91. LUIS VÉLEZ DE GUEVARA


Luis Vélez de Guevara nació en Écija, Sevilla, el 1 de agosto de 1579, fue dramaturgo y novelista.

Fue hijo del licenciado Diego Vélez de Dueñas y de Francisca Negrete de Santander, ambos de corta hacienda y al parecer descendientes de conversos. Su infancia estuvo marcada por la pobreza, vivía con sus padres en una pequeña casita donde se crió. Luis estudió de forma gratuita, por ser pobre, en la Universidad de Osuna, donde se graduó de bachiller en artes el 3 de julio de 1596. Después fue cuatro años paje del cardenal Rodrigo de Castro, arzobispo de Sevilla, al que se consideraba un auténtico hombre renacentista y el último príncipe eclesiástico. Entre 1597 y 1598 escribió su primera comedia "El príncipe transilvano". Al morir el cardenal en 1600, marchó como soldado a Italia con las tropas del conde de Fuentes, hijo de Pedro Enriquez de Guzmán, participando en las campañas de Saboya, Milán y Nápoles bajo el nombre de Luis Vélez de Santander. El cambio de apellido se debió a que quiso honrarse con el de un presunto antepasado suyo, uno de los trescientos caballeros que sacó de Ávila el rey Alfonso X el Sabio para ganar Jerez de la Frontera. Como cuenta Emilio Cotarelo, un tal Luis de Santander fue quemado por judaizar en 1554 en su natal Écija, por lo que Luis no acertó y le convenía rehuir ese apellido e inventarse una hidalguía inexistente para poder medrar.
También tomó parte en la jornada de Argel con el almirante genovés Andrea Doria y más tarde estuvo bajo el mando de Pedro de Toledo en las galeras de Nápoles, lo cual según su hijo, le llevó seis años, aunque los documentos se refieren, sin embargo, a dos años, ya que parte de ellos los pasó en la corte en Valladolid, y aún estuvo un tiempo en Sevilla. En Madrid sirvió en 1607 al conde de Saldaña, hijo del duque de Lerma, dedicándose a la abogacía y a las letras y empezó a utilizar los apellidos por los cuales es más conocido desde 1608, año en que el 24 de septiembre se casó con Úrsula Remesyl (o Ramisi) Bravo, a la que también cambió el apellido por Bravo de Laguna. En 1608 publicó "Elogio del juramento del serenísimo príncipe don Felipe Domingo, cuarto de este nombre" con la anotación en portada de "escrito por el criado del conde de Saldaña".

En 1611 tuvo un hijo con su esposa que llamaron Juan Crisóstomo Vélez de Guevara y que más tarde sería también dramaturgo. A partir de 1611 abundan los documentos que testimonian su fama como poeta y dramaturgo. Fue uno de los pocos poetas dramáticos que siempre tuvo admiradores y nunca enemigos. Sin embargo, las primeras comedias que se le publicaron, "El espejo del mundo" y "El hijo de la barbuda", lo fueron en 1612 y no antes . Más tarde por desavenencias con el conde de Saldaña abandonó su servicio.

A continuación entró, al servicio del marqués de Peñafiel, hijo del duque de Osuna, durante dos años. En 1613 escribió la comedia "La serrana de la Vera" inspirada en leyendas folclóricas de romances y cancioncillas populares, y que cuenta la historia de la serrana que asesinaba a los hombres después de yacer con ellos. Gila la serrana es una mujer diferente a los modelos de su época en que la mujer estaba relegada a un segundo plano, tanto en la vida social como en la literatura. Rompía los límites morales y sociales establecidos para la mujer y lleva sus pasiones y acciones hasta las últimas consecuencias: primitiva y moderna a la vez, no da por hecho la superioridad masculina en ningún terreno, ni siquiera en el de la fuerza física. Gila la heroína extremeña, con botines argentados y alta basquiña de grana, traía al lado izquierda un gabinete y en la mano un arcabuz, se va a la sierra y se venga dando muerto en todos los hombres que salen en su paso. El culpable de todo es el capitán don Lucas de Carvajal, a quien bajo promesa de matrimonio entregó su amor, y después de ser seducida lo abandonó. Don Lucas, una noche, se extravía en el camino y cae en los parajes vigilados por Gila y corre la misma suerte que los otros hombres. Más tarde la Santa Hermandat captura a la chica y lo ajusticia, ligada a un árbol y aseteada. La versificación de la obra es de gran belleza: romances, tercetos, redondillas, décimas y, a lo largo de ella, aflora ese admirable aliento de nuestros clásicos.

El 20 de febrero de 1932 inauguraba Margarita Xirgu su temporada en el Teatro Español de Madrid con un programa ecléctico entre el que figuraba el romance escénico "La serrana de la Vera" en adaptación de Joaquín Montaner, después que don Ramón Menéndez Pidal la incluyera en una edición crítica del Centro de Estudios Históricos. Montaner conservó su marcada probidad artística sin otras modificaciones que algunos cortes y la sustitución de ciertos vocablos oscuros por otros más sencillos. Se interpretaron, en la representación, varios romances ilustrados musicalmente por el maestro Tornero, procedentes de la colección de María Goyri. De Margarita Xirgu Antonio Espina dijo en la publicación "Luz": <<Otra actriz de menos capacidad hubiera hecho de Gila un marimacho o una amazona guerrera de la Brunhilda, una valquiria de Extremadura, pero Margarita Xirgu no ha caído en esta trampa. Ni en ninguna otra de las que ofrece el personaje ... Y además dijo los versos de Vélez de Guevara como hay que decir los versos clásicos: sin cantarlos, pero acariciando un poco con los labios el gracioso arcaísmo de su acento. Las estrofas con que finalizaba el segundo acto las recitó Margarita Xirgu de tal manera que arrancó en el público una ovación fulminante. Y merecida>>.

 


Decorado de "La serrana de la Vera" realizado por Miquel Xirgu,hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu

 


Figurin de "La serrana de la Vera" para el vestuario de Gila realizado por Miquel Xirgu,hermano de la actriz.

Archivo Xavier Rius Xirgu


Escribió la comedia "La niña de Gómez Arias" en 1614, basada también en leyendas folclóricas de romances y cancioncillas populares, y que trata de una jovencita seducida y vendida después como esclava. Es fuente directa de la comedia del mismo título de Pedro Calderón de la Barca, quien la refundió. Son también de este mismo año la comedia "La vida de la Santa Madre", la comedia "La montañesa de Asturias", las dos partes de la comedia bíblica "La hermosura de Raquel, Santa Susana y la Magdalena" y la comedia de privanza "Don Pero Miago", en la que por primera vez llevó el denso estilo gongorino del culteranismo, a los corrales públicos. Es, además, una fuente directa del gran "Villano en su rincón" de Lope de Vega.

Vélez de Guevara en 1615 escribió la comedia de diversión evanescente y de pasatiempo "El embuste acreditado" y las comedias "El Conde don Pero Vélez", "El amor y celos en vizcaíno", "El marqués del Vasto" y "El príncipe viñador". En 1617 escribió la comedia de bandoleros a lo divino "La ninfa del cielo" que fue atribuida sin fundamento a Tirso de Molina con el nombre de "La condesa bandolera", pero que consta en manuscrito en la Biblioteca Palatina de Parma como de Luys Vellez (sic). En 1618 se casó por segunda vez con Ana María del Valle, fallecida luego de sobreparto el 20 de noviembre de 1619. En 1620 escribió la comedia "El niño diablo" que ha sido también atribuida a Lope de Vega, la comedia "El diablo está en Cantillana" en que reseña la leyenda de un hombre que se disfraza de fantasma para evitar que el rey Pedro I el Cruel mancille su honra, la comedia "El águila del agua dramatiza" que trata de la figura de don Juan de Austria y la batalla de Lepanto, la comedia "Más pesa el rey que la sangre" en la que dramatiza la leyenda de Guzmán el Bueno y las comedias "Los novios de Hornachuelos" y "El verdugo de Málaga".

Después de haber sido breve tiempo ujier en 1623 del príncipe de Gales, futuro Carlos I, consiguió un buen cargo similar en 1625, el de ujier de cámara del Rey al servicio del conde de Peñafiel, aunque sin sueldo, salvo gajes de la casa, médico, botica y entierro. Esto le dio alguna tranquilidad y facilidad para consagrarse a su obra dramática "El rey en su imaginación" escrita durante 5 años, publicada en 1625 y en la que logró grandes éxitos. En este mismo año se casó por tercera vez con María López de Palacios, manteniendo además algunas amantes y muchos hijos, por lo cual siempre pasó gran parte de su vida endeudado.

En 1633 escribió Vélez de Guevara la comedia "Si el caballo vos han muerto" y consiguió una cierta estabilidad económica al lograr una pensión mensual de doscientos reales. Un gran sueldo para aquella época, gracias a esto consiguió saldar muchos préstamos. Siempre había vivido debiendo dinero a personas, a causa de ser pobre y de tener una enorme familia. Si se ha de juzgar por los numerosos versos de circunstancias que dedicó a pedir, se ganó fama por ello de poeta pesetero o pedigüeño, bajo el sobrenombre de "el importuno Lauro" y aun en su testamento dejó una enorme lista de pequeñas deudas que satisfacer. En 1634 escribió la comedia "Los amotinados de Flandes" y en 1635 "La nueva ira de Dios" y "Los tres portentos de Dios".

 

Luis Vélez de Guevara.

Foto Vélez de Guevara Blog


Fue sustituido, en marzo de 1636, por otra merced del monarca, al ser destinado a un puesto de carnicería en el mercado, aunque nunca llegó a llevarse bien con el Rey, desde aquel día que se cayó al tropezar con su pie. Pidió sin embargo en continuos memoriales ayuda de vestuario y condumio, algo habitual en quienes vivían de las letras, siempre, con todo, muy dignamente, pues al mismo Rey se quejaba en estos términos:

No hay Marqués de Villafranca
ni Conde partinuplés.
Todos son por un rasero
Marqueses de Peñafiel,
Condestables de Noescuches,
Mariscales de Novés,
tan fanfarrones de bolsas,
tan escollos de arancel,
que aunque con plagas les pida
no darán un alfiler.

Colaboró en academias literarias y certámenes poéticos serios y burlescos, y organizó veladas teatrales en palacio, con representaciones propias. Incluso llegó a corregir las obras del propio Felipe IV que dominaba en esta época España, Nápoles, Sicilia, Cerdeña y Portugal. Sin embargo en su última etapa restringió los temas de sus dramas a la historia profana y bíblica. En 1641 publicó su obra más conocida, la novela "El diablo cojuelo" su única obra en prosa, parangonable al género de la novela picaresca por su temática satírica, si bien no estrictamente pues carece de autobiografismo y de otros elementos que la constituyen, más bien se acerca a la sátira lucianesca de costumbres. Fue escrita con un fin moralista. Ofrece una panorámica de la sociedad en todos sus niveles, lo que logra, tomando además un gran valor documental agregado para la imaginería de la época, y ataca en especial el vicio de la hipocresía y especialmente a la nobleza de Madrid, donde estaba entonces la corte, y de Andalucía; pero ese ímpetu satírico decae a partir del quinto tranco o capítulo, quizá porque el autor tiene en cuenta su acuciante situación económica y que depende de los que ataca. En la primera parte de la obra, los personajes zaheridos se muestran como "sabandijas humanas" (sic); en la segunda, de talante más cortesano, aparecen interesadamente alabanzas y largas listas de nombres amigos a la manera de "cameos". El estilo es acusadamente conceptista, por lo cual a veces roza lo ininteligible, de tanto como llega a concentrar significados con todo tipo de anfibologías, dobles sentidos, juegos de palabras, alegorías, retruécanos y elipsis, quizá con la intención no declarada de competir con Francisco de Quevedo. El argumento trata de un estudiante que huye de la justicia, don Cleofás, entra en una buhardilla de un astrólogo y allí libera aun diablo encerrado en una redoma, quien en agradecimiento, levanta los tejados de Madrid y le enseña todas las miserias, trapacerías y engaños de sus habitantes.

En su época llegó a rivalizar con el propio Lope de Vega y también con Calderón de la Barca por el cetro del teatro español, tanto en los corrales de comedias como en los coliseos de la realeza. El mismo Lope no le escatimó elogios en su "Filomena" y en su "Laurel de Apolo", como tampoco Francisco de Quevedo, Juan Pérez de Montalbán o Cervantes, quien, sin embargo, en el prólogo que puso en 1615 a sus propias comedias, veía excesivas sus aparatosas escenografías llenas de "rumbo, tropel, boato y grandeza".

 


Autógrafo de una comedia de Luis Vélez de Guevara.

Foto Spanish Arts

 

Poco después, en 1642, se retiró y cedió su cargo de ujier a su hijo Juan, quien fue también escritor y dramaturgo, si bien menos fecundo que su padre. Murió en su casa de la calle de las Urosas asistido por su tercera esposa, María de Palacios, el 10 de noviembre de 1644, de unas calenturas malignas y un "aprieto de orina"; poco antes había testado ante Lucas del Pozo, dejando por albaceas al duque de Veragua y a fray Justo de los Ángeles. Está enterrado en la capilla de los duques de Veragua, en Doña María de Aragón. En su testamento dejó una enorme lista de pequeñas deudas que satisfacer. Se cree que escribió unas 400 comedias, todas ellas de pensamientos sutiles, arrojamientos poéticos y versos excelentísimos y bizarros, en que no admite comparación su valiente espíritu. Se han conservado unas 100, entre las que destacan las magníficas comedias de tema histórico: "Atila, azote de Dios", "Tamerlán de Persia" y "El príncipe esclavo y hazañas de Escandenberg" que escenifican temas de historia extranjera, si bien su obra maestra en esta temática es "Reinar después de morir", donde relata con gran finura y altura poética los trágicos amores de Inés de Castro. También entre las de tema histórico nacional destacan "La restauración de España" recordando a Pelayo y Covadonga y "La luna de la sierra" que se desarrolla en tiempo de los Reyes Católicos, en torno a la figura del malogrado príncipe don Juan.

Como autor dramático fue un continuador de la comedia nueva de Lope de Vega, muchos de cuyos temas utilizó con un estilo satírico y barroco, como en la citada comedia de "La luna de la sierra" que es una graciosa parodia de "Peribáñez y el comendador de Ocaña", pero donde la comedia de Lope es una celebración del amor matrimonial, la obra de Vélez de Guevara invierte los esquemas tradicionales para llegar a un final tan sorprendente como cómico. Como Lope, insertó romances populares y canciones de la lírica popular en sus piezas y adaptó temas heroicos de la historia nacional. Es preciso destacar su obra "A lo que obliga el ser rey" que combina elementos de la comedia de honor y de la comedia de privanza, llegando a un desenlace burocrático en que el malhechor no paga por su malevosía con la sangre, sino fijando carteles ordenados por el Rey, en los cuales pregona su culpa. Cultivó también con éxito las comedias de diversión evanescente y de pasatiempo como "El disparate creído", autos sacramentales como "La abadesa del cielo", "El nacimiento de Cristo" y "La mesa redonda", y teatro menor como los entremeses, entre los que destacan: "Los sordos", "Antonia y Perales", "El hambriento", "Los atarantados", "La sarna de los banquetes" y "La burla más sazonada". Escribió también loas como "Loa curiosa", "Loa curiosa y de artificio" y "Loa sacramental" y bailes como el "Baile de los moriscos". Asimismo colaboró en numerosas obras teatrales: con Francisco de Rojas Zorrilla como en "El pleito que tuvo el diablo con el cura de Madrilejos", con Rojas y Antonio Coello como en "La Baltasara" y con Pedro Calderón de la Barca y Jerónimo de Cáncer y Velasco como en "Enfermar con remedio".


Algunos textos han sido extraídos de "Vélez de Guevara" Wikipedia y Blog de Vélez de Guevara y de las Biografías: "Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu. Una biografía" de Antonina Rodrigo

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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