148.HENRIK IBSEN

 

Henrik Johan Ibsen nació el 20 de marzo de 1828, en el puerto de Skien, pequeña ciudad al sur de Noruega, fue poeta y dramaturgo.

Su madre era muy religiosa y su padre era un próspero comerciante, que poseía una destilería de aguardientes y que quebró cuando Henrik tenía sólo seis años. La familia debió trasladarse a una granja, en las afueras de Gjerpen, única propiedad que logró salvar su padre de la quiebra. Allí el pequeño Henrik debió recorrer 5 kilómetros cada día  para asistir a la escuela y se convirtió en un niño introvertido y solitario.
En 1842 regresaron a Skien y Henrik, con 14 años, ingresó en un colegio religioso, sin embargo años después y en su edad madura se declaró ateo. Permaneció en dicho colegio hasta los 16 años, cuando las necesidades económicas le obligaron a desplazarse a la pequeña ciudad de Grimstad, no lejos de su pueblo natal, donde su padre le había conseguido un puesto como ayudante de farmacéutico. Sus contactos con la familia fueron, por el resto de su vida, esporádicos. Durante su estancia en Grimstad apenas se relacionó con nadie, acentuándose su carácter introvertido. Terminó los estudios de secundaria y comenzó estudios de medicina  pero que nunca terminó. Por aquel entonces se interesó por la literatura, escribiendo sus primeros poemas y sus primeras obras dramáticas. De esta época son los poemas “Resignación” y “En otoño y los dramas” de carácter romántico. A los veinte años era ya un librepensador, entusiasmado con las insurrecciones populares que estallaban en toda Europa.

En 1850 se trasladó a Cristianía (hoy Oslo), donde, después de intentar retomar los estudios y de llevar una existencia con penurias económicas, decidió vivir de sus obras. Noruega era por esa época un país regido políticamente por Suecia y culturalmente por Dinamarca. Ibsen publicó “Catilina”, que había ya iniciado en 1848 bajo el seudónimo de “Brynjolf Bjarme”, pero fue mal acogida por la crítica y no consiguió que fuera representada. Colaboró con el periódico de la “Sociedad de Estudiantes Samfundsbladet” y con la revista satírica de literatura y política “Andhrimner”. El 26 de septiembre de 1851 se representó por primera vez una de sus obras, “La tumba del guerrero o El túmulo del héroe”, en el Cristianía Theater.

En 1852 consiguió el trabajo de ayudante de dirección en el recientemente establecido Det Norske Theater de Bergen, con el compromiso de estrenar una de sus obras al año. Estrenó cuatro obras: “La noche de San Juan” en 1853, una nueva versión de “La tumba del guerrero” en 1854, “La señora Inga de Ostraad” en 1855 y “La fiesta en Solhaug” en 1856. En Bergen conoció a Susannah Thoresen, hija de un clérigo protestante, con la que contrajo matrimonio el 18 de junio de 1858. En 1857 realizó viajes de estudios a Dresden y Copenhague y estrenó “Olaf Liliekrans”. Como director del teatro de Bergen, Ibsen intentó crear un drama nacional, tarea difícil ya que si bien podía utilizarse como base el rico acervo de las sagas islandesas medievales, la escena de su país estaba dominada por la dramaturgia francesa de Scribe, que daba prioridad a lo ingenioso de la intriga sobre la profundidad de los personajes, y por el idioma y la tradición histriónica danesas. La experiencia que ganó en Bergen tuvo para él un valor incalculable.

En septiembre de 1857 regresó a Cristianía para hacerse cargo de la dirección artística del Cristianía Norske Theater hasta su quiebra en 1862. Este fracaso marcó el comienzo de una nueva época en su vida. Como director del teatro de Cristianía exhibió una autoridad y confianza en sus propias ideas, que antes no había mostrado. En 1858 estrenó “Los vikingos de Helgeland”. Ese mismo año nació su hijo Sigurd y en años siguientes publicó sus poemas “Paa Viddeme” (“En las planicies”) y “I billedgalleriet” (“En la galería de arte”) y escribió el drama “La comedia del amor” en 1862. A la quiebra del teatro de Cristianía, le siguieron meses de penuria económica; solicitó a la universidad una beca para viaje de estudios, que le fue concedida y viajó al oeste de Noruega recopilando datos sobre sus expresiones folklóricas. Escribió y publicó el drama “Los pretendientes de la corona” en 1863,  según un tema concebido en 1858 que forma parte de una serie de temas históricos y en el que, con reminiscencias shakespearianas y gran precisión psicológica, trata el tema de la dificultad del ser humano de encontrar su misión en la vida.

Cansado de lo que consideraba estrechez de miras de su país natal con un ambiente luterano y conservador y a causa de la invasión prusiana de Dinamarca, en 1864 abandonó Noruega gracias a una beca itinerante y, más tarde, a una pensión anual concedida por el Storting, el parlamento noruego, iniciando un exilio voluntario de 27 años. Se dirigió a Roma donde un año después se reunió con su familia. Su primera etapa dramática fue romántica, recogiendo la tradición y el folklore noruego y en estas obras retrató lo que él consideraba defectos del carácter noruego. Obras significativas de este periodo fueron: el drama en verso “Brand” de 1866 estrenado en 1879, en el que simbólicamente retrató la falta de solidaridad escandinava frente a la invasión prusiana de Dinamarca y en el que su protagonista el sacerdote Brand, sacrifica a su mujer y a su hijo por mantener sus principios. El predicador Brand es el idealista que lo sacrifica todo en aras de su misión. Sus exigencias tienen un carácter absoluto, no sabe de matices. El mensaje de la obra es, en cambio, más contradictorio: ¿Es Brand un mártir de la verdad o una víctima de sus propias exigencias inhumanas?. También pertenece a esta primera etapa dramática, su poema dramático en verso “Peer Gynt” de 1868  estrenada en 1876 en su versión teatral, en la que mediante su protagonista Peer, un soñador inconsecuente sin fuertes convicciones que deja todo a cargo de su fantasía, Ibsen caricaturizó el genio noruego. Los temas centrales de la obra son la duda, la ambigüedad y la huida al mundo de la fantasía. “Peer Gynt” es una leyenda romántica, con rasgos realistas modernos, más audaz que “Brand” desde el punto de vista teatral. Su protagonista es una figura fáustica, a la vez un soñador romántico y un monstruo de egoísmo.

Este mismo año de 1868, se trasladó a Alemania donde residió primero en Dresde hasta 1875 y a continuación en Múnich hasta 1878. Henrik Ibsen era ya un dramaturgo con reconocimiento internacional y sus obras se representaban en diversos países de Europa. En 1869 viajó a Egipto, invitado como representante noruego a la inauguración del Canal de Suez y estrenó “La unión de los jóvenes”. En 1873 fue elegido miembro del jurado de arte internacional en la Exposición Universal de Viena y estrenó “Emperador y Galileo”. En 1877 estrenó “Los pilares de la sociedad” su primera obra escrita en prosa y que trata de los conflictos sociales y del choque de lo antiguo con lo nuevo, un verdadero ataque a la hipocresía y un elogio al individualismo en la historia de un hombre de negocios sin escrúpulos.  En 1878 volvió a Roma, esta vez para residir durante siete años. Fue, en todo este tiempo de exilio voluntario, cuando escribió su principal obra dramática, sus mejores dramas realistas y simbolistas.

A continuación inició su segunda etapa dramática, que se ha llamado de realismo socio-crítico, abandonando el teatro de ideas. Ibsen se interesó por los problemas sociales de su tiempo y los convirtió en tema de debate. Los estrenos de sus obras se convirtieron en grandes polémicas, cuando no en grandes escándalos. Henrik Ibsen en estas obras cuestionó los fundamentos de la sociedad burguesa. De esta etapa es su obra de tesis “Casa de muñecas” de 1879. Desde sus primeros estrenos el 21 de diciembre de 1879 en el Teatro Real de Copenhague y el 20 de enero de 1880 en el Teatro Nacional de Cristianía, Nora, su protagonista, y su portazo final, se convirtieron en bandera del feminismo y su autor en abanderado del mismo. Ibsen plantea en esta obra, con el matrimonio Helmer, la relación entre sexos. Según sus propias palabras: <<Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes, una del hombre y otra de la mujer. Y a la mujer se la juzga según el código de los hombres. [...] Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino>>. “Casa de muñecas” describe la situación en la que se encuentra la protagonista Nora que tras intentar con su mejor voluntad ayudar a su marido, Torvald Helmer, descubre que éste, en el fondo, no la considera más que un objeto de su propiedad. Nora es una mujer que vive en un mundo cerrado, dentro de una sociedad masculinizada. Su padre, y ahora su marido Torvald Helmer, la han tratado como a una niña pequeña, no dejándola pensar ni actuar por sí misma y mimándola al máximo, y ella se ha dejado llevar, adoptando una actitud infantil y sumisa. Nora solicita un préstamo a Krogstad, empleado del banco que dirige su marido, dinero que utilizará para viajar a Italia y salvar la vida de Helmer, que necesita ciertos cuidados para su salud que no podía obtener en su Noruega natal. Así Nora se demuestra a sí misma su valía como mujer y su capacidad para tomar decisiones. Cuando Krogstad pierde su empleo, presiona a Nora para recuperarlo amenazándola con revelar a su marido el contrato y denunciarla por falsificar la firma de su padre, necesaria para el aval. Nora comprende que a su marido le ofendería saber que está en deuda con ella, pero finalmente decide que lo mejor es explicarle lo que ha pasado. Sin embargo, cuando Torvald Helmer considera lo ocurrido una falta contra su honor es cuando Nora se da cuenta de la falsedad de su matrimonio y toma una decisión que la hace madurar y demostrar su rebeldía: renuncia a su matrimonio y a sus hijos y abandona el hogar conyugal. La obra provocó escándalo, con su osada descripción de una mujer que deja su aparentemente idílico matrimonio a causa de su disconformidad con el rol subordinado que le toca desempeñar en él. Es una heroína fuerte e independiente en contraste con un marido débil y aferrado a su rol patriarcal. Su tema es también el efecto anquilosante de las convenciones sociales y la necesidad de rebelarse contra ellas a fin de alcanzar la realización personal. Esta obra no tiene un desarrollo cronológico como las anteriores, sino que Ibsen trabaja con una técnica retrospectiva en la que el pasado va siendo revelado a medida que avanza la acción. Provocó una importante controversia literaria, al contar el rechazo de una mujer a seguir siendo una fútil muñeca sin autonomía para su marido. “Casa de muñecas” se estrenó en gran parte de países europeos generando una enorme polémica, siendo inevitable posicionarse a favor o en contra de su protagonista Nora y su portazo final (Ibsen cambió este final para su estreno en Alemania), y varios sectores opinaron que era un ataque a los fundamentos de la familia.

En 1915 Margarita Xirgu representó “Casa de muñecas” en el Teatro Eslava de Madrid.

 


          Guión de “Casa de Muñecas” con la fotografía de Margarita Xirgu.

Archivo Xavier Rius Xirgu

 

 

Pertenece también a esta  segunda etapa dramática, su drama “Espectros” de 1881. Su protagonista la señora Alving, siguiendo el consejo del pastor Manders, vive junto a su marido simulando ser feliz, siguiéndole en sus vicios e intentando ocultarlos, preservando la imagen respetable que la sociedad mantiene sobre él. La obra trata de la locura hereditaria y el conflicto generacional. Estrenada en Berlín fue prohibida el día de su estreno y fue igualmente prohibida durante quince años,en Noruega al considerarla disoluta y revolucionaria. Otra obra de esta etapa es “Un enemigo del pueblo” de 1882. Quizá esta obra surja como contestación a los ataques que Ibsen sufrió por su anterior obra “Espectros”. Es el drama de un hombre de convicciones, frente al pragmatismo de la sociedad. Su protagonista, el Doctor Stockmann, denuncia que las aguas del balneario, principal, fuente de ingresos del pueblo, están contaminadas y son un peligro para la salud. Las fuerzas sociales del pueblo tratan de ocultarlo y queda solo en su denuncia. En un momento dado el Doctor Stockmann se expresa así: <<He descubierto que las raíces de nuestra vida moral están completamente podridas, que la base de nuestra sociedad está corrompida por la mentira>>. Y cuando al fin queda solo y debe abandonar el pueblo con su familia la obra termina con su juicio, tal vez el sentimiento de Ibsen después del estreno de “Espectros”: <<El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo>>.

 



     Retrato de Henrik Ibsen.

Foto Wikipedia

 

Henrik Ibsen terminó esta etapa con el drama “El pato silvestre” de 1884. En esta obra aun siendo realista dio ya un paso hacia su tercera etapa, el simbolismo. Este drama, aparentemente, ya no es social sino íntimo y en el relata si es posible al hombre regenerarse; pero extendiendo el simbolismo, ese pato silvestre herido que se aferra al fango del fondo del lago para morir, bien podría ser una sociedad que se niega a oír la verdad, que sería su salvación, y se aferra a su mentira. Su personaje el Dr. Redling dirá a modo de conclusión: <<La vida podría ser bastante agradable si no llamasen a la puerta esos acreedores reclamando el cumplimiento de los ideales a pobres hombres como nosotros>>.  El tema de la honestidad reaparece en “El pato silvestre” pero se trata esta vez de una verdad despiadada, que destruye la vida de una familia. La verdad, parece decir entonces Ibsen, es una droga que, mal administrada, tiene efectos letales. De los destinos de sus personajes, que son gente común y corriente, desprendió conclusiones de una sinceridad brutal, pero también de gran sutileza y, por momentos, de belleza poética, obligando a su público a cuestionar las bases morales de su existencia.


  Henrik Ibsen fotografiado por Gustav Borgen.

Foto Wikipedia
 

 

La tercera etapa dramática de Ibsen es simbolista, en la que predominó un sentido metafórico. Son obras significativas de esta etapa: “La casa de Rosmer” de 1886, “La dama del mar” de 1888 y “Hedda Gabler” de 1890 que retrata las relaciones de una mujer voluntariosa con los que la rodean y las consecuencias que siguen a su renuncia al deseo de vivir. La acción se desarrolla en una villa de Cristianía. Hedda Gabler, la aristocrática hija del capitán Gabler, tiene 29 años y acaba de contraer matrimonio con un hombre al que no ama. La obra muestra cómo un matrimonio regresa de un viaje que se supone era la luna de miel pero que no lo fue. La tía de Tesman, Juliane, les hace una pequeña visita, en donde les comunica los inmensos esfuerzos económicos que generosamente deposita en ellos. Tesman tiene la esperanza de ser nombrado catedrático muy pronto. Tras la marcha de la tía, aparece en escena Thea (Mrs. Elvsted), una antigua compañera de instituto de Hedda; que ha abandonado a su esposo por el ex-alcohólico Løvborg, también escritor y lejano amigo íntimo de Hedda. Ésta le sonsaca a Thea la información que quiere, jugando con ella como con un ratón asustado. Thea reconoce que Hedda siempre le ha dado miedo. Más tarde aparece el juez Brack, que intenta sin éxito convertirse en el amante de Hedda. Finalmente hace su aparición el ex-alcohólico Løvborg, que ha escrito un libro exitoso pero que tiene aún, en edición manuscrita otro verdaderamente genial. Le dice además a Tesman que va a optar también por la plaza de catedrático que, en un principio, estaba ya otorgada a Tesman. No obstante, le dice que no se preocupe, que no tiene ninguna intención en quitársela. Entonces habla con Hedda y se revela la antigua amistad que los unía. Y Hedda, de nuevo, le saca al escritor la información que va deseando, mientras se mofa parcialmente de su recien adquirida sobriedad. Løvborg, Jørgen Tesman y Brack se van a una fiesta que el último organiza: Løvborg está borracho y pierde el libro, Jørgen lo encuentra y lo lleva a su casa, en donde le dice a Hedda que se trata de un libro genial e increíble. Añade que es una suerte que lo haya encontrado, pues Løvborg carece de copia alguna; pero entonces le informan de que su tía está agonizando, y ha de marcharse precipitadamente. Hedda guarda el libro en la estantería. Llega entonces Løvborg dando muestras de desesperación y afirma haber destruido, él mismo, su propio libro. Habiendo bebido de nuevo, sin obra ya que publicar, y bastante alterado, Hedda le brinda la idea de un hermoso suicidio, pues quiere que se pegue un tiro "de manera bella". Løvborg se marcha con una de las pistolas de Hedda; o, más bien, del padre fallecido de ésta, el general Gabler. Luego Hedda se dirige a la estantería y decide con sumo placer quemar el libro en la estufa, mientras dice: <<¡Ahora quemo a tu hijo, Thea! ¡Tú! ¡La del pelo rizado! ¡El hijo tuyo y de Ejlert Løvborg! ¡Ahora lo quemo! ¡Ahora quemo al niño!>>. En en último acto, Løvborg muere tras recibir un disparo accidental en un prostíbulo y Brack, que sabe de donde procede la pistola, emplea este conocimiento con el fin de presionar a Hedda para convertirse en su amante. Thea y Tesman se encuentran para reconstruir el manuscrito de Løvborg a partir de las notas que Thea ha conservado. Cuando Hedda comprende que está en las garras del Juez Brack, atrapada y sin salida, se suicida con la otra pistola del general. En 1915 Margarita Xirgu representó “Hedda Gabler”, un Hamlet hembra. En 1892, Henrik Ibsen estrenó el drama “El maestro constructor (o contratista)”.

 



   Retrato de Henrik Ibsen.

Foto All Art

 

En 1891, a los 63 años de edad, regresó definitivamente a Noruega,  después de un exilio de veintisiete años por Italia y Alemania. En 1894 estrenó “El niño Eyolf” y en 1895 fijó su residencia en Cristianía. En 1896 Ibsen estrenó su drama “Juan Gabriel Borkman” y en 1898 Cristianía, Copenhague y Estocolmo (las tres capitales escandinavas) celebraron solemnemente el septuagésimo aniversario de Ibsen. En 1899 Henrik Ibsen estrenó “Al despertar de nuestra muerte” que denominó epílogo dramático y en 1900 sufrió un primer ataque de apoplejía al que le sucedieron otros que fueron minando su salud física y mental, hasta dejarlo postrado en cama, totalmente paralítico. Murió el 23 de mayo de 1906, a los 78 años de edad, en Cristianía (actual Oslo) y fue enterrado con honores de jefe de Estado.

Henrik Ibsen es considerado el más importante dramaturgo noruego y uno de los renovadores del teatro universal, así como uno de los autores que más han influido en la dramaturgia moderna y el padre del drama realista moderno por sus obras que abordan problemas psicológicos y sociales, antecedente del teatro simbólico. El teatro del siglo XX es su deudor. En su época, sus obras fueron consideradas escandalosas por una sociedad dominada por los valores victorianos, al cuestionar el modelo de familia y de sociedad dominantes. Sus obras no han perdido vigencia y es uno de los autores no contemporáneos más representado en la actualidad. El público se identifica con los personajes de Ibsen y los reconoce como auténticos y cercanos. Sus obras señalan el final del melodrama, excesivamente romántico y artificial, tan popular en el siglo XIX. Uno de los máximos defensores del teatro de Ibsen, fue el premio Nobel Bernard Shaw. De su teatro, dijo que es el máximo representante de “la obra bien hecha”, refiriéndose a la obra bien construida, donde personajes y trama son verosímiles, perfectamente creíbles, por lo que al espectador le es fácil identificarse con ellos. Por otra parte el teatro de Ibsen influyó enormemente en otros autores de su tiempo, en los entonces jóvenes Strindberg y Chejov.

 

 

Algunos textos han sido extraídos de “Henrik Ibsen”: Wikipedia y Biografías y Vidas.

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

 

 

álbum de fotos

volver

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.