71.GORI MUÑOZ

 

Gregorio (Gori) Muñoz Montoro, nació el 1906 en Benicalap (Valencia), fue pintor, dibujante, caricaturista, diseñador y escenógrafo. Era natural del pequeño y recoleto poblado valenciano de Benicalap de l´Horta, lleno de exuberantes jardines y huertos cuajados de flores, repleto de hermosas torres góticas y excepcionales alquerías medievales, con magníficos molinos, acequias y senderos cuidados con primor y altiva elegancia.
Se inició en el campo artístico de la mano de su padre Gregorio Muñoz y Dueñas, que fue pintor y fundador de la Escuela de Cerámica de Manises. cursó estudios a la Escuela de Bellas Artes de Santo Carles de València y mantuvo una estrecha relación con el grupos de artistas renovadores que encabezaba su amigo Josep Renau. También se relacionó con el movimiento madrileño cuando se trasladó a Madrid por estudiar al Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Allá asistí a las tertulias del Café Pombo con Ramón Gómez de Serna, y a los cafés del Prado y de Oriento, donde conoció Benjamín Jarnés, Federico García Lorca, Azorín o Luis Buñuel.

 

Dibujo de Federico García Lorca realizado porGori Muñoz.

Foto: Benicalap

 

Incontables son las ilustraciones que hizo, como también los carteles y decorados para "La Barraca". La vocación inicial por el dibujo y por la pintura lo llevó a varios países europeos donde establecí contactos con los círculos vanguardistas. Becado por la Junta de Ampliación de Estudios, profundicé en conocimientos pictóricos en Francia, Bélgica y los Países Bajos, donde residí hasta el 1936. En la Guerra Civil defendió la causa republicana y fue un destacado activista en la Sección de Artes Plásticas de la Alianza de Intel.lectuals Antifeixistes, en la cual confeccionaba carteles bélicos, viñetas y caricaturas.

Después trabajó para Josep Renau a la Dirección general de Bellas Artes de València. Paralelamente se inició como escenógrafo al teatro universitario "El Búho" y fue el realizador de la decoración del Pabellón Español de la Exposición Internacional de París el 1937

El pintor Félix Alonso presentó Gori Muñoz a Maricarmen García Antón, que había conocido en 1932 a Federico García Lorca y que se había incorporado a "La Barraca" como actriz, llevada por un amigo ambos estudiantes de Medicina. La guerra alistó a Maricarmen del lado republicano y, con el Gobierno Republicano trasladado a Valencia, se le pidió que atendiera la Biblioteca del Pabellón de España en París. Con lágrimas en los ojos y muchos amigos en el andén, entre ellos Luis Cernuda a quien jamás volvió a ver, Maricarmen partió a Francia, donde la recibió Max Aub que era el curador del Pabellón. Al llegar relató: <<Un caballete alto se alzaba frente al famoso "Guernica" y antes de tener tiempo suficiente para admirar lo que veía, encaramado pincel en mano estaba nada menos que el mismo Pablo Picasso. Al verle así, en persona, y de una manera tan sorpresiva, me quedé muda>>. Maricarmen García Antón o simplemente Carmen Antón había nacido en Madrid en 1916 y con Federico, y en autobús, recorrieron muchos pueblos llevando "La Barraca" a aldeas rústicas que no contaban con radio, periódicos ni luz eléctrica. Después de conocer a Gori Muñoz no se separaría jamás de él, casándose muy pronto. Gori fue un activo defensor de la causa republicana y vivió junto a su esposa todos los avatares de la Guerra Civil, después de la Exposición de París y nuevamente en Barcelona antes de partir otra vez a territorio galo.
Fue considerado uno de los mejores caricaturistas renovadores deaquellos tiempos, además de colaborar en diversos diarios y revistas. Fue director gráfico de la editorial "Nosotros". A l'acabar la guerra Gori Muñoz se exilió a Francia, donde colaboró con el diario "L'Independance". Después de pasar un breve periodo de tiempo en los campos de concentración franceses, se embarcó con su mujer y su hija mayor recién nacida Carmen, o "Gorita" y llegó a Buenos Aires el 5 de noviembre de 1939, en el "Massilia", barco en el que iban unos noventa exiliados; el contingente de refugiados españoles más numeroso que recibió de una vez Argentina antes de 1940. El destino del "Massilia" era Chile con escala en Buenos Aires, donde debían seguir viaje por ruta terrestre. Pero los refugiados del "Massilia" nunca llegaron a Chile, porque gracias a la intervención de Natalio Botana que prometió darles trabajo a todos, pudieron quedarse en la capital argentina. Botana, de origen uruguayo, había llegado a la Argentina a comienzos de la década de 1910, después de abandonar el seminario jesuita, la carrera de Derecho y de haber participado en la guerra civil de 1904. Perteneciente a una familia tradicional de ricos campesinos, logró una vez en Buenos Aires, gracias a contactos familiares entrar a trabajar en el diario "La Razón" para cubrir notas sociales. Su experiencia no fue exitosa y al poco tiempo fue despedido. Comenzó entonces a escribir para la revista "P.B.T." donde se convirtió en un periodista afamado. Con la experiencia periodística y contactos que había logrado durante esos años, en 1913 fundó "Crítica", el diario más moderno de Latino América. Cuando apareció en el puerto de Buenos Aires, le dijo al comisario de a bordo que quería subir al barco a ver a los exiliados, éste le dijo que no podía visitar a nadie, respondiendo Botana: <<Ud. no sabe quién soy yo>>. <<A mi no me importa quién es Ud -le respondió el comisario- pero estos señores son rojos peligrosos y se los llevará de aquí, el tren internacional. Mi misión es vigilarlos y que no salga nadie>>. Finalmente Botana le respondió: <<No sólo voy a venir a darle dinero a los refugiados, sino que los voy a bajar a todos>>. Quiso el azar que un caballo propiedad de Botana hubiera ganado recientemente una importante carrera en el hipódromo local. Botana decidió, entonces, donar el importe del premio a los españoles del "Massilia", consiguiendo también del presidente Roberto M. Ortíz el permiso para que aquel puñado de hombres, mujeres y niños pudieran afincarse legalmente en el país, con un decreto de necesidad y urgencia por el que se concedía asilo a los intelectuales que habían llegado en la embarcación. La Argentina, que había recibido a millones de inmigrantes desde 1880, cerró sus puertas a partir de 1930. Cuando se produjo el estallido de la Guerra Civil española en 1936, apareció en el Gobierno argentino la preocupación por el posible ingreso de los refugiados españoles, considerados "extranjeros indeseables". Estos eran visualizados como una amenaza para la población nacional, y el Estado argentino debía estar alerta para no convertirse en "el receptáculo de personas indeseables" por el peligro ideológico que representaban. Durante 1938 se incrementaron las trabas para los extranjeros que quisieran emigrar a la Argentina, en particular los refugiados, tanto judíos como españoles republicanos. Los cónsules argentinos en el exterior fueron instruidos para suspender visas de ingreso al país, e incluso permisos ya acordados en Buenos Aires fueron revisados y en muchos casos anulados. El fin de la Guerra Civil en abril de 1939 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial a los pocos meses no hizo más que empeorar la situación de los republicanos españoles exiliados en Francia. Miles de solicitudes de ingreso fueron rechazadas debido a la suspensión y caducidad de permisos de ingreso. Esto originó una serie de protestas por parte de diputados del campo opositor, socialistas y radicales, que levantaron sus voces en defensa de los refugiados españoles y judíos. Dentro de este frente se ubicaba el diario "Crítica".
Natalio Botana había hecho una importante campaña a favor de la España Republicana. El diario "Crítica" sesgaba las noticias provenientes de la península, con el objetivo de sobredimensionar los triunfos leales y ocultar o relativizar los avances rebeldes. Desde el estallido mismo de la Guerra Civil, el diario publicó notas editoriales, columnas de opinión y colaboraciones que expresaban un abierto apoyo al gobierno republicano, criticando con dureza la actuación del ejército franquista. En una nota titulada "El norte de España es ya una colonia ítalo-germana" denunció el apoyo alemán e italiano a Franco. Criticó asimismo la actitud prescindente de los gobierno democráticos europeos, acusando a los mismos por el desenlace de la Guerra. El 4 de marzo de 1938 "Crítica" denunció que España fuera aplastada por la neutralidad de los países democráticos. El 27 de febrero de 1939 dedicó un largo artículo para explicar que la traición anglo-francesa había terminado la Guerra Civil.
En pleno apogeo de su trayectoria, Botana sufrió un accidente automovilístico mientras viajaba en uno de sus Rolls Royce color caramelo por la provincia de Jujuy, el 6 de agosto de 1941. Internado en el hospital bajo observación y sin correr mayor peligro, su capricho pudo más. Sin obedecer las recomendaciones del médico, se sentó en la cama y las costillas quebradas le perforaron un pulmón. Estaba a punto de casarse en segundas nupcias con María del Carmen Vernacci, una viuda española que Margarita Xirgu acercó al clan Botana. Natalio Botana murió al día siguiente, a los 53 años de edad. A partir de entonces "Crítica" conocería una turbulenta historia de censuras, clausuras, expropiaciones, juicios y querellas entre los sucesores que acabaron en el cierre definitivo del diario en 1963.
Carmen Antón nunca más volvió a subirse a un escenario, después de casarse con Gori Muñoz, con quien tuvo dos hijas, Carmen y María Antonia. La pareja tuvo como primer destino porteño una pensión en la Avenida de Mayo. Carmen Antón siempre se mantuvo muy vinculada al teatro y al mundo de la cultura en general, donde conservaba, desde la época de actriz, muchas amistades como Pablo Neruda, José Caballero, Manuel Altolaguirre, León Felipe, Luis Cernuda, Rafael Alberti y María Teresa León -también exiliados como ella en Argentina- o el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, que la bautizó con el nombre de "Venadita".

El primer trabajo de Gori Muñoz en Buenos Aires fue como dibujante de la revista "El Billiken", publicación infantil de la "Editorial Atlántida", ya que en su pasaporte de entrada figuraba como profesión delineante. No había hecho antes escenografías, sí algunas decoraciones como las del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París, pero el 15 de marzo de 1940, cuatro meses después de su llegada en el "Massilia", ya se estrenaba por la compañía de Amalia Sánchez Ariño en el Teatro Avenida de Buenos Aires, una obra teatral con escenografía de Gori Muñoz, "La serrana de Ronda" de Guillem y Valverde. Amalia Sánchez Ariño había sido una de las primeras actrices de la Compañía Margarita Xirgu, con la que salió de España a finales de enero de 1936 y a la que acompañó los primeros años en su gira por América hasta que se independizó, poco antes de que Margarita se instalara en Chile. Un mes después, Gori Muñoz realizó los decorados y figurines para "Los cuernos de don Friolera" de Valle-Inclán, estrenada el 13 de abril en el Teatro Mayo de Buenos Aires por la Compañía Helena Cortesana-Andrés Mejuto bajo la dirección de Paco Aguilar, que fue la que le dio renombre como escenógrafo y la que se cita siempre como el inicio de su carrera. De los cinco decorados que Gori Muñoz realizó para la obra, sólo quedan reproducciones de uno: el patio de la casa de don Friolera, donde se puede apreciar una significativa estilización formal no exenta de simbolismo, con matices surrealistas. Los decorados de Gori Muñoz fueron lo más destacado en las críticas que se hicieron al estreno de la obra. Sobre los mismos concluía un comentarista: <<Son, repito, una lección de decorado moderno, que no se queda detrás de los personajes, sino que forma parte de ellos, los envuelve, los comenta>>. El estreno fue considerado, "entre líneas", un hecho republicano. Dadas las condiciones políticas del momento no se podía hablar abiertamente de un acto republicano. Así lo entendía la prensa del país cuando, invitando a los españoles de Buenos Aires a ir a ver la obra, publicaba: << No sólo porque en el Teatro de Mayo se da una lección de arte y de verdadera gracia española, fuerte y viva, sino porque ahí está la España que combatimos y la España que llevamos en el corazón>>. Andrés Mejuto, actor principal de la obra y coproductor de la misma, era otro de los exiliados españoles del "Massilia". El estreno suponía su presentación como actor en Buenos Aires, y para ello formó compañía con Helena Cortesina. Gori Muñoz trabajó con ellos desde esta primera obra de Valle-Inclán hasta la última que representaron. En 1940 estrenaron seis obras, además de la ya citada. Estas obras no tenían mucho que ver con los acontecimientos históricos que acababan de vivir los exiliados, a excepción de la "Quinta columna" de Hemingway, estrenada en el Teatro Mayo. En el mismo teatro se estrenó "La profesión de la señora Warren" de G. B. Shaw y, en el Teatro Smart, "El carretón de la muerte" y "El secreto del castillo" ambas de Carlos Mere; "Los cuernos del manicomio" de N. D'Lorde y "La mano del mono" de N. Jacobs.

 


Salvador Valverde (derecha) con el escenógrafo Gori Muñoz (izquierda) que realizó los decorados y vestuarios de algunas de las comedias de Valverde.

Foto Autores.Org.


La Compañía Isabel Barrón-Ricardo Galache estrenó en el año 1940 en el Teatro Smart, y teniendo como escenógrafo a Gori Muñoz, la obra de Isaac Pacheco "Se necesita un primer actor". Isabel Barrón había sido la primera actriz de la Compañía de Arte Moderno que en 1930 dirigió Rivas Cherif antes de unirse a la Compañía de Margarita Xirgu. La Compañía Isabel Barrón-Ricardo Galache no fue una de las compañías estables o duraderas del exilio, como demuestra el hecho de que Ricardo Galache ese mismo año formara compañía con otra actriz, Catalina Bárcena, para el estreno de "Mujer", de Gregorio Martínez Sierra, en el Teatro Empire. Ricardo Galache formó parte después del reparto de alguna de las obras que Margarita Xirgu estrenó en 1949 en el Teatro Argentino de Buenos Aires como: "La corona de espinas" de José María de Sagarra o "El lunes vuelve Susana" de N. Hunter.
Así pues en el año 1940 se estrenaron doce obras con decorados de Gori Muñoz. Un realizador argentino, Luis Saslavsky, vio alguna de estas primeras escenografías y se lo recomendó a Gregorio Martínez Sierra como decorador de su siguiente película. De esta manera, recomendado por un argentino, Gori Muñoz empezó a trabajar en el cine con otro exiliado, Gregorio Martínez Sierra, y no tardaría en hacerlo con los directores y productores más considerados del cine argentino: el mismo Saslavsky, Augusto César Vatteone, Alberto Zavalía, César Amadori, Hugo del Carril, ...
En 1941, Gori Muñoz hizo una sola escenografía para la compañía Cortesina-Mejuto, pero para una obra muy significativa, que se estrenó en el Teatro Mayo: "Mariana Pineda" de García Lorca dirigida por María Teresa León, que tenía a Rafael Alberti y Alejandro Casona en el reparto. Constituyó todo un acto reivindicativo republicano, y lo hizo un grupo de amigos para un público exiliado. También en 1941 realizó las escenografías para "Mary la insoportable" de Martínez Sierra, estrenada por la Compañía Catalina Bárcena-Ricardo Galache y, también para "Enamórate y verás" de Lengyel Mekchior, estrenada por la compañía Catalina Bárcena. En 1941 Gori Muñoz realizó también en Argentina, su primera escenografía para el film "Canción de cuna" de Gregorio Martínez Sierra y en 1942 para "Tú eres la paz" también del mismo autor y director. Cuando se inició como escenógrafo en el cine, el cine argentino estaba en su período de esplendor. Le siguieron las escenografías para "Casi un sueño" de Tito Davison, "Juvenilia" de Augusto César Vatteone, "Los hombres las prefieren viudas" de León Klimovsky y "Todo un hombre" de Pierre Chenal en 1943, "El fin de la noche" de Alberto de Zavalía y "La dama duende" de Luis Saslavsky en 1944 y para "La pródiga" de Rafael Gil en 1945.
Durante los años que duró la segunda guerra mundial, exceptuando el productivo año 1940, Gori Muñoz hizo muy pocas escenografías teatrales, o casi ninguna. Continuaba de dibujante para la "Editorial Atlántida" y afianzaba su profesión como escenógrafo del cine argentino, viendo que éste podía ser un modo de ganarse la vida. Gori Muñoz trabajaría durante más de treinta años para el cine argentino, siendo su aportación al mismo reconocida con una treintena de premios. Desde sus inicios, simultaneó la profesión de escenógrafo de cine con la de artista colaborador en el teatro, y con la de dibujante y pintor. Se resalta lo de artista, en cuanto al teatro se refiere, porque la escenografía no era una profesión como tal en la escena teatral argentina, algo de lo que se pudiera vivir como lo era en el cine. El que trabajaba de escenógrafo bien era profesor, como era el caso de Raúl Soldi, escenógrafo argentino contemporáneo y amigo de Gori Muñoz, bien era arquitecto o artista pintor. Gori Muñoz, junto con Raúl Soldi y Ralph Pappier fueron los primeros que empezaron a realizar escenografías para el cine, porque en esa época todo era empírico. Ninguno estaba formado para ser escenógrafo o decorador como lo llamaban en aquella época. Los tres introducieron varios cambios en la escenografía. Por ejemplo, cambiaron la altura de las escenografías. Gori Muñoz las modificó de cinco a tres metros. Además, en algunos casos les puso techo. Con lo cual obligó al director de fotografía a poner las luces de determinada manera y, entonces, también se modificó la fotografía. También mejoró el sonido, porque las ondas rebotaban mal y con ello logró que fuera un poco mejor. Fue el primero que empezó a ver la ambientación. Es decir, a integrar la escenografía con lo que estaba pasando en la película, con los contenidos.
Con Gori Muñoz, de la mera decoración se pasó a la escenografía o a la dirección de arte. Porque él en algunas películas, además de hacer los decorados, realizó la ambientación y el vestuario. O sea, fue el primer director artístico. Tuvo la versatilidad para describir ambientes de todo tipo: desde el barroquismo hasta lo gótico o la ambientación colonial, con un trabajo muy minucioso que se notaba ya en los bocetos. Fueron bocetos muy trabajados, que implicaban un estudio muy profundo de lo que estaba queriendo ambientar o decorar. Sus influencias más notables fueron las de las vanguardias de los años '20 en Francia, como el cubismo, y quizá la más fuerte fuera la del realismo poético francés. Sin duda, su aprendizaje con Alexandre Trauner ("El muelle de las brumas" y "Testigo de cargo") contribuyó a definir una concordancia en él con determinados aspectos de la escuela del realismo poético francés. En Argentina hizo un trabajo extraordinario de escenógrafo de cine, articulista i de ensayo. escribió obras sobre cuestiones prácticas relacionadas con la cinematografia, la escenografia i la decoración. Intervino en 198 películas, junto a los más prestigiosos realizadores como Leopoldo Torre Nilsson, Hugo del Carril, Lucas Demare, Luis César Amadori y Mario Sóffici, entre otros. De su amplia filmografía sobresalen títulos emblemáticos como "La dama duende" de Luis Saslavskys según la comedia homónima de Pedro Calderón de la Barca, "Las aguas bajan turbias" de Hugo del Carril, "Rosaura a la diez" de Mario Sóffic, "Rosa de América" de Alberto Zavalía, "Pasaporte a Río" de Daniel Tinayre, "Dios se lo pague" y "Almafuerte" de Luis César Amadori, "Los isleros" y "Guacho" de Lucas Demare, "La copla de la Dolores" de Benito Perojo, "La barra de la esquina" de Julio Saraceni o "El juramento de Lagardere" de León Klimovsky. También trabajó en coproducciones hispano-argentinas con Berlanga, Bardem o José Mª Forque por citar a algunos de los realizadores más representativos.

El comienzo de la actividad conjunta de Gori Muñoz con la Compañía Josefina Díaz-Manuel Collado se sitúa al final de la segunda guerra mundial, cuando otros cómicos, con un pasado poco comprometido, decidieron volver a España en vistas de que la situación política allí no iba a cambiar y que, al fin y al cabo, en Argentina también tenían un régimen dictatorial. Gori Muñoz, exiliado y comunista que había estado en los últimos momentos de la guerra en el Servicio de Información del Estado Mayor Central, sabía que no podía volver, por lo que retomó con más intensidad que nunca su actividad teatral casi abandonada. La Compañía de Josefina Díaz-Manuel Collado fue una de las más estables de la escena bonaerense. En 1945 dicha compañía estrenó en el Teatro Liceo con la escenografía de Gori Muñoz "La barca sin pescador" de Alejandro Casona, bajo la dirección del mismo autor. Entre las otras obras que estrenó la compañía en 1946 en el Teatro Politeama con escenografías de Gori Muñoz, hubo un repertorio donde se evidenciaron ecos peninsulares: de Benavente estrenaron "La fuerza bruta", de los franquistas hermanos Quintero estrenaron "La puebla de las mujeres" y "Las flores", aunque el abanico era mucho más variado, como lo evidenciaron los estrenos en este mismo año de "Amada mía" de T. Rattingan o "Aquí durmió Jorge Washington" de Hart y Kaupman. También en 1946 Gori Muñoz realizó las escenografías para las películas "Rosa de América", "Las tres ratas", "Inspiración" y "Milagro de amor". En 1947 continuó con las escenografías para "La senda oscura", "El pecado de Julia", "La copla de la Dolores", "Vacaciones", "Evasión" y "Historia de una mala mujer".
En 1947, la Compañía Cortesina-Mejuto y la "Agrupación de Intelectuales Demócratas Españoles" volvieron a reponer "Mariana Pineda" de García Lorca, con intención de llegar a un público más numeroso que con el anterior montaje, pues la finalidad era ayudar económicamente a los refugiados de la segunda guerra mundial que estaban en el Norte de África. Gori Muñoz volvió a hacer los decorados. En este mismo año la Compañía Josefina Díaz-Manuel Collado estrenó en el Teatro Argentino "La molinera de Arcos" de Alejandro Casona, para la que el escenógrafo diseñó figurines y decorados que fueron una muestra de elegancia y buena factura. En 1947 con esta última compañía, Gori Muñoz realizó las escenografías, en el Teatro Argentino, de "Cuando los hijos de Eva no son los hijos de Adán" de Jacinto Benavente y "Cabrita que tira al monte" de los hermanos Quintero. La primera escenografía que hizo para Margarita Xirgu fue para "El zoo de cristal" de Tennessee Williams, que se estrenó en el Teatro Buenos Aires el 1 de octubre de 1947. La Xirgu, que estaba de gira por América al comenzar la Guerra Civil, se quedó en el exilio con toda su compañía. El escenógrafo de la misma era Santiago Ontañón. Y ¿cómo Margarita, que tenía en su equipo un escenógrafo de la talla de Ontañón, para alguno de sus estrenos en Buenos Aires o en Montevideo escogió a Gori Muñoz? Probablemente porque en esos momentos a Ontañón no le fue posible realizarlas o porque para algunas obras a la Xirgu le interesaba la experiencia cinematográfica o constructiva de un escenógrafo como Gori Muñoz. En Buenos Aires se hicieron muy buenos amigos, como lo demuestran las numerosas fotos de diferentes épocas, del Legado de la Filmoteca Valenciana, en las que aparece Margarita en la casa familiar de Gori Muñoz.
Gori Muñoz fue el escenógrafo de las compañías españolas que vivieron el exilio, en Buenos Aires. Hizo los decorados de más de 160 estrenos teatrales, entre ellos todos los que se realizaron en Buenos Aires de las obras de Alejandro Casona. Las compañías del exilio español en Buenos Aires representaban un teatro dirigido a un público mayoritariamente exiliado, sobre todo en los años cuarenta y cincuenta. La nutrida comunidad de origen hispano que residía en Buenos Aires se sumó a ese público y aplaudió los estrenos de las compañías de: Amalia Sánchez Ariño, Isabel Barrón-Ricardo Galache, Helena Cortesina-Andrés Mejuto, Martínez Sierra-Catalina Bárcena, Josefina Díaz-Manuel Collado, Margarita Xirgu o Ana María Campoy-José Cibrián. Se observa que entre las obras que estrenaban estas compañías, no estrenaron las obras de los autores del exilio, exceptuando las de Alejandro Casona y las dos o tres estrenadas por Margarita Xirgu a Rafael Alberti y a José Ricardo Morales. Realidad dura de aceptar, en una ciudad como el Buenos Aires de aquellos años, donde, para los exiliados, ir al teatro constituía un hecho cultural y social que acababa en las tertulias de la confitería Berna.
En 1948 la Compañía Josefina Díaz-Manuel Collado estrenó en el Teatro Empire, con escenografías de Gori Muñoz, "El abanico de Lady Windermere" de Oscar Wilde y "Una ventana al mar" de Peter Blackmore. Este mismo año realizó las escenografías para los films "Dios se lo pague", "Los secretos del buzón", "La Secta del trébol", "Pasaporte a Río", "Don Bildigerno en Pago Milagro" y "La gran tentación"; continuó en 1949 con las escenografías para "Don Juan Tenorio", "Juan Globo", "Una noche en el Ta Ba Rin", "El extraño caso de la mujer asesinada", "Avivato" y "Almafuerte". En 1949 se representó "La dama del alba" de Alejandro Casona con escenografía de Gori Muñoz, en el Teatro Ateneo de Buenos Aires por la Compañía Luisa Vehil-Alberto Closas-Amalia Sánchez Ariño. También en 1949 y en el Teatro Ateneo, la Compañía Luisa Vehil-Esteban Serrador representó otra obra de Casona, "Los árboles mueren de pie", en cuyo reparto figuró Amalia Sánchez Ariño. Amalia era una actriz de gran prestigio en el exilio porteño, por ello figuraba en el reparto de las obras estrenadas por Alejandro Casona, que era de los autores de más éxito del momento, y muchas veces también como productora. A Casona le estrenaba todo el mundo, exiliados y autóctonos, pero lo que sí era una constante en cualquiera de estos estrenos es que la escenografía siempre la hacía Gori Muñoz, capaz de contentar con sus obras a un autor muy exigente en lo formal y darles, al mismo tiempo, un toque personal. Alejandro Casona escribió de él: <<Así, como vio el poeta la rama estremecida cuando ya el pájaro voló, así ve Gori Muñoz el teatro cuando ya ha caído el telón, con el "temblor" reciente del público y los actores que ya han salido. Penetrar con Gori en ese misterio del teatro abandonado es como recorrer de noche el palacio de la Bella Durmiente, despertando uno por uno todos sus recuerdos dormidos (...) Una nueva Bella Durmiente sólo despierta milagrosamente para nosotros por el pintor que más ama el Teatro: Gori Muñoz>>. En 1949 la Compañía Josefina Díaz-Manuel Collado estrenó en el Teatro Empire, con escenografías de Gori Muñoz, "Un mensaje a Margarita" de James Paris, "Con la vida de otro" de Carlos Llopis y "¿Sabe usted plantar repollos?" de M. Achard. La Compañía Josefina Díaz-Manuel Collado tenía en repertorio un rico muestrario de lo que se estrenaba en esa etapa de la posguerra europea, cuando el gobierno peronista estaba en el poder.
Gori Muñoz en 1949 hizo la escenografía para otras dos obras estrenadas por la Compañía Margarita Xirgu en el Teatro Argentino de Buenos Aires: "La corona de espinas" de José María de Sagarra y "El malentendido" de Albert Camus. Por esta segunda obra, fue clausurado el teatro por la censura peronista, y como consecuencia de ello Margarita tuvo que salir del país. La actriz se volvió a Chile, aunque no por mucho tiempo, ya que no tardaron en contratarla para dirigir la Comedia Nacional de Uruguay, y la actriz se instaló definitivamente en Montevideo.

 

 

Figurines realizados por Gori Muñoz para la obra "El señor y la virgen del Milagro".

Arxivo Jordi Rius Xirgu

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Gori Muñoz colaboró en los estrenos de Ana María Campoy y José Cibrián durante la segunda mitad de los cincuenta y principios de los sesenta, haciéndole los bocetos de casi todas sus obras. Era la única compañía del exilio que seguía funcionando y estrenando con continuidad en Buenos Aires, cuando ya la mayoría de las compañías y cómicos del exilio habían regresado, y cuando del fervor republicano de los primeros años sólo quedaban cenizas. José Cibrián era hijo de Pepita Meliá y Benito Cibrián, cómicos también muy conocidos en el teatro español de antes de la guerra, y que al acabar ésta decidieron exiliarse, y se quedaron en México, donde se les sumaría Ana María Campoy. José Cibrián trabajó para el cine mexicano, donde realizó más de diecinueve películas, antes de decidirse a instalarse en Buenos Aires, atraído, tal vez, por la intensa actividad teatral de esta ciudad. Allí, además de estrenar muchas obras, abrió una escuela teatral junto con su compañera Ana María Campoy.
En 1950 Gori Muñoz realizó las escenografías para las películas "Surcos de sangre", "Nacha Regules", "El ladrón canta boleros", "La barca sin pescador", "La vendedora de fantasías" y "La barra de la esquina". Continuó en 1951 con las escenografías para "El extraño caso del hombre y la bestia", "Volver a la vida", "Mi vida por la tuya", "La comedia inmortal", "Sangre negra", "Los isleros", "Buenos Aires, mi tierra querida", "La indeseable", "Mi divina pobreza", "El hermoso Brummel", "Los árboles mueren de pie", "El patio de la morocha" y "Especialista en señoras". La Compañía Luisa Vehil-Esteban Serrador estrenó en el Teatro Ateneo de Buenos Aires en 1951, con escenografía de Gori Muñoz, "La llave en el desván" de Casona participando en el reparto Amalia Sánchez Ariño y es probable que después regresara a España. La pareja Campoy-Cibrián no se limitó al medio teatral; desde su llegada a Buenos Aires, trabajaron para televisión y ya en 1952 hacían un programa que les escribía Abel Santa Cruz, escritor argentino autor de muchas de las obras teatrales que estrenaron. El teatro que representaron era de lo más comercial que hicieron las compañías españolas del exilio. Gori Muñoz les hacía los bocetos, pero ni mucho menos se enriqueció con ello: nunca le pagaron, como mucho le hicieron algún regalo. En 1952 Gori Muñoz realizó las escenografías para los films "Paraíso robado", "El túnel", "Si muero antes de despertar", "No abras nunca esa puerta", "Donde comienzan los pantanos", "La de los ojos color del tiempo" y "Las aguas bajan turbias". Continuó sus escenografías para el cinema en 1953 en los films "La mujer de las camelias", "Un ángel sin pudor" y "Armiño negro".
En 1953 la Compañía Elena Colomer-José Cibrián estrenó en el Teatro Odeón de Buenos Aires "Mi señora esposa" de Abel Santa Cruz, con escenografía de Gori Muñoz y figurando en el reparto Ana María Campoy. Ese mismo año, la Compañía Elena Colomer-José Cibrián estrenó "La tercera palabra" de Alejandro Casona, como siempre con escenografía de Gori Muñoz. También en 1953 realizó los efectos especiales para el film "Un ángel sin pudor".La Compañía Amalia Sánchez Ariño repuso en 1954 "Los árboles mueren de pie" en el Teatro Odeón, con escenografías de Gori Muñoz y dirigida por el propio Casona. En Montevideo, Gori Muñoz hizo la escenografía para "El alcalde de Zalamea" de Pedro Calderón de la Barca, que se estrenó en el parque Rodó de Montevideo en 1953 por la Comedia Nacional del Uruguay que dirigía Margarita Xirgu. Gori Muñoz diseñó una casa seccionada a dos niveles, y en los dos actuaban los personajes.

 

Figurines de "El alcalde de Zalamea" realizados por Gori Muñoz en 1953 y representada por la Comedia Nacional del Uruguay dirigida por Margarita Xirgu

Arxivo Jordi Rius Xirgu

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En 1954 la Compañía Elena Colomer-José Cibrián se llamó ya Ana María Campoy-José Cibrián; fue entonces cuando, en el Teatro Empire estrenaron "Pequemos un poquito" de Abel Santa Cruz y "La vida en un block" de Carlos Llopis. Gori Muñoz les hizo los bocetos de decorado de estas dos obras, y los de otras muchas más. Incluso llegó a hacer en 1954, un telón para los teatros independientes, el de "Todos eran mis hijos" de Arthur Miller, en el Teatro Patagonia. La Campoy-Cibrián fue la última de las compañías del exilio, pero que ya nada o poco tenía que ver con él: como se puede apreciar por el repertorio de obras que estrenaban, podía tratarse de cualquiera de las compañías argentinas. De lo que no cabe la menor duda es de que Gori Muñoz fue el escenógrafo de todas ellas, que sus obras no pasaron ni mucho menos desapercibidas para el público de su época y que influyó en toda una generación de escenógrafos. En 1954 Gori Muñoz realizó las escenografías para las películas "María Magdalena", "La calle del pecado", "Guacho", "Caídos en el infierno" y "La bestia humana", y en 1955 continuó con su trabajo en las películas "En carne viva", "El barro humano", "Mi marido y mi novio", "La Quintrala, doña Catalina de los Ríos y Lisperguer", "La delatora", "El curandero", "La simuladora", "El juramento de Lagardere", "Amor prohibido" y "El festín de Satanás". Entre los libros de la biblioteca de Gori Muñoz, se encontró un volumen encuadernado con el título de "15 Años de teatro en Buenos Aires, 1940-1955". En él, estaban ordenados cronológicamente programas de mano de estrenos teatrales en Buenos Aires con escenografías suyas, de la mayoría de compañías españolas exiliadas. Habían sido cuidadosamente pegados por el artista, consciente de que la historia del teatro en Buenos Aires no se podría escribir sin hablar de él. Sus escenarios teatrales para "El anzuelo de Fenisa" de Lope de Vega, "La ronda matrimonial" de Leslie Stevens, "El caballero de las espuelas de oro" de Alejandro Casona y "Yerma" de Federico García Lorca han pasado a la historia de la escenografía argentina.
Andrés Mejuto antes de volver a España figuró en el reparto de "Delito en las islas de las cabras" de Hugo Betti, que estrenó la Compañía Ana Mariscal en el Teatro Buenos Aires en 1955. Los decorados que hizo Gori Muñoz para esta obra fueron de los más sonados. Para ellos utilizó una estética expresionista heredera del expresionismo alemán de Murnau, uno de sus cineastas preferidos. En 1955 hizo las escenografías para "La casa de Bernarda Alba" de García Lorca, representada en el Teatro Cómico por la Compañía de Lola Membrives, con la que trabajó también en las escenografías para "Los intereses creados" de Jacinto Benavente, "Melocotón en almibar" de Miguel Mihura Santos y para "La buena sopa" de Marceau. En 1956 Gori Muñoz realizó las escenografías para las películas "De noche también se duerme", "Pecadora", "El hombre virgen", "Los maridos de mamá", "Alejandra", "Música, alegría y amor", "Más allá del olvido", "Oro bajo", "El tango en París", "Cubitos de hielo", "El protegido" y "Luces de candilejas". En 1957 sus escenografías fueron para los films "Las campanas de Teresa", "Alfonsina", "La sombra de Safo" y "Fantoche", y en 1958 para los films "Primavera de la vida", "Un centavo de mujer", "Rosaura a las diez", "Sección desaparecidos", "Una cita con la vida", "Dos basuras", "Las apariencias engañan", "Detrás de un largo muro" e "Isla brava".
Gori Muñoz incansable siguió realizando escenografías para el cinema, en 1959 para los films "El cerco", "Las tierras blancas", "Zafra", "Salitre", "Mi esqueleto" y "En la ardiente oscuridad"; en 1960 para los films "De los Apeninos a los Andes", "Culpable", "Creo en tí", "Luna Park", "Plaza Huincul" y "Chafalonías"; y en 1961 para los films "Buenas noches, mi amor", "La maestra enamorada", "Hijo de hombre", "Una americana en Buenos Aires", "Esta tierra es mía", "El rufián" y "Canción de arrabal". En 1961 la Compañía Amalia Sánchez Ariño repuso en el Teatro Ateneo "Los árboles mueren de pie", Gori Muñoz hizo los bocetos de los decorados, con una concepción volumétrica y realista no exenta de elegancia en su simplificación formal. En Montevideo, Gori Muñoz hizo la escenografía para "Peribáñez y el comendador de Ocaña", estrenada en el Teatro Solís en 1962 por la Comedia Nacional del Uruguay dirigida por Margarita Xirgu, con motivo de la celebración del cuarto centenario del nacimiento de Lope de Vega. Para esta obra, que escenificaba una adaptación que Alejandro Casona había ya realizado en 1958, Gori Muñoz utilizó los telones cortos pintados, un sistema que facilitaba los continuos cambios que requería la obra. Como elemento escenográfico destacable utilizó significativamente el tapiz tanto en la sala del comendador como en la catedral de Toledo. Gori Muñoz en 1962 realizó las películas "El terrorista" y "Los viciosos" como director artístico y siguió realizando escenografías para el cinema para los films "Buscando a Mónica", "El último piso", "Hombre de la esquina rosada", "Bajo un mismo rostro", "Operación G", "Una jaula no tiene secretos", "Las ratas" y "Las modelos"; y en 1963 para los films "La cigarra no es un bicho", "La murga", "Alias Flequillo", "Los inocentes", "Cuarenta años de novios" y "Placeres conyugales". En 1963, en el Teatro Municipal de San Martín de Buenos Aires, María Casares, que había llegado a la capital con el Teatro Nacional Popular Francés, representó "Yerma" de García Lorca, bajo la dirección de Margarita Xirgu. Una de las últimas de la Xirgu y la primera de la Casares. Éste fue uno de los acontecimientos teatrales más importantes de la época, pues se trataba de la gran actriz española exiliada y que llegaba de Francia. Gori Muñoz, encargado de realizar la escenografía, realizó unos estupendos bocetos en témpera, donde dominaban los elementos volumétricos, dentro de la línea simplificadora del momento, y con un acertado simbolismo en la utilización del color. El resultado fue un decorado de elementos construidos y prácticamente supeditados a la expresividad de las luces y las sombras. Una vez más la luz como protagonista.
En 1964 Gori Muñoz realizó la película "La diosa impura" como director artístico y las escenografías para los films "Los evadidos", "Un viaje al más allá", "El gordo Villanueva", "Extraña ternura", "Cuidado con las colas", "Ritmo nuevo, vieja ola" y "La buena vida", y en 1965 para los films "Esta noche mejor no", "Fiebre de primavera", "Nacidos para cantar", "Los hipócritas", "Canuto Cañete, detective privado", "Los guerrilleros", "Nadie oyó gritar a Cecilio Fuentes", "La pérgola de las flores" y "Ahorro y préstamo para el amor". Gori Muñoz en 1965 contrajo la enfermedad del Parkinson. Trabajó en el "Estudio San Miguel", que fue el que más capacidad de producción tenía en ese momento y donde se producían las cosas más interesantes. Lo primero que hizo en ellos fue la ambientación de "Juvenilia". Y realizó una reconstrucción del Nacional de Buenos Aires, que fue realmente impresionante. Reconstruyó el claustro, los patios. Las maquetas que hizo fueron espectaculares.
A principios de los '40, acompañó el gran esplendor de la industria del cine argentino. Después, atravesó toda la época del primer gobierno de Perón hasta el final, que fueron grandes reconstrucciones, novelas históricas, adaptaciones de teatro extranjero, muy bien vestidas, con esos pequeños toques que siempre dieron del Carril, Demare y los que tenían otro sentido del cine y de lo que había que mostrar. Llegados los años '60, al cambiar la concepción del cine, Gori Muñoz se quedó en el cine industrial, requerido por los directores que venían de antes. Quizá porque los nuevos, por romper con el pasado, se olvidaron de que también había otros que podían ser rescatados. Su carrera declinó un poco porque las producciones que hizo después, ya fueron más productos estrictamente comerciales como los de Enrique Carreras. Entonces, de alguna manera, su carrera también estuvo signada por la evolución de la industria.
En 1966 Gori Muñoz realizó las escenografías para las películas "Vivir es formidable", "¡Cómo te extraño...!", "Mi primera novia", "De profesión sospechosos", "Necesito una madre", "Escala musical", "Del brazo y por la calle" y "La cosecha". En 1967 para los films "El glotón", "¿Quiere casarse conmigo?", "¡Ésto es alegría! ", "Escándalo en la familia", "La cigarra está que arde", "Ya tiene comisario el pueblo", "El andador", "Coche cama, alojamiento" y "Soluna". En 1968 para las películas "Un muchacho como yo", "Matrimonio a la argentina", "Humo de marihuana", "Operación San Antonio" y "La cama". Gori Muñoz en 1969 realizó las escenografías para los films "Los muchachos de antes no usaban gomina", "Amor libre" y "¡Qué noche de casamiento!". En 1970 para los films "¡Viva la vida!", "Amalio Reyes, un hombre" y "Joven viuda y estanciera". En 1971 para las películas "La familia hippie", "Vamos a soñar por el amor", "La valija", "Aquellos años locos" y "Pájaro loco". En 1972 para los films "La sonrisa de mamá", "Todos los pecados del mundo", "Nino", "Las píldoras" y "Había una vez un circo". En 1973 para los films "Me gusta esa chica" y para su última película "Los padrinos" de Enrique Carreras.
Gori Muñoz murió en Buenos Aires en 1978 a los 72 años de edad. Carmen Antón falleció el 16 de septiembre de 2007 también en Buenos Aires a los 91 años y fue cremada amortajada con una bandera republicana. Junto a Carmen García Lasgoyti, Carmen Antón fue la última superviviente de "La Barraca", el famoso grupo teatral fundado por Federico García Lorca. Había estado en España en 1958 visitando a su madre. Y a partir de la muerte de Franco, regresó allí varias veces.

 


Carmen Antón esposa de Gori Muñoz.

Foto "El País".

 


Algunos textos han sido extraidos de "Recordando a Gori Muñoz y al pintor Dubón, artistas nacidos en Benicalap".e-valencia.org

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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