados los dos primeros.
Le supongo enterado de que el Gobierno ha prohibido el estreno de Para el cielo y los altares. Aquí ha habido con tal motivo un revuelo delicioso. Don Jacinto sigue exaltadísimo.
Ardavín tiene ya terminados dos actos de una obra para mí, en verso. Guárdeme el secreto, porque me ha dicho que no quiere que se diga hasta más adelante. Trabajo no me faltará, a Dios gracias.
Se dice que Primo de Rivera ha despedido de mala manera al duque de Hornachuelos. Primo de Rivera lleva unos días nerviosísimo.
Entre unas cosas y otras, todo es chismorreo.
Sigo encontrándome muy bien.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

6 de diciembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 6 de diciembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Ayer al terminar la función de tarde estuvo a visitarme Luis Calvo empresario junto con los Patuel del Teatro Apolo de aquí. A dicho señor se le ha ocurrido juntar en una misma compañía a Borràs, Morano, Calvo y una servidora de usted. Me dijo que esos tres varones estaban conformes en principio y que si yo estaba también conforme empezaría a desarrollar su plan para ponernos a todos de acuerdo.
Le he contestado que el domingo después de la función de la tarde le diría si también yo estoy dispuesta a ir a esa fusión de divos.
¿Será usted tan amable de mandarme su opinión sobre este asunto?
Creo que quieren empezar en Barcelona, San Sebastián, Madrid.
Hace muchos días que no sé de usted. ¿Le ocurre a usted algo?
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

7 de diciembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 7 de diciembre de 1928, viernes, después del estreno de Novelera
Mi muy querido amigo:
La obra de los Quintero no ha gustado. Desde la primera escena se ha visto que ni les hacía gracia, ni les interesaba. Ha habido toses, meneos, pateos, un poco de todo, en fin. Al final del primer acto, no han podido salir los autores y, si han salido en los finales del segundo y tercero, ha sido más bien por acompañarnos a nosotros, infelices actores, pues el público no tenía ningunas ganas de verles. Cuando nos veamos, le contaré detalladamente lo ocurrido. Sí le diré que me he convencido que no puedo hacer temporada en Madrid por la razón sencilla de que lo que quieren los intelectuales que yo represente no lo quiere el público y lo que está al alcance de los cerebros de las criadas, lo protestan los intelectuales y parte del público que acude a mis estrenos.
Su carta del miércoles la he recibido hoy, pocos ánimos puedo darle en estos momentos. He pasado mucha pena. Joaquín es más fuerte y disimula más, pero Serafín se ha pasado la noche llorando detrás del telón del fondo. Usted asistió a la función de homenaje del año pasado: ¿como es posible que al público se le olvide todo?
Por todo lo ocurrido, comprenderá usted que necesito termine usted el acto cuanto antes mejor. No quiero de ninguna manera que por ir deprisa no lo cuide.
Yo comprendo que, si la inspiración no viene naturalmente, no se puede forzar, pero espero me dirá usted cuando poco más o menos cree usted que terminará su tercer acto. Vista la copia del primero y segundo, he de decirle que son cortísimos, debe hacer un gran tercer acto.
Labarta puede hacer muy bien los figurines; con tres o cuatro que haga es bastante para la obra. La época es tan conocida que no hace falta más.
Con la admiración y el cariño de siempre, le saluda su buena amiga,
Margarita

16 de diciembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 16 de diciembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su telefonema y su amable carta.
Espero recibir hoy su tercer acto.
Ortín sale esta noche para Barcelona, hará por verle a usted y a Batlle.
Sería muy conveniente para mí poder estrenar su obra después de Navidad, pero no más tarde del 28 o 29.
Sigo bastante nerviosa (todo pasará).
Sinceramente le admira su buena amiga,
Margarita

21 de diciembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 21 de diciembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Acabo de recibir su carta del 19 en este momento.
Los ensayos del Estudiante van muy bien. Empiezan a tener color. Muñoz estará muy bien. Peña, en los actos segundo y tercero, estará bien; en el primero, le falta candor, pero espero que con los ensayos que faltan irá dulcificándose poco a poco.
Hace muy bonito la obra en los ensayos. Hoy bajará Zappino a la concha y el próximo lunes daré un ensayo por la noche, para que quede la obra afianzada para ir al estreno con toda tranquilidad.
Don Jacinto no me quiere nada, nada, nada. No ha mandado la escena ni se acuerda de que yo exista.
¡Pobre Pepe Bergés! ¡El eterno joven! ¿Cuántas viudas deja? ¡Descanse en paz!
Se le reservará la habitación para el 28.
El Heraldo ha levantado un revuelo con el premio María Guerrero, que no sé cómo acabará. Se sabe que los del Centro de Hijos de Madrid lo quieren dar a doña Lola. Ahora, con lo del Heraldo, doña Lola está furiosa. Es mucho el genio de esa señora para no mover Roma con Santiago antes que resignarse a que el premio se lo lleve otra.
Lo que me interesa a mí es que su obra guste, todas las xafarderies me tienen sin cuidado, eso sí, me hacen reír mucho; ayer fue un día delicioso.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

23 de diciembre de 1928

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 23 de diciembre de 1928
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí sus cartas. La obra queda muy bien y los trajes, zapatos y sombreros van llegando. El sombrero para el cura quedó encargado ayer y el próximo miércoles estará. En el ensayo de mañana noche veremos ya una decoración.
Mal van los estrenos este año. Lo único que va bien es Pepa Doncel. Conformes en lo del premio María Guerrero.
No tan conformes en lo que respecta a mis méritos; le agradezco sus palabras amables, pero Dios tocó a tantas, que para nada necesitan los autores de mí.
Sinceramente lo creo así también.
Afectos de todos.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

Margarita

 

19 de enero de 1929

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 19 de enero de 1929
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Veo por su carta que sigue usted mal. Tenga paciencia que de todo saldrá usted.
A mí, dicen que, a causa de las inyecciones del suero bronco neumónico, me ha salido un sarpullidlo en todo el cuerpo que me da mucho picor y mucha angustia. No tengo calentura, pero sigo en cama.
El tiempo está muy malo, hace mucho frío.
Si le van a usted con recomendaciones en mi nombre, no les haga ningún caso, sea quien fuere; cuando yo me interese por alguien, con toda franqueza se lo comunicaré a usted.
Deseando se mejore usted lo más rápidamente posible, le saluda su buena amiga y admiradora,
Margarita
[P.S.] Si al recibir ésta, no puede escribir le agradeceré me llame por teléfono.

 

22 de enero de 1929

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 22 de enero de 1929
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Sigo mejorando, pero muy lentamente. Anoche tuve 37‘8 desde las 9 hasta las 3 de la madrugada, luego me dormí y a las 6, cuando me desperté, tenía 37‘1. Con el médico, hemos convenido que, si mejoro un poco más, lo mejor sería salir el próximo sábado para Alicante. Aquí ya se arreglarán como puedan y a mí unos días de soledad y absoluto descanso me vendrán muy bien. Podré estar en Alicante, hasta que me vengan a buscar para empezar el 9 de febrero en Albacete.
Comprendo lo que usted estará pasando y le compadezco mucho; cuídese y no piense más que en sí mismo, sea egoísta y cuídese mucho.
Por poco que pueda, no deje de darme noticias de su salud.
Tengo mucho chismorreo teatral que contarle y, en cuanto me encuentre mejor, seré más extensa.
Le quiere y admira su buena amiga,
Margarita

 

 

26 de enero de 1929

 

Hotel Alfonso XIII. Madrid, 26 de enero de 1929
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su carta. Celebro esté usted mejor.
Salgo esta noche para Alicante, desde allí iré a Bussot, un pueblecillo que está a media hora de Alicante y que es una especie de sanatorio.
Me acompaña Pilar y, si me pongo bien del todo, como así lo espero, Pepe me irá a buscarme para empezar a trabajar en Albacete el 9 de febrero.
Cariñosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

 

11 de agosto de 1929

 

Hotel María Cristina. San Sebastián, 11 de agosto de 1929
Me entregaron su libro El estudiante de Vich. Abrí el libro con emoción. Me leí algunos versos...
Gracias, Joaquín.
Que dios le de a usted todo lo que ambicione,
Margarita

En diciembre de 1929 Margarita Xirgu estrenó "El estudiante de Vich" de Josep Maria de Sagarra con traducción al castellano de Joaquín Montaner.

 

10 de diciembre de 1929

 

Palace Hotel. Valencia, 10 de diciembre de 1929
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Anoche se estrenó su Estudiante con un éxito franco. La prensa hace grandes elogios.
Llegamos aquí a las 8 de la noche y la función empezaba a las 10; no sé ni como pude trabajar; estaba fatigadísima, pero, gracias a Dios, estoy ya bien y muy contenta de haber pasado unas horas con mi familia.
Dentro de diez días, creo que podré decirle si efectivamente voy a América. He puesto hoy dos cables y, según lo que contesten, decidiré. No crea usted que no le agradezca las noticias que usted me da de América, pero sería muy conveniente para mí estar unos años lejos de España.
Le había usted sorprendido el telefonema que le puse, diciéndole que tratase de adquirir los derechos de representación de Maya. Cuando nos veamos, le contaré todo; es muy largo de contar. Paco Fuentes me dijo que Azorín tenía el permiso de traducción nada más, y creo que existe otra traducción de otro señor, pero dicen que ninguno ha comprado la obra. Espero saber lo que contestan a usted de París.
Perdone tantas molestias.
Con un poquitín menos de afecto que el de siempre, le saluda,

Margarita

20 de diciembre de 1929

 

Palace Hotel. Valencia, 20 de diciembre de 1929

Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
Recibí su carta. Mucho le agradezco las noticias que me ha dado respecto de la obra Maya. Habla usted en su carta de mi descanso al pasar por Barcelona; no fue más que añadir más fatiga a mi pobre cuerpo; llegué aquí muerta; gracias a Dios, estoy ya mejor a pesar del mucho trabajo. ¿Es que de hacer la temporada en Barcelona, no hubiera trabajado lo mismo?
Quizás más, porque aquí no hay función tarde y noche todos los días. Tal y como se ha puesto el teatro, es estar en la cárcel, y más por esto que por otra cosa deseo irme a América.
No he recibido todavía la respuesta que decidirá mi viaje a América; en cuanto la reciba, se lo comunicaré. Si decidiera el viaje, embarcaré el 13 de febrero en Barcelona para despedirme de mi gente. Pasaré tres o cuatro días en Barcelona.
Hace usted mal en estar desanimado. Comprendo que quizás en las cosas de la Exposición no habrán sabido (los que más enterados debían estar) comprender sus muchos trabajos, pero es pronto para desanimarse. En cambio, yo puedo decirle que este año la crítica en general y el mismo público está mucho más en favor de usted. Es lástima que no estrene usted nada este año. Si usted se fijara en ciertas gacetillas de los periódicos y noticias de corresponsales, vería usted cómo se defienden ciertos autores. Usted desatiende el teatro, no puede usted pedirle mucho ni quejarse. ¡La actividad de usted quiere abarcar tanto!
¿Y esa salud cómo va? Cuídese mucho. Aquí hay muy buenas verduras; se lo digo por si tiene a bien venir unos días.
Muy afectuosamente le saluda su buena amiga y admiradora,
Margarita 

 

6 de agosto de 1930

 

Le Grand Hôtel. Font-Romeu (Pyrénées Orles), 6 de agosto de 1930
Mi querido y admirado amigo: Recibí su extensa carta y agradecí sus noticias. No crea usted nunca que sea curiosidad lo que me hace desear, saber de usted, sino simplemente el afecto que por usted siento. Mucho más, cuando me parece que la maldad o la incomprensión le rodean. De palabra le diría lo que a mi parecer ha influido en su contra en el ánimo de algunos, pero ya sabe usted que yo no sé escribir y me es difícil decírselo por carta. Por lo general, las gentes olvidan los favores grandes y una pequeñez les molesta.
Además, creo que si le vieran a usted caído absolutamente y que otra vez tuviera usted que luchar como escritor, encontraría usted a sus antiguos compañeros, volvería usted a ser uno de ellos; hoy no lo es usted; hoy no le perdonan muchas cosas, aunque sean insignificantes. No crea usted que solo a usted le pase esto. Entre nosotros, los cómicos, cuando se hace un guante a un compañero, es cuando le encontramos todas las cualidades y todas las virtudes.
Piense usted cómo viven sus compañeros de pluma. Cuando a la muerte de Gabriel Miró (e. p. d.), se dijo en los periódicos lo que ganaba como empleado y como escritor, disculpé muchas actitudes de las gentes de letras. Vea cómo llovieron sobre él los elogios después de muerto. Si hubiesen dicho que dejaba una fortuna, le hubieran hecho el silencio. De usted, ¡sabe Dios lo que piensan! La actitud de sus compañeros de prensa, a pesar de que por tener ellos los periódicos, son lo que hacen más daño por el escándalo, me parece, aunque injusto, comprensible; pero lo que no me explico es que sufra usted ofensas de personas que han visto cómo ha trabajado usted por el éxito de la Exposición. También comprendo que le tengan por anti-catalán. Los que hablamos castellano vamos a sufrir mucho. No les conviene creer que se puede amar como el que más a Cataluña sin dejar de amar a España.
Ya verá usted cómo me tocará sufrir en Madrid y en Barcelona. Como yo no sé defenderme más que por mis escasos méritos, mal lo voy a pasar. Ya lo verá usted.
Créame que hoy ninguno se considera compañero de pluma de usted; ellos le ven en otro puesto, se figuran quizá que es mejor de lo que es para usted en realidad y le envidian. Yo no puedo explicármelo de otra manera. Cada día, la lucha por la vida se hace más intensa, somos muchos para todo.
El momento político es de resurgimiento de ideales regionalistas. Ya ve usted lo que está pasando en Islandia, en la India.... Ya ve usted cómo los mismos republicanos catalanes, posponen el interés de Cataluña al del resto de España para halagar a sus electores. Con una republiquita pequeñita y de estar por casa se conforman, y es que lo que usted aplicó al amor, el último día de nuestra conversación en Badalona (de que —la qüestió és trobar-s‘hi bé?) también es el ideal de nuestros hombres políticos. En zapatillas y mangas de camisa, con tal de tener la admiración de su barrio. Se habla de los Estados Unidos de Europa y ni las regiones se entienden. ¡Qué lejos estamos de una comprensión mutua!
El viaje de los castellanos ha sido inútil. Por lo que veo, a don Carlos y a doña Luisa ya les han molestado. Una gente que veraneaba en Sanlúcar y hoy van para el extranjero... me figuro que habrán pasado ya muchas cosas. Mal lo vamos a pasar los que toda España es nuestra. Y perdone que le haya dado la lata con tanta política, sin entender de ella, pero es que, si la actitud que han tomado con usted no es política, ¿qué puede ser? ¿No hay enemigo más alto que usted para dirigir sus saetas? Porque, no cabe duda, en broma y en serio, es a usted a quien dirigen sus blancos. Esto, si no le perjudicara a usted moral y materialmente, casi se podría alegrar uno de que le dieran tanta importancia, pero si le amargan la vida, es muy triste...
Millans le dijo a Ortín que Arturo Mori le había pedido para la Membrives La sorpresa d’Eva. No quisiera que se creara usted y me creara yo un nuevo enemigo. Hay que averiguar esto.
He leído un arreglo de Alarcón, de Fortunata y Jacinta, de Galdós, que me ha gustado bastante.
Estaré aquí hasta el miércoles de la semana próxima. Voy a ir dos días a Breda, a casa de mi tío Juan, y otros dos a Llinàs, en casa Pijoan; después a Badalona. Ya le avisaré mi llegada fija, que no será antes del 16.
También a mí me gustaría que pasara aquí un par de días de reposo absoluto, que buena falta le hará.
Cariñosamente le saluda,
Margarita

24 de enero de 1931

 

Hotel Nacional. Madrid, 24 de enero de 1931
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Hace unos días le escribí y no he recibido contestación.
Fuente escondida ha tenido un gran éxito de prensa y por ahora lo tiene de público. No me será posible hacer nada más en mi temporada del Español y crea que lo siento, pues me hacía mucha ilusión interpretar el personaje de La Serrana. Quedará para principios de temporada del próximo invierno. En el marco pequeño y mezquino del Teatro Muñoz Seca no estaría adecuada. Paso a ese teatro desde fines de febrero a mayo inclusive. Daré De muy buena familia de Benavente, pero sería muy conveniente preparar algo más y no sé qué hacer que vaya bien a ese teatro.
No faltan ofrecimientos de obras que no me interesan. Usted podría indicarme alguna. Sé que Lenormand espera que interprete Le Simoun. ¿Tiene usted hecha la traducción? ¡Que tonterías pregunto! De todos modos, contésteme si le interesa esa traducción. Bueno, conteste lo que le dé la gana, pero conteste. Deseo saber de usted,
Margarita

 

1 de febrero de 1931

 

Hotel Nacional. Madrid, 1 de febrero de 1931
Mi querido y admirado Joaquín:
Me dice usted en su carta que anda muy atareado escribiendo una obrilla En la tierra y en el cielo (por cierto que me parece muy bonito el título) y no quisiera que por una traducción retrasara una obra original. Simoun esperará. De tener la traducción hecha, sería otra cosa. He de estar en el Teatro Muñoz Seca hasta mayo y quisiera tener algo interesante para después de la comedia de don Jacinto, pero de ningún modo quiero que descuide su trabajo original. Ya veré de arreglarme como pueda.
Le agradezco su felicitación. Eduardo vive en Padilla, 34. Estamos muy contentos del éxito de Fuente escondida.
Espero que avisará usted cuando acabe su obra, ya sabe que me interesan sus cosas. Aquí seguimos tan buenos amigos de usted como siempre, aunque usted no lo crea y le recordamos mucho.
Para la representación de Caracol, preparo Un día de octubre de Kaiser, a mí no me va el tipo, pues soy crecidita para ese papel, pero a Cipriano le parece bien y, como la obra tiene algunas frases bastante puercas, quizá les guste a ese público de snobs.
Recuerdos de todos y un saludo muy cariñoso de su buena amiga,
Margarita

26 de abril de 1931

 

Hotel Nacional. Madrid, 26 de abril de 1931
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Perdone si le importuno con lo que voy a decirle. A mi compañero Contreras le ha salido una erupción en las manos; algo parecido a lo que usted tuvo, pero mucho más grave que lo de usted y el pobre sufre mucho. Usted me habló una vez de unas yerbas que le habían curado y, si no le causara molestia, quisiera de su bondad que diera a mi hermano el nombre de esas yerbas o bien indicarle como poder proporcionárnoslas.
Le felicito por el nombramiento de su hermano.
Me hubiera gustado verle y hablarle con usted de los acontecimientos de estos días.
Además, estoy algo preocupada por una obra que ha de entregarme Alberti. Se titula Fermín Galán. Anoche me leyó el primer cuadro, es muy bonito de verso, pero hay vivas y mueras de personas que están vivas y presentes y me da un poco de miedo. Me gustaría leerle la obra y cambiar impresiones. Usted podrá aconsejarme bien.
Como no tengo ningunas ganas de salir de Madrid, pensé que quizá una obra así en estos momentos podría tener oportunidad y llenar el cartel mayo y junio, pero no esperaba tantos vivas y mueras.
No sé qué hacer, créame.
Muy afectuosamente le saluda su buena amiga,
Margarita

8 de mayo de 1931

 

Hotel Nacional]. Madrid, 8 de mayo de 1931
Mi querido y admirado amigo Joaquín:
Gracias por haberme mandado las noticias que le pedía.
Sé por mi hermano que a su hermana de usted la han operado.
Le ruego me mande noticias de cómo sigue y quiera Dios que salga bien de todo. Me figuro lo que habrá sufrido usted.
Un abrazo de su buena amiga,
Margarita

 

3 de junio 1931

 

Hotel Nacional. Madrid, 3 de junio de 1931
Señor don Joaquín Montaner
Mi querido y admirado amigo:
La prensa ha pegado a Alberti de una manera brutal. ¿No decían que Lorca y Alberti eran los mejores poetas de las vanguardias? ¿En qué quedamos?
Necesito de su consejo y de su lealtad para conmigo. Ya sé que usted pensará que luego haré lo que me dé la gana, pero no será así.
Jorge de la Cueva me ha molestado y, como no quisiera que por mi culpa molestaran a Borràs y a Calvo, he pensado romper el compromiso que tengo con ellos y desistir de presentarme al concurso del Teatro Español. ¿Es un disparate? Espero me conteste enseguida, pues se han de presentar las solicitudes antes del día 13. Por lo visto, el Teatro Español obliga a muchas cosas y a mí me gusta ser libre como los pájaros.
Un abrazo de su buena amiga,

Margarita

7 de enero de 1932

 

Palace Hotel. Madrid, 7 de enero de 1932
Doña Margarita Xirgu
Admirada Margarita: Mi amistad y mi viejo y hondo cariño hacia Ud. son tan firmes que pueden resistir todas las pruebas incluso esta última a que, sin generarlo ustedes, sin merecerlo yo, y por azar, han sometido mi resistencia de artista, calentándola en la fragua de mi amor propio. ¿Amor propio, o vanidad mía? No lo sé, quizás si. Pero ¿por qué no si ese amor propio forma parte de las virtudes de todos los verdaderos artistas?
¿No comprende Ud., mis motivos de tristeza? Si usted no los comprende y justifica, amiga Margarita  ¿como no los podré explicar yo? Y fíjese bien: ha dicho tristeza. Tristeza, desazón, descorazonamiento; nunca enfado, ni molestia, ni rencor.
Ud. sabe que yo no he fatigado ni asombrado a nadie por mis obras. Ahí están los actores que me han favorecido estrenándolas: ninguno podría decirme que falto a la verdad. He agradecido siempre el honor y, aunque a veces no me han defendido lo bastante, sigo igual en mi aprecio y en mi gratitud. Soy en esto discreto, desprendido y generoso. Sin darme cuenta, no de mi poco mérito, pero de la situación modesta de categoría en que injustamente me han colocado las circunstancias. Por eso quizás, como las mujeres que carecen de encantos personales, agradezco cualquiera insinuación y deferencia que se tenga a mi personalidad espiritual. Y por eso también, sin duda, soy más susceptible que muchos.
Lo ocurrido con ese pobre Estudiante (“El estudiante de Vich”), me desagrada. Estrenado en 1928, ha dejado de representarse en Barcelona dos veces, en buenas ocasiones. Y no me arrepiento. Pero ha debido ser, no el último estreno de Ud., sino uno de los primeros. Creo que no soy yo quien ha tenido miedo; me ha parecido adivinar esa prudencia en ustedes. ¿Por qué? No me acumulen ese miedo a mi. El hombre de lucha que soy yo -¡está demostrado tanto!- no teme ni la adversidad ni la injusticia. Acostumbrado a que me arrebaten todas mis legítimas glorias, y a apuntar y ser olvidado, como Cyrano, tengo temple para soportar con la célebre sonrisa en los labios unos contratiempos más! No! Yo no he temido, ni temo, ni me interesa el ajeno juicio más que por amor propio; nunca he rehuido el combate. Temía el temor, la prudencia, la cautela de ustedes. Eso es todo. Y ese es mi descorazonamiento.
Y pienso que hablo, porque me ha hablado Ud., y no quiero reservarme ninguna opinión con su amistad, los amigos deben explicarse así, claramente. He visto pasar por delante de mis sencillos merecimientos a los demás autores, incluso a los recién llegados, sin que a pesar de nuestra comunicación no me haya dado una sola disculpa, ni cumplido. Por fin, una noche, Ortín me dijo que después del 25 de Diciembre se estrenaría mi obra. En ello estaba cuando supe por Sassone, aquí, las gestiones cerca de Don Jacinto para “Vidas Cruzadas”. Con este nuevo desengaño regrese ahí, y hablamos por teléfono. ¿De acuerdo? Un acuerdo forzado, irregular y poco efusivo. Ya aquí, al no poder asistir al estreno, quise suprimirlo. No quería que mi obligada ausencia se interpretase mal por nadie, y tanto daba! Me habló usted y pesa en mi tanto que me volvió de mi a cuerdo, íntimamente firme. Esa es la verdad.
Todos, unos con mejor pureza que otros, perseguimos lo mismo, amiga Margarita: nuestra coronilla o corona de laurel, y nuestro provecho.
Precisamente porque escribo poco y estreno poco, soy celoso de mi mismo. Compréndalo así, y no se moleste por estas explicaciones, eminentemente sinceras, honradas y confidenciales ¡Y quien sabe lo que en cada uno es un secreto sensible! Ud. es muy querida amiga mía, inteligentísima, y se hará cargo de mi posición, y de mi franqueza.
Había deseado hablar, incluso de esto. No podrá ser. Yo regresaré el día 7, y Udes. de fijo estarán camino de Valencia. Por eso escribo. Ahora ya sabe lo que pienso y lo que siento. Yo estoy donde estaba. Y usted, por lo visto, está donde está. Dios dirá, al fin, lo que sea.
Ya sabe que, a pesar de todo, la admiro mucho, y la quiero más.

Joaquín Montaner

(Es copia)

 

27 de enero de 1932

Palace Hotel. Valencia, 27 de enero de 1932 

Señor don Joaquín Montaner 

Querido y admirado amigo: 

Celebro mucho que esté ya bien de sus dolencias. Los ensayos de La serrana van muy adelantados. Todos nos sabemos muy bien los papeles y la obra resulta ya muy bonita, pues empieza a tener color. Sería muy conveniente que usted viera algún ensayo. Con las observaciones que usted nos hiciera, podría mejorarse la interpretación. Tanto a Cipriano como a mí nos parece que la obra queda muy bien y no hace falta acortarla. Hemos cotejado su arreglo con el libro que nos mandó la señora de Pidal y nos parece admirable. 

Al llegar a Madrid, Cipriano a la terminación de aquí, él va directamente a Madrid y buscará música para el romance y quien lo cante; creemos que hará más bonito que recitado como hacemos en los ensayos. La obra va ya a la concha, de modo que los ensayos tienen ya vida. 

Con todo afecto le saluda, 

Margarita 

 

En febrero de 1932 Margarita Xirgu representa "La serrana de la vera", romance escénico de Luis Vélez de Guevara y de la que Joaquín Montaner fue el adaptador para el Teatro Español. Gila la heroína extremeña del romance popular, con botines argentados y alta basquiña de grana, traía al lado izquierda un gabinete y en la mano un arcabuz, se va a la sierra y se venga dando muerto en todos los hombres que salen en su paso. El culpable de todo es el capitán Don Lucas de Carvajal, a quien bajo promesa de matrimonio entregó su amor, y después de ser seducida lo abandonó. Don Lucas, una noche, se extravía en el camino y cae en los parajes vigilados por Gila y corre la misma suerte que los otros hombres. Más tarde la Santa Hermandat captura a la chica y lo ajusticia, ligada a un árbol y asestada. Se interpretaban varices romances, ilustrados musicalmente por el maestro Tornero, procedentes de la colección de María Goyri. De Margarita Xirgu Antonio Espina dijo: <<Otra actriz de menos capacidad hubiera hecho de Gila un marimacho o una amazona guerrera de la Brunhilda, una valquiria de Extremadura, pero Margarita Xirgu no ha caído en esta trampa. Ni en ninguna otra de las que ofrece el personaje ... Y además dijo los versos de Vélez de Guevara como hay que decir los versos clásicos: sin cantarlos, pero acariciando un poco con los labios el gracioso arcaísmo de su acento. Las estrofas con que finalizaba el segundo acto las recitó Margarita Xirgu de tal manera que arrancó en el público una ovación fulminante. Y merecida>>.

 

Decorados de "La serrana de la verdadera" hechos por Miquel Xirgu,
hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu


Decorados de "La serrana de la vera" hechos por Miquel Xirgu,
hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu


Decorados de "La serrana de la vera" hechos por Miquel Xirgu,
hermano de la actriz.


Archivo Xavier Rius Xirgu


Decorados de "La serrana de la vera" hechos por Miquel Xirgu,
hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu

Figurín de los cuadrilleros de "La serrana de la vera" hecho por Miquel Xirgu, hermano de la actriz

Arxivo Hermanos Xirgu.

 

Margarita Xirgu, Alfonso Muñoz y Alberto Contreras interpretando "La serrana de la vera".

Archivo ABC

 

marzo 1932

 

Hotel Nacional. Madrid, marzo de 1932 

Señor don Joaquín Montaner 

Mi admirado y querido amigo: 

Esta tarde damos la última representación de La serrana. Créame que he sentido mucho que usted no haya visto un ensayo, ni una representación. Sus observaciones hubieran mejorado la interpretación. Como la obra me cansa un poco, especialmente en el final del segundo acto, decido poner Vidas cruzadas y así estaré más fuerte para el estreno de La corona. Cada día me fatigan más los estrenos y me dan más miedo. 

Los conciertos de La Filarmónica, Argentinita y las representaciones de —los rusos? (que, por cierto, tienen un éxito formidablemente artístico y de taquilla) han venido a descansarme. Organizamos una función homenaje a Goethe. Se hará Clavijo. Yo no tomo parte. Quieren que recite. Me dicen que Maragall tiene las mejores traducciones que existen en España de la poesía de Goethe. Recitaré en catalán. Le ruego que mande el libro o copia de lo que usted crea que puedo recitar con más éxito. Espero de su amabilidad, me lo mande cuanto antes mejor. ¿Cuando lo veremos por aquí? No deje de avisarme su llegada, pues tengo unos deseos de charlar un rato con usted. Tengo muchas cosas que contarle. 

Cariñosamente le saluda su buena amiga, 

Margarita


En marzo de 1933, Joan Puig i Ferrater y Joaquín Montaner presentaron un proyecto de un Teatro del Pueblo en el Ayuntamiento de Barcelona, que en parte se habría llevado a cabo en el Teatro Griego. Tuvieron que renunciar, al ser acusados de ser conspicuos monárquicos y miembros activos de la política de Primo de Rivera.

 

Joaquín Montaner murió en Barcelona en 1957.


 

Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia

XAVIER RIUS XIRGU

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