128. MARGARITA XIRGU 1933-1934

 

La Compañía Xirgu-Borràs acabó la temporada 1932-1933 en el Teatro Español de Madrid, con obras de género histórico, "Doña María de Castilla" de Marcelino Domingo -entonces ministro de Agricultura- compuesta en la cárcel durante el período dictatorial. En el estreno el público aplaudió al autor, que se encontraba junto al Presidente de la República y el Jefe de Gobierno, teniendo al final de cada acto que salir al proscenio a recoger las entusiastas manifestaciones del auditorio. Le siguió el estreno de "Doña Leonor de Aquitania" de Joaquín Dicenta hijo, un drama romántico premiado en el certamen Lope de Vega, instituido por el Ayuntamiento de Madrid.

 

Margarida Xirgu i Enric Borràs en l' homenatge a Santiago Rusiñol a Madrid, el 3 de febrer de 1933.

Foto Agencia EFE.

 

Con motivo de las fiestas de la República, el 15 de abril de 1933 Margarita Xirgu recibió junto con Enrique Borràs del Presidente Manuel Azaña, la insignia de la encomienda de la Orden de la República, en un entreacto del auto "El gran teatro del mundo" de Pedro Calderón de la Barca, que se representó en el Teatro Español en una función de gala junto con un entremés de Quiñones de Benavente. Enrique Borràs por aquel entonces era ya también comendador de Alfonso XIII. Otras fuentes aseguran que la entrega se produjo en el mismo lugar más tarde, el 2 de febrero de 1935, en un entreacto de "Yerma" de Federico García Lorca.

 


Insignia de la encomienda de la Orden de la República, entregada a Margarita Xirgu y que actualmente está expuesta en el Museo y Centro de Documentación de la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU).

Foto Teatro Solís CIDDAE

 

La Compañía Xirgu-Borràs estrenó con clamoroso éxito en el Teatro Romano de Mérida, el 18 de junio de 1933, la obra "Medea" de Lucio Anneo Séneca, en traducción al castellano de Miguel de Unamuno. A Mérida llegó el Presidente de la República, algunos de sus Ministros, entre ellos el de Instrucción Pública, el Director de Bellas Artes, el Alcalde de Madrid, el Embajador de Italia, que entregó una corona como regalo de Roma a Mérida, y destacadas personalidades de la intelectualidad y del arte. El teatro reunió a más de 3.000 espectadores llegados de todas partes. En su diario personal Azaña escribió el 19 de junio: <<Ayudaba la calidad de la tarde, suave y luminosa, transida por los rayos del poniente. Tan sólo discordaba el silbo de los trenes; pero de todo podía uno abstraerse, en cuanto empezó la función, y el público entero cayó en un silencio maravilloso apenas vio aparecer en la escena a la feroz Medea. La Xirgu ha sacado fuerzas de flaqueza física; no creía yo que llegase a tanto... Anochecido, y estando el cielo tenue y transparente, volaban sobre el teatro las cigüeñas. Fue el mejor momento. La escena final -ya cerrada la noche-: el incendio, las teas, las masas corriendo por entre la prestigiosa arquitectura, produjo un efecto fulminante. El público estalló en aplausos clamorosos>>.

 

Caricatura de Antonio Bueno, de Margarita Xirgu protagonizando "Medea"

 

El Ayuntamiento de Mérida nombró a Fernando de los Ríos actual Ministro d'Estado, a Margarita Xirgu y a Enric Borràs, Hijos Adoptivos de la ciudad y las clases obreras emeritenses les hicieron a Margarita Xirgu y a Enric Borràs un homenaje el mismo 18 de junio.

 


Escrito enviado a cada nominado Hijo Adoptivo de Mèrida.

Foto Moliné-Xirgu expo Museu de Badalona

 

En el verano del 1933 Benavente y la Xirgu viajaron a Inglaterra, para asistir al Festival Shakespeare de Stratford-on-Avon.


Margarita Xirgu y Jacinto Benavente en el centro de la foto y a ambos lados de ellos, el secretario del autor Pedro Hurtado y sus hijos Luis y Diego, camino a Stratford en 1933.

Foto Biografía de Francesc Foguet

 

El éxito de "Medea" en Mèrida, no se apagó como la llama de un momento, Margarita Xirgu la representó con escenografía de Sigfrido Burmann, aunque no con tanta espectacularidad, en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid y el 14 de septiembre en el Teatre Grec de Montjüic en Barcelona con la presencia del President de la Generalitat de Catalunya Francesc Macià y los Consellers de Cultura Ventura Gassol y de Finances Carles Pi i Sunyer. En cuanto a este estreno, el periodista M.R.C. del periódico "La Vanguardia" publicó a la mañana siguiente: << Declinaba la tarde. Y el recinto donde iba a darse una representación de la "Medea", de Lucio Anneo Séneca, aparecía lleno de una multitud ávida de presenciar el espectáculo. Contadas veces aquellas gradas se vieron ocupadas por tanto concurso. Cuando se dejó sentir por los músicos, ocultos entre el arbolado, los primeros compases de la obertura de "Ifigenia en Aulis", de Gluck, el público, en la penumbra del anochecer, se recogió en si mismo, como anticipándose a la emoción de la solemnidad. Frente a él ofrecíase la escena, y en lo hondo la orquestra; ésta, casi en sombra; en aquélla, el ingente lienzo pétreo y desconchado, rebosante en lo alto de mullido y aterciopelado verdor, y culebreando hacia abajo pomposa enredadera. Por único simulacro un edículo, y a los lados sendas estatuas: el Sátiro, de Praxiteles, y el Fauno de los platillos. De pronto, silenciosamente, Medea, con la túnica de encendido color, a la que parecía llegar el postrer rayo de sol, así era de inflamada, abate el cuerpo en una de las jambas. Luego se yergue; la mirada desorbitada, es saeta perforadora, y el odio regurgita en el adolorido acento que rasga el espacio, y lo hace estremecer. La figura de Margarita Xirgu acompasa a noble ritmo trágico la acción. En sus brazos de finas líneas, movidos certeramente; en sus manos, que en crispaciones oportunas y nerviosas subrayan los momentos en que los celos y la desilución atormentan por dentro al personaje, halla medios expresivos de convincente persuasión de las pasiones que a ese remueven. En esto, la noche se echa encima y los focos situados en lo alto rasgan las tinieblas y bañan en luz de oro la escena. La hechicera Medea crece en odio, y en sus invocaciones en demanda de poder, la voz de la actriz adquiere roncos acentos de pantera enjaulada y a la que se hurgase con un hierro candente. Y así, en el transcurso de la obra, Margarita Xirgu mantiene con tensión creciente aquella concepción de mujer desatinada, por momentos enloquecida, cruel hasta lo increíble, enamorada hasta perder el dominio de sí misma. Y cuando semeja imposible que el arrebato alcance mayor cima, la intérprete lo supera en magníficos arranques, con perfecta unidad en los recursos de que se vale para que la maldad del personaje se engrandezca de cada vez más hasta rebasar los límites del horror y salirse del linaje humano e incorporarse al prototipo de seres de tamaña condición. De esta suerte la artista va atemperándose a la tónica que el autor fue imponiendo a la heroína. Antojase difícil que le sea dable a la intérprete, a pesar de los arrestos que muestra, llegar al final sosteniendo con tal intensidad la figura; y, no obstante, alcanza subir de punto su portentosa labor en las situaciones en que la fuerza trágica así lo reclama. Apodérase con ello del ánimo del espectador, y no puede éste reprimir un aplauso cerrado en escena, por ejemplo, como la en que Medea afronta resuelta la presencia de Jasón y le inculpa de ser cómplice de los crímenes por ella realizados, ya que le aprovecharon. A medida que el conflicto se entenebrece, Margarita Xirgu aseguraríase en realidad impelida por fatal destino, y en los horrendos soliloquios, y en los silencios profundos, pone siempre un ardor que diríase de veras alimentado por un fuego muy voraz que la consumiese. Cuando su voz se deja oir, le sale de la garganta una gama de clamores difíciles de alcanzar y aún más de mantener con tal fuerza y entonación. Y se llega al final, al que contribuyó a dar solemne grandeza en la ilusión escénica de hender el espanto. Con dificultad volverá Margarita Xirgu a superarse en ese papel. Por esto consideramos como una función memorable esa en que ha aparecido como trágica de altos vuelos; lo que para quien esto escriba no es ninguna revelación, pues ya en los comienzos de la actriz, al representar "Electra", algunos lustros atrás, hubo de complacerse en señalarlo. Y ahora llegó a la sazón la artista. A lo que era intuición nativa, únese al presente la madurez de la experiencia y el dominio cabal de los medios manifestativos. Entre éstos, la nobleza magnífica del porte y la nobleza verbal, que tanto cuadran a la tragedia, Enrique Borràs mantuvo el papel de Jasón, y Amalia Sánchez de Ariño, digna y severa en la nodriza, que en balde aconseja a Medea que se reporte, que no se deje llevar de las pasiones. Es de loar, además, la presentación en conjunto. La intervención de los coreutas fue ajustadísima en todos los aspectos; y el cuadro final, dispuesto y movido por mano inteligente -Rivas Cherif-. Resultó impresionante, como queriendo mayor ámbito que aquel en que se encuadraba. Y no es reducido. La lectura de la traducción debida al señor Unamuno ha de ser provechosa. Nos pareció que se habían dado algunos cortes al original. Se cerró esa fiesta con los aplausos que brotaron de todo el teatro, cuando aun las llamas de las antorchas y el fulgor del incendio resplandecían en la escena, envuelta en las vaguedades del humo que se espaciaba y por donde cruzaba algún pajarillo, medroso de que le turbasen la acostumbrada paz de aquel lugar>>. Sorprendentemente otra vez se hacía referencia a los pájaros, en el final de la obra.

 


Programa de "Medea" en el Grec del 14 de septiembre de 1933.

Foto Institut del Teatre

 

El 29 de septiembre de 1933 Federico García Lorca tenía que embarcar en Barcelona, acompañado del escenógrafo Manuel Fontanals, a bordo del "Conte Grande" rumbo al Buenos Aires de la Década Infame, para promover la puesta en escena de algunas de sus obras por la compañía teatral de Lola Membrives y para dictar una serie de conferencias y recitales. La Xirgu actuaba en el Teatro Poliorama de las Rambles de Barcelona y apareció Federico en su camerino. <<¡Tengo una obra para tí!>> exclamó Lorca a modo de saludo. Federico García Lorca quería leerle dos actos que llevaba escritos de una nueva obra, "Yerma". <<No -le contestó la Xirgu- no quiero escuchar esos dos actos. Prefiero que te marches sin leérmelos. En Buenos Aires tendrás un gran éxito. Te pedirán esa obra, te verás comprometido a darla...>> Federico contestó: <<No, Margarita, "Yerma" es para ti y sólo para ti>>. Y lo cumplió.

 

Enric Borràs, Margarida Xirgu y Cipriano de Rivas Cherif en un homenaje en el Ateneu.

Foto Museu de Badalona

 

El 10 de octubre de 1933 nombraron a Margarita Xirgu Hija Predilecta de la ciudad de Barcelona, teniendo en cuenta la meritoria trayectoria de la actriz que tantos días de gloria había procurado para el teatro. Le entregó el título el Alcalde Jaume Aiguadè i Miró y el Secretario Josep Mª Pisuñer, en presencia de Enric Borràs y otros miembros de la Compañía Xirgu-Borràs.

 

Nombramiento de Filla Predilecta de Barcelona.

Archivo Xavier Rius Xirgu

 

El 22 de octubre de 1933 el Ayuntamiento de Badalona concedió a Margarita Xirgu y a Enric Borràs la medalla de la ciudad, además a la actriz se la proclamó Hija Adoptiva de la ciudad y tres días más tarde se celebró como clausura del homenaje, una velada en el Teatro Zorrilla con la representación de "Maria Rosa" de Àngel Guimerà, con la Xirgu y Borràs en los papeles de Maria Rosa y Marcel y con los actores: Sra. Masriera (Tomasa), Amadeu Mateu (Quirse), J. Clapés (Gapa), Camil Costa (Bedori), Manuel Dalmau (Calau) y Lluis Capmany (Xic). En el atestado salón de sesiones del Ayuntamiento, tuvo lugar el acto, en el que se libraron a Margarita y a Enric Borràs la Medalla de la Ciudad. Presidió la sesión, el Alcalde Josep Casas y Costa, que estuvo acompañado, en la mesa presidencial, por Mariano Solá, Teniente de la Guardia Civil y Pere Sánchez, en representación del Sometent.

 

Medalla de la Ciudad de Badalona en oro, fechada con el día de la entrega a Margarita Xirgu.

Foto Moliné-Xirgu expo Museu de Badalona

 

El 28 de octubre de 1933 como inicio de la temporada 1933-1934, la Compañía Xirgu-Borràs estrenó "Medea" en el Teatro Español de Madrid, con una versión escenográfica de cámara a cargo de nuevo de Sigfrido Burmann. Al exponer la obra a la luz de las baterías perdía la grandiosidad espectacular de la naturaleza, pero en cambio permitía apreciar con fidelidad la labor de Margarita y la pasión arrebatadora, gestual, que infundía al trágico y legendario personaje.

El 16 de noviembre de 1933 la Compañía Xirgu-Borràs estrenó la tragicomedia "Divinas palabras" de Ramón María del Valle-Inclan, en el Teatro Español de Madrid. El público aplaudió al final de todos los actos y no faltaron los disidentes. La obra tardó veinte años a llegar a un escenario. La prodigiosa puesta en escena, debida a la cuidada escenografía de Alfonso Rodríguez-Castelao y realizada por Piti Bartolozzi, fue magnificada por unos figurines de exquisita y colorista línea, y un gran movimiento escénico de la comparsa y del coro. El 24 de marzo de 1933, Valle-Inclán ya había leído "Divinas palabras" a la compañía en el mismo Teatro Español. La acción se desarrollaba en ambientes rurales gallegos, en el último tercio del siglo XIX, en San Clemente, anejo de Viana del Prior. Giraba en torno a Laureaniño el Idiota, un enano hidrocéfalo metido en un carretón de madera que su madre, Juana la Reina, arrastra por caminos, ventas y ferias, explotando la exhibición del monstruo: <<¡Un bien de caridad para el desgraciado sin luz de razón! ¡Miradlo tan falto de valimiento!>>. Muerta Juana la Reina en un camino, el enano lo heredan los dos hermanos de la difunta: Marica del Reino y Pedro Gailo (Enrique Borràs), marido de Mari-Gaila (Margarita Xirgu). Se establece entonces el pleito de la explotación, porque <<... el carretón representa un horno de pan, de pan de trigo>>. Bastián de Caldás, Alcalde pedáneo, zanja el pleito con un fallo salomónico: tres días para cada hermano y los domingos alternos. Valle-Inclán terminaba la obra con una espléndida acotación, de las muchas que menudean y bordan la tragicomedia de aldea: <<Los oros del poniente flotan sobre la quintana. Mari-Gaila, armoniosa y desnuda, pisando descalza sobre las piedras sepulcrales, percibe el ritmo de la vida bajo un velo de lágrimas. Al penetrar en la sombra del pórtico, la enorme cabeza de El Idiota, coronada de camelias, se le aparece como una cabeza de ángel. Conducida de la mano del marido, la mujer adúltera se acoge al asilo de la iglesia, circundada del áureo y religioso prestigio, que en el mundo milagrero, de almas rudas, intuye el latín ignoto de las Divinas Palabras>>. La obra no gustó mucho al público, aunque la crítica elogió la eminente labor de Margarita Xirgu. El poeta Luis Cernuda, que fue al teatro el segundo día de su representación, asistió a la función con tan sólo seis espectadores.

 


Margarida Xirgu protagonitzando"Divinas Palabras.

Foto Fundación March

Caricatura de Ugalde de "Divinas palabras".


El repertorio de la Compañía Xirgu-Borràs, en estas fechas, estaba compuesto por obras representativas de diferentes épocas: "García del Castañar" de Francisco de Rojas Zorrilla, "Don Álvaro o la fuerza del sino" de Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, "El zapatero y el rey" de José Zorrilla, "Guzmán el Bueno" de Nicolás Fernández de Moratín, "En el seno de la muerte" de José Echegaray, "Juan José" de Joaquín Dicenta, "Tierra baja" de Àngel Guimerà y "El abuelo" de Benito Pérez Galdós. En homenaje a Jacinto Benavente se representaron un ciclo de sus obras: "Gente conocida", "Alma triunfante", "La noche del sábado", "El mal que nos hacen", "La Cenicienta", "Alfilerazos", "La mariposa que voló sobre el mar", "De muy buena familia", para terminar con una representación extraordinaria de "Los intereses creados".

 

Azaña, Margarida Xirgu i Enric Borràs, después de una función de "Tierra Baja" en Madrid.

Foto El Público (cedida por Alejandro Julvez)

 

El 4 de enero de 1934 Carles Capdevila publicó en las páginas de "Mirador" un artículo muy crítico sobre la situación deficitaria de la escena catalana, cuyas dos figuras más populares de las que disfrutaba; resultaba que habían dedicado, paradoxalmente, muy poco tiempo al teatro en catalán: Borràs había consagrado una tercera parte de sus 50 años de vida escénica, Margarita Xirgu por contra, había dedicado tan solo 8 años de los 27 de actuación artística profesional. O dicho de otra manera, la Xirgu hacía 19 años que estaba inmersa en el teatro castellano, desde que ingresó en el Romea en la temporada 1906-1907 y hasta su incorporación -para ya no moverse más- en la escena española en 1914.

En 1934 después del estreno en el Teatro Español de "Ni al amor ni al mar" de Jacinto Benavente, la Compañía Xirgu-Borràs estrenó el 17 de marzo en el Teatro Español de Madrid, la comedia dramática en tres actos "La sirena varada" de Alejandro Casona, que había recibido el premio Lope de Vega. Todos los periódicos saludaron la aparición de un destacado valor, que vino a inocular savia nueva al decaído teatro español. Margarita Xirgu fue la sirena soñada por su autor, el maestro dramaturgo, a la que éste dedicó su obra: <<A Margarita Xirgu, sirena de mar y tierra>>. El 19 de junio de 1934 la Compañía Xirgu-Borràs representó "Divinas palabras" de Valle-Inclán en el Teatro Poliorama de Barcelona y a la mañana siguiente la Xirgu y Borràs participaron en la sesión extraordinaria organizada por la Asociación de la Prensa de Badalona, en la qué se representó en el Teatro Zorrilla la obra "Samuel" de Josep Navarro Costabella, por la Compañía de Enric Lluelles. Acompañada de Borràs, Margarita leyó poemas de Ignasi Iglesias ("El manzano viejo" y "Los leñadores"), de Joan Maragall ("La sardana") y de Frederic Soler ("La balada del herrero de corte").

 

Margarida Xirgu y Pedro López Lagar interpretando "La sirena varada" de Alejandro Casona

 

El crítico Sebastià Gasch, el 19 de julio de 1934, lamenta, en un artículo demoledor, que la Xirgu se limitara a renovar el teatro español y dejara ir a la deriva el catalán: «Margarita Xirgu sólo se preocupa de renovar el teatro castellano. Y no se acuerda del catalán, que no sólo necesita renovarse más que el castellano, sino que es el que lo necesita más del mundo. De este teatro, del nuestro, caído ahora entre las manos de una Àurea de Sarrà teatral cualquiera, la Xirgu no se acuerda ni se preocupa. Y cada año, en este tiempo, nos hace la gracia de caridad de representar cosas tan nuevas como "Mar i Cel", "Maria Rosa", "Terra baixa", "El místico", "Los viejos", "El herrero de corte ", que, según dicen las gacetillas," serán puestas en escena, representándose por los dos colosos del teatro, [Xirgu y Borràs] en lengua nativa ".»


El 17 de julio de 1934, la Compañía Xirgu-Borràs, volvió a Badalona para reponer "El herrero de corte" de Frederic Soler, en la segunda sesión de los Amigos del Teatro de Badalona celebrada en el Zorrilla. La crítica badalonesa se mostró unánimemente elogiosa con su hija adoptiva: <<Margarita Xirgu estuvo como nunca, desempeñando el rol de la baronesa, hizo una creación inigualable>> ("Sol Ixent"); <<lo que más sobresalió de la ejecución de la obra, fue Margarita Xirgu en la interpretación de la baronesa, dónde nos mostró las grandes cualidades artísticas que posee>> ("Amunt"); <<Margarita Xirgu dio un relieve y una vigorosidad extraordinaria al papel de baronesa, lleno de vida, haciendo vibrar de emoción delante de su arte inimitable>> ("El Eco de Badalona").

 


Programa de la representación del 17 de julio de 1934, de la Compañía Xirgu-Borràs en el Teatro Zorrilla de Badalona.

Foto Moliné-Xirgu expo Museu de Badalona

 

En setiembre de 1934 se celebró el segundo festival al Teatro Romano de Mérida. El lunes 3y el viernes 7 de setiembre la Compañía Xirgu-Borràs representó "Medea", y el miércoles 5 y el sábado 8 "Elektra

 

Cartel del segundo festival en el Teatro Romano de Mérida.

Foto IDC Mérida

 

En septiembre la Compañía Xirgu-Borràs inauguró el Teatro Coliseum de Salamanca y la noche del 11 en la escalinata del pórtico del Palacio Anaya de Salamanca, dieron una representación de "Medea". Don Miguel de Unamuno presenció la representación. El viernes 15 de septiembre de 1934 la Gran Compañía Dramática Xirgu-Borràs se presentó en el Teatre Poliorama de Barcelona con la representación de "El alcalde de Zalamea" de Calderón de la Barca. La Compañía estaba formada por las actrices: Margarita Xirgu, Maria Arias, Laura Bové, Olimpia García, Adela Martínez, Pilar Muñoz, Amanda Nalda, Isabel Pradas, Rosario Ruiz París, Amalia Sánchez Ariño y Eloisa Vigo, y por los actores: Enrique Borràs, Fernando Aguirre, Enrique Álvarez Diosdado, José Cañizares, Alberto Contreras, Enrique Guitart, Pedro López Lagar, Ricardo Merino, Miguel Ortín, Fernando Porredón y Luis Tovar. Desde el 2 hasta el 3 de octubre del mismo año, la Gran Compañía Dramática Xirgu-Borrás actuó en el Teatro Bretón de Logroño representando las obras "Ni al amor ni al mar" de Jacinto Benavente y "Tierra baja" de Àngel Guimerà. Destacaron las actrices Margarita Xirgu y Pilar Muñoz, y los actores Enrique Borràs, Pedro López Lagar, Enrique Álvarez Diosdado y Alberto Contreras.

 

Margarita Xirgu y Enric Borràs. Cartel Eric Van den Boom


La Compañía Dramática Xirgu-Borràs, actuó en Albacete desde el 26 hasta el 28 de octubre de 1934. El repertorio de obras representadas fue: "El alcalde de Zalamea" de Calderón de la Barca, "Ni al amor ni al mar" y "La noche del sábado" de Jacinto Benavente y "Tierra baja" de Àngel Guimerà. Las actrices de la Compañía eran: Margarita Xirgu, Isabel Pradas, Pilar Muñoz, Rosario Ruiz París, Amalia Sánchez Ariño, Eloísa Vigo, María Arias, Carmen Collado, Olimpia García y Amanda Nalda. Los actores eran: Enrique Borràs, Pedro López Lagar, José Cañizares, Alberto Contreras, Enrique Álvarez Diosdado, Enrique Guitart, Ricardo Merino, Miguel Ortín y Fernando Porredón, con Cipriano de Rivas Cherif de asesor literario y artístico.
A finales de octubre Margarita Xirgu inauguró la temporada teatral de invierno, 1934-1935, en el Teatro Español de Madrid. En noviembre como muchos anteriores años, Margarita Xirgu protagonizó la Doña Inés del "Don Juan Tenorio" de José Zorrilla.

 


Caricatura de Ugalde de "Don Juan Tenorio" de José Zorrilla, 1934

 

Margarida Xirgu interpretando Doña Inés al "Don Juan Tenorio".

Foto Archivo Regional de la Comunidad de Madrid


Al comienzo de la temporada 1934-1935, Cipriano de Rivas Cherif se vio obligado a abandonar, por unas semanas, la dirección de la Compañía Xirgu-Borràs, que actuaba en esos días en el Teatro Principal de Valencia, y los posteriores ensayos de las obras programadas para su debut en el Teatro Español. El motivo de esta forzosa interrupción en su trabajo se debió a la detención y encarcelamiento de Manuel Azaña, entonces Primer Ministro de la Guerra y casado con Dolores de Rivas, acusado de promover el levantamiento de los nacionalistas catalanes, como resultado de los hechos de octubre de 1934, después de que el Presidente Companys proclamara la República Catalana el 6 de octubre y en los que el Gobernador Militar, el General Batet, se negó a acatar las órdenes de la Generalitat y con sus tropas sofocó la intentona catalanista; Manuel Azaña que se encontraba en Barcelona fue detenido al día siguiente, acusado de complicidad con el golpe revolucionario y fue encarcelado en el puerto de Barcelona junto con el exministro y amigo suyo Santiago Casares Quiroga, en los barcos de guerra Cádiz y Sánchez Barcáiztegui; Margarita Xirgu ofreció su casa de la calle Santa Madrona de Badalona, para que pudieran hospedarse durante una temporada, las dos amigas ilustres que tenían los maridos encarcelados: Dolores de Rivas Cherif, la esposa de Azaña y hermana de Cipriano -en aquellos momentos director artístico de la Compañía Xirgu-Borràs- y Gloria Pérez, la mujer de Casares Quiroga. Cipriano acompañó a su hermana Dolores a Barcelona, hospedándose primero en el Hotel Colón junto con su marido y después, por deseo expreso de la actriz, en la casa de Margarita Xirgu. Desgraciadamente al salir al comedor del Hotel Colón algunas personas señalaron a Azaña como si se tratara de un criminal, cosa que lo hizo retirarse con lágrimas en los ojos. Margarita también brindó a Cipriano su casa, para que hiciera una estancia, mientras era objeto de las invenciones de la derecha más integrista. Cuando fueron liberados Casares Quiroga y Azaña, el 28 de diciembre de 1934, se hospedaron unos días en la casa de la actriz, para descansar antes de emprender el regreso a Madrid. A Azaña, uno de los artífices más significantes de la República, los pescadores badaloneses le enviaban cestos llenos de pescado escogido y, a su mujer, le enviaban anónimamente ramos de flores. Los amigos y los simpatizantes de fuera le remitían obsequios y, los días de fiesta, la casa era el centro de una inacabable procesión de visitantes, algunos de los cuales querían comprobar in situ si aquel era el hombre feroz que algunos querían hacer creer. No había ninguna intencionalidad política en la acogida que dispensó Margarita Xirgu a sus amigos Lola, Gloria, Cipriano, Santiago y Manuel, sino una sincera muestra de hospitalidad que, con malicia, los sectores de extrema derecha tuvieron por un <<delito político>>. En el caso de Azaña, por el cual Margarita mostraba una veneración indecible, aun cuando habían coincidido en el teatro y se invitaban de vez en cuando a comer juntos, pasó un hecho curioso al producirse el movimiento revolucionario. La misma noche de la detención de Azaña, el 7 de octubre, y sin que llegaran todavía las noticias de la revuelta de Barcelona, la Xirgu se despertó de pronto, muy afectada y nerviosa, en la habitación del hotel de Zaragoza dónde se encontraba, y pidió a su marido que avisara a quien fuera para que auxiliara al expresidente, al cual, en sueños había visto en peligro. Al regreso del director a Madrid, la compañía se encontraba ultimando el estreno de una obra de Jacinto Benavente titulada "La novia de nieve", un cuento de niños que, dadas las circunstancias, había sido ensayado prescindiendo de su asesoramiento. Como Rivas se negó a asistir al ensayo general de este drama infantil, en cuya dirección no había participado, Margarita Xirgu aprovechó la ocasión e invitó el 28 de noviembre de 1934, a Federico García Lorca para que a la misma hora leyera en el saloncillo del Teatro Español, a su director artístico, el drama "Yerma", y cuyo contenido Cipriano no conocía. Margarita Xirgu aprovechando sus mutis, entró varias veces para ver la impresión que producía la obra que Federico le había traído de Buenos Aires. A Rivas Cherif no le agradó mucho. "Yerma" fue el lazo espiritual por el cual el poeta volvió a buscar la afectuosa amistad de la actriz. En realidad, sólo el alejamiento físico los había separado, ya que sus mutuos sentimientos se conservaban intactos.

El manuscrito original de "Yerma" se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. La primera edición fue publicada por la Editorial Losada, a partir de un texto cedido por Margarita Xirgu y que reprodujo la versión utilizada por Rivas Cherif para su puesta en escena el 29 de diciembre de 1934. En la Fundación Federico García Lorca guardan una copia mecanografiada de actor, que responde a la siguiente descripción: se trata de tres cuadernos, con tapas y contratapas de cartulina azulada, escritos a máquina en tinta negra los diálogos y roja las acotaciones, con correcciones, adiciones, supresiones y fragmentos tachados a lápiz de mano ajena. La división del drama es de tres actos y de dos cuadros cada uno. "Yerma" está basada en el libreto de "La romería de los cornudos", un ballet-pantomima en un acto, con música de Gustavo Pittaluga, cuyo argumento está inspirado en una romería tradicional del pueblo de Moclín. Cada 5 de octubre, hombres y mujeres de todas las procedencias y condiciones llegaban al santuario de Moclín a pedir hijos. Allí participaban de un ritual al que se le atribuían claras connotaciones orgiásticas. Lorca habla de esta romería a sus amigos Gustavo Pittaluga y Cipriano de Rivas Cherif y de esa conversación surge la idea de trabajar juntos en el ballet. Rivas y Lorca escribieron el libreto y Pittaluga se encargó de componer la música. La romería que se describe en la última escena de "Yerma" también está basada, en primer lugar, en la fiesta de Moclín y, en segundo lugar, en el ballet-pantomima que los autores intentaron poner en escena desde 1927 y que no llegó a estrenarse hasta el 8 de noviembre de 1933, en el Teatro Calderón de Madrid, con la Compañía de Bailes Españoles de Encamación López ,"La Argentinita".

El 29 de noviembre de 1934 se estrenó "La novia de nieve", la comedia de magia poético-burlesca de Jacinto Benavente. Hubo que destacar la aparición de Isabel Pradas, bellísima y delicada criatura, una niña aún, que en adelante trabajó al lado de la Xirgu y llegó a ser dama joven de la compañía y una gran actriz. Tres días antes del estreno de "Yerma", Federico García Lorca explicó a Alfredo Muñiz: <<Margarita Xirgu es un caso extraordinario de talento; talento que se impone a la ñoñería actual de nuestro teatro en batallas constantes de inquietudes interpretativas. Con emoción auténtica, con fanatismo de arte, acogió mi obra, y con ternuras maternales va cuidando día a día, en el ritual casi religioso de los ensayos, los detalles más nimios de su puesta en escena. Cada tarde, en la penumbra fría del escenario, me sorprende el arte genial de Margarita con un nuevo matiz, conseguido la noche anterior en el silencio estudiosa de sus insomnios... Tendrá en "Yerma" un éxito grande, como siempre, como merece>>. Al ensayo general de "Yerma" asistieron Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, la Argentinita... Federico reía en los entreactos como un niño. Margarita lo estrechaba en sus brazos y acariciándole la cabeza le dijo: <<¡Que feliz eres, Federico!>>.

El sábado 29 de diciembre de 1934 Margarita Xirgu estrenó "Yerma" en el Teatro Español de Madrid. Nada más alzarse el telón se oyeron gritos contra Margarita. Los alborotadores fueron expulsados de la sala. Al terminar la obra, el teatro se venía abajo, fue una auténtica apoteosis el entusiamo del público. El poeta tuvo que salir al escenario. Margarita Xirgu tan dueña de sí misma en todo momento, ocultaba su rostro entre las manos: lloraba sostenida por Federico García Lorca. El poeta se adelantó y pidió un aplauso para ella, para ella sola. Cuando el telón cayó por última vez. Federico besó una y otra vez las manos de su intérprete, mientras le decía:

-Tu mano me sacó a escena por primera vez... Tú me diste la mano entonces y sigues dándomela...

                                      

                          

                          Margarita Xirgu interpretando "Yerma".



-Ahora yo te la doy a ti -le contestó Margarita-; cuando yo sea vieja, tú me la darás a mí. Pero hasta entonces me escribirás muchas comedias.

 


Margarita Xirgu caracterizada de Yerma.

Foto Diego Goyzueta

Durante meses "Yerma" fue discutida. Tanto, que a las dos semanas de su estreno se habló incluso de prohibirla por blasfémia e inmoralidad.


Algunos textos han sido extraídos de las biografías: "Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu. Una biografía" de Antonina Rodrigo y de: "Margarida Xirgu, cartografia d'un mite. De Badalona a Punta Ballena" de Francesc Foguet i Boreu.


XAVIER RIUS XIRGU

 

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