118. EDMOND ROSTAND

 

Edmond Eugène Alexis Rostand, nació en Marsella (Francia) el 1 de abril de 1868, fue poeta y dramaturgo.

Edmond nació en el seno de una familia acomodada, su padre Eugène Rostand fue economista, miembro de la Académie des Ciencies Politiques et Morales de Marsella y
en su tiempo libre: poeta y traductor de Cátulo; su abuelo Alexis-Joseph Rostand (1769-1854) fue alcalde de Marsella; su tía Victorine Rostand fue poeta; y su tío Alexis Rostand fue compositor y crítico musical. Entre 1878 y 1884 Edmond cursó estudios en el Marseilles Lycée.

En 1880 su padre llevó a toda su familia (Edmond, su madre y sus dos primas) a la estación termal de moda de Luchon, donde se hospedaron en el "chalet Spont", luego vivieron en "villa Deval" y más tarde se hicieron edificar su mansión "villa Julia" cerca del Casino. Edmond Rostand pasó 22 veranos en Luchon con su familia. Al terminar sus estudios en Marsella inició estudios de literatura, historia y filosofía en el Collège Stanislas de París y a continuación cursó la carrera de derecho en la Universidad de París, tal y como deseaba su padre. En 1886 en la línea pirenaica del tren hacia Montréjeau, cerca de Luchon, su padre se encontró con Mme. Lee y su hija Rosemonde y las invitó a tomar el té en Luchon, en villa Julia. Así es como Edmond Rostand conoció a Rosemonde Gérard nacida el 5 de abril de 1871 en París, nieta de un mariscál, tres años menor que él y que aunque era poetisa, presentaba un buen partido por pertenecer a una familia rica. Edmond Rostand inició pronto con ella una relación amorosa, en la que se enviaron e intercambiaron muchos versos.

Edmond Rostand participó en 1887 en el concurso organizado por su padre, en la Académie des Arts et des Lettres de Marseille, consiguiendo el primer premio. También en 1887 escribió los ensayos en prosa "Deux romanciers de Provence: Honoré d'Urfé et Émile Zola" y "Le costume du petit Jacques". En esta época publicó poemas y ensayos en la revista literaria "Mireille". En 1888, con su amigo Froyez, periodista parisino, fueron a la carrera de Moustajon y decoraron su equipaje con abundancia de flores que hallaron en los campos cercanos. Ambos causaron sensación delante de un establecimiento de moda, el café Arnative, e improvisaron en su terraza con sus amigos una alegre batalla de flores. Así es como nació el primer paseo florido llamado "Corso fleuri", que tradicionalmente se efectuaba el último domingo de agosto en Luchon. Esta ciudad fue la que le inspiró sus primeras obras. En 1889 ayudado del hermano de Rosemonde, Henry Lee, estrenó en el Théâtre Cluny su primera obra teatral, un vodevil en cuatro actos titulado "Le gant rouge", que no tuvo mucho éxito y con la que se endeudó y provocó la desavenencia con su padre. Se inscribió en la abogacía de París sin ejercer nunca la profesión y en 1890 abandonó sus estudios de derecho. Después de haber pensado en la diplomacia, decidió dedicarse a la poesía, causando una nueva desavenencia con su familia.

El 8 de abril de 1890 Edmond contrajo matrimonio con Rosemonde, siendo el padrino Leconte de Lisle y Alexandre Dumas el tutor. Este mismo año, a los 22 años, comenzó verdaderamente su carrera literaria al publicar el editor Lemerre, su colección de poemas "Les musardises", costeada por su autor sin saberlo el mismo Rostand, según acuerdos secretos entre Rosemonde y Lemerre. Sólo 40 ejemplares fueron vendidos, a pesar de ello en 1911, se publicó una segunda versión de la misma colección. En 1891 intentó entrar en la Comédie-Française al lado de Jules Claretie su director, proponiéndole representar su comedia en un acto "Les deux Pierrots", pero la obra fue rechazada. Se basa en la historia de un Pierrot que llora y otro Pierrot que rie, que tratan de seducir a Colombine. ¿Cuál lo conseguirá? ¡El Pierrot qué rie, pues llora al no haber sido escogido!.

 


Retrato de Edmond Rostand.

Foto Rostand-Arnaga

 

En 1891 nació de su matrimonio con Rosemonde Gérard, su primer hijo Maurice. Rosemonde fue la primera lectora de su marido, volvió a copiar sus escritos a mano y poco legibles, repitió borradores abandonados y le dio confianza en los largos momentos de duda y en las épocas más importantes, ya que Rostand desde el principio de su carrera fue presa de una duda enfermiza que jamás le dejó.

 

Edmond Rostand y Rosemonde Gérard, cuando tenían 23 y 20 años respectivamente.

Foto Rue des Archives / RDA

 

En 1894 nació su segundo hijo Jean y continuó intentando que la Comédie-Française estrenara sus obras. Finalmente ésta estrenó el 21 de mayo de 1894 su comedia en tres actos y en verso "Les romanesques", inspirada muy libremente en la obra "Romeo y Julieta" de Shakespeare y en la que no se conocen un joven que vuelve a casa de su padre después de finalizar sus estudios y una joven salida frescamente del convento, que vuelve también a su casa. Los padres, que son vecinos, se detestan abominablemente. ¡Lo qué tenía que llegar, llega y ambos jóvenes se enamoran! Pero, los padres verdaderamente no se detestan: fingieron odio para que sus hijos no se acercaran y quedaran prendidos de su romántica juventud. La obra obtuvo muchos aplausos del público, fue protagonizada por Charles Le Bargy en el papel de Percinet, Suzanne Reichenberg en el papel de Sylvette de Straforel y Fraudy como M. Straforel, acompañados de: Leloir, Laugier y Falconnier. La obra permitió a Edmond Rostand conocer a dos personas determinantes en su éxito futuro: el actor Coquelin que años más tarde protagonizaría el primer Cyrano de Bergerac y la actriz Sarah Bernhardt. "Les romanesques" fue posteriormente adaptada para realizar el musical estadounidense titulado "The fantasticks", dirigida por primera vez en 1900 por George Fleming y que se representaría en Broadway y en todos los Estados Unidos de manera continuada a través de los tiempos, ostentándo el récord de permanencia en escena, de toda la historia teatral.

 

Retrato de Edmond Rostand.

Foto Wikipedia

 

Sarah Bernhardt quedó seducida por el joven poeta Rostand, 24 años mayor que ella y que escribía sin cesar. La diferencia de edad no permitió que su relación fuera más íntima. Sarah estaba en el apogeo de su carrera, siempre en busca de nuevos talentos y como también necesitaba dinero, "la reina de París" como se le llamaba entonces, ordenó a Rostand escribirle un papel, en su próxima obra. Finalmente el 5 de abril de 1895, se estrenó en el Théâtre de la Renaissance de París -cuya directora era Sarah Bernhardt, la llamada "voz de oro"- el poema dramático en cuatro actos y en verso de Rostand "La princesse lointaine", en el que relata la historia, situada en la Edad Media, del príncipe de Blay y trobador provenzal de Aquitania, Joffroy Rudel, que ha quedado prendado de la princesa de Oriente y condesa de Trípoli, Mélissinde, por las descripciones que hacen de ella los peregrinos que regresan de Jerusalém. Locamente enamorado pero enfermo de muerte, decide marchar a Trípoli para ver a la princesa antes de morir. La obra se inicia cuando el navío que le transporta llega a puerto cargado de foragidos, piratas y aventureros de la peor especie. Joffroy Rudel conoce a la princesa lejana que está pendiente mucho más de sus caprichos y de su feminidad que de las pruebas de aquellos que la aman. El príncipe de Blay se da cuenta que su ideal es decepcionante, que no se ajusta a sus deseos y que es fácil soñar con ella, pero más difícil alcanzarla, infinitamente más difícil todavía poseerla, casarse con ella y hacer de ella su vida. Al fin la princesa se humaniza y pone sus labios sobre los ojos y sobre la boca de su amante que muere en sus brazos, aunque contento por pasar su vida persiguiendo su ideal y haberlo sentido un instante antes de su muerte. Esta tragedia romántica está basada en "Los trobadores" de Martín de Riquer, que fue más tarde recogida por Petrarca.

 

Retrato de Sarah Bernhardt (1844-1923) protagonizando "La princesse lointaine".

Foto Apic/Getty Images

 

El drama épico fue protagonizado por Sarah Bernhardt en el papel de Mélissinde, Lucien Guitry como el caballero y trobador provenzal Bertrand d'Allamanon, Jean Constant Coquelin como el capellán del príncipe el padre Trophime, acompañados de un selecto grupo de actores y actrices que interpretaron los papeles de: Joffroy Rudel, el mercader genovés Squarciafico, su médico Érasme, el caballero de las armas verdes Comnène y aventurero al servicio del emperador Manuel, la dama de honor de Mélissinde Sorismonde, el marinero patrón de la Nef, el marinero Trobaldo le Calfat, el marinero François le Remolar, el marinero Pégofat, el marinero Bruno, el marinero Bistagne, el marinero Juan le Portingalais, el marinero Marrias d'Aigues Mortes, el piloto, el primero, segundo, tercero, cuarto y quinto peregrino, el criado de Squarciafico Nicholose, los marineros, los músicos, los esclavos,... Sarah Bernhardt perdió dinero con la obra, pero apostó por el futuro gran poeta Edmond Rostand al que se llamó el "rey de la Belle Époque".

 


Cuadro de Georges Jules Victor Clairin, con Sarah Bernhardt interpretando a Mélisande en "La princesse lointaine".

Foto Wikimedia

 

El 9 de octubre de 1909 Margarita Xirgu junto con Enric Borràs, estrenó en el Teatre Principal de Barcelona "La princesa llunyana" traducida por Lluís Via i Boada y en la que Margarita en el papel de Melisanda, según "L'Escena Catalana": << retrobà una d'aquelles ànimes somnioses, ultaromàntiques, per a encarnar-s'hi>>. Con este estrenó la Xirgu inició una nueva temporada en el Teatre Principal después de haber hecho un pequeño ciclo dedicado a representar, en compañía de los hermanos Enric y Jaume Borràs, obras de Àngel Guimerà, como: "Terra baixa" y "Mar i cel".

 


Margarita Xirgu protagonizando "La princesa llunyana".

Foto archivo Hermanos Xirgu

El viernes santo de 1897 Edmond Rostand estrenó en el Théâtre de la Renaissance el drama bíblico en tres actos y en verso, escrito especialmente para Sarah Bernhardt "La samaritaine", en el que relata el episodio del Evangelio según San Juan con la llegada de Jesús a Samaria y la conversión de una pecadora. Sarah Bernhardt interpretó el papel de Photina, una muchacha de Samaria, un distrito perteneciente a la Palestina antigua, que se hace partidaria de Jesús y conduce a su tribu entera a la conversión al cristianismo. Sin duda fue la obra en la que Rostand se hizo más místico y donde su pensamiento tiende al verso ideal.

 

Litografía de 1899 de Alphonse Mucha, del 2º acto de "La samaritane" protagonizado por Sarah Bernhardt.

Foto Yaneff

 

Edmond Rostand el 28 de diciembre de 1897 estrenó en el Théâtre de la Porte Saint-Martin de París el drama heroico en cinco actos y en verso "Cyrano de Bergerac" que cerraba su primera trilogía junto con "Les romaneseques" y "La samaritaine". Este drama ambientado en la Francia del siglo XVII, presenta al poeta, soldado y espadachín que da título a la obra, secretamente enamorado de su bella prima Roxana. Cyrano no se atreve a declararle su pasión por temor a ser rechazado a causa de su fealdad, y se conforma en cambio, con esconderse bajo el balcón de Roxana y dictar desde allí a Christian de Neuvillette las frases de amor que éste -un joven guapo y rudo cadete procedente de Gascuña- no acierta a dirigir a la muchacha. Roxana se enamora del autor de las cartas, pero no sabe que es Cyrano quien las escribe, diciéndole a Christian que si bien el amor hacia él comenzó por el atractivo físico, ahora es su alma lo que ella ama. Antes de su muerte sobre el campo de batalla, Christian pide a Cyrano confesar su complot a Roxana. Cyrano guarda su secreto durante catorce años. Cuando él muere años más tarde, visita a Roxana y le revela la verdad. El drama se inicia como una comedia, continua como una tragedia romántica, sigue como un drama de capa y espada y termina como una elegía, en una atmósfera otoñal y crepuscular. Cyrano es un Cid , un Nicomedes, un Don Sancho de Aragon, o un Ruy Blas. La obra retomó el orgullo francés a través del carismático héroe, tras la pérdida militar de Alsacia-Lorena en 1870.

 

Retrato de Edmond Rostand.

Foto Nndb


"Cyrano de Bergerac" fue escrita especialmente para el actor que la protagonizó, Jean Constant Coquelin, acompañado de un selecto reparto de actores y actrices que interpretaron los personajes: el cadete Christian de Neuvillette, Roxana, el conde de Guiche, el pastelero Ragueneau, el amigo de Cyrano Lebret, el capitán Carbón de Caste-Jaloux, Lignière, el vizconde de Valvert y el actor Montfleury. El temor al fracaso de Rostand con esta obra, fue tal que llegó a reunir a sus actores unos minutos antes de la primera representación para pedirles perdón por haberles involucrado en una obra tan arriesgada. A partir del entreacto, la sala aplaudió de pie y Rostand fue felicitado por un ministro del gobierno que tras su finalización le entregó su propia medalla de la Legión de Honor para felicitarle, añadiendo que tan solo se estaba adelantando, ligeramente en el tiempo, con esta condecoración. La obra finalizó con veinte minutos de aplauso ininterrumpido por parte del público y damas y admiradores tiraron guantes al autor. La obra tuvo un importante éxito desde sus primeras representaciones y ha pervivido como un clásico del teatro francés hasta nuestros días. La obra de Rostand se asocia con el neoromanticismo y sus obras románticas proporcionaron una alternativa al teatro realista popular durante el final del siglo XIX. Edmond Rostand revivió el viejo drama romántico en verso, influenciado principalmente por Alfred de Musset . El naturalismo era el movimiento principal en la literatura, era la época de Zola, pero Rostand trató viejos temas y siguió la tradición romántica de Víctor Hugo. Rostand con su imaginación continuó más bien con el romanticismo de 1630, que con el de 1820, emulando la obra de Corneille, Scarron y Théophile.

 

Jean Constant Coquelin protagonizando "Cyrano de Bergerac".

Foto Apic/Getty Images

 

Su protagonista, un infortunado poeta con una nariz descomunal, fue interpretado por muchos actores famosos, como los estadounidenses Richard Mansfield, Walter Hampden, y José Ferrer. Esta obra ha sido traducida a numerosos idiomas, adquiriendo un éxito universal y haciendo del personaje de Cyrano, un símbolo patriótico en todos los países dónde se representó. Con el éxito llegó el dinero, aunque Rostand, su familia y la de su mujer, no eran dignos de compasión. Pero con el éxito vino también la gloria y sus inconvenientes: Rostand se hizo famoso y una figura del "todo París" y la gente se peleó por sus noticias, se le solicitó en todas partes, respondió a las demandas a menudo, ofreciendo por ahí un prefacio, por aquí un discurso, y cuando se le dejó tiempo hasta unos poemas.

 

Retrato de Edmond Rostand en el sofá de su casa, en 1900.

Foto Hulton Archive/Getty Images

 

Siguió escribiendo obras teatrales y poesía, pero sus trabajos posteriores no ganaron la misma popularidad que "Cyrano de Bergerac". En marzo de 1900 estrenó el drama épico en seis actos "L'aiglon" que inició su escritura en 1898 y en el que relata la triste infancia de un joven enfermo de gordura e hijo de Napoleón, el duque de Reichstadt. El quinto acto es sorprendente, en el aparece el campo de batalla de Wagram con una visión maravillosa que lleva hasta el límite las emociones del terror, la piedad y la grandeza. La obra contiene una violenta carga antialemana y austriaca. Mucha gente no comprendió al Rostand pacifista de esta obra y se creyó que era una revancha, cuando no es más que un alegato contra los horrores de la guerra. Rostand fue dreyfusado toda su vida -recordando la condena del capitán Dreyfus en 1896- como un gran nacionalista francés. Aunque no fue socialista cuando llegó la guerra se comportó como ellos, en apoyo a los soldados azules.

 


Retrato de Sarah Bernhardt en Paris en 1900, protagonizando "L'aiglon".

Foto Hulton Archive/Getty Images

 

El personaje del duque de Reichstadt fue protagonizado por Sarah Bernhardt, a la que Rostand no había dado la espalda y había dedicado versos y sonetos. Durante muchos años y por tradición, el personaje del duque de Reichstadt fue interpretado por actrices.

 


Retrato de Sarah Bernhardt en Paris protagonizando "L'aiglon"

Foto Images Google


En 1901, Edmond Rostand fue elegido miembro de la Académie Française, a la edad de 33 años. Encontrando su fama y su publicidad no deseada, difícil de llevar, sufriendo de pobre salud y enfermo de pulmonía , se retiró a la provincia de su familia en Cambo, en el País Vasco francés. Conoció el lugar en 1900 al cuidarse de una pleuresia e inmediatamente decidió instalarse en Cambo-les-Bains. En 1903 mandó edificar una suntuosa mansión, villa Arnaga cuyas obras finalizaron en 1906.

 


Retrato de Edmond Rostand en 1901.

Foto Farm 1

 

Para ser feliz, cierto poeta oriental necesitó fabricar una casa -cuyos sólidos muros hablasen de su breve tránsito por la tierra en la posteridad-, engendrar un hijo que prolongase su raza, y escribir un libro que eternizase su espíritu. De igual opinión debió de ser Edmond Rostand: sus hijos Maurice y Jean aseguraron la conservación de su apellido, y Cyrano , por sí solo, le garantizó la inmortalidad. En cuanto a fabricar una casa levantó una costosa villa en la cima de un altozano situado en la confluencia de los ríos Nive y Arnaga. Un trozo del bien cuidado jardín que la rodea es copia afortunada del Petit Trianon versallés. El mismo Rostand dirigió y compuso la arquitectura de su villa, a trozos vasca y a trozos bizantina. Decorada por numerosos famosos artistas, la casa abre puertas y ventanas sobre unos espléndidos jardines. Las habitaciones, decoradas por Juan Veber, Enrique Martín, Gastón La Touche, Mlle. Dufau y otros artistas, ofrecen perspectivas espléndidas. El gabinete de Rosemonde lo pintó Veber con asuntos tomados de los cuentos de Perrault: un mundo extravagante y encantador de ogros, de gnomos encapuchados, de paisajes férricos, donde los árboles tienen formas humanas, evocan las extraordinarias aventuras de "La bella durmiente del bosque" y de "Cendrillon". En ese retiro, Edmond Rostand pasó varios años, y su silencio preocupó a la opinión pública. La villa se convirtió en el Museo Arnaga, donde además de cuidar del legado cultural de Rostand, una dinámica asociación organiza encuentros, salidas, visitas, conciertos, conferencias y recoge la actualidad de la región de Cambo-les-Bains en el País Vasco francés.

 

Cartel del Museo Edmond Rostand en Villa Arnaga.

Foto Images Google


A finales de 1902 llegó a París la noticia de que el desterrado de Arnaga, había concluído de escribir una comedia maravillosa "Chantecler". Inmediatamente el gran Coquelin tomó el tren para Cambo. Mme. Rostand le recibió y le informó que su marido estaba enfermo. El insigne comediante explicó su deseo y consiguió ver a Rostand que se mostró abatido, indicándole que en aquella obra había puesto toda su alma y que sólo faltaba corregirla. Coquelin cogió el manuscrito de "Chantecler" y lo leyó, afirmando al finalizar que se trataba de una comedia admirable. Persuadido Rostand, le entregó la obra para su corrección. De regreso a París, Coquelin alquiló un teatro para ir arreglando la puesta en escena de la comedia. Los rotativos propagaron la noticia, que al rebasar las fronteras francesas, fue recogida por la prensa de todas las naciones y volvió a París ensalzada y magnificada. Mientras tanto Rostand enfermó de neurasténia, pero una vez recuperado viajó a París para dirigir por sí mismo los ensayos y decorados de su obra. Cuando parecía que las dificultades que se oponían al estreno estaban vencidas, murió Coquelin. Se pensó en Le Bargy para su sustitución -que estuvo dispuesto a salir de la Comèdie-Française- pero al final Rostand entregó su comedia a Lucien Guitry. Los decorados fueron pintados por Jusseaume, Paquereau y d'Amable y los soberbios trajes costaron doce mil francos. Las plumas empleadas en el vestuario pesaron novecientos kilos y valieron más de seis mil duros. Rostand no quiso que su comedia se estrenara hasta pasado el primer aniversario del fallecimiento de Coquelin. La noche del 7 de enero de 1910, se estrenó "Chantecler" en el Théâtre de la Porte Saint-Martin de París y el importe de las localidades vendidas para las primeras representaciones de la obra, ascendió a la enorme suma de doscientos mil francos. La obra está inspirada en un suceso ocurrido bruscamente a Rostand una tarde al regresar a villa Arnaga, al entrar en el corral de una casa de labranza a beber un vaso de leche. Mientras le servían, el poeta examinó el sitio donde estaba: sobre un montón de paja y de estiércol habían varias gallinas, un pato, un perro, un mirlo en una jaula... y todos parecían sostener un animado diálogo. De pronto las conversaciones cesaron al acercarse un impertinente y dominante gallo. El argumento de "Chantecler" relata como una faisana, ligeramente herida por un cazador, cae en el corral donde impera el gallo Chantecler , hermoso y sultán. La belleza frágil y mimosa de la hembra conquista y rinde la voluntad arisca del gallo, quien, en un soberbio himno al sol, le descubre su amor. Varios pájaros nocturnos, en quienes el autor personificó los malos instintos, celosos de Chantecler, quieren exterminarle y para ello le preparan una emboscada, en la que un gallo inglés, de espolones acerados, ha de darle muerte. Chantecler, sin embargo, triunfa con su enemigo, y sigue a su faisana al bosque, donde espera vivir libre de envidias y de rencores. Una vez allí, la hembra envolvente y dominadora, quiere aprisionarle entre los hilos de su cariño, torcer su porvenir e impedirle que cante. Discuten... Pero Chantecler, más fuerte que Reinaldos, no olvida la sagrada misión que debe cumplir sobre la tierra e impone a su amada su voluntad. En esta comedia todos los personajes son animales y el gallo cree que con su canto hace salir el sol. Son sólo animales los personajes, porque el lirismo de una obra política no armonizaba con el horrible prosaísmo de la indumentaria moderna; y por otra parte, era imposible vestir con trajes de los siglos XV y XVI a personajes que han de pensar y hablar modernamente. Todas estas dificultades, declaró Rostand al periodista Emilio Berr y se obviaban sustituyendo los hombres por animales. El primer acto de "Chantecler" se desarrolla en un corral, el segundo en una eminencia desde donde se columbra un valle y amanece, el tercero en una huerta y el cuarto en una selva de noche. "Chantecler" es el drama del esfuerzo humano en su lucha implacable por la vida; es el calvario del varón fuerte que, luego de vencer su rival poderoso y de sobreponerse a las asechanzas de los cobardes que le envidian, encuentra la faisana, la mujer emancipada, celosa del poder y de los ideales del macho, ideales que no comprende y ante los cuales se siente postergada.
Como en otras obras se observa la escasa intervención que tiene el amor en el Teatro de Rostand. En "La samaritaine" y en "L'aiglon" este sentimiento falta por completo, "Les romanesques" más que la historia de dos enamorados es una sátira contra el amor, en "La princesse lointaine" la pasión que anima al anciano príncipe es algo abstracto y platónico, casi místico; y en el mismo "Cyrano de Bergerac", no es el Cyrano enamorado, sino el espiritual y heroico, el que predomina. Algo semejante ocurre en "Chantecler". En vano la faisana trata de sobreponerse a la voluntad del gallo galán y dictador. Chantecler canta siempre: su clarín es el grito que ahuyenta las sombras de la tierra, y aleja las estrellas sin apagarlas, y llena los campos de matices y echa sobre los surcos la alegría fecundante del trabajo: él es quien llama al sol.

 


Cuadro de Adolphe Thomasse con el actor Lucien Guitry (1860-1925) protagonizando "Chantecler".

Foto Images Google

 

"Chantecler" desconcertó al auditorio y a los críticos, por sus audacias formales. En su estreno el "todo París" silbó la representación y constituyó un sonoro fracaso, por lo cual Rostand regresó rápidamente a villa Arnaga, sin cesar en su producción literaria aunque nunca más estrenó otra obra teatral en vida. Rostand fue un ordenado que, como Balzac, escribía de prisa y siempre de noche. Su débil constitución le hacía decir: <<Yo concibo mucho, pero no puedo trabajar: me canso. Por lo mismo, presiento que la mitad de las fábulas y de los personajes que he ideado, morirán conmigo... Y, aunque trabajase mucho, sería igual>>.

En 1908 publicó la pantomima en verso "Le bois sacré" y durante esta época colaboró en la revista literaria y musical dirigida por Théodore Botrel, "La Bonne Chanson, Revue du Foyer". Las relaciones con su mujer se degradaron, teniendo ambos amantes fuera del matrimonio, hasta que en 1913 se separaron definitivamente, quedándose cada uno con un hijo: Jean con Edmond y Maurice con Rosemonde. A partir de 1914 Rostand se implicó mucho dando soporte a los soldados franceses en la Primera Guerra Mundial. La guerra pareció devolverle un soplo de vida nuevo al poeta, desplazándose muchas veces al frente.

 

Retrato de Edmond Rostand a finales de la década de 1910.

Foto I. Telegraph

 

En 1914 terminó la colección de poemas "Le cantique de l'aile", cuya escritura había iniciado en 1893, aunque no fue publicada hasta 1922. Durante los años de la guerra, desde 1914 hasta 1918, escribió la colección de poemas "Le vol de la marseillaise", en la que denunció el horror de la guerra y pretendió animar y defender el coraje de los héroes ordinarios, aunque se trata de versos poco realistas. La colección no fue publicada hasta 1921. Rostand amó a su país y fue un buen patriota, aunque fuera en esencia un pacifista. Muchos piensan que sus mejores versos se encuentran en la balada "Les rois mages" y en el poema "Le mendiant fleuri". Edmond Rostand en 1915 y tras divorciarse de Rosemonde, se casó con la actriz Mary Marquet, nacida el 14 de abril de 1895 en San Petersburgo. Su último poema dramático "La dernière nuit de Don Juan" quedó inacabado, pero indica como el talento indudable de Rostand podría haber madurado. Se representó póstumamente en 1921.

Cuando en 1918 se anunció el final de la guerra, marchó a París para reponer las representaciones de "L'aiglon" en el festejo de la victoria y contrajo la gripe española, muriendo el 2 de diciembre de 1918 en París, a los 50 años de edad. Sus restos mortales descansan el el cementerio de Saint-Pierre de Marseille, su ciudad natal.

 

Tumba de Edmond Rostand.

Foto Wikipedia



Aunque escribió un total de 7 obras teatrales y 3 volúmenes de poesía, es recordado a través de los años por el "panache" y la poesía de carácter heroico de Cyrano. Su primera esposa Rosemond Gérard murió en París el 10 de julio de 1953, a la edad de 82 años. Su hijo mayor, Maurice Rostand, escribió poemas, obras teatrales como "Le procès d'Oscar Wilde" en 1935 y novelas. Sus memorias "Confession d'un demi-siècle" aparecieron en 1948 y murió en 1968. Su hijo menor, Jean Rostand, fue biólogo y publicó ensayos y manuales sobre biología, además de un retrato satírico "Ignace, ou l'écrivain" publicado en 1923 y murió en 1977. Su segunda esposa Mary Marquet, murió el 29 de agosto de 1979 en París, a la edad de 84 anys.

 

Algunos textos han sido extraídos de: "Les amis d'Edmond Rostand et d'Arnaga"

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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