147. MOLIÈRE

 

Jean-Baptiste Poquelin nació en París el 15 de enero de 1622, fue dramaturgo, actor y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental.

Hijo del tapicero real Jean Poquelin y de Marie Cressé, se atribuye a sus tíos -sin que ello sea seguro- la razón de su interés por el teatro, que a menudo lo llevaban a ver comedias. También se sabe que el primer encuentro con el teatro, fue cuando  a la edad de diez años falleció su madre, en 1632, producto de una grave enfermedad. Fue su abuelo quien le llevó a él junto con sus hermanos a ver una obra de teatro callejera, para que no se sintieran tan tristes por tal evento. En 1633 Jean-Baptiste entró en unl  colegio jesuita, el Collège de Clermont (actual Liceo Louis-le-Grand) donde permaneció hasta 1639 y se codeo con la nobleza, conociendo a algunos ilustres condiscípulos con quienes compartió su afición: el príncipe de Conti, François Bernier y Cyrano de Bergerac. A continuación estudió abogacía y se licenció en la Facultad de Derecho de Orleans en 1642.

Jean-Baptiste se relacionaba entonces con el círculo del filósofo epicúreo Gassendi y de los libertinos Chapelle, Cyrano de Bergerac y D’Assoucy. En 1643, haciéndose ya llamar Molière, fundó “L’Illustre Théâtre”, junto con Madeleine Béjart perteneciente a una conocida familia de comediantes y actores profesionales. La directora fue la propia Madeleine Béjart, de la quien se enamoró. En 1644, le sucedió Molière en la dirección de la compañía. Los inicios del “L'IIlustre Théâtre” fueron mediocres, la joven compañía intentó establecerse en París, pero el proyecto fracasó en 1645 por falta de medios, hasta el extremo que Molière permaneció unos días arrestado por las deudas contraídas.




      Jean Baptiste Poquelin, Molière.

Foto Wikipedia

Molière fracasó en el intento de imponerse en París, ya que entonces estaba dominado por la compañía del Hôtel de Bourgogne y por los cómicos italianos, y durante doce años dejó París, recorriendo la Bretaña y las regiones del sur de Francia, con el grupo encabezado por Dufresne, a quien sustituyó como director a partir de 1650. Este período de su vida no es demasiado conocido y sólo puede ser intuido a través de las pocas obras suyas que la compañía representó, que fueron farsas en la línea de la Commedia dell'Arte. Es muy probable que la compañía representara entonces tragedias de autores contemporáneos (Corneille, entre otros) y las primeras farsas de Molière, a menudo constituidas por guiones rudimentarios sobre los cuales los actores improvisaban al estilo de la Commedia dell’Arte. En 1645 Molière escribió la obra “El médico volador” (“Le médecin volant”), seguida de dos de sus primeras comedias: “El atolondrado o Los contratiempos” (“L'Étourdi ou Les contretemps”) en 1655 y “El despecho amoroso” (“Le dépit amoureux”) en la que introdujo al personaje de Crascarilles. En 1658 escribió la farsa perdida que se representó ante Luis XIV “El doctor enamorado” (“Le docteur amoureux”) y este mismo año finalizó sus giras teatrales por Francia regresando y estableciéndose en París con la compañía llamada “Troupe de Monsieur”, protegido por Monsieur, el hermano del rey, e interpretando ante Luis XIV una tragedia, que le aburrió, y una farsa que le divirtió. Molière tenía un gran talento cómico: su voz y su mímica desencadenaban claras risas. Pronto la compañía alcanzó una reputación inigualable en lo cómico, y el rey los instaló en el Petit-Bourbon, en donde actuó alternándose con una compañía italiana, los “Scaramouche”.



   Luis XIV invita a Molière a compartir su cena, pintado en 1863 por Gérôme.

Foto Wikipedia


La primera de las grandes comedias de Molière, “Las preciosas ridículas” (“Les précieuses ridicules”) consiguió en 1659 un enorme éxito y confirmó el favor del rey. Escrita en un estilo similar al de las farsas antiguas, la obra satiriza las aspiraciones de dos jovencitas de provincias y hace una pintura satírica de los salones preciosistas. La comedia impresionó tanto, que desde entonces hasta su muerte se representó en París todos los años. El Petit-Bourbon fue destruido para construir las columnas del Louvre, por lo que el rey los instaló en 1660 en el Teatro del Palacio Real. Con la protección de la corte, Molière se consagró por completo a la comedia como escritor, actor, productor y director. Este mismo año de 1660 escribió “Sganarelle” cuyo personaje recuperó muchas veces en otras obras y a quien siempre interpretó él mismo. Molière, que perseguía la fama de Corneille y Racine, no triunfó en el género de la tragedia, pues en 1660 estrenó “Don García de Navarra” (“Dom Garcie de Navarra”), obra en la que invirtió mucho esfuerzo pero que fracasó rotundamente. En 1661 estrenó “La escuela de los maridos” (“L'École des maris”).

 



      Molière, retrato de Charles-Antoine Coypel.

Foto Wikipedia


En 1662, Molière se casó con Armande Béjart, hija de Madeleine, que tenía veinte años menos que él. Los detractores del dramaturgo criticaron su matrimonio, pues no se supo nunca si su esposa era hermana o hija de Madeleine (en cuyo caso Molière podría haber sido su padre, aunque la crítica moderna ha desmentido esta posibilidad). En respuesta a las acusaciones de incesto, Molière escribió “Improvisación de Versalles“ (“L'Impromptu de Versailles”), que le enemistó con cierta parte de la clase influyente de París. Este mismo año abordó un tema poco corriente en su época: la condición de la mujer: “La escuela de las mujeres” (“L'École des femmes”) fue un gran éxito, fue su primera obra maestra, con la que se ganó el favor de Luis XIV. Constituye un cambio de rumbo con respecto a la tradición de la farsa. Considerada como la primera gran comedia seria de la literatura francesa, analiza el papel de las mujeres en la sociedad y constituye una gran sátira de los valores materialistas de la época y, como tal, fue acusada de impía y vulgar. Los devotos y beatos que consideraban a Molière un libertino y temían la influencia que ejercía sobre el rey, la declararon obscena e irreligiosa. La protección del rey despertó también celos en otras compañías teatrales. Molière contraatacó ridiculizando a sus adversarios en “La crítica de la escuela de las mujeres” (“La critique de l’école des femmes”). En 1662 también estrenó “El casamiento forzado” (“Le mariage forcé”).



      Retrato de Molière.

Foto Biografías y Vidas

 

En 1663, mientras llevaba las tragedias de Racine al escenario y organizaba festivales en el palacio de Versalles, Molière presentó su  “Tartufo” (“Tartuffe”) en tres actos. En el creó uno de sus personajes cómicos más famosos, el del hipócrita religioso. De la audacia de esta obra da testimonio el hecho de que el rey prohibiera su representación pública durante cinco años, ya que la reina madre se escandalizó al verla, pese a que él personalmente la consideraba divertida, pero tenía buenas razones para creer que la comedia, con el hipócrita y avaricioso Tartufo vestido de cura y con cilicio, ofendería al poderoso alto clero francés. La obra denunció la hipocresía religiosa y aunque fue prohibida, Molière a pesar de ello llevó a cabo algunas representaciones privadas. El argumento se basa en la historia de Orgón, un personaje  importante que ha caído bajo la influencia de Tartufo (que es el nombre dado a la trufa u hongo escondido bajo tierra) un hipócrita beaturrón, que además es bastante torpe. De hecho, los únicos que no se han dado cuenta de la verdadera naturaleza de Tartufo son Orgón y Madame Pernelle. El mediocre y ladino Tartufo, exagera su devoción y llega a ser el director espiritual de Orgón. Este aventurero, además de casarse con la hija de su benefactor, trata de seducir al mismo tiempo a la segunda esposa de éste, Edelmira, mucho más joven que su marido. Una vez desenmascarado Tartufo, tratará de aprovecharse de unas donaciones firmadas que Orgón le ha transmitido para tratar de echarlo de su propia casa. Visita incluso al rey, pero éste, recordando los antiguos servicios que Orgón le prestó, anula dichos poderes y hace que Tartufo sea detenido.

El 16 de mayo de 1952, Margarita Xirgu dirigió a la Comedia Nacional del Uruguay en “Tartufo”, en versión castellana del escritor uruguayo Carlos Mª Princivale, con el siguiente reparto: Tartufo (Enrique Guarnero), Orgón (Alberto Candeau), Edelmira (Maruja Santullo), Dorina (China Zorrilla), Cleante (Horacio Preve), señora Pernell (Carmen Casnell), oficial (Ramón Otero), Leal (Carlos Muñoz). Alumnos del EMAD: Estela Castro, Estela Medina Gillette, Juan Jones, Dumas Lerena, Eduardo Prous y Luis Casella. Bocetos de escenografía y de vestuario: Arquitecto César Martínez Serra. Realización de escenografía: José Echave. Vestuario: Sección Femenina de la Universidad del Trabajo. Bocetos de Eduardo Vernazza. La dirección de "Tartufo" por Margarita Xirgu fue magistral y alcanzó más de cien representaciones. Cuando la Comédie-Française actuó en Montevideo en 1952, fueron a ver la representación de "Tartufo", poniéndose separados del escenario para que no se apreciaran sus risas. Ellos sabían la obra de memoria, la habían representado centenares de veces. Al finalizar la obra, fueron a los camerinos entusiasmados y felicitaron a toda la Comedia Nacional del Uruguay al completo diciendo -como así se publicó en la prensa más tarde- que había sido uno de los mejores Moliére como nunca habían visto fuera de Francia.

 



Lectura de “Tartufo” con Margarita Xirgu, Hernán Puig y a la derecha el realizador de la versión castellana Carlos Mª Princivale.

Foto Teatro Solís CIDDAE

 

 

Programa del 2 de julio de 1952 de la 61ª representación de "Tartufo" por la Comedia Nacional del Uruguay.

Foto Teatro Solís

 

“Tartufo” también fue dirigida por Margarita Xirgu: en 1953 en el Country Club del Uruguay, el 30 de noviembre de 1955 en el SODRE de Montevideo y el 12 de abril de 1956 en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires de nuevo con la Comedia Nacional del Uruguay, celebrando el primer centenario del Teatro Solís de Montevideo y las bodas de oro de Margarita Xirgu con la escena.  El 14 de junio de 1956 la Comedia Nacional del Uruguay repuso en el Teatro Solís "Tartufo" con puesta en escena de nuevo de Margarita Xirgu, en sus 135ª y 136ª representaciones.

 



Representación de “Tartufo" en 1956, con Margarita Xirgu recibiendo los aplausos del público en el escenario

 

  

Programa de las 135ª y 136ª representaciones, en el Teatro Solís, de "Tartufo", con puesta en escena de Margarita Xirgu, el jueves 14 de junio de 1956.

Foto Teatro Solís

En 1664 se nombró responsable de las diversiones de la corte a Molière, estrenando “Los placeres de la isla encantada” (“Les plaisirs de l'île enchantée") y representando “La princesa de Élide” (“La princesse d’Élide”), en donde mezcló texto, música y danza y recurrió a máquinas sofisticadas. Este mismo año, Luis XIV apadrinó a su primer hijo, que murió poco después de su nacimiento. En 1665 se representaron únicamente quince sesiones de su obra “Don Juan oEl festín de piedra” (“Dom Juan ou Le festin de pierre”), inspirada en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina. Por aquel entonces la compañía de Molière, apoyada por el rey, se convirtió en la Compañía Real.

Durante los dos años siguientes, Molière enfermó. Actuó de modo irregular, pero siguió escribiendo, en especial “El misántropo o el atrabiliario enamorado” (“Le misanthrope ou l'atrabilaire amoureux”) en 1666, en la que expresó su amargura tras la separación de su esposa Armande. “El misántropo” introduce un nuevo tipo de necio: un hombre de elevados principios morales, que critica constantemente la debilidad y estultícia de los demás y, sin embargo, es incapaz de ver los defectos de Célimène, la muchacha de la que se ha enamorado y que encarna a esa sociedad que él condena. Estrenó a continuación, también en 1666, “El médico a palos” (“Le médecin malgré lui”) una sátira sobre la profesión médica.

Molière trató entonces de volver a representar “Tartufo” con otro título, pero al día siguiente se prohibió de nuevo la obra. En 1668 creó dos obras: “Anfitrión” (Amphitryon) influenciada por las comedias de Plauto y Aristófanes y “Georges Dandin”, así como este mismo año estrenó “El avaro” (“L'Avare”) una ácida comedia vagamente inspirada en un personaje de la Aulularia Plautinauna. Finalmente se levantó la prohibición sobre el “Tartufo” en 1669 y la obra, entonces con cinco actos y bastante modificada, alcanzó un enorme éxito. Molière este mismo año sustituyó a su padre como tapicero real de Luis XIII. También escribió este mismo año “El señor de Pourceaugnac” (“Monsieur de Pourceaugnac”). Ya en 1670, Molière escribió para Luis XIV “Psyche” en colaboración con el ya anciano Corneille y “El burgués gentilhombre” (“Le bourgeois gentilhomme”) una comedia-ballet con música del compositor favorito del rey, Jean Baptiste Lully, que ridiculiza a un rico e ingenuo comerciante, Monsieur Jourdain, que aspira a ser recibido en la corte. Aparece un timador que lo embauca con falsas promesas y el futuro caballero se prepara para la ocasión tomando clases de música, baile, esgrima y filosofía. Estas escenas se encuentran entre las más divertidas que escribiera Molière a la largo de su vida. Estas obras de éxito se vieron ensombrecidas por la muerte de Madeleine Béjart, su compañera de los primero años de lucha. También en 1670 estrenó “Los enredos de Scapin” (“Les fourberies de Scapin”) y “La condesa de Escarbañás” (“La comtesse d'Escarbagnas”) en 1671. Molière, en 1672, estrenó “Las mujeres sabias” (“Les femmes savantes”). Su última obra fue “El enfermo imaginario” (“Le malade imaginaire”) estrenada en el Teatro del Palacio Real, el 10 de febrero de 1673, por la troupe de Molière con él mismo en el papel de Argón. Es una obra-ballet en tres actos (cada uno con ocho, nueve y quince escenas respectivamente), en torno a un hipocondríaco que teme la intervención de los médicos, siguiendo la tradición de aquellas sátiras de la medicina tan populares en la literatura de los siglos XVI y XVII. Ambientada en París, a fines del siglo XVII, comienza con la pretensión del enfermo imaginario, llamado Argón, de casar a su hija Angélica con el hijo de un médico, del que ella no está enamorada. Hay otra persona que ocupa su corazón, pero su padre se opone a esta relación, ya que el parentesco con los médicos le asegurará un tratamiento de por vida. No sólo la enfermedad ficticia corroe la vida de Argón, sino también una esposa interesada y malvada a quien le conviene que su esposo enferme y muera, para poder heredarlo. Una treta va a desenmascarar los reales sentimientos de los personajes, que serán descubiertos en sus más viles pretensiones. Margarita Xirgu dirigió esta misma obra, en la presentación al público del primer grupo de alumnos de la Escuela de Arte Dramático de Santiago de Chile en 1942 y dicha obra formó parte del repertorio del SODRE de Montevideo que Margarita dirigió en octubre de 1943, interpretada por Amelia de la Torre y Edmundo Barbero en los principales papeles.

 

  


Representaciones del SODRE en 1943.

 

Irónicamente, pocos días después del estreno de “El enfermo imaginario” en París,  en el transcurso de la cuarta representación, Molière sufrió un acceso de tos, aunque, como gran actor experimentado que era, fue capaz de simularlo con algunas muecas. Una vez terminada la función, fue trasladado a su casa de la calle de Richelieu de París, donde tuvo un vomito de sangre y le sobrevino la muerte alrededor de las diez de la noche del 17 de febrero de 1673. Generalmente en las representaciones de teatro se dice que trae mala suerte vestirse de amarillo, dado que Molière, supuestamente, habría sufrido el ataque estando en el teatro vestido de este color. Bajo la ley francesa de aquel tiempo, no estaba permitido que los actores fueran enterrados en el terreno sagrado de un cementerio, ya que la profesión de actor era considerada inmoral por la iglesia. Sin embargo, la viuda de Molière, Armande, le pidió al rey que su cónyuge pudiera tener acceso a un funeral normal por la noche. El rey accedió y Molière fue enterrado en la parte del cementerio reservada a los infantes no bautizados.



      Tumba de Molière, en el cementerio de Père Lachaise, en París.

Foto Wikipedia

 

Considerado el padre de la Comédie-Française, sigue siendo el autor de teatro más interpretado de todos los tiempos. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exaltó la juventud, a la que quiso liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista terminó en el mismo lugar en el que él lo definió: <<No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas, que pretender eliminarlas por completo>>, y su principal objetivo fue el de: <<hacer reír a la gente honrada>>. Puede decirse, por tanto, que hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir del año 1620 en Francia, con respecto a la comedia: “Castigat ridendo mores” (Corrige las costumbres riendo). Las sátiras de Molière, dirigidas contra las convenciones sociales y las debilidades de la naturaleza humana, son, como retrato de la sociedad francesa de la época, más fieles que los dramas de sus contemporáneos Pierre Corneille y Jean Baptiste Racine. Pese a que sus estereotipos y argumentos se inspiraron en tradiciones más antiguas -en las comedias de Aristófanes, Terencio y Plauto, y en la Commedia dell'Arte italiana-. Molière confirió profundidad psicológica a sus demagogos, avaros, amantes, hipócritas, cornudos y escaladores sociales. Pese a ser un maestro de la bufonada, logró mantener un tono de patetismo. La moral de Molière preconizó un tipo de mentalidad alejado de la moda cortesana de entonces y trató de ridiculizar a los "falsificadores de moneda" (falsos devotos, falsos sabios, falsos elegantes), como él mismo decía. Casi todas sus obras fueron construidas sobre un recurso sacado de la tradición teatral italiana: una intriga amorosa contrariada; pero supo enriquecer considerablemente este modelo, utilizando el personaje contrariador de las aspiraciones amorosas de los protagonistas jóvenes, para denunciar maniáticos, obsesos y viciosos. Este tipo de moral, que pretende corregir los vicios de la sociedad, es particularmente pesimista: los "enfermos sociales" de las comedias de Molière no se curan nunca solos, sino que se ven obligados por las circunstancias o por una voluntad superior a la ley (como la del rey absoluto en “Tartufo”) a volver al camino de la normalidad vigente. Molière creó unos tipos de personajes válidos a través del tiempo y de registros muy acusados. La comicidad que se puede apreciar en sus comedias es muy diversa: va desde la farsa más popular hasta el humor más delicado e incisivo. Muchas de sus obras son sólo medianamente cómicas (“El misántropo” o “Don Juan”), y la moderna crítica ha planteado el teatro de Molière como un teatro fundamentalmente trágico, dónde la función teatral consiste en invertir los grandes mitos de la tragedia clásica, aunque hizo mal uso de una de las obras de Cyrano de Bergerac, “El pedante burlado” (“Le pédant joué”), de la cual copió una escena casi al pie de la letra.

Al igual que las compañías italianas que actuaban habitualmente en París en el siglo XVII, la de Molière sabía extraer todo el potencial de los estereotipos que retrataba. La interpretación incluía el estudio de las expresiones faciales, los gestos y los chistes. Por ello, las comedias de Molière sólo se disfrutan plenamente cuando son interpretadas por un elenco de actores y actrices brillantes y disciplinadas, como la famosa Comédie-Française de la que Molière es considerado su padre, el teatro nacional de Francia que se creó en 1680 como resultado de la fusión del “Illustre Théâtre” con otras compañías rivales, y que se conoce familiarmente como el Teatro de Molière.

De la segunda mitad del siglo XVIII data la traducción al catalán, probablemente hecha en el Rosselló, de “El malalt imaginari”  y las hechas por el menorquín Pere Ramis y Ramis. También de Menorca son las de Vicenç Albertí: “El convidat de l'estàtua” de 1825 y “L'amor metge” de 1829. En el siglo XX, las traducciones y representaciones de las obras de Molière se multiplicaron, de entre todas ellas cabe destacar las hechas por: Josep Carner (“El malalt imaginari” de 1909 y “El burgès gentilhome” de 1918), Manuel de Montoliu (“El malalt imaginari” y “Les precioses ridícules” de 1909), Adrià Gual (“L'amor metge” y “El metge per força” de 1910), Alfons Maseras (ocho volúmenes de traducciones publicados desde 1930 a 1936), Joan Oliver (“El banyut imaginari” de 1942 y “El misàntrop” de 1951) y las adaptaciones de Josep María de Sagarra “El senyor Pupurull” de 1925, a partir de “George Dandin” y “El senyor Perramon” de 1960, hecha sobre “L'avar”, entre otras.

 

Algunos textos han sido extraídos de "Molière": Wikipedia y Biografías y Vidas.

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

álbum de fotos

volver

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.