56. SANTIAGO RUSIÑOL i PRATS

 

Santiago Rusiñol y Prats fue un artista polifacético; fue pintor, escritor, coleccionista, periodista y dramaturgo. Nació en Barcelona el 25 de febrero de 1861 en la calle Princesa, en el seno de una familia de industriales del téxtil originaria de Manlleu. Huérfano de padre de muy pequeño, junto con sus hermanos Alberto y José María, tras los primeros estudios en Barcelona, recibió una férrea formación junto a su abuelo Jaume Rusiñol, que se hizo cargo de ellos, que iba encaminada a la continuidad del negocio familiar. Pero Rusiñol bien pronto descubriría la vocación artística y asistiría a clases de pintura a escondidas de su abuelo, rompiendo con la tradición industrial de la familia. En 1876 fue discípulo de Tomás Moragas.

Con diecisiete años ya mostraba una tendencia profesional explícita: en 1878 expuso el primer cuadro en el Museo de Gerona, dedicado "A mi querido abuelo", y el año siguiente, en mayo, presentó la primera obra en la Sala Parera de Barcelona, que se convertiría con el tiempo en la principal plataforma de proyección de su obra pictórica.

En 1880 debuta como escritor en el Primer Congreso Catalanista y, aficionado al excursionismo escribe, en 1881, "Impresiones de una excursión al Taga, Sant Joan de les Abadesses y Ripoll". El texto, ilustrado con dibujos hechos del natural por él mismo, responde al más puro estilo romántico. La descripción del paisaje, la reflexión sobre el sentido de la historia y la admiración por el pórtico, casi en ruinas, del monasterio de Ripoll, son los ingredientes básicos de unas impresiones de tono elegíaco y patriótico. Aunque inicialmente fue autodidacta en arte, se formó en el Centro de Acuarelistas de Barcelona del que fue uno de los fundadores. En sus inicios, su pintura tiene puntos de contacto con la de Joaquim Vayreda. En 1881 participó en un concurso de dibujos de hierros forjados catalanes en la exposición de la Asociación Artístico-Arqueológica, y fue desde entonces que nació su afición a este género de obras de arte. Las piezas de forja catalana antigua, las localizaba en masías y ermitas aprovechando sus salidas con la Asociación Catalanista de Excursiones, de la que era socio desde 1881. El mismo año se inscribe en el Ateneo Barcelonés.

El año 1883 escribe "El castillo de Centelles".
Pero no todo era romanticismo y elegía en los primeros textos de Rusiñol. Del mismo modo que su pintura, progresivamente, fue evolucionando del paisagismo olotinista al gusto por los espacios sórdidos; su literatura pasó también por un momento de prurito naturalista. De un naturalismo sui géneris, más próximo a la parodia que no a la asunción de los presupuestos del movimiento, y vehiculado a través de unos textos realmente insólitos: las cartas enviadas a la que bien pronto sería su mujer, Lluïsa Denís a la que conoce en 1884. Escritas en castellano y destinadas a una lectora muy especial y particular, las cartas de Santiago Rusiñol a su prometida son, por encima de todo, literatura pura. Y el interés primordial de esta literatura reside, no tanto en la capacidad de Rusiñol de seguir el código convencional del género epistolar en su vertiente amorosa sinó, bien al contrario, en la utilización deliberada de todos y cada uno de los tópicos del género desde la distancia irónica y con la consiguiente explicitación del código. La hipérbole sistemática determina los apelativos que el yo otorga a la querida, los llantos por la separación forzada de los amantes y los impedimentos - reales o inventados, tanto da - que interponen la familia y la sociedad en general a su felicidad. En contraste con el registro dramático, el enamorado aprovecha el espacio de la carta por narrar sus aventuras y las de sus amigos, en un registro extremadamente realista que se puede llegar a transformar en caricaturesco y, a partir de aquí, rozar el humor negro y, si mucho conviene, la escatologia. Las cartas a la prometida son, por lo tanto, una suerte de campo de pruebas de la literatura de Rusiñol. Quizás de forma no deliberada. Rusiñol y sus amigos del Centro de Acuarelistas reivindicaban como espacio artístico alternativo al arte académico y oficial, la pintura en tono menor, exponiendo dibujos, bocetos y pruebas. Es decir que, si bien las cartas no serían escritas para ser publicadas, responden igualmente a una necesidad de experimentar con lenguajes diferentes, una nueva manera de entender las relaciones entre la realidad y la ficción. En 1883 participa en la Exposición de Bellas Artes del Ateneo Barcelonès.

El 1884 hizo su primera exposición en la Sala Parera, junto a sus amigos el pintor Ramón Casas y el escultor Enric Clarasó.
Rusiñol se entusiasmó por Silos en el año 1884, cuando conoció la población con ocasión de un viaje a Vilanova.

 


Ramón Casas y Santiago Rusiñol, pintados por éste.


También en 1884 con Clarasó alquilan unos bajos en la calle Muntaner de Barcelona. Rusiñol se trae los cuadros y la colección de hierros viejos, y Clarasó traslada su taller de escultura. Este local será el primer "Cau Ferrat".

El 16 de junio de 1886 contrajo matrimonio con Lluïsa Denis en la iglesia de Santa Anna y hicieron el viaje de novios a París, donde Rusiñol asistiría por primera vez al Salón Anual de las Bellas Artes. El 2 de julio del mismo año muere su abuelo, el patriarca de la familia, habiendo ya nacido su única hija, María, el 16 de mayo y puede, por fin, satisfacer plenamente sus ansias de formación artística y acuda a La Llotja a estudiar dibujo. Casándose, Rusiñol huyó de la tiranía del abuelo. Pero se encontró con la tiranía de una mujer enamorada y celosa. El abuelo no quería que fuera pintor y su mujer estaba desesperada porque, una vez vió este oficio de cerca, creyó que su esposo fatalmente le debía ser infiel. Sucedió pues que el pájaro que quería salir del encarcelamiento que le suponía el despacho, estaba más enjaulado que nunca por una mujer que veía fantasmas por todas partes, que no lo dejaba en paz y que seguía siempre sus pasos.

En 1888 para alejarse del conflicto matrimonial, Rusiñol y Casas hacen un viaje en carro por Catalunya que durará meses. Los viajeros sacaban apuntes de tipos y paisajes, pintaban, hablaban con todo el mundo, y por caminos y postas desplegaban su simpatía humana y su extraordinario sentido del humor. En estos viajes, Rusiñol y Casas fueron protagonistas de múltiples anécdotas excéntricas que han pasado a formar parte del imaginario popular catalán. Por ejemplo, se explica que una vez, estando en el mercado de Breda, los dos amigos compraron todo un lugar de venta de cerámica para, poco después y ante la estupor de los transeúntes y del vendedor malcarado, romper todo el surtido de ollas y platos. En otra ocasión, Rusiñol trató sin éxito de vender duros a cuatro pesetas, ante la desconfianza de la gente.

Pese a su condición de heredero de la empresa familiar, a la edad de veintiocho años se decidió a romper con la imposición familiar y no tuvo el menor inconveniente en abandonar la familia y marcharse a estudiar a París en septiembre de 1889, donde residió largas temporadas en el barrio de Montmartre hasta 1893; y en total por espacio de siete años. Decidió pues, emprender la vida de artista con el fin de dedicarse profesionalmente a aquello que hasta entonces había sido su máxima afición: la pintura.

Rusiñol estrena los monólogos escénicos: "El hombre del órgano" en el Teatro Novedades de Barcelona el 28 de noviembre de 1890 y "Lo sarau de Palco" en 1891. El suceso de la muerte del abuelo, la separación del matrimonio Rusiñol - Denís y el traslado del pintor a París, quedan automáticamente integrados en la narración que explica y justifica el comportamiento del personaje. Esta narración, fragmentada y en castellano, aparece publicada en las páginas de "La Vanguardia", el diario más moderno de la Catalunya de la época. No se trata de una narración convencionalmente autobiográfica. El yo aparece aquí no como protagonista, sino como punto de vista, como mirada que selecciona e interpreta la realidad; una mirada que corresponde, eso sí, a un ser extremadamente sensible y a la vez extremadamente lúcido y crítico. Es la mirada del Artista -con mayúscula-, la misma mirada que unifica las cartas al director que, una vez instalado en París, Rusiñol envía desde Montmartre a "La Vanguardia" bajo el epígrafe común de "Cartas desde El Molino" entre 1890 y 1892. Con el "Moulin de la Galette" como motivo recurrente, Rusiñol se convierte en cronista de la vida de bohemia, de los sacrificios de sus practicantes y de la fuerza embiragadora del ideal artístico. Todo, a través de la distancia irónica, del agridulce, de las medias tintas y del tono menor que caracterizan la literatura rusiñoliana de estos momentos.


"Moulin de la Galette" cuadro de Santiago Rusiñol de 1890.

Foto web més vilaweb

Santiago Rusiñol en Montmartre en 1890.

Foto web más wilaweb


En teatro, primero hizo pequeños monólogos y, enseguida, la obra "La alegría que pasa", estrenada en el Teatro Lírico de Barcelona el 16 de enero de 1891 y concebida en el marco del Teatro Íntimo de Adrià Vado. La idea de la comedia, un cuadro poemático en un acto, a la que puso música Enric Morera, nació de aquel viaje en carro en Alpens (Osona), donde los artistas encontraron una pandilla de saltimbanquis con los cuales trabaron amistad. "La alegría que pasa" era la primera pieza larga que el artista escribió para el teatro en el marco de la campaña para la implantación de un teatro lírico catalán. Rusiñol consigue una simbiosis casi perfecta entre simbolismo y costumismo, entre tradición y modernidad, cosa que se traduce en un gran éxito, tanto de crítica como de público, en unos momentos en qué la renovación de la escena catalana era considerada un imperativo patriótico. Rusiñol planteaba el conflicto sempiterno entre el artista y la sociedad, la poesía y la prosa, el espiritualismo y el materialismo, a través de una escenografía y de unos personajes altamente simbólicos.

 


Foto web més vilaweb


En 1891 se reencuentra con su hija; a partir de este momento, cada vez que pase por Barcelona se verán.

En 1892 vuelve a París, alquila el piso del "Moulin de la Galette" con Casas y acogen a Canudas, enfermo de tuberculosis. Meses después, Rusiñol lo traerá a Sitges para que se cure. En este año, Rusiñol hace el segundo viaje en carro entre Manlleu y Sant Feliu de Guíxols. La muerte de Canudas le afecta mucho. También en este año se hace la inauguración de una gran exposición en Silos, que da lugar a la Primera Fiesta Modernista.

Sus maestros en París fueron Puvis de Chavannes y Carrière. Tras vivir en Montmartre con Ramon Casas y con Zuloaga, su pintura adopta tonos grises y una suerte de sutil vaguedad a la manera de Whistler, muy influenciada por los impresionistas. Su producción pictórica de esta época es paisajística, sobre temática urbana, retratos y también composiciones simbólicas de inspiración modernista. Tres veces expuso en París, en el "Salón de los Independientes", en la "Nacional" y más tarde en las "Galerías Bring", dónde presentó una colección de jardines españoles que mereció grandes elogios. Rusiñol también mostró su obra en la Sala Parera de Barcelona con una clara finalidad revulsiva. Acompañado del también pintor Ramon Casas, del escultor Enric Clarasó y del crítico de arte Raimon Casellas, se propuso remover las aguas de la estancada vida cultural barcelonesa, y participó en el proyecto de los jóvenes intelectuales modernistas reunidos en torno a la revista "El Adelanto" desde 1889 al 1893.

 


Santiago Rusiñol cuando escribía desde el "Moulin de la Galette", en París en 1892

Foto web més wilaweb


"El senyor Bofill de Sitges" cuadro de Santiago Rusiñol de 1892.

Foto web Cecilia Balza


El 21 de enero de 1893, Rusiñol da la conferencia "Mis hierros viejos" en el Ateneo Barcelonés. Este año se celebra en la Sala Parera la tercera exposición conjunta Casas-Clarasó-Rusiñol. Compra una casa en Sitges dónde traerá su colección de hierros viejos, y será el nuevo "Cau Ferrat". También en este año, se celebra la Segunda Fiesta Modernista. Vuelve a París y mantiene una relación amorosa con Clotilde, la "Clo-clo", hija del amo de una tienda de pinturas. Comparte piso en la Ille Saint-Louis con el pintor vasco Ignacio de Zuloaga. En 1894, en una de sus venidas de París, traslada el "Cau *Ferrat" de Barcelona a Sitges, donde celebrará entre los años 1894 y 1897 conciertos, conferencias, performances como la danza serpentina, algunos de los actos literarios de las Fiestas Modernistas de Sitges, y allí coloca los Grecos adquiridos en Francia. En Sitges levanta una estatua al pintor de Toledo, con dinero recogido por subscripción popular. El "Cau Ferrat", pues, supuso uno de los ejes del nacimiento y difusión de un nuevo movimiento, el modernismo, que cargaba contra el romanticismo decadente y la rutina de la sociedad burguesa. Aún así, la obra de Rusiñol no tomó casi nunca un tono social, de denuncia, sino que tendió a entender el arte como religión, el arte por el arte, la adoración absoluta de la belleza.

Para alojar la colección, Santiago Rusiñol compró en 1893 dos casas de pescadores -can Sin y can Falua- y construyó el "Cau *Ferrat" uniendo las dos casas y unificando el estilo de la fachada en un estilo neogótico. El arquitecto Francesc Rogent y Pedriza llevó a cabo entre 1893 y 1894 cambios substancials en estas casas, utilizando las ventanas del antiguo castillo gótico de Silos que se habían eliminado cuando se construyó el actual Ayuntamiento, en el mismo lugar que se encontraba el castillo citado. La planta baja de la nueva casa la utilizó Rusiñol como vivienda. Este espacio cuenta con cuatro dependencias principales decoradas con pinturas del mismo Rusiñol, Ramón Casas, Ignacio Zuloaga, Pichot y otras, así como con esculturas de Manolo Hugué y G. Violet. La planta superior es un magnífico salón gótico que ocupa toda la superficie del solar con una altura importante, el techo artesonado, con apoyos de madera decorada que acoge gran variedad de obras de arte como la colección de objetos de hierro forjado de Rusiñol, dos pinturas del Greco, San Pedro y Santa Maria Magdalena, otras pinturas de Rusiñol, Zuloaga, Casas, Clarasó,... una espléndida colección de objetos de cristal, botellas, copas, jarras y otros objetos comprados por Rusiñol a Alexandre de Riquer.

 

Gran salón del "Cau Ferrat".

Foto web gaudialgaudi

Comedor y cocina del "Cau Ferrat".

Foto web gaudialgaudi

Salón del "Cau Ferrat".

Foto web gaudialgaudi

Vestíbulo del "Cau Ferrat".

Foto web gaudialgaudi

Fachada del "Cau Ferrat".

Foto web gaudialgaudi


Rusiñol se convirtió, a partir de 1894, en la cabeza más visible del Modernismo. Contribuyó a ello, aparte de la personalidad carismática del artista, su capacidad de construir sobre su propia vida la imagen del artista moderno, sacerdote del arte, defensor del arte por el arte en una sociedad materialista y prosaica, y de convertir esta imagen, con el apoyo de la literatura y de su actividad pública, en un mito. Es inseparable de la construcción de esta imagen, la relación que mantuvo Rusiñol con la villa de Sitges, la Blanca Subur, la Meca del Modernismo, desde 1891. Este entusiasmo de Rusiñol por Sitges, se basaba obviamente en las condiciones naturales privilegiadas del lugar, pero probablemente también en la existencia de una interesante escuela pictórica denominada "Escuela Luminista" con miembros como Joan Batlle y Amell, Felip Massó, Arcadi Mas y Fondevila, Joan Roig y Soler y Joaquim de Miró entre otras.

Desde que volvió a Barcelona se transformó en uno de los grandes animadores del movimiento modernista "Els Quatre Gats", inaugurado en 1897, que reunía artistas y escritores de vanguardia. Rusiñol, Casas y Utrillo son considerados padres fundadores.

Santiago Rusiñol invita en 1894 a Ignacio Zuloaga a visitar Italia, sobre todo Florencia, dónde pasaron cuatro meses. Zuloaga fue quien despertó la admiración de Santiago Rusiñol por el Greco en una época en que el genial pintor estaba completamente olvidado. En 1894 se celebra la Tercera Fiesta Modernista. Rusiñol vuelve a su patria, arrastrando la secuelas de una caída en París, los dolores de la cual lo habituaron al consumo de la morfina, lo que motivó que su mujer volviera junto a él a cuidarlo. Rusiñol lleva a cabo, en carne propia, el reto del artista de convertir la creación artística en una vía de exploración de los límites. A esta exploración contribuyó la adicción a la morfina, que determinó la vida y la obra del artista a partir de 1894, fecha que coincide con la creación de dos de las pinturas más emblemáticas de Rusiñol, "La morfina" y "La medalla".



"Retrato de mujer" cuadro de Santiago Rusiñol de 1894.

Foto web openDemocracy


Rusiñol enferma y la morfina la ayuda a soportar el dolor. Se acerca al simbolismo y pinta tres personificacions: "La Pintura", "La Poesía" y "La Música". Desde 1896 y tras un viaje en Granada, empieza a pintar jardines, punto de partida de su predilección por este tema pictórico. Su creación literaria de alto nivel, se manifiesta especialmente a partir de la traducción que hace de algunas obras de Baudelaire, que influyen en su primer libro de recuerdos: "Yendo por el mundo" publicada el 1896, que es la primera obra literaria importante en catalán y que perfila el modelo de artista moderno a imagen y parecido de un individuo hipersensible y refinado, escéptico y separado del mundo modernista, comprometido y defensor a ultranza de la poesía contra la prosa de la moderna sociedad burguesa. La producción pictórica y literaria de estos años, comparte el tono agridulce y el distanciamiento irónico o lírico con que el yo del artista encara la realidad. Una realidad que, a finales de siglo XIX, en plena crisis del positivismo, reclama nuevas vías de aproximación que superan los límites de la razón y recuperan la emoción, la sugestión y la intuición como formas de conocimiento. A estos presupuestos, que situan Rusiñol en la órbita del simbolismo europeo, responden programáticamente algunos de los textos publicados a "El Adelanto" como "La sugestión del paisaje" en 1893 y más tarde "Los caminantes de la tierra", que hacen que Rusiñol sea el introductor en Catalunya y en España del poema en prosa. Por todo esto enseguida considera la posibilidad de emprender la creación literaria al margen del periodismo.

"Jardí de muntanya" pintat per Santiago Rusiñol.

Foto web més vilaweb

 

Los dos volúmenes de "Impresiones de arte" editados el 1897, recopilados de los artículos publicados en "La Vanguardia" por *Rusiñol durante sus viajes a París, a Florencia y a Andalucía -todo un compendio de teoría estética en forma de cartas al director y de crónicas literarias - incluyen: "Desde una isla" de 1893, "Desde otra isla" de 1894 y "Desde Andalucia" de 1895. Junto con "Cartas desde mi molino", fueron las dos únicas obras que Santiago Rusiñol escribió en castellano. En 1897 publica "Oraciones", un libro apasionante escrito con una actitud combatiente a favor del arte, pero un libro donde se defienden los aspectos más espiritualizados de las formas del arte. Ya en su prólogo, Rusiñol nos advierte de los "estados de ánimo del espíritu", y aquí nos encontramos con la sensación de la belleza con la que podemos llegar a comunicarnos. Rusiñol se sintió atraído por el Simbolismo y lo incorporó a sus formas de arte. Su postura es militante enfrente del nuevo arte, un arte al cual se adhiere huyendo de la racionalidad del arte, anquilosado por su uso retórico, e invocando un nuevo arte, fruto del mundo del espíritu y, por lo tanto, pide también un nuevo lenguaje, un lenguaje artístico. Maeterlinck se convierte en un referente y su obra es aclamada por Rusiñol como uno de los aspectos más remarcables de la modernidad.

En "Hojas de la vida", en 1898 Rusiñol nos cuenta sugestivas impresiones del periodo de bohemia parisiense. Es una recopilación de narraciones breves y de poemas en prosa de factura decadentista, que constituye la gran cantera de su producción dramática posterior. La obra se integraba, ella misma, en un nuevo concepto de arte, el Arte total. Artes gráficas, música, pintura y literatura -narrativa, lírica y dramática- confluían en la creación de unos productos refinados que el autor, en cada uno de los prólogos, destinaba a una minoría selecta que sabría apreciar el valor real.

En 1899 Rusiñol empieza el año en cama. Su mujer y su hija lo van a visitar Sitges; él se enfada mucho; se siento acorralado. Lluïsa Denís decide no abandonarlo hasta que recupere la salud. No se volverán a separar. En marzo ingresa en un sanatorio cerca de París por desintoxicarse. La cura de desintoxicación de la morfina y la intervención quirúrgica que, un año después lo dejó con un solo riñón, hicieron alejar el artista del abismo y lo hicieron entrar en una nueva etapa creativa, marcada por la dedicación al teatro con miras cada vez más comerciales, y a la especialización en la pintura de jardines en cualquier parte de la geografía catalana y española (Mallorca, Eivissa, Valencia, Girona, Aranjuez, Cuenca y Arbúcies), con breves pero significativas incursiones en Italia. Ya en la época se dijo que, con la recuperación de la salud, Rusiñol había dado un giro importante a su obra pictórica y literaria. La especialización en la pintura de jardines, de una parte, y la dedicación casi exclusiva a la literatura dramática, por la otra, provocaron bien pronto en su obra la repetición de unas fórmulas y clichés que aseguraban la respuesta favorable del público

Uno de los temas por excelencia, tanto de la pintura como de la literatura de Rusiñol fue: "El jardín abandonado", un poema escénico publicado en 1900, que continuaba la experiencia lírico-dramática iniciada con "La alegría que pasa", donde el ingrediente humorístico se presenta de forma mesurada y, sobre todo, matizada y selectiva. "El jardín abandonado", poema lírico en un acto con ilustraciones musicales de Joan Gay, es la única tentativa verdaderamente exitosa del Rusiñol dramaturgo, en el marco estético del simbolismo. Con esta obra, Santiago Rusiñol se situaba en la punta de lanza de la renovación de la literatura y de la escena catalanas y demostraba un dominio realmente aceptable de un código literario que no admitía ninguna concesión al humorismo custumbrista que en tan pocas ocasiones el autor dejó al margen de su producción literaria. Al comparar las dos obras, "La alegría que pasa" y "El jardín abandonado", se hace necesario recordar que la primera tuvo un gran éxito de crítica y de público, pero la otra no se estrenó porque suponía una propuesta comercialmente demasiada arriesgada y no fue estrenada hasta el 1928, en una sesión de homenaje en el Teatro Romea. En 1900 expone sus "Jardines de España" e la Sala Parera.

El 20 de febrero de 1901 se estrena "Chicharras y hormigas", obra en la que el didactismo y el humor paródico acaban reventando desde dentro el código simbolista y donde las chicharras son nuevamente los artistas y las aburridas hormigas, la sociedad falta de ideales. Es una obra que presenta importantes problemas de registro literario, cosa que afecta tanto la intencionalidad del producto, que acontece ambigua, como la recepción de público y crítica, en general bien poco entusiasta. Aun cuando la ambigüedad no es una característica exclusiva de la obra, en la "La alegría que pasa" constituye uno de los ingredientes que explican el éxito a todos niveles. Aquí surge una disonancia fundamental entre el mensaje que el autor pretende vehicular de forma programática, y la formalización concreta de este mensaje a partir de unos materiales extraídos mayoritariamente de la tradición humorística y costumbrista, que chocan frontalmente con la voluntad de crear unos personajes abstractos. Es el abrazo al simbolismo y al decadentismo, a partir de su actividad como pintor.

La obra "Libertado!", estrenada en italiano en el Teatro Novedades el 21 de agosto de 1901, y en catalán el 11 de octubre de 1901 con Enric Borràs, supuso el inicio de una nueva etapa, porque el autor había decidido escribir teatro para profesionales y destinado a un público más amplio. A la vez, empezó a abrirse a las resonancias sociales combinando el simbolismo anterior con un realismo pasado por el tamíz de la ironía. "Libertad!" fue traducida por Benavente y representada en Madrid. De este modo, la dramaturgia de Rusiñol se convirtió en un producto híbrido que todavía hoy permite un amplio abanico de interpretaciones, desde la vertiente humorística hasta la lectura ideológica.
El mes de octubre Rusiñol viaja con su familia a Mallorca. El 29 de marzo de 1902 se estrena "Los Juegos Florales de Canprosa" en el Teatro Romea de Barcelona, una parodia en torno a la institución de los Jocs Florals, por la cual sectores catalanistas conservadores se sintieron fuertemente insultados. A partir de aquel momento Rusiñol no pudo evitar recibir constantes críticas negativas por motivos extraliterarios. También en 1902 estrenó "El mal crónico" en el Teatro Romea con Enric Borràs.

Posiblemente para alejarse del alboroto Rusiñol publicó en 1902 "El pueblo gris", treinta narraciones en prosa que recibieron el calificativo de aterradoras, que prefigura, a partir de la utilización de la mirada unificadora de un narrador, la novela simbólica surgida de la crisis del realismo. Lo que los había, aun así, inquietado era la defensa de un modelo de artista - mesiánico, crítico, irreductible - que quedaba a años luz del modelo que abonaban quienes se encontraban inmersos en el proceso de selección del modernismo que debía traer a la verbalización del Noucentisme. A la vez, suponían un primer paso hacia la novela, aun cuando Rusiñol siguió publicando y estrenando obras dramáticas, repitiendo importantes éxitos, como "El héroe", estrenada en el Teatro Romea el 17 de marzo de 1903, por la compañía de Enric Borràs. Se trata de un drama regeneracionista y de una obra antimilitarista, que criticaba la política colonial española, que tuvo que ser retirada por miedo a represalias y donde Rusiñol se distanciaba críticamente del Modernismo por su regeneracionismo. En 1903 Rusiñol parece despedirse del arte entendido como exploración del yo y empieza a ensayar las maneras de llegar al gran público, con la edición de la carpeta de los "Jardines de España", una recopilación de los cuarenta mejores jardines de Rusiñol acompañados de una muestra de la poesía de sus poetas preferidos.

 


Santiago Rusiñol.

Foto Escriptors catalans


El 30 de enero de 1903 Rusiñol inaugura una exposición en la Sala Parera, que incluye treinta cuadros pintados en Mallorca dónde ha vivido todo el año anterior. La crítica es muy buena. Con obras como "El patio azul", drama sentimentalista estrenado al Teatro Romea el 12 de mayo de 1903 por Enric Borràs, y "El místico", estrenado en noviembre de 1903 sobre el calvario de Jacinto Verdaguer, víctima de la incomprensión y la hipocresía de la sociedad como referente, Santiago Rusiñol recurre a estrategias como la polémica, la denuncia, el costumbrismo y el sentimentalismo con tal de atraer el gran público. Por aquellos tiempos Rusiñol decía: <<En arte, como en tantas otras cosas, el que lanza más belleza es el que se lleva más devotos; y el hombre que hace más claridad es el que atrae más mariposas>>. De este modo, Rusiñol rompía formalmente sus ligaduras con el modernismo y expresaba en palabras aquello que desde el cambio de siglo ya se percibía como un hecho incontrovertible: Santiago Rusiñol había pasado de modernista, a autor de moda. También en 1903 publica en el Adelanto la obra teatral "El prestidigitador" y la obra en prosa "De aquí y de allá".

Rusiñol concebía sus novelas y sus comedias de una manera rápida, fresca, nada obsesiva. Muchas de ellas parecen nacidas de un choque casual con una anécdota, con una sola anécdota, como nacen a menudo los artículos de los periodistas. Rusiñol no sufrió el suplicio del estilo. El estilo rusiñolesco es el de su conversación.

A partir de "El místico", Rusiñol emprendió un camino sin regreso, fue estrenando una serie diez dramas, comedias y vodeviles, obras intrascendentes, de "dar risa" cómo decía él, que la crítica consideró concesiones al gran público: "Los pincha-serones" y "El bombero" en 1904, "El escudellómetro", "La noche del amor", "La fea" y "El buen policía" en 1905. Una obra de más calidad y tono social como "La fea", que presenta el caso de la mujer fea que se tira a la acción revolucionaria como evasión frente sus fracasos amorosos, tuvo que suspenderse pronto por los barullos que provocaba entre el público: el primer acto ofendía a los burgueses y el segundo a los obreros. Una vez más, Rusiñol era un autor que no halagaba a nadie porque sí y, en consecuencia, era blanco de ataques políticos de todos los signos. Rusiñol hizo concesiones al público defendiendo un modelo de cultura alternativo al que los jóvenes profesionales de la cultura se afanaban por imponer. Y como que la alternativa, según Rusiñol, pasaba por la popularidad, por el fortalecimiento de los vínculos con el público, a partir del 1905 entró a formar parte del mundo del editor Antoni López y de su revista humorística "La Esquella de la Torratxa", plataforma con la que Rusiñol combatió el Noucentisme, verbalizado, a partir de 1906, en el "Glosario de Xenius" de Eugeni de Ors en "La Voz de Catalunya" al cual escarneció con la creación de un glosario alternativo con el pseudónimo de "Xarau", que empezó a salir a partir del 21 de junio de 1907 y que se mantuvo, con una periodicidad semanal, hasta 1925. Desde el meollo de la cultura menestral, Santiago Rusiñol hizo frente a los embates de los jóvenes noucentistes, que lo convirtieron en una de sus principales bestias negras. Rusiñol había convertido en el paradigma de la obra mal hecha, indeliberada y falta de rigor pero, sobre todo, lo que indignaba a los jóvenes es que Rusiñol mantuviera firme la arrogancia y la independencia del artista modernista.

Dónde había ido a parar el autor de "Yendo por el mundo", de "Oraciones", de "La alegría que pasa" o de "El jardín abandonado"? Cómo podía ser que el autor de los todavía recientes "Jardines de España" fuera el mismo que el autor desaliñado de "Los pincha-serones", de "El bombero" y de "El escudellómetro"? El porqué no es otro que la evidencia de la imposibilidad de encontrar para el teatro y para la literatura un público equivalente al que sí que había conseguido captar para la pintura. Un público dispuesto a adquirir productos suntuarios al precio que fuera y que había convertido en realidad la gran aspiración de Rusiñol de crear un espacio para la profesionalización del artista, aunque esta profesionalización comportara el peligro de la especialización. Rusiñol se encontró frente a frente con la evidencia que la profesionalización del escritor difícilmente podía pasar por los cuatro gatos que adquirían las obras que le editaba "El Adelanto" y que asistían religiosamente a las propuestas teatrales más audaces. El hecho de que Rusiñol mantuviera, ni que fuera durante unos meses, la doble relación editorial (con "El Adelanto" - edición lujosa y cara - y con Antoni López -edición popular y barata-) se interpretó como un doble juego a través del cual el autor procuraba servir a dos clases de público y a dos concepciones del hecho literario diametralmente distintas. Rusiñol, a pesar de todo, había decidido jugárselo todo a una sola carta y ésta era la ratificación de su nueva imagen de autor popular, expulsado de los espacios de la alta literatura. Cuando Santiago Rusiñol decidió escribir su propio "Glosario", es probable que lo hiciera en defensa propia, siendo como era uno de los blancos principales de las acometidas de los jóvenes creadores noucentistas que despuntaban, como Josep Carnero o Eugeni de Ors (Xènius). Lo acusaban agresivamente de desfasado y alejado de la órbita del nuevo movimiento que debía regenerar el país: el Noucentismo. A pesar de todo, su prestigio resistió el desmoronamiento del modernismo, pero su figura fue quedando más y más aislada, tanto con respecto a las nuevas corrientes pictóricas como a las literarias. También puede que, en el trasfondo, hubiera la intención de denunciar la intransigencia, el dirigismo y el control que subyacían en la base de un proyecto político cultural profundamente restrictivo que chocaba frontalmente con su propia concepción de cultura. Ahora bien, el catalizador de todo ello a bien seguro que tiene algo que ver con el estilo utilizado por Xènius en su "Glosario", un estilo de prosa muy peculiar, que suponía una invitación irresistible a la parodia, a la cual Rusiñol no se resistió en absoluto. Fue en las páginas de la revista "Catalunya", dirigida por Josep Carnero, donde apareció una de las primeras y más duras reflexiones sobre la opción tomada por Rusiñol. Y más cuando el artista, en su vertiente de prosista, había sido presentado como uno de los posibles modelos para la creación de una lengua literaria moderna. A la gente de "Catalunya" los había convencido, por su barcelonismo de base y por el tratamiento irónico de la realidad.

En 1905 publica en El Adelanto "Aucells de fang". En noviembre de 1906 Margarita Xirgu representa en el Fomento Instructivo de la barriada de Sant Antoni, "Gente de playa" y "El patio Azul", de Santiago Rusiñol. En 1906 Rusiñol estrena "La buena gente" en el Teatro de la Comedia de Madrid, y poco después el 14 de febrero de 1906 lo hace en catalán.

La crisis del teatro catalán también acabó arrastrándolo, y con "La madre", obra teatral de exaltación del amor maternal único, sincero y desinteresado, obtuvo uno de sus últimos éxitos en su estreno en el Teatro Romea en marzo de 1907, con Margarita Xirgu, que substituía por baja por enfermedad a la primera actriz Antonia Varón. La crítica entusiasmada reconocía: <<... que borda el papel con detalles dignos de elogio>>. "La madre" era la obra más popular del momento. Meses más tarde fue traducida al castellano por María Lejárraga, la mujer de Gregorio Martínez Sierra, el cual firmaba las traducciones y las obras que hacía su esposa. El 24 de agosto de 1907 Margarita Xirgu representó "La merienda fraternal" de Rusiñol en el Casino Ceretano de Puigcerdá, junto con actores veteranos como Iscle Soler.

En 1907 se publica su novela más conocida: "La auca del señor Esteve". la había bautizada con el nombre del burgués barcelonés por antonomasia porque, en el contexto de una Barcelona idealizada, retrataba la imagen de la burguesía catalana - a la cual él pertenecía - con todos sus defectos pero también con alguna virtud. Proyecta una mirada de ternura, pese a que la ironía se halla presente con toda su fuerza. Es una fusión del cuadro de costumbres del siglo XIX con un género antiguo y popular, el auca. A través de esta estructura fragmentaria nos cuenta la historia de cuatro generaciones de comerciantes, de tenderos de mercería del barrio de la Ribera de Barcelona. Los veintisiete capítulos de la novela se estructuran en tres partes: la primera describe el nacimiento, la niñez, el aprendizaje y el casamiento del Estevet en el marco de la fundación y engrandecimiento del negocio; la segunda nos presenta Esteve como modelo de tendero y es en este ambiente de prosperidad que estalla el conflicto con Ramonet, el hijo que quiere ser artista; la tercera parte es la reconciliación entre el artista y la clase social a la cual pertenece. El punto de vista narrativo empleado es el del narrador omnisciente en tercera persona. Los personajes, como en todo relato costumbrista, son planos, sin profundidad, arquetípics; representan una profesión o una clase social, una virtud o un defecto. El eje temático es el enfrentamiento entre el artista y la sociedad, problemática que vivió el mismo autor. El escenario de la novela es la ciudad de Barcelona, concretamente el barrio de la Ribera. El autor, a lo largo del relato, hace patente la evolución de la ciudad, encabezada por la burguesía, sobre todo a partir de la tercera parte, en torno y tras la Exposición Universal de 1888. La obra completa el autoretrato de Rusiñol, resumiendo su doble personalidad. Por un lado, la "puntual", que apreciaba a pesar de que hablaba de ella con ironía y que le había dejado huella, y de la otra el "clown" romántico, la falacia ligera que vuela a ras de camino.

 


La infancia marcada por la fuerte personalidad del abuelo patriarca, no deja de ser reproducida fielmente en la obra, en todo y por todo biográfica al cien por ciento y dónde caricaturiza al paterfamilias de una pequeña tienda de comercio, enfrentado al hijo que quiere ser artista.

En 1910 Rusiñol hizo una versión dramática de "La auca del señor Esteve" que se ha convertido en un clásico del teatro catalán, menos sarcástica y más elaborada, pero no la estrenó hasta 1917 en el Teatro Victoria del Paralelo de Barcelona. Se convirtió en un éxito, tanto de crítica como de público heterogéneo que se reconocía en los personajes o identificaba sus antepasados inmediatos, a la vez que disfrutaba de una Barcelona mitificada, que todavía conservaba en la memoria y que iba desapareciendo.

 

 

Hay una distancia abismal entre la redacción de la novela "La auca del señor Esteve" en 1907 y la versión teatral de la obra, estrenada el año 1917. En la primera, el señor Esteve simboliza el burgués opuesto al artista moderno, en el eterno conflicto entre poesía y prosa que recorre de cabo a rabo toda la obra literaria de Rusiñol y en la segunda, menos sarcástica, en un personaje que añadía la ternura a su carácter, hasta el punto de convertirse en un alter ego del mismo Rusiñol y de que el espectador identifica automáticamente su figura, en el marco de la Barcelona menestral idealizada por la comedia. Si Barcelona es lo que es, es gracias al señor Esteve; si el artista ha encontrado finalmente su lugar en la sociedad, es también el señor Esteve, con sus sacrificios, quien lo ha facilitado. No es extraño, viendo esta evolución, que el año 1924, en una entrevista, Santiago Rusiñol incorporara por primera vez al señor Esteve en la propia biografía y que a partir de este momento los dos mitos emprendieran juntos el camino de la posteridad.

Santiago Rusiñol

Foto Escriptors catalans


El 1907 Rusiñol se dedica al teatro y a las tertulias. Recibe la Gran Cruz de Isabel la Católica y viaja a Aranjuez para pintar. Cultivó el sainete y la farsa, como "Los sabios de Vilatrista" estrenada en 1907. Rusiñol también escribe géneros menores como el vodevil, firmados con el pseudónimo de Jordi Perecamps: "El señor Josep falta a la mujer y La mujer del señor Josep falta al hombre" estrenada en 1915. El teatro de Santiago Rusiñol, con más de sesenta obras, constituye el grueso de la producción literaria más representativa del autor. Otras obras no conocidas y estrenadas son: "La intelectual" en 1909, "El títere pródigo" en 1911, "El homenaje" en 1914 - que es una ironía sobre los homenajes que ha recibido y que con motivo del estreno sus amigos le organizan otro homenaje -, "Gente bien" en 1917, "El acaparador" en 1918, el monólogo "La chacha suicida" en 1919 y su última obra "Miss Barceloneta" en 1930.


 

Angel Guimerá fue nombrado hijo adoptivo de Barcelona el 23 de mayo de 1909 y recibe un multitudinario homenaje popular al Guimerà humano, popular y cantor del alma catalana. En este homenajee Margarita Xirgu representa "Los viejos" de Iglesias, "El místico" de Rusiñol y "Tierra baja" y "Mar y cielo" del propio Guimerá. También en 1909 Margarita Xirgu estrena "El redentor", drama en tres actos de Rusiñol y lo vuelve a representar el 25 de febrero de 1910 en el Teatro Nuevo del Paralelo, puesto que era un drama que había tenido un clamoroso éxito, tanto en Madrid como en Barcelona.

Durante la Semana Trágica del 1909, Rusiñol está en Granada. Sigue los hechos por la prensa, prefiere no opinar en sus artículos y escribe sobre temas intranscendents. En 1910 Rusiñol viaja a la Argentina para asistir a la Exposición Internacional de las Bellas Artes de Buenos Aires. En el Casal Catalán de Buenos Aires descubre cuadros suyos falsificados.

En 1911 Margarita Xirgu estrena en el Teatro Principal de Barcelona "El descalabro" de Gregoire Laferre, obra que Rusiñol trajo de Argentina en 1910 y que adaptó al catalán.

 

Ejemplar de "El daltabaix" dedicado a Margarita Xirgu porl su adaptador.

Archivo Jordi Rius Xirgu

 

En enero de 1912 Margarita Xirgu recibe el ofrecimiento del empresario Faustino da Rosa de un contrato para actuar en América,. Primero la Xirgu creyó que se trataba de una broma y rechazó la oferta. Al enterarse su amigo y consejero Salvador Vilaregut y también Santiago Rusiñol - que había conocido a Da Rosa el año anterior con motivo del viaje a Buenos Aires junto a Enric Borràs, por las fiestas del Centenario - la convencen de ir juntos el día siguiente a la suite del empresario teatral, confirmándole que es uno de los más poderosos de Sur-América. Nadie como Rusiñol para hacer de embajador. Y se formaliza el contrato de la Xirgu para 1913 por tierras sudamericanas.

 

Margarita Xirgu junto a Santiago Rusiñol y Gregorio Martínez Sierra.

Foto El Temps.

 

En 1912, Ignasi Iglesias tuvo la idea de organizar una nueva empresa de teatro catalán, despues del incidente con el empresario Ramón Franqueza del Teatro Principal, mostrándose dispuesto a conceder una importante subvención para la temporada de invierno, que serviría de ensayo en orden a montar después un Teatro Municipal, destinado a representar únicamente teatro catalán. Santiago Rusiñol fue uno de los primeros en apoyar la iniciativa, con el fin de evitar la crisis del teatro catalán. A continuación las obras de Rusiñol "El despatriat" y "La virgen del mar" fueron retiradas de los estrenos al Teatro Principal, junto con otras de varios autores catalanes. La dirección de la compañía del Teatro de Catalunya formada por el Patronato de Autores Catalanes fue confiada a Jaume Borràs. La temporada empezó el 24 de febrero de 1912 y acabó el 27 de mayo del mismo año. Se estrenaron entre otras, las obras de Rusiñol: "El pintor de los milagros" , "La virgen del mar" y las últimas representaciones de la temporada acabaron con el estreno de "El despatriat".

El 8 de mayo de 1914, Margarita Xirgu debuta en Madrid en el Teatro de la Princesa con la obra de Rusiñol "El patio azul", uno de los más bonitos cuentos, fracasado sueño de amor y juventud del creador catalán. Era el debut de la Xirgu con el teatro en castellano, en el Teatro de la Princesa hoy denominado María Guerrero, puesto que era su propietaria junto con su marido Fernando Díaz de Mendoza, marqués de Fontanar, conde de Balazote, señor de Lalaing y grande de España. Este matrimonio cedió el teatro a la compañía Xirgu porque estaban de gira por América. Margarita Xirgu obtuvo un clamoroso éxito en su estreno en Madrid.

En 1915, Margarita Xirgu estrena "La virgen del mar" de Rusiñol también en Madrid.

En abril de 1917, Benito Pérez Galdós vino a Barcelona para el estreno de su obra "Marianela" interpretada por Margarita Xirgu. En el pequeño salón del Teatro Novedades se celebraba una tertulia durante la velada. La reunión tomaba un aire alegre, de irresponsable entusiasmo, en la cual llevaban la batuta Santiago Rusiñol, Alejandro Soler Rovirosa, Verdaguer... A don Benito le hacían mucha gracia las ocurrencias de Rusiñol y se divertía con las parodias de Soler y de Verdaguer. Cantaban a coro canciones catalanas, en las cuales tomaba parte el propio Galdós.

Santiago Rusiñol admiraba a Margarita Xirgu y escribió: <<El arte de la Xirgu es arte de expresión. De expresión interna y de expresión plástica. La Xirgu tiene el don, además del estudio, de sentir una expresión, de atraérsela, de hacerla suya..., y transmitirla con una plasticidad exuberante: vida en los ojos, vida en la nieve, vida en las manos, vida en los movimientos del cuerpo. Se podría decir que ella misma sabe escuchar su propia voz, y que una vez la ha hecho penetrar en su alma, haciendo vibrar todas las cuerdas, sabe transmitirla a los que la oyen.>>

 


Santiago Rusiñol en el "Cau Ferrat"

 

Desde la Librería Española de Antoni López publicó tres novelas: "El catalán de La Mancha" en 1914, "La Niña Gorda" en 1917 y "En Josepet de Sant Celoni" en 1918, que le sirvieron como dardo antinoucentista. Rusiñol había ido convirtiéndose, cada vez másn en un hombre cansado, envejecido y escéptico sobre la capacidad del artista de transformar la sociedad mediante la cultura. Así, a "El catalán de La Mancha", un activista catalán encarna el fracaso de la 'idea' por tierras manchegas.

 

Santiago Rusiñol


web més wilaweb


"Josepet de Sant Celoni" es una novela picaresca tal y como la define su autor. Tras un breve prólogo y unos versos laudatorios, el autor empieza a narrarnos en primera persona las aventuras y desventuras de Josepet, el protagonista. La intención del libro queda expuesta en las primeras líneas: "Si un deseo interior me conduce a explicar mi vida, no es porque ésta haya sido ejemplar; es por lo que dejó de serlo, por lo que quizás pueda servir de ejemplo". Josepet nace en el enlace ferroviario de la línea de Girona y su origen es dudoso. Su padre, secretario del municipio de la villa catalana de Sant Celoni, lo instruye en todo género de trampas. Para estudiar el bachillerato marcha a Girona y vive en casa de un tío suyo, que ejerce simultáneamente los oficios de barbero y curandero. La sórdida estrechez a qué lo obligan sus tíos -situación tópica en las novelas picaresques- lo instruye lo suficiente sobre la vida. Finalmente huye. Acompaña por el mundo a un nigromántico, de la mujer del cual se hace amante; se da al juego; trata con cómicos; vende joyas falsas, ... La muerte de sus tíos le da una oportunidad de tener dinero, puesto que conocía el escondrijo dónde lo escondían. Pasa unos años de vida opulenta en Barcelona dónde conoce a Carmeta, a quien deja preñada. Pasa a ser viajante, y su vida toma ya otro rumbo: poco tiempo después es propietario de la "Económica"; gana dinero, se dedica a la política y llega a ser regidor del Ayuntamiento de Barcelona. Se convierte en todo un personaje. Finalmente se casa con Carmeta. Por encima de las situaciones cómicas y de los episodios, la obra es una caricatura de la burguesía catalana de finales del siglo XIX y principios del XX. Josepet es el arquetipo que, aprovechando el auge económico del país y las oportunidades políticas ,llega a crearse una situación envidiable. El genio irónico de Rusiñol se manifiesta abiertamente en esta obra al querer trazar un retrato del origen de la burguesía.

De los textos de "Xarau" salieron unos cuantos libros importantes de Santiago Rusiñol: "Del Born al Plata" en 1911, el recopilatorio titulado "Glosario" en 1912, "La isla de la calma" en 1913 durante su larga estancia en Mallorca donde pintó también numerosos paisajes, "Máximas y malos pensamientos: piensa mal y no errarás" en 1927 y "Cosas vividas" en 1929. También tradujo a Alphonse Daudet y a Gregorio Martínez Sierra.


Santiago Rusiñol con la familia


En 1913, a pesar de sufrir de gota, viaja a Aranjuez, Madrid y la Mancha. En 1916 el Rey Alfonso XIII le compra un cuadro de Aranjuez. Rusiñol le explica las dificultades para acceder a ciertos espacios de los jardines, y el Rey lo nombra amistosamente "Jardinero Honorario Mayor de los Reales Jardines de Aranjuez". En 1917 recibe la Legión de Honor del gobierno francés. En 1918 Silos le hace un homenaje para celebrar los 25 años de la inauguración del "Cau Ferrat". En 1919 el Rey le consulta cambios que quiere hacer en los jardines de Aranjuez, y Rusiñol le aconseja que los deje como están. En 1921 Casas y Rusiñol rompen su amistad con Utrillo. E 1922 empieza el año con la habitual exposición de "la Trinidad de la Sala Parera": Rusiñol-Casas-Clarasó.

En 1924 se hace una Exposición en la Sala Parera; Maria, su hija, también expone algunos cuadros. Sus artículos sirven para entender la situación del país tras el golpe de Primo de Rivera. Firma un manifiesto con otros intelectuales catalanes a favor de la lengua catalana. Su salud empeora. En 1926 se realiza una Exposición conjunta Rusiñol, Casas y Clarasó. El 10 de enero se celebra en Sitges el Homenaje de Catalunya a Rusiñol, organizado sobre todo por Josep M. de Sagarra. La asistencia de público sorprende todo el mundo: incluso los noucentistes participan. En 1927, aun cuando prácticamente no puede mantenerse de pie, Rusiñol sigue saliendo por la noche, yendo a tertulias y al teatro. Se compra un coche y contrata un chófer porque ya no puede coger el tranvía. En 1929 obtiene la Medalla de Oro de la Exposición Internacional de Barcelona por un cuadro de Mallorca.

 

web més wilaweb


No fue un pintor genial -una vez encontrada la fórmula de sus jardines la explotó sin interrupción hasta su muerte- ni un gran escritor; su formación cultural fue sumaria y todo lo aprendió de la vida, para lo cual poseyó grandes dotes de observador y de asimilador, pero nunca experimentó problemas estéticos o estilísticos, ni mostró inquietud por abrir nuevos horizontes literarios. Con todo, fue siempre artista, tanto si manejaba el pincel como la pluma y supo servir honrada y puntualmente las aficiones y los gustos de su público.

Rusiñol sufre un fuerte ataque de uremia, se recupera y marcha hacia Aranjuez. Pasa los días pintando frenéticamente, hasta que muero el 13 de junio de 1931. Su entierro será multitudinario. El mismo día, el Museo de Arte de Barcelona organiza una exposición antológica del artista. Hacía unos cuantos años que su imagen, denostada por los intelectuales noucentistas, había sido reivindicada y convertida en uno de los referentes de la modernización y de la normalización cultural de la Catalunya de los años treinta.

Acabó su vida pintando, la misma actividad artística con la cual empezó su trayectoria creativa cuando tenía veinte años. Rubén Darío escribió: "Gloria al buen catalán -jardinero de ideas, jardinero de sol-, y al pincel y a la pluma y a la barba y a la risa, con que nos hace alegre la vida Rusiñol>>.


 

Estatua de Santiago Rusiñol en Sitges

Estatua de Santiago Rusiñol en Ciutat Vella Barcelona



Algunos textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo y de Viquipèdia



XAVIER RIUS XIRGU

 

álbum de fotos

volver

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.