138. MARGARITA XIRGU 1943-1949

 

En 1943, ofrecieron a Margarita Xirgu un contrato, por una temporada, como directora del Estudio Auditorio SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica) de Montevideo, que funcionaba bajo el patrocinio del Ministerio de Educación del Uruguay. Las primeras figuras de la nueva compañía fueron sus antiguos compañeros de España: Amelia de la Torre y Enrique Diosdado. La pareja de actores estaba integrada en la Compañía de Catalina Bárcena y Díaz. También Isabel y Teresa Pradas, pertenecientes al círculo íntimo de Margarita, se pusieron de nuevo bajo su dirección. Margarita Xirgu sostuvo siempre una inmejorable relación con sus actores, a pesar de su famosa dureza. Cuando se convirtieron en primeras figuras y hubieron escalado a la cabecera de las carteleras, Margarita siguió siendo amiga y confidente de ellos, a la que consultaron toda suerte de problemas íntimos y escénicos. Fue madrina de sus hijos, como en los casos de los hijos de Teresa Pradas y de los Diosdado, que de chiquillos ya se asomaron a las tablas. La autora dramática Ana Diosdado, ahijada de Margarita, hizo el papel de su hija en "Mariana Pineda" cuando tenía sólo cinco años. Las obras que representaron en el SODRE fueron: "Numancia" de Miguel de Cervantes en versión de Rafael Alberti; "Alto alegre" el drama de Justino Zavala Muniz; "El matrimonio" de Nikolai V. Gógol en versión de J. Vergara; "El gran teatro del mundo" de Calderón de la Barca en versión propia de Margarita Xirgu; "El enfermo imaginario" de Molière; "El ladrón de niños" del dramaturgo franco uruguayo Jules Supervielle y "Mariana Pineda" de Federico García Lorca.

El 16 de mayo de 1943, Margarita Xirgu presidió el consistorio de los Jocs Florals de la Llengua Catalana en Santiago de Chile, organizados por la Agrupació Patriótica Catalana en el Teatro Municipal de la capital chilena. Entre los moderadores habían los escritores Cèsar August Jordana y Xavier Benguerel. Eran también, algunos de los ganadores, de primera fila: Josep Carner por "Nabí" (premio Fastenrath), Josep Ferrater Mora por "Les formes de la vida catalana" (premio Concepció Rabell) y Domènec Guansé por "Ruta d'América" (premio extraordinario de Prosa). Margarita Xirgu entregó la Flor Natural que Pere Quart obtuvo por "Infinita fortuna de la sang...", proclamó la Reina de los Juegos Florales y leyó el poema "Al Crist vora la mar" de Josep Carner, merecedor de la Viola d'Or i Argent. El acto se cerró con "Els segadors" y la "Canço nacional de Xile", interpretados por el Orfeó Català. La fiesta acabó con la tradicional cena de los Juegos celebrado en el Hotel Crillon, en homenaje a la Reina y a los poetas premiados. En su discurso presidencial, Margarita Xirgu apuntó la significación de un renacimiento exiliado: <<Si todavía hay alguien que crea que los catalanes somos una gente malhumorada y arisca, yo le diría: "Mirad: cuando queremos afirmar nuestra presencia, cuando queremos que se nos escuche, ya lo veis: organizamos una Fiesta". Y la fiesta de hoy no hace más que continuar la larga hilera resplandeciente de las fiestas de nuestros ayeres gloriosos. No es, ciertamente, culpa nuestra, que nuestras mejores fiestas hayan topado a menudo con extrañas incomprensiones de las que precipitan la ruta que va de la alegría a las lágrimas, ni que la fecunda aspiración a la alegría creadora se haya visto lanzada al abismo de la desolación. Y es, ciertamente, una semilla de fiesta la que sirve al corazón mismo de la desdicha más profunda. Un deseo tenaz -esencia y nervio de una raza que no se da-, vencedor de todo mal agüero, hace que en la pérdida sentimos ya el inicio del recobramiento y en la tiniebla de la muerte divisamos ya la gloria de una resurrección>>. El valor simbólico de la fiesta de los Juegos Florales en el exilio, lejos de la patria, fue el eje central de un discurso que acababa con las sentidas palabras siguientes: <<En la nación catalana, quizás más que en ninguna otra, el verbo es el núcleo irreductible, la esencia íntima y suprema. Al hablar catalán, sentimos toda la gloria pasada y futura de Catalunya y toda la heroica tortura presente en Catalunya. Vemos todo el que hemos perdido y sabemos que no lo podemos perder. Se ha dicho muchas veces que el lenguaje es el alma de Catalunya. Esta Fiesta lo repite, con la alegría de poder decir libremente aquello que sólo se puede decir en voz baja, como un terrible secreto, en los hogares atormentados de la Patria. Terrible es nuestra pérdida; pero nuestra desdicha grita al esfuerzo, no a la queja. Todo el destino de Catalunya se endereza en la inexpugnable expresión de nuestra alma>>.

Santiago Ontañón fue el encargado de realizar los decorados de "Numancia", adaptándola a las circunstancias y vistió a los romanos de fascistas mussolinianos. En 1937, Ontañón ya la había montado para el Teatro de Arte y Propaganda del Estado, en el madrileño Teatro de la Zarzuela el cual, durante los años de la Guerra Civil, funcionó un tiempo bajo la dirección de María Teresa León en la parte escénica y de Santiago Ontañón en la parte escenográfica. Los valores primordiales de "El cerco de Numancia", título original o "Numancia", según la adaptación de Alberti, que conferían perenne actualidad, eran su profundo sentido ideológico: el pueblo entero defendiendo su independencia hasta la muerte y la gran humanidad de sus figuras, algunas de ellas alegóricas: España encarnada por Margarita, el Río Duero, la Guerra, la Enfermedad, el Hambre, la Fama... El poeta andaluz cuidó, en su versión, que la obra conservase el ejemplo cívico en toda su grandiosidad. Para ello suprimió algunas escenas y añadió un prólogo -parodia libre del juramento de Lisístrata y Cleónice, las heroínas aristofanescas- con el propósito de hacer más comprensible la llegada del Escipión en el primer acto. La puesta en escena tuvo lugar el 6 de agosto de 1943 en el SODRE de Montevideo. Alejandro Laureiro advirtió en el programa de mano, que se erigía en un símbolo de la España sacrificada por el fascismo. A la espectacularidad de la tragedia, obra de masas -en el escenario se movían 37 personajes y comparsas- contribuyeron los elementos musicales y coreográficos, corazón y cuerpo de baile del SODRE. La salida de Margarita Xirgu a a escena, tras su larga ausencia, fue acogida con un interminable aplauso por un público emocionado puesto en pie. Aparecía Margarita con amplias vestiduras y el suntuoso tocado de la Dama de Elche. Los reiterados aplausos obligaron a Alberti a decir unas palabras desde el proscenio. El semanario "España Republicana" de Buenos Aires, declaró al respecto: <<Margarita, aparte de la sustancial labor de dirección, intervino brevemente representando la figura simbólica de España. El momento en que se la ve, en una visión maravillosa, vestida como las españolas de la antigüedad, con un tocado semejante al de la Dama de Elche, recitando, con dolorida voz, las estrofas en que se lloran las amarguras de España, pero en las que se aseguran también futuros días de gloria, tiene tal fuerza emotiva que el público queda suspenso y conmovido. El arte de la máxima actriz española alcanza, en la mayor simplicidad, una de sus más logradas realizaciones>>.

El 26 de agosto de 1943 Margarita Xirgu estrenó en el Estudio Auditorio SODRE de Montevideo "Alto alegre" de Justino Zavala Muniz, sombrío drama uruguayo en tres actos que se desarrolla en "un juego de ratas" donde reinan el hambre, la soledad, el vicio y la degradación moral de sus gentes. Le siguió "El matrimonio", obra de bella factura teatral del célebre humanista Gógol, de gracia discreta, fácil comicidad y sencilla y deliciosa estructura, burla alegre de la pequeña burguesía rusa. En octubre, en la cartelera del SODRE apareció Molière con la última producción de su genio: "El enfermo imaginario", interpretado por Amelia de la Torre y Edmundo Barbero en los principales papeles. Le siguió el auto calderoniano "El gran teatro del mundo" que tuvo una puesta de escena suntuosa. Margarita Xirgu utilizó el prólogo del auto "La vida es sueño", clara alusión a la formación del mundo, como relato previo a la aparición del teatro.

El 16 de octubre de 1943 se estrenó también en el Estudio Auditorio SODRE de Montevideo "El ladrón de niños" de Jules Supervielle, traducida al castellano por María Teresa León y Rafael Alberti. Le siguió "Sinfonía de los héroes: El artista y el hombre" de Clotilde Luisi y José María Podestá, una obra de alto contenido ideológico: la actitud del artista frente a los problemas de la vida y a la opresión que sufre la humanidad en su lucha por el progreso y la conquista de la libertad. Para finalizar la temporada en el Estudio Auditorio SODRE de Montevideo le pidieron a la Xirgu que montase "Mariana Pineda" en homenaje a Federico García Lorca. A Margarita le encantó la idea, pero los decorados de la obra, de Salvador Dalí, se habían quemado en Chile, al incendiarse el teatro:

-¿Tú podrías hacer el decorado de "Mariana Pineda" para el martes?- le propuso la Xirgu a Ontañón.

-Mire usted, Margarita, en este momento acabo de comer, me voy al estudio, tengo allí el techo del Teatro Solís, enorme, pero prendo papel y a pintar.

Santiago Ontañón relató: <<Efectivamente, me pasé el sábado y el domingo trabajando, y parte del lunes y lo empecé a montar el martes. Como era para un solo día pinté inclusive los regruesos de las puertas, las cortinas románticas, vamos, todos los elementos. Y recuerdo que cuando después me tocó hacer el mismo decorado, pero corpóreo, resultó más corpóreo el pintado. A mí me parecía más bonito el pintado. Uno de los decorados más bonitos que he hecho en mi vida, ha sido el del tercer acto de "Mariana Pineda". El del jardín aquel del convento. Claro que lo hice para un escenario que era un prodigio de elementos para hacer el decorado. Era un decorado muy sencillo que tenía siete metros. Por un lado era una especie de alquería, que se suponía estaba en el Albaicín, debajo y al fondo un campanil andaluz y luego un muro blanco con unas ventanas y un ciprés negro, pegado al muro, con la sombra pintada. Como estaba todo pintado, en una perspectiva muy pronunciada, los actores no podían pasar de los dos primeros metros, y daba una gran sensación, porque se levantaba el telón y teníamos un panorama inmenso, pintado con luz. Era blanco, pero una noche oscura, profunda, llena de estrellitas. Era sensacional, hubo un aplauso al levantarse el telón. Fue uno de mis grandes éxitos. Pero lo importante es que yo me decía: ¿como es posible que esta mujer, que está huida del teatro, vaya a hacer "Mariana Pineda"?. Pues bien, hizo una Mariana sensacional. Cómo sería que allí, cuando una obra de teatro tenía éxito, estaba en cartelera cuatro o cinco días, y la Xirgu con su Mariana, estuvo quince. Entonces ella se dió cuenta de que tenía cuerda para rato. Yo le decía: "Usted tiene quince o veinte años más de teatro, que es lo suyo". El caso es que de aquí salió la proposición de una gira por todo Uruguay. Porque es que allí tenían adoración por ella. El Gobierno le puso un autocar grandioso e íbamos haciendo dos comedias. Una era "El matrimonio" de Gógol, que la interpretaba Amelia de la Torre y Edmundo Barbero, y la otra "Mariana Pineda", para que ella trabajase un día sí y otro no. Fue una gira triunfal. Recuerdo que cuando alguien me decía:

-Margarita se muere.
Yo le respondía:
-Mira, Margarita hace lo que le da la gana. Yo he visto un teatro abarrotado, llorando hombres y mujeres a lágrima viva, sintiéndose los sollozos. Yo me acuerdo de un detalle muy de ella. Era un teatro en el que se entraba por la sala al escenario, porque era más cine que teatro, y entonces me acuerdo que entré y cuento: cinco espectadores, uno de ellos gaucho, que estaba en el mismo hotel que nosotros, y le hacía mucha gracia que yo hiciera un papel en "El matrimonio" de Gógol. Entro yo en el camerino de la Xirgu y estaba ella arreglándose, y le digo lo que pasa. Y ella me contesta:
-Los que han venido a verme van a ver una "Mariana Pineda" como si fuera en el Teatro Español de Madrid.
Entonces ocurrió la sorpresa. Durante este rato que estuvimos hablando, el teatro se llenó. Entro como un aluvión de gente, entonces ella, que esperaba al levantar el telón ver un teatro con unas cuantas personas, lo vió abarrotado e hizo una Mariana de antología. Los momentos finales de la obra eran delirantes. Aquello no era ni un latiguillo, ni un final de oración, sólo sé que el teatro se venía abajo. ¡Qué misterio el de aquella mujer! Porque ella sabía arrancar una ovación cuando quería. Recuerdo en Lima, con el Presidente de la República, que era poeta, don José Gálvez. Era un viejo adorable, todo vestido de blanco. Solía ir por el camerino a charlar con nosotros. Un día que ensayábamos, Margarita se dió cuenta del arrobo con que la escuchaba el poeta, y dijo aquello del "Cuchillito", que válgame Dios cómo dijo aquello. El pobre decía: ¡Pero qué monstruo es esta mujer!", era algo inimaginable>>.
Rafael Alberti escribió para Margarita Xirgu "La gallarda" en 1943, pero cuando la hubo leído le dijo: <<Mira Rafael, la comedia me gusta, pero no la voy a poder hacer, porque yo ya no puedo ser la protagonista de una obra que se llama "La gallarda". Yo ya no tengo edad para tener gallardía. Y éste es el impedimento que aunque como actriz pueda hacerlo, no tengo físico ideal para desempeñar el papel. ¿Por qué no me haces un papel de vieja?>>. Y Alberti le contestó: <<Bien, te voy hacer una vieja, revieja, un adefesio>>. Otras fuentes dicen que Margarita Xirgu no estrenó "La gallarda" por la imposibilidad de reunir a tres primeros actores que la obra exigía. Alberti le escribió entonces "El adefesio, fábula de amor y de las viejas".

Margarita Xirgu siguió alternando el teatro con la radio. Ante los micrófonos de Radio Nacional de Agricultura, de Santiago de Chile, dio recitales de poesía, con obras de García Lorca, de Alberti y de Vicente Huidobro, secundada por las principales figuras de su Compañía. En la temporada siguiente apareció en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. Casi todos los nombres que componían el elenco eran gente joven, iniciada en su Escuela Dramática: Alicia Lasanta, Lenco Franulic, Alberto y Jorge Closas, Gustavo Bertot hijo, Pablo Walkeren y Ferry Bator.

Arturo Soria y Espinosa, uno de los fundadores en España del FUE (Federación Universitaria Escolar), brindó a Margarita el estreno de la farsa "El embustero en su enredo" escrita por el malagueño exiliado, José Ricardo Morales, en el invierno de 1941. De entrada Margarita se mostró reticente a conocer la obra, dada la cantidad de ofertas que se veía obligada a rechazar de jóvenes autores. Pero Arturo Soria logró convencerla de la calidad del original. Al final, la Xirgu accedió a oír su lectura con la condición de que si no le interesaba, a una señal acordada entre los dos, daría por terminada la lectura. Para el acto convocó Margarita a un tribunal de íntimos amigos y asesores: su marido Miguel Ortín, su biógrafo Domènec Guansé, Santiago Ontañón, Arturo Soria, José Ferrater Mora,... Al acabar el primer acto, Margarita inmutable, le dijo a Ricardo Morales que prosiguiera, y aquella secreta señal convenida con Soria no se produjo. Al concluir la lectura, Margarita Xirgu se levantó ensimismada y dijo: <<¡Qué personaje! -y dirigiéndose al autor-. Te la estrenaré enseguida>>. En esta farsa el leitmotiv es el auto-engaño. La exuberante imaginación de Pascual, el protagonista, va creando un mundo ficticio en torno suyo, con el que se compenetra hasta habitarlo. Lo que en un principio es motivo de comicidad se va transformando al choque con la realidad, en conflictiva situación para los familiares. Clara protagonizada por la Xirgu, su esposa, y su hija Teresa, interpretada por Isabel Pradas, no admiten las invenciones de su marido y padre, pero se ven atrapadas en ellas. Pascual idealiza la personalidad de Clara, hasta el punto de que la mujer siente celos de otra, su rival, ella misma. Para reconquistar el amor del marido se transforma en la imagen ideal, creada por el "embustero". A Margarita le gustó el papel de Clara, en donde podía desplegar su amplio registro dramático y darle al personaje el juego escénico que requería su metamorfosis psicológica.

Margarita Xirgu y la Editorial Cruz del Sur creada en 1940 por Arturo Soria, bajo la dirección literaria de José Ricardo Morales, idearon hacer una colección de los textos clásicos que representara su Compañía bajo el título cervantino de "Retablo de Maravillas". El proyecto era entregar a cada espectador un ejemplar de la obra puesta en escena: <<uniendo así, a la fiesta de la palabra y al recreo de los ojos, el goce de un texto vivificado por la interpretación reciente>>. Querían rescatar del olvido, el trabajo del autor y de los intérpretes, y establecer una comunicación directa entre el personaje y el espectador. En el reparto figuraban nombres de la Compañía de Margarita Xirgu salida de España en enero de 1936, y de alumnos formados en su Escuela Dramática.

El 5 de mayo de 1944, Margarita Xirgu y su Compañía debutó en el Teatro Municipal de Santiago de Chile con "Mariana Pineda" de García Lorca. En el mismo escenario el 11 de mayo representó la farsa "El embustero en su enredo" de José Ricardo Morales. En los ensayos que se hacían en el Centre Català de la capital chilena, Margarita preguntaba a menudo a Ricardo Morales, en una prueba de modestia insólita entre los directores de escena, si estaba bien resuelta una determinada situación o un personaje: <<Tu sabes infinitamente más que yo de teatro y eres la que decide>> le decía Ricardo Morales. <<No -replicaba la Xirgu-, tú eres el autor y conoces muy bien qué pretendiste hacer en este punto>>.
Margarita Xirgu regresó a Argentina y el 8 de junio de 1944 estrenó en el Teatro Avenida de Buenos Aires "El adefesio", interpretando Margarita el personaje de Doña Gorgo. Los decorados fueron realizados por Santiago Ontañón, al dictado de Rafael Alberti ya que vivía en su casa y dibujaba con él. El papel de Margarita le exigía actuar con barba y bigote, pero ella dijo: <<Yo no voy a salir con barbas y bigote. Para que la gente no se ría y tome en serio el papel, voy a suprimir el bigote, que es lo que mueve a risa al público>>. "El adefesio" infundió tal respeto que el público la ovacionó como nunca había hecho con ninguna otra actriz en toda Argentina. Los aplausos duraron un cuarto de hora, hasta que Margarita pidió que cesaran, porqué consideró que tendrían las manos destrozadas de tanto aplaudir. Alberto Closas que en la obra tenía el papel de "El que nadie esperaba" conservó el recuerdo de aquella noche como el más bello de su vida profesional, y nunca pudo olvidar el momento en que Margarita Xirgu paró la ovación, que duraba ya 15 minutos, al decir: <<Les agradezco estos aplausos..., estos aplausos que son para mis poetas muertos>>. La prensa dijo que: <<...más que a la artista, que reaparecía, se la aclamaba como a un símbolo>>. El símbolo de la España peregrina.

El 3 de octubre de 1944, Margarita Xirgu presidió la cena organizada por la asociación Amigos de la Revista Cataluña, en el restaurante Munich. Emocionada por las ovaciones y las muestras de afecto recibidas, Margarita expresó su profundo pesar por la tragedia de la Guerra de España y de la Segunda Guerra Mundial que le habían afligido profundamente en su alma de mujer y de artista . Se sinceró también manifestando su ferviente deseo de volver a la patria y, en Empúries (enclave histórico de la costa catalana), honrar la lengua materna representante en ésta, las obras maestras del teatro clásico griego. Como tenía por costumbre, concluyó recitando "La sardana" de Maragall y "El filador d'or" de mosén Cinto Verdaguer, de quien dijo, que si estuviera vivo estaría de su parte.

El 24 de octubre de 1944, representó en el Teatro Avenida de Buenos Aires "El ladrón de niños" de de Jules Supervielle y el 26 de octubre "Bodas de sangre" de Federico García Lorca.

 

Programa de "El ladrón de niños" representada en Buenos Aires por Margarita Xirgu.

Foto Moliné-Xirgu expo Museu de Badalona

 

El 3 de noviembre de 1944 estrenó en el mismo teatro "La dama del alba" de Alejandro Casona, que se calificó como su obra más completa, excelsa y paradigmática. La Xirgu encarnó la figura simbólica de la dama del alba con un sentido perfecto de su labor, manteniendo al extraño personaje de la Peregrina con singular relieve. A su lado figuraron los compañeros habituales de Margarita, formando una comunidad artística incomparable en aquella época por tierras de habla castellana. La escenografía estuvo a cargo de nuevo de Santiago Ontañón. Al terminar la temporada Margarita Xirgu inició una larga gira por Uruguay, Chile y Perú.

En enero de 1945, Margarita recibió a través de Julio Fuensalida, amigo de la familia García Lorca y autorizado por ellos, la obra póstuma del poeta: "La casa de Bernarda Alba", subtitulada "Drama de mujeres en los pueblos de España". Es la pieza que, con "Bodas de sangre" y "Yerma", cierra la trilogía emblemática del poeta y dramaturgo. Lorca la había terminado el 19 de junio de 1936, justo nada más dos meses antes de ser asesinado por los fascistas, habiendo ofrecido solamente dos lecturas privadas: una el 24 de junio de 1936 en casa de los condes de Yebes, a un grupo de amigos, entre los que se encontraban Carlos Mora, Marichalar, Agustín de Figueroa, Gregorio Marañón,... Margarita en unas declaraciones al periodista argentino Pablo Suero, declaró: <<Marañón me dijo en Chile que a él le había leído otra comedia terminada que destinaba Federico para mi debut al regresar a España: "La casa de Bernarda Alba", comedia de la que habíamos hablado muchas veces>>. La segunda lectura tuvo lugar el 12 de julio en el domicilio del doctor Eusebio Oliver, en Madrid. Allí estaban, entre otros amigos, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Guillermo de Torre. Adolfo Salazar, a quien también le había leído Lorca esta obra, contó que Federico cada vez que terminaba una escena exclamaba con entusiasmo: <<¡Ni una gota de poesía! ¡Realidad! ¡Realismo!>>, como si su meta de entonces fuera un teatro duro, escueto, clásico, sin el ornato lírico que solía añadir habitualmente a sus piezas.

Escrita para Margarita, largamente esperada, no llegó a sus manos hasta nueve años después. La emoción de Margarita fue tan intensa que no sabía lo qué tenía: quiso leerla en casa, sola; sin embargo, cuando se la entregaron, no se vio capaz. Volvió a casa con su marido Miguel Ortín y no se atrevió a tocarla, como si fuera una reliquia. Una vez leída, supo que su papel, el de madre de las cinco hijas, era una creación preciosa. El día que Federico García Lorca dio a conocer el primer acto de "Doña Rosita la soltera", Margarita Xirgu le dijo que el papel no era para ella:

-¿Era o no?

-De sobra sabías tú que lo era ...

-Como que lo hice para ti. Y ahora, ¿qué papel quieres que té haga?

-Un papel de mala.

-Té lo haré

García Lorca pensaba ya en Bernarda Alba.

Estrenada el 8 de marzo de 1945, el éxito fue clamoroso. Después del último ¡Silencio! de Bernarda, el público que llenó a rebosar el Teatro Avenida de Buenos Aires, estalló en aplausos dedicados al poeta y a la actriz. La Xirgu se acercó al proscenio y, con la voz rota por las lágrimas, exclamó: <<Él quería que esta obra se estrenara aquí y se ha estrenado, pero él quería estar presente y la fatalidad lo ha impedido. Una fatalidad que hace llorar a muchos seres. Maldita sea la guerra!>>. Una avalancha de flores invadió el escenario. Era la gratitud del público argentino hacia una artista que se convirtió ya en un símbolo. El hermano del poeta, residente en Nueva York, le envió un telegrama para felicitarla. De Nueva York, donde residían los familiares del autor, llegó un cable para Margarita: <<Emocionados sabemos cuánto corresponde usted a mantener vivo recuerdo de mi hijo. Felicidades. Federico García>>.

 

Margarita Xirgu interpretando "La casa de Bernarda Alba"

 

"La casa de Bernarda Alba" fue para Margarida Xirgu y para la crítica, la obra más lograda del poeta. En recuerdo de aquella noche se puso una placa en el Teatro Avenida de Buenos Aires. Pedro Mortheiru -el director de la obra- y Fernando Dehesa -responsable del vestuario e iluminación- dijeron después del estreno: <<Margarita Xirgu nos mostró el camino que estaba tomando el nuevo teatro: parlamentos memorizados y ausencia de apuntador (llamado consueta en Argentina), iluminación en lugar de bambalinas, vestuario a la medida de la época en lugar de disfraces y escenografía real en lugar de telones pintados>>.

 

Escena final del primer acto de "La casa de Bernarda Alba"

Margarita Xirgu protagonitzando"La casa de Bernarda Alba".

Foto Moliné-Xirgu


Margarita declaró al periódico "La Nación" el día siguiente del estreno: <<Antes coexistía en su alma el creador, que se complacía en el trabajo de la lengua, y el hombre de teatro; con la Bernarda -así llamaba siempre Margarita a la pieza con la cual estaba comprometida desde antes de que existiera- llega Federico a su madurez como poeta de la acción>>.

 

Margarita Xirgu interpretando "La casa de Bernarda Alba".


El 8 de junio de 1945 Margarita Xirgu representó, en el Teatro Avenida de Buenos Aires, "El embustero en su enredo", de José Ricardo Morales. Después de ocho años de ausencia Margarita volvió a presentarse en Lima, llevando a cabo una larga temporada de cinco meses, desde noviembre de 1945 hasta abril de 1946. El escenario teatral y cultural era entonces muy distinto al de 1937. Habían surgido nuevas compañías y espacios teatrales, como el Teatro del Pueblo, obra de Manuel Beltroy en 1939, aunque la propuesta más promisoria fue la Asociación de Artistas Aficionados (AAA), institución que habría de estar estrechamente relacionada con el acontecer musical, danzístico y teatral limeño en los años siguientes. Esta vez, la Compañía Dramática de Margarita Xirgu, incluía un elenco encabezado por Amalia de la Torre, Edmundo Barbero y Santiago Ontañón como escenógrafo, estos dos últimos recientemente refugiados políticos de la Guerra Civil. La compañía, contratada por Manuel Checa Solari, se presentó en los mismos teatros de la temporada anterior, además del Teatro Ópera y una presentación multitudinaria de "Fuenteovejuna" en la Concha Acústica del Campo de Marte. La temporada de 1946 incluyó el exitoso estreno de "La casa de Bernarda Alba", un recital poético, "La dama del alba" de Alejandro Casona, "El adefesio" de Rafael Alberti y "El embustero en su enredo" del dramaturgo español, radicado en Chile, José Ricardo Morales. Del repertorio clásico español, repuso "Fuenteovejuna" de Lope de Vega y "La malquerida" de Jacinto Benavente y estrenó "Marianela" de Benito Pérez Galdós. Por último, del repertorio contemporáneo internacional, se puso en escena por primera vez en el Perú "El ladrón de niños" de Jean Supervielle. A diferencia de la visita anterior, la crítica especializada en cultura se había ampliado y enriquecido, dando la prensa una cobertura del día a día. Con el apoyo del gobierno central, del Ministerio de Educación y de la Municipalidad de Lima, se trató de llegar al mayor público posible, por lo cual desde el comienzo se pusieron precios más bajos. Así mismo, en los cinco meses que Margarita Xirgu y su Compañía estuvieron en Lima, Trujillo y Piura, hubo un contacto mucho más fluído con el entorno local y social. Margarita incorporó artistas locales en algunas puestas en escena, confraternizó con el entonces vicepresidente de la República, José Gálvez, en los camerinos del Teatro Municipal; se reunió con artistas e intelectuales en la Peña Pancho Fierro y en la Asociación Ínsula, dio una charla en la Asociación Nacional de Autores y Artistas y participó en un recital poético ante los estudiantes de la Universidad de San Marcos. Por otro lado, también abordó otros públicos con algunas lecturas en la radio que contaron con el auspicio empresarial. Entre muchos estudiantes, eligió a Ofelia Woloshin para interpretar el papel de dama joven en las diversas obras de la temporada y más tarde después de formar parte de la Compañía Dramática Española Margarita Xirgu, se convirtió en una de las principales figuras del teatro peruano. Carlos Gassols declaró sobre Margarita Xirgu: <<... suscitó un entusiasmo que levantó al teatro de la postración en que lo había sumido, en parte, el auge del cine y la proliferación de espectáculos frívolos>>. De ese impulso brotó la fundación de los dos organismos teatrales más eminentes del país y varios conjuntos independientes. Además alentó a varios escritores a dedicarse al teatro. El legado de Margarita Xirgu, en los últimos meses de 1945 y los iniciales de 1946, fue de una efervescencia cultural a favor del teatro que permitieron consolidar y legalizar la propuesta parlamentaria para crear el Consejo Nacional de Teatro, la Compañía Nacional de Comedias y la Escuela Nacional de Artes Escénicas (ENAE). Fue posible que Edmundo Barbero, Pilar Muñoz, y Santiago Ontañón fuesen contratados por el gobierno para participar en la ENAE y en las primeras temporadas de la Compañía Nacional de Comedias. Las propuestas de Margarita Xirgu, en sus diversas facetas, de actriz a empresaria, commocionaron la escena cultural nacional. La calidad estética y su aportación profesional, fueron patentes en la elección de sus repertorios y en la conformación de los elencos así como en las propias puestas en escena. Cipriano de Rivas Cherif, director artístico de muchas de sus obras, manifestó que el mayor atractivo de la Compañía de Margarita era el repertorio: un pulso entre lo clásico y lo contemporáneo. Para ella, en el trabajo y en la formación profesionales, la disciplina iba de la mano con el rigor. En este sentido contribuyó al desarrollo de un circuito "culto" de formas teatrales entonces casi inexistentes en Lima. Margarita Xirgu concebía el espectáculo teatral desde una perspectiva integral, que incluía lo literario, lo escénico y lo interpretativo. En la temporada de 1946, las puestas en escena estuvieron en manos de Santiago Ontañón. Así mismo, en Margarita no fue menor su interés en promocionar el teatro fuera de los circuitos cultos y espacios convencionales con medidas económicas como la rebaja en los precios, y puestas en escena en espacios abiertos. La fuerza de Margarita Xirgu, su audacia y perseverancia, contribuyeron a demostrar que es posible articular lo cultural con el paradigma de la modernidad, más aun en una sociedad con procesos de cambios fuertes. Sin duda, una circunstancia histórica cultural más que sugerente para el Perú.

Margarita aceptó una propuesta de Josep Maria de Sagarra para estrenarle "La fortuna de Sílvia", en una traducción hecha por él mismo, aun cuando el proyecto finalmente no llegó a cuajar. Del contacto que mantuvieron Sagarra y Margarita Xirgu, dejó testimonio Domènec Guansé en una carta a Rafael Tasis, fechada el 13 de junio de 1947 y escrita en el papel oficial del Centre Català de Santiago de Chile: <<Ja sabia que en Sagarra era a París (S'hi estatjà del maig al novembre de 1947, arran precisament del fracàs de públic i de crítica de "La fortuna de Sílvia). Ho sabia per la Margarida. En Sagarra li va escriure proposant-li l'estrena d'una obra seva traduïda per ell mateix... La Margarida estava més aviat favorablement impressionada i em va dir que li havia respost indicant-li que podia trametre-li l'obra. Els seus projectes, però, actualment són molt vagues. Ara descansa. Però qualsevol dia pot rebre proposicions que li convinguin de Buenos Aires o de Mèxic, i aleshores no deixaria de ser una bona oportunitat per a en Sagarra, ja que a part de les de repertori no té obres noves en cartera. Jo no ho sé. Naturalment en Sagarra és un home molt flonjo, però si vingués a Amèrica ¿creus que els catalans li haurien de fer mal paper?... Jo més aviat m'inclino pel contrari i més aviat m'agradaria veure'l per ací, passejant amb èxit per aquestes repúbliques>>.

En 1947 da a conocer en el Teatro de Buenos Aires, del mismo Buenos Aires, a Tennessee Williams, con la obra “El zoo de cristal”, con los intérpretes Isabel Pradas, Esteban Serrador y Alberto Closas.

Margarita regresó a Buenos Aires y el 19 de agosto de 1947 debutó en el teatro, como así lo indica la carta que Alberto Closas envió a su hermano José Maria:

 


Carta de Alberto Closas a su hermano José María.

Copia entregada a nuestra familia por Francis Closas, hijo de Jose María Closas.

 

Transcripción de la carta:

<<Buenos Aires, 9 d'agost 1947.

Estimat Josep: Ahir vaig arribar de la meva "tournée" i debuto el dia 19 amb la Margarida Xirgu al Teatre Buenos Aires. Dona la casualitat que necessito un tratge vell, millor dit usat i de color gris. Enviam, per tant aquell que vares dir que no m'anava be, jo te'n enviaré un altre més nou, fes-ho tot seguit.

¿Com està la dona i el nen? Petons i records de part meva. T'abraça, Albert>>.

Durante 1948 Margarita se dedicó preferentemente a descansar.

El 17 de marzo de 1949, Margarita Xirgu estrenó, en el Teatro Argentino de Buenos Aires, el poema dramático en tres actos "La corona de espinas" de Josep Maria de Sagarra estrenado ya en 1930. La Xirgu interpretó el papel de Marta con su Compañía Dramática Española, que contaba con Ricardo Galache como primer actor, María Gámez como dama de carácter, Isabel Pradas como dama joven y Manuel Díaz como actor cómico. El programa especificaba que la acción de la obra tenía lugar en "Solsona (Cataluña) en 1793".

El 27 de mayo de 1949, la Compañía de Margarita Xirgu estrenó "El malentendido" de Albert Camus en el Teatro Argentino de Buenos Aires, en una cuidada versión de Aurora Bernárdez y Guillermo de Torre. El reparto incluyó a Margarita Xirgu como la madre, Violeta Antier como María la esposa de Jan, Isabel Pradas como Marta la hermana de Jan, Manolo Díaz como Jan el hijo y Arturo Roa como el viajero. La escenografía corrió a cargo de Gori Muñoz y fue realizada por M. Blanco Carreras. La publicación argentina "Mundo Uruguayo" comentó el 8 de junio de 1949: <<La expresión justa, la armonización de los tonos, los silencios elocuentes, el desplazamiento de las figuras, todo está regido por la inteligencia vigilante de Margarita, que cuidó de los menores detalles, para darle al conjunto el patetismo alucinante y una sugestión irresistible. Con esta versión, Margarita Xirgu superó en mucho sus más acabadas creaciones, confiriéndose títulos impares en el teatro de nuestra lengua. ¡Qué fuerza persuasiva y conmovedora y qué sinceridad artística la suya! Junto a ella brilla otra actriz, Isabel Pradas, que en esta oportunidad realiza el trabajo más feliz y difícil de su carrera. Dice un monólogo, hacia el final del obra, de manera tan convincente y con emoción tan comunicativa, que basta para consagrarla como una comedianta distinguidísima>>. El deformado juicio que de la obra tuvo la mayoría del público levantó tal polémica que, al tercer día del estreno, la Municipalidad de Buenos Aires: <<entendiendo que la desoladora crudeza del tema no la hacía apta para la escena>> suspendía su representación. La obra fue prohibida por el gobierno de Juan Domingo Perón, porqué la consideró propulsora del ateismo, clausurando el teatro la policía. Esta resolución provocó la indignación de los medios intelectuales, que esperaban la llegada de Albert Camus. El 5 de junio Los Argentores (la Sociedad General de Autores de la Argentina) declaró: <<... fiel a un principio que tiene por irrenunciable, sostenido siempre por él frente a toda aplicación de censura, declara su disconformidad ante la sanción de origen municipal que ha prohibido la representación en Buenos Aires de "El malentendido", del escritor francés Albert Camus, cuyo legítimo prestigio literario es ya universal. El municipio cuenta con un sistema de calificación que previene a los espectadores y ello debía bastar a los fines del criterio comunal con respecto a la estimación de las obras>>. La Sociedad Argentina de Escritores hizo pública su protesta en las columnas de "Clarín". Con el estreno la crítica se dividió. La más favorable aseguró que Margarita Xirgu había obtenido un doble triunfo como directora y como actriz. La más desfavorable despertó muchos recelos entre algunos sectores visceralmente anticomunistas o peronistas, que tildaban a Margarita Xirgu de "roja". Muchos todavía veían en ella el símbolo de la España republicana.

 

Margarida Xirgu interpretando "El malentendido" de Albert Camus.

 

Pocos días después, el 13 de junio de 1949, Margarita Xirgu recibió desde París una carta de Albert Camus: <<Querida señora: Acabo de enterarme de la prohibición de "El malentendido" por la inteligente censura argentina. Naturalmente, ahora pienso en Usted y estoy apenado de ver fracasados sus anhelos y sus trabajos por una decisión inexcusable. En primer lugar, quiero expresarle mi solidaridad y hacerle saber que para dar una expresión a la misma, me he negado a ir oficialmente a la Argentina a dar las conferencias previstas. Siento mucho que esta circunstancia me prive del placer de saludarla, pero si mi viaje al Brasil se realiza, trataré de llegarme hasta Buenos Aires, a título privado, para reunirme con mis amigos. Mientras tanto, le expreso, querida señora, mis respetuosos sentimientos y mi admiración>>. Margarita Xirgu decidió disolver su Compañía y regresó a su casa de Chile, profundamente decepcionada y pensando incluso dejar el teatro para siempre. A las pocas semanas recibió el ofrecimiento del Presidente de la Comisión de Teatros Municipales, don Justino Zavala Muniz, para dirigir e interpretar "La Celestina" de Fernando de Rojas, en versión de José Ricardo Morales en el Teatro Solís, con la Comedia Nacional del Uruguay.
Cuando Margarita Xirgu hizo planes de regreso a España, el 26 de agosto de 1949 apareció un artículo en el diario "Arriba" , que también fue reproducido en "La Vanguardia Española", firmado por el periodista fascista César González Ruano, que enfrió los deseos de Margarita y convino con su marido Miguel Ortín que hiciera él solo el viaje, pues tenía miedo de que intentaran utilizarla como bandera de lo que fuera, ya que quería volver solamente como señora Ortín. Finalmente a finales de agosto, Miguel Ortín viajó solo a Madrid y se entrevistó con las autoridades españolas, con el fin de que el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Barcelona, que le había impuesto a Margarita Xirgu las sanciones de confiscación de todos sus bienes y condena al exilio a perpetuidad, le impusiera sólo una sanción económica.
La representación de "La Celestina" se produjo el 28 de octubre de 1949 en el Teatro Solís de Montevideo. El reparto fue: Celestina (Margarita Xirgu), Melibea (Concepción-China Zorrilla), Calixto (Horacio Preve), Sempronio (Alberto Candeau), Parmenio (Enrique Guarnero), Elicia (Maruja Santullo) y Margot Cottens (Arensa). Decorados y vestuario: el arquitecto César Martínez Serra. Fragmentos musicales del maestro: J. Casal Chapí y realización de escenografía: Enrique Lázaro.
En la sesión de 19 de septiembre de 1949, la Comisión de Teatros Municipales aprobaba el Reglamento Orgánico de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo, y Margarita Xirgu fue reclamada para confiarle la dirección. El 12 de noviembre del mismo año en un acto público celebrado en el Teatro Solís, se inauguraba oficialmente la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) de Montevideo bajo la dirección de Margarita Xirgu y con la asistencia del Presidente de Uruguay (1947-1951 y 1955-1956) Luis Conrado Batlle Berres y del Intendente de Montevideo Andrés Martínez Trueba, más tarde también Presidente del Uruguay (1951-1954). La Xirgu fue nombrada directora de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo y codirectora de la Comedia Nacional del Uruguay -creada en 1947 y con sede en el Teatro Solís de Montevideo- en colaboración con Ángel Curotto y Domingo Callicchio.

 

Margarita Xirgu y su marido Miguel Ortín, frente al Teatro Solís.

Foto foto CIDDAE Teatro Solís

 

Se preparó un plan de estudios -que fueron gratuitos para los alumnos- y las pruebas de admisión para los cursos preparatorios, siendo el restaurado Teatro Solís, la sede del teatro-escuela, pero manteniendo la colaboración con la Escuela Municipal de Música y el Museo del Teatro. El 14 de noviembre empezó la actividad docente. La Comisión de Teatros Municipales quedó formada por: Justino Zavala Muniz (Presidente), Ovidio Fernández Rios (Vicepresidente), Carlos Etchegaray (Secretario), César Farell (Tesorero) y Julio Caporale Scelta (Vocal). Bajo la dirección de Margarita Xirgu, 19 profesores formaron el cuerpo de la EMAD, que estaba formado por: Margarita Xirgu (Arte Escénico. 2º y 3º y Recitación), Josefina Díaz (Arte Escénico. Preparatorio y 1º), Carlos María Princivalle (Historia del Teatro. 1º y 2º. Historia del actor. 3º), Carlos Rodríguez Pintos (Historia del Arte. 1º y 2º), José Vallarino (Historia Complementaria. 1º y 2º), Juan Protasi (Solfeo. 1º), Tabaré Freire (Literatura Dramática Razonada.1º, 2º y 3º), Vladimir Irmann y Hiltrud K. de Zosaya (Gimnasia Rítmica. Preparatorio, 1º y 2º), Augusto di Giuli (Gimnasia de la Voz. 1º), Gala Chabelska (Danza. 1º, 2º y 3º), Sebastián Frasca Mónaco (Gimnasia de la Voz. 2º), Alberto Bojorge Peña y Pedro Boretche Gutiérrez (Castellano. Preparatorio y 1º), Hermínia Mitrano (Solfeo. Preparatorio), Monique Nieves (Dibujo Aplicado al Arte Escénico. 1º y 2º), Cap. Rafael Diego (Esgrima. 2º y 3º), Hugo Mazza (Dibujo. 3º), Raúl A. Cepellini (Caracterización. 2º y 3º), Carlos Pacheco (Iniciación Cultural. Historia. Preparatorio) y Rául Bothelo Gonzálvez (Iniciación Cultural. Literatura. Preparatorio) y como secretarios Luis Gualco y Yolanda Cal Etcheverry.
Se acabaron los tiempos en que la formación del actor estaba sujeta al empirismo: la observación y la imitación, teniendo como teoría, exclusiva casi, los inmortales consejos de Hamlet a los cómicos: <<Recita este pasaje con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, valdría más que diera mis versos al pregonero. Guárdate también de aserrar demasiado el aire, así, con la mano...>>. Por vez primera en la historia de la cultura uruguaya, el arte dramático abría cátedra para formar a futuros actores, con disciplinas teóricas y prácticas que abarcaban todas las caras del arte escénico, bajo los democráticos principios de la gratitud y la libre admisión de alumnos. El plan de estudios de los futuros actores era:
a) Preparatorio: Arte Escénico, Gimnasia Rítmica, Castellano, y Lectura y Dicción.
b) Primer Año: Arte Escénico, Gimnasia Rítmica, Solfeo, Literatura Dramática Razonada, Historia del Teatro, Historia Complementaria, Gimnasia de la Voz, Historia del Arte y de la Plástica, y Dibujo Aplicado al Arte Escénico.
c) Segundo Año: Arte Escénico. Dirección, Gimnasia Rítmica, Literatura Dramática Razonada, Historia del Teatro, Historia Complementaria, Gimnasia de la Voz, Historia del Arte y de la Plástica, Dibujo Aplicado al Arte Escénico y Recitación.
d) Tercer Año: Arte Escénico. Dirección, Literatura Dramática Razonada, Dibujo Aplicado al Arte Escénico, Historia del Actor, Caracterización y Esgrima.
Las pruebas de admisión para los cursos preparatorios se dividieron en cuatro partes:
Primera:
-Interpretación de una escena de una tragedia griega (Esquilo, Sófocles o Eurípides)
-Interpretación de una obra de un clásico español (Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Juan Ruíz de Alarcón,...)
-Interpretación de una escena de comedia moderna (García Lorca, Casona, Sartre, Camus, Pirandello, Bernard Shaw,...)
Segunda:
-Lectura que elegirá el Jurado en el momento de la prueba
Tercera:
-Examen de cultura general (Historia, Literatura..., de acuerdo con los estudios realizados)
Cuarta:
-Escena muda. El aspirante, conjuntamente con las escenas comprendidas en la primera parte de la prueba, deberá registrar, en Secretaría y por escrito, el tema de esta escena muda.
Las clases de gimnasia rítmica quedaron a cargo de Vladimir Irmann, formado en su infancia junto a su esposa Tamara Grigorieva, rusa de origen como él, en la Escuela Imperial de Moscú. El Teatro Solís, estampa romántica de Montevideo, hoy ya restaurado y acondicionado, sería la sede del teatro-escuela. En el Solís se realizó la colaboración con otros directores. La Escuela de Arte Dramático, La Escuela Municipal de Música (en estudio) y el Museo del Teatro, hoy ya una realidad, constituirían los pilares del nuevo arranque cultural del país.
Cuando Margarita Xirgu se dirigió por primera vez a sus nuevos alumnos, les dijo: <<Sepan los que ingresan en la Escuela de Arte Dramático que el teatro no es una diversión. Sino un sacrificio. Un duro sacrificio>>. A continuación se transcribe el discurso que Margarita realizó, superadas las pruebas de admisión, a los estudiantes del curso Preparatorio:

 


Discurso de Margarita Xirgu a los estudiantes del curso Preparatorio.

Archivo Centro de Investigación y Documentación (I+D+C) del Festival de Mérida

 

<<Después de haberles oído durante las pruebas de admisión, me es muy grato poderles dar a todos la bienvenida. Pero se apodera de mi un temor como directora y como profesora de esta Escuela. ¿Han meditado ustedes si verdaderamente sienten dentro de si mismos una vocación teatral? Es en los errores que se cometen al elegir una carrera por la que no se está dotado, que debemos hacer hincapié, para hacer todo lo posible de evitar errores. El artista nace, no se hace, y si esto fuera cierto, se diría ¿entonces para qué una Escuela de Arte Escénico? Contesto yo: que si sólo sirviera para eliminar de la escena a aquellos que no tienen ninguna condición teatral, ya sería algo. El teatro se nutriría de los mejores y de eso se trata. Para el alumno mejor dotado, le es muy fácil acoger en si mismo lo que va adquiriendo en sus estudios, todo se lo apropia, aun aquello en que difiere de su manera de ser, aun aquello que le es antagónico: todo formará su grandeza futura, todo llegará a una unidad de perfección, lo que era innato en él y lo adquirido. Pero el genio en el teatro necesita de otros intérpretes. No actúa en la soledad de un estudio como el pintor, el escultor o el músico. Necesita de intérpretes que lo secunden, que le den la réplica, y estos son los puestos de vocación y sacrificio. Se han preocupado ustedes en pensar si tienen arraigada una verdadera vocación teatral, no para exhibirse presuntuosamente, sino para poner al servicio del arte escénico, con humildad y respeto lo mejor de sus condiciones físicas y espirituales, voz, memoria, gesto, inteligencia; ambas cosas unidas para el triunfo de poetas y autores que con sus obras, a través de todos los tiempos hacen que el teatro sea una de las artes más estimadas de los públicos cultos, ya que en el teatro convergen todas las demás artes: pintura, escultura, música, danza, todo lo que enaltece la vida del hombre. Y si el teatro repercute en la vida de los pueblos, es por los actores ¿Cómo ir al teatro sin examinar previamente nuestra capacidad interpretativa? En el presente curso con estudio y disciplina, podrán ustedes con la ayuda de los profesores que la Dirección de Teatros Municipales pone a su alcance, descubrir en ustedes vocación y condiciones, lo que hay en ustedes mismos y lo que pueden adquirir. Quedan pues con la amiga y profesora, la ilustre actriz Josefina Díaz y empieza el curso>>.
Un aspecto importante de la formación del actor fue, para Margarita, el inculcar una ética personal, sin la cual el actor quedaba como un mero transmisor de mensajes, <<brillante por fuera y frío por dentro>>. La infatigable maestra que fue Margarita Xirgu, exigía dedicación absoluta al teatro y predicó siempre con el ejemplo. Creía que el músico o el escritor podían esperar: <<Dejan su obra, quedan en ella. El triunfo del actor, en cambio, debe ser inmediato, constante, hoy mismo. Dejarlo para luego podría ser tarde. Nosotros, los actores, sólo contamos para triunfar con el plazo de nuestra vida; no tenemos más tiempo por delante>>. Predisponer y sensibilizar al futuro actor desde sus comienzos, con todos los conocimientos y recursos del arte escénico, cualquiera que fuera la especialidad elegida, ése era el objetivo.
José Estruch llegó a Montevideo, tras su exilio londinense, en 1949. Ya había descubierto su fascinación por el teatro, viendo a Margarita Xirgu interpretar "La dama boba" de Lope de Vega en versión de García Lorca, en Barcelona en 1935. Años más tarde, él tomaría el relevo de Margarita en la dirección de la Escuela de Arte Dramático de Montevideo y reveló en las siguientes declaraciones lo que supuso la actriz en las disciplinas dramáticas y en el teatro clásico, en aquellos años en que el teatro en Uruguay, en pleno desarrollo, necesitaba guías y maestros apasionados: <<Margarita Xirgu potenció el teatro clásico. Ella tenía una manera especial de decir, de plantear el verso, para el estudio y el trabajo, que yo he continuado después. Ella decía siempre que la cadencia y el ritmo no se pueden perder, hay una musicalidad que se logra a base de estudio y de trabajo, antes de iniciar el ensayo. Un texto para Margarita era una partitura. Igual que la Caballé ha estado dos meses aprendiéndose una partitura y después ha hecho la obra. Y eso es lo que hacíamos en Montevideo... Margarita tenía un criterio riguroso de la disciplina que debe observar un actor. En esto era muy dura. Las normas disciplinarias las estableció ella. Y así la comedia empezó a subir. La dedicación debía ser total, naturalmente que esa disciplina era la primera en compartirla. Era un poquito caprichosa en cuanto a sus alumnos, algo que un maestro no puede hacer. Tenía una voz muy especial, nunca la perdió, no quiso perder su forma. Hablaba un castellano muy suyo, de una manera peculiar, con un sonido incisivo y claro>>.
De los 269 alumnos que se presentaron al examen de la Escuela de Arte Dramático, tan sólo fueron admitidos 30, entre los que se distribuyeron los papeles de "El juez de los divorcios" de Miguel de Cervantes. Margarita preconizaba que las clases fueran eminentemente prácticas, y ante la sorpresa general, desde el primer día <<les hizo subir a todos al tabladillo a desarrollar sus respectivos roles>>. La claridad con que exponía los conceptos dramáticos y la lección magistral de su interpretación, representando uno tras otro todos los papeles de las obras en estudio, hacía que sus clases fueran un puro deleite. De ahí que los cursos adquirieran rápidamente una inusitada popularidad y despertaran un interés sin precedentes.

Al llegar a Montevideo para cumplir su compromiso con la Comisión de Teatros Municipales, Margarita es invitada para dirigir el estreno de la ópera del maestro Juan José Castro, “La zapatera prodigiosa”, sobre el libro de García Lorca. La primera representación tiene lugar el 29 de octubre en la temporada oficial de 1949. Le encargan también la puesta en escena de “La vida breve”, de Manuel de Falla. Tiene lugar esta primera representación dirigida igualmente por el maestro Juan José Castro, el 30 de octubre.


Algunos textos han sido extraídos de: "Margarita Xirgu y su compañía en Lima: Una apuesta teatral moderna" de Gustavo von Bischoffshausen H. y de las biografías: ""Margarita Xirgu y su teatro" y "Margarita Xirgu. Una biografía" de Antonina Rodrigo y de: "Margarida Xirgu, cartografia d'un mite. De Badalona a Punta Ballena" de Francesc Foguet i Boreu.


XAVIER RIUS XIRGU

 

 

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