152. JAUME PAHISSA

 

Jaume Pahissa y Jo nació en Barcelona, el 7 de octubre de 1880, fue compositor, director de orquesta y musicólogo.


Era hijo del dibujante, ilustrador y paisajista Jaume Pahissa y Laporta. Tras haber hecho estudios de arquitectura -encaminado por Antoni Gaudí- y de ciencias exactas en la Universidad de Barcelona, estudió piano con Francesc Laporta y composición con Enric Morera. En 1898 con sólo 18 años compuso la obra sinfónica “Estudio sinfónico” y en 1900 estrenó la obertura de la obra sinfónica “El combate”. Movido por el ambiente modernista, muy pronto se interesó por las obras líricas, la ópera y la música sinfónica en general. Compuso ilustraciones musicales en 1901 para “Edipo rey” de Sófocles con el Teatre Íntim d’Adrià Gual, para “Prometeo encadenado” en 1903 y estrenó la obra sinfónica “En las costas mediterráneas” y la obra pianística “Sonata fantasía” en 1904.  Compuso la música de cámara para orquesta de cuerda “Trío en sol” en 1905 y en 1906 la “Sonata” para violín y piano, “Fugas” para instrumentos de cuerda, “Piezas líricas” para piano, el poema sinfónico “De bajo tierra los aires”, y las ilustraciones musicales para la comedia lírica “La prisión de Lleida”, una música de cámara para piano y canciones basada en la canción popular homónima -con texto de Adrià Gual- estrenada en el Teatro Principal de Barcelona en los Espectáculos y Audiciones Graner y de la que se hicieron ciento cincuenta representaciones. Una versión de esta obra escénica en forma de ópera fue estrenada más tarde en el Liceo de Barcelona con el nombre de “La princesa Margarita” en 1928, obra de una fuerte influencia wagneriana y más sinfónica que teatral.


                       

                         Retrato de juventud de Jaume Pahissa.

                                      Foto Enciclopèdia Catalana

 

A finales de 1907 se inició el primer periodo del Teatre Íntim de Adrià Gual, con representaciones de obras francesas, inglesas, italianas y alemanas adaptadas por Salvador Vilaregut y protagonizadas por Margarita Xirgu. En el tercer periodo se estrenaron en el Teatro Romea "La victoria de los filisteos" de Henry Arthur Jones, el 31 de enero de 1908 con la Xirgu en el papel de Alma Suleny y, el 28 de febrero del mismo año "La campana sumergida" de Gerhart Hauptmann ilustrada musicalmente por Jaume Pahissa. Sus hermanas, Maria Eulàlia y Anna Maria Pahissa y Jo, fueron actrices teatrales y actuaron también en el Teatre Íntim de Adrià Gual. Anna Maria destacó como buena actriz en “Tierra baja” de Guimerà.


En 1908 Jaume Pahissa compuso el poema sinfónico “El camino”, estrenado por la Asociación Musical de Barcelona en 1909 bajo la dirección del propio compositor y el mismo año también estrenó el poema sinfónico “De las profundidades a las alturas”. En 1910 compuso la obra lírica “Canigó”, adaptación de la obra de mossèn Cinto Verdaguer “Montañas del Canigó” y Montañas regaladas” hecha por Josep Carner y previsto su estreno para el 3 de mayo de 1910 en la plaza de toros de Figueres. La iniciativa partió de un grupo de figuerenses y la representación fue preparada a conciencia, con la participación de la Orquesta del Gran Teatro del Liceo y su cuerpo de baile, y para los decorados, se fue a Sant Martí del Canigó, con tal de copiar fielmente su monasterio y su paisaje. El periodista Josep Maria Bernils explicó lo siguiente: «En la noche anterior al estreno, se levantó un temporal de tramontana destrozando el decorado y causando grandes desperfectos, que impidieron la representación señalada. Fue un desastre económico para los organizadores. Ante esta situación, Barcelona quiso hacerse con el honor de representar en la Ciudad Condal este poema, pero los figuerenses reaccionaron con gran espíritu y volvieron a organizarlo todo para el 12 de junio. Fueron unos días de tiempo inseguro, con cielo plomizo, pero se mantuvo sin llover y pudo llevarse a cabo la representación con un clamoroso éxito».                                     

                                                                  

              Margarita Xirgu protagonizando “La campana submergida”.

                    Foto Institut Amatller d'Art Hispànic, Archivo Mas.

 

Jaume Pahissa marchó a Bruselas hasta 1911, donde amplió sus estudios musicales. En 1913 estrenó, en el Gran Teatro del Liceo, su primera ópera “Gala Placídia”, con libreto  basado en la tragedia de Àngel Guimerà. En 1916 fue el autor de la música de cámara “Escenas catalanas” y en 1917 compuso la obertura sinfónica “El rabadà” y las músicas de cámara “Pequeñas fugas a tres voces” y Piezas “espirituales”. En 1919 estrenó la ópera “La morisca” con libreto de Eduardo Marquina.


El 1921 estrenó las obras sinfónicas “Sinfonías” y una “Sinfonietta” para la orquesta Pau Casals. El mismo año estrenó la obra para orquestra “Noche de sueños” en la que empleó por primera vez el lenguaje que él denominó intertonal. En 1923 estrenó en el Gran Teatro del Liceo la ópera “Marianela” con libreto basado en una adaptación de la obra de Benito Pérez Galdós, que se volvió a representar en 1946 en el Teatro Colón de Buenos Aires.  Estrenó las obras orquestrales “Monodia” en 1925 y *Suite intertonal” en 1926 que lo colocaron en la vanguardia española de los años 20. Estas dos obras se estrenaron en el Palacio de la Música Catalana. Están regidas junto con “Noche de sueños” por el sistema intertonal de la disonáncia pura y se caracterizan por una armonía arriesgada, llena de efectos homofónicos y cromáticos. Pahissa estaba motivado por los avances que llegaban de Europa, cambió su concepción armónica y se desvió hacia caminos de innovación y experimentación completamente nuevos, iniciando la teoría sobre el intertonalismo, que finalmente no acabó de desarrollar. Sus obras evolucionaron desde el modernismo hasta tendencias muy innovadoras, desarrollando una teoría de lenguaje musical propia, antes  que Schoenberg. La compleja y oculta coincidencia entre la música de Pahissa y las nuevas tipologías de la arquitectura moderna, es un hecho que lo caracteriza. Pahissa ejerció la crítica musical en "La Publicidad" y en "Las Noticias" a partir de 1926. Como crítico y teórico musical, colaboró en revistas, como por ejemplo "Cataluña Nueva", "Revista de Cataluña", "Pelo & Pluma", "Viejo y Nuevo", "Revista Catalana" y "Mirador", entre otras. Participó también en las tertulias de los Quatre Gats.


Su extensa producción contiene obras sinfónicas, óperas, música teatral, sardanas, música coral, música de cámara y piezas para piano. En 1928 estrenó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, con una clara influencia wagneriana, “La princesa Margarita” versión operística de la obra lírica “La prisión de Lleida” con libreto de Adrià Gual. Muchas de sus composiciones se inspiraron en el repertorio popular catalán.

 

                          

                      Retrato de Jaume Pahissa de 1930 con notas de                                                                “La princesa Margarita”.

                                            Foto Google Images

 

Fue profesor de cultura y estética musical en el Conservatorio del Liceo desde 1933. De 1908 a 1935 escribió canciones, como “El viento del otoño”, “Por un beso”, “Canción del ladrón”, “El bastón”, “Canción de hada” y La “prometida”, entre otras. En 1935 ocupó la plaza vacante de profesor de composición en la Escuela Municipal de Música de Barcelona, sustituyendo a Enric Morera.


El 13 de diciembre de 1935, al día siguiente del estreno de "Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores" de Federico García Lorca protagonizada por la Xirgu, Margarita ofreció un banquete a los críticos catalanes y castellanos en el Restaurante Miramar de Montjuic. El sábado 14 de diciembre Margarita, Federico y un grupo de admiradores del músico catalán, visitaron el sepulcro de Isaac Albéniz, en el Cementerio Nuevo de Montjuïc, con motivo de la colocación de un monumento. En el plano frontal, bajo el rostro femenino del monumento, quedaron grabados los nombres de: Margarita Xirgu, Teresa Cabarrús de Marshall, Federico García Lorca, Cipriano de Rivas Cherif, Jaume Pahissa, Frank Marshall, Rafael Moragas, Luis Góngora, Josep Arnall, Miquel Ortín, Francisco de A. Planas Doria, Circul Artístic, Antonio Torroella y Roberto Vasconcel. Rivas Cherif leyó la "Oda a Albéniz" de Juan Ramón Jiménez, y García Lorca el soneto escrito por él mismo "Epitafio a Isaac Albéniz". El 19 de diciembre de 1935 García Lorca dio una conferencia musical en el auditorio del Casal del Médico, en la vía Laietana de Barcelona. La conferencia fue titulada por su autor "Como canta una ciudad (Granada) de noviembre a noviembre" y para acabar la conferencia-concierto Lorca ofreció la primicia de los poemas "Casidas" y "Gacelas", de su obra inédita "Diván del Tamarit". Al acabar el acto, Lorca y un grupo de amigos fueron al camerino de Margarita Xirgu en el Principal Palace. La actriz sentía no haber podido asistir al recital y Federico le dijo: <<Apura, Margarita. Al terminar tú la función de esta noche, palabra que yo té recito íntegra la conferencia que acabo de dar, y contigo invito a toda la compañía, así como a cuantos quieran volverme a oír>>. Entre los que asistían a este diálogo estaba Xavier Regàs. Su padre era el propietario del Restaurante de la Estación de Francia, donde había una gran sala graciosamente dividida por cristaleras de colores de relieve, pintadas por los mejores artistas catalanes del momento -Calsina, Humbert, Togores, Mompou, Serrano,...- y unos biombos decorados por Grau Sala, que había hecho la portada del programa de mano de "Doña Rosita la soltera". Xavier Regàs ofreció a Federico aquella espaciosa sala, donde había un piano, para que repitiera su conferencia-musical. Al filo de la media noche acudieron a la cita, las manolas, las solteronas, las ayoles, y otras huestes histriónicas. Al grupo inicial se habían sumado amigos, conocidos y admiradores, algo más de medio centenar de personas entre las cuales se encontraban: Juan Tejedor, Carles Sindreu, Ignasi Agustí, Joan Alavedra, Grau Sala, Mario Verdaguer, Rafael Moragas, Josep Maria de Sagarra, Alexandre Vilalta, Joaquim Ventallò, Luis Góngora, Carles Soldevila, Carlos Mir Amorós, Joan Puig i Ferrater, Jaume Pahissa, Just Cabot, José María Delgado, Luis Elías, Mauricio Torras-Balari, Màrius Gifreda, Joan Tomàs, Llevarán i Reynals, Tomás Garcés, José María Planas, Joaquín Montaner,... Los Regàs ofrecieron un pica pica a los asistentes. Tras el ágape, que discurrió en una atmósfera jovial, Federico, al piano transportó al improvisado auditorio a aquella soñada Granada de su retenida niñez, que le dio su luz y que le abrió la vena de su secreto lírico. Después fue el gran pianista barcelonés Alexandre Vilalta el que se sentó al piano e interpretó a Albéniz y a Falla. La alegría se hizo sonora cuando Josep Maria de Sagarra empezó a desgranar sus poesías jocosas, en las que trazaba ingeniosas imágenes que a Federico le hacían estallar aquella risa suya tan recordada por sus amigos. Y en aquel caldeado ambiente, el poeta catalán decidió dar a conocer la "Balada de Fray Rupert". Acompañado de Rivas Cherif fueron    su casa de la Bonanova, para recoger el original. En la sala del Restaurante de la Estación, unos biombos chinos ponían una nota alegre y íntima. Detrás de uno de ellos se ocultó Margarita Xirgu para darle tono a la célebre velada anticlerical. Tras una fugaz lectura, Margarita se subió a una silla a manera de púlpito, y la declamó con tal vigor y tal temblor que parecía estar recitando "Medea". Cuando acabó de recitar, Federico cogió a la actriz en brazos y le dijo:  <<Qué grande eres, Margarita!. Con una actriz como tú y un poeta como Sagarra, la lengua catalana no morirá nunca>>. Finalmente García Lorca, Sagarra y Rivas Cherif improvisaron parodias de discursos de Eduardo Marquina que hicieron troncharse de risa a los asistentes al acto, que se despidieron al amanecer.

Hombre prolífico y conectado a la cultura de su tiempo, Jaume Pahissa se relacionó con las figuras más relevantes de la cultura de su tiempo, como Eugeni d’Ors, Josep Carner, Pau Casals, Francesc Pujols, Margarita Xirgu, Enric Granados, Santiago Rusiñol, Ramon Casas y Manolo Utrillo, entre muchos otros.

 

En 1937, Jaume Pahissa fue nombrado director de la Escuela Municipal de Música de Barcelona y escribió la música de la película “Aurora de esperanza”, producida por SIE  Films (Sindicato de la Industria del Espectáculo). En el agosto de 1937, llamado para dirigir un concierto en Buenos Aires, marchó con toda la familia a la Argentina pues era un republicano de pura cepa e intuía claramente que la Guerra Civil se acabaría con la victoria del dictador Francisco Franco, instalándose definitivamente en Buenos Aires dónde se exilió. Allí dirigió la Orquesta Municipal, escribió “Nocturno”, para violoncelo y piano, que fue estrenado por Pau Casals en el Teatro Colón, dos ballets y mucha música escénica. Su principal preocupación en la Argentina fue conseguir una estabilidad profesional que le permitiera, entre otras cosas, divulgar su obra. Su trabajo como director de orquesta hizo posible conseguir este objetivo. Durante estos primeros años, llegó a alternar en los programas de sus conciertos, obras propias junto con obras de Wagner, Beethoven y Borodin, entre otros, con gran éxito de acogida. Por otra parte, hace falta resaltar que Pahissa hizo conocer al público argentino varios ballets de carácter catalán. De toda esta época hace falta destacar su valiosa tarea pedagógica y musical, tarea que había desarrollado durante toda su vida, como crítico, articulista y conferenciante y que potenció durante sus años en la Argentina.


El 18 de diciembre de 1937 se estrenó en el Teatro Smart de Buenos Aires “Cantata en la tumba de García Lorca” de Alfonso Reyes, embajador de México en Buenos Aires, interpretada por Margarita Xirgu y con música de Jaume Pahissa. Las actrices y actores principales fueron: Margarita Xirgu en el papel de la Madre, Alberto Contreras en el papel del Padre, Isabel Pradas en el de la Hermana y Amelia de la Torre en el de la Novia.

    

                        Margarita Xirgu y Jaume Pahissa, en 1937.

                                               Foto: Web J. Pahissa

 

Iniciaba el poema la voz grave del Padre, que recordaba el drama de esa muerte que siempre nos parecerá incomprensible. Seguía, aguda, con plañir tierno, la voz de la Hermana, que pide a las flores su tributo, interrumpida apasionada, vehemente, por la voz de la Novia, que reclamaba el homenaje de las flores y los frutos de "América, túmulo vegetal, cerro de aromas". Fuerte y brusca, la múltiple voz de la guardia tronchaba el doliente canto de amor con la amenaza. Recordaba que había algo más que la pena, la inmensa pena de España y del mundo ante la muerte del poeta genial. Y, entre todas, la voz de la Madre que penetraba en la mente y en el corazón, con su agria protesta y su indecible desconsuelo, reclamando la sangre derramada, esa secreta sangre que empapó un día la tierra de Granada y dejó para siempre seco el "clavel tronchado" de que la ciudad tan sólo pudo ufanarse..., el tiempo que dura una rosa. De pronto, un grito al unísono que cierra la Cantata, gritos mezclados de desesperación, de asombro y de premonición.

 

        Estreno de "Cantata en la tumba de Federico García Lorca".    De izquierda a derecha: Jaume Pahissa, Margarita Xirgu y Alfonso Reyes. Buenos Aires, 1937.

                                    Foto: La Vanguardia Española

 

Jaume Pahissa comprendió que este poema reclamaba su música. Puso en los labios de las mujeres la voz hecha canción y en la de los hombres la canción hecha amenaza. Puso un rasguear de guitarras andaluzas en la doliente sinfonía y si la palabra decía un dolor, la música de Pahissa le daba el justo acento dramático.

 

La Xirgu entre Jaume Pahissa y Alfonso Reyes, junto con los actores y actrices: López Lagar, Alejandro Maximino, Amelia de la Torre, Isabel, Teresa Pradas, Amalia Sánchez Ariño, Eloísa Vigo y Emilia Milán, de su Compañía después de la representación de "Cantata en la tumba de Federico García Lorca".

 

El 10 de agosto de 1938 Margarita Xirgu estrenó también en Buenos Aires la obra teatral "Angélica" de Leo Ferrero, drama satírico contra el fascismo, con música de Jaume Pahissa que incluía un himno revolucionario con letra del poeta Pablo Neruda. Jaume Pahissa ya tenía muy claro entonces el papel de la música en las representaciones teatrales.

                           

                Margarita Xirgu protagonizando “Angélica” en 1938.

                                          Arxiu Xavier Rius Xirgu

 

Jaume Pahissa viajó por casi todos los países de América y Europa. Presidió los Juegos Florales catalanes de Buenos Aires, celebrados en 1941. Pahissa tenía una enorme curiosidad por la ciencia real, o sea por la ciencia basada en la observación y la experiencia. Sin duda por esto tuvo siempre una cordial admiración por Francesc Pujols, no por el Pujols creador de religión, sino por el Pujols fascinado por la ciencia. En el discurso que pronunció, como Presidente de los Juegos Florales catalanes de Buenos Aires dijo: <<Dos son las formas en qué se manifiesta una lengua: el léxico y la fonética. El léxico es susceptible de variar, tanto por causa de corrupción como por vía de depuramiento. La fonética, en cambio, está arraigada en las entrañas mismas de la raza. Es imposible, es dificilísimo alterarla. La fonética no cambia. Es seguro que los barceloneses de hoy hablan con el mismo tono y los mismos sonidos que modulaban, en su habla, los layetanos antes de la colonización romana, si no con idénticas palabras -que ya hemos dicho que el léxico varía-, con el mismo timbre de las vocales y con igual clase de consonantes para hacerlas sonar. El mecanismo sonoro del lenguaje obedece a un sistema dependiente de los centros nerviosos. Los cambios, en este mecanismo, comportan, por reflejo, una modificación en el funcionamiento directivo y, por lo tanto, cambios profundos en la íntima manera de ser. Por esto le es tan difícil, por no decir imposible, al hombre adulto variar su fonética. Podrá cambiar las palabras, pero no el sonido, el timbre. Por esto los catalanes conservan, pese a todos los esfuerzos, el acento, que quiere decir las características de la lengua propia, el signo esencial de la raza. Por esta razón, el pueblo vasco, cuya lengua tiene una fonética muy parecida a la fonética castellana, ha casi olvidado su idioma, sustituido por la lengua dominadora. Y por la misma razón los catalanes han conservado, conservan y conservarán siempre la lengua propia. Porque por poderosa que sea la influencia que sobre ellos pese de otra lengua, por razón de dominio político o de supremacía cultural, nunca podrá torcer el acento original, el tono, la modulación particular catalana, porque es cosa de orden fisiológico, y sobre él, nada pueden ni la voluntad propia ni la ajena>>.

 
En Catalunya, el régimen franquista prohibió su música. Como para otros muchos artistas catalanes, la guerra y el exilio representaron para él, el arrinconamiento y el olvido. Su producción ha sido calificada de modernista por la mayoría de los críticos, a excepción de Eugeni de Ors, que lo consideró novecentista. Josep Pla lo definió así: <<No sólo es un artista: es, además, un hombre de ideas, dos cosas que en nuestro país no se han dado demasiado en la misma persona>>. Publicó, también en la Argentina, numerosas obras teóricas y didácticas, como “Los grandes problemas de la música” en 1945 y “Espíritu y cuerpo de la música”. En el Teatro Colón presentó su ópera “Marianela” en 1946, en una temporada al aire libre siendo el director y a la vez presentando otras obras. En 1947 publicó “Vida y obra de Manuel de Falla”, la primera biografía de este músico, del que fue compañero fiel los años que residió en la Argentina. Colaboró en diferentes emisoras de radio y se convirtió en uno de los puntales de la cultura catalana en el exilio.

 

                  Retrato de Jaume Pahissa en 1949 en Buenos Aires.

                                                 Foto Fem País


El 1955 publicó el ensayo “Sendas y cumbres de la música española”. Tradujo más tarde al castellano “The music pf Spain” de G. Chase. En 1956 Margarita Xirgu cumplió sus bodas de oro con el teatro, con 68 años de edad. Este año la Comedia Nacional del Uruguay, junto con Margarita, actuó en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires. El 20 de abril Margarita dirigió e interpretó "La Celestina" de Fernando de Rojas en versión de José Ricardo Morales. El reparto de "La Celestina" fue el siguiente: Celestina (Margarita Xirgu), Melibea (China Zorrilla), Areúsa (Estela Medina), Lucrecia (Estela Castro), Alisa (Armen Siria), Calisto (Horacio Preve), Sempronio (Alberto Candeau), Pármeno (Enrique Guarnero), Pleberio (Ramón Otero), Tristán (Eduardo Schinca), Sosia (Walter Vidarte), un criado (Omar Giordano) y otro criado (Wagner Mautone). Los decorados y vestuarios fueron de César Martínez Sierra. La escenografía fue a cargo de Enrique Lázaro. Los vestidos de época fueron confeccionados por la Sección Femenina de la Universidad del Trabajo de Montevideo. Los fragmentos musicales fueron a cargo de Jaume Pahissa. Pocos fueron los cambios comparados con la representación del 28 de octubre de 1949, cuando Margarita Xirgu recibió el ofrecimiento del Presidente de la Comisión de Teatros Municipales del Uruguay, Justino Zavala Muniz, para dirigir e interpretar "La Celestina" en el Teatro Solís, con la Comedia Nacional del Uruguay. Los personajes de Areúsa y Elicia fueron por aquel entonces interpretados por Margot Cottens y Maruja Santullo respectivamente, y los fragmentos musicales con cargo al maestro J. Casal Chapí, el resto todo quedó igual.

 

                                                         

Obsequio de “Sendas y cumbres de la música española” de     Jaume Pahissa a Margarita Xirgu, en Buenos Aires en mayo de 1956.

                                              Archivo hermanos Xirgu

 

Jaume Pahissa presidió los Juegos Florales catalanes de Buenos Aires, celebrados el 11 de septiembre de 1960. Como ya había hecho en otros ocasiones, en una prueba más de la fidelidad que profesaba a sus compatriotas, los exiliados catalanes, Margarita Xirgu  también asistió a la celebración de los Juegos Florales encontrándose de nuevo con Jaume Pahissa. La fiesta de la literatura catalana del exilio tuvo lugar en la Aula Magna de la Facultad de Medicina de la universidad de la capital argentina, con la presencia de un público entusiasta y fervoroso. El banquete, que se celebró en el salón grande del Hotel Alvear, atestado, a 400 pesos argentinos por cubierto, presentó una gran brillantez, porque los catalanes -sobre todo las señoras- asistieron con vestidos de mucho arreglar.

Pahissa fue uno de los fundadores de la Agrupación de Ayuda a la Cultura Catalana en Buenos Aires. En 1961 fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona. Este mismo año hizo una breve visita a Barcelona. El 15 de diciembre de 1961 Margarita Xirgu marchó a Montevideo unos días, dónde la Comisión de Teatros Municipales le solicitó que dirigiera de nuevo a la Comedia Nacional del Uruguay, en la obra "Peribáñez y el comendador de Ocaña" de Lope de Vega, en la conmemoración del 4º centenario de su nacimiento, con ilustraciones musicales del maestro Jaume Pahissa. Margarita casi se vio obligada a aceptar y dijo por aquel entonces: <<Veo que me recuerdan los diarios si es para bien mejor; pero estoy ya muy indiferente a todo>>. En abril de 1962 Margarita se trasladó de Punta Ballena a Montevideo para empezar los ensayos con la Comedia Nacional del Uruguay, a pesar de que había pasado una temporadita con algunas lacras bronquiales, de las que se había finalmente recuperado. El 17 de mayo de 1962 se estrenó "Peribáñez y el comendador de Ocaña" en el Teatro  Solís. Margarita dijo a sus familiares: <<Ha habido mucho éxito con "Peribáñez y el comendador de Ocaña" pero también mucho trabajo. Estamos contentos de todo... Si no fueran tan comentados mis pasos, hace ya mucho tiempo que estaría con todos vosotros, pero no me es posible pasar sólo como señora Ortín como es mi deso, está la otra>>.

Jaume Pahissa murió en Buenos Aires en 1969, a la edad de 89 años. Fue enterrado en el cementerio de la Chacarita de Buenos Aires. Ha sido el compositor catalán que ha estrenado más obras en el Teatro del Liceo.


A un grupo de ilustres músicos catalanes, como Lluís Millet, Amadeu Vives, Antoni Nicolau, Enric Morera, Francesc Alió, Jaume Pahissa, etcétera, se les ha incluido en la denominada Generación de 1908, puesto que nacieron y compusieron gran parte de su importante obra inmediatamente antes o después del mencionado año, que fue cuando se inauguró el barcelonés Palau de la Música, sede del Orfeón Catalán.


En la Biblioteca de Catalunya se ha depositado, por los hijos del compositor, un fondo de partituras manuscritas e impresas. Hoy, muchas de sus obras restan sin editar ni interpretar. Con motivo del centenario de su nacimiento, el también músico Xavier Montsalvatge, que entonces era crítico de La “Vanguardia”, le dedicó un artículo, donde decía, tras indicar que seguramente pasaría desapercibida aquella conmemoración, que Jaume Pahissa fue una de las últimas figuras de la Renaixença y un adelantado del Noucentisme musical, al cual aportó un número considerable de significativas creaciones en el campo de la música sinfónica y, sobre todo, en el del teatro lírico: «donde parece que encontró su lenguaje expresivo más personal y, en todo caso, el que le permitiría crearse un nombre y un prestigio que las últimas generaciones de músicos ignoran»...«Es lamentable que sólo podamos dar una información muy vaga sobre la actividad creadora de Jaume Pahissa durante el período de su madurez artística a partir de su exilio americano, al que tuvo que resignarse cuando tenía 57 años»...«La música de Jaume Pahissa es un testimonio vivo de un período importante y fecundo en la historia de la música catalana moderna». El gerundense Montsalvatge (que, como periodista, fue director del prestigioso y recordado semanario barcelonés “Destino”, a lo largo de una época difícil, en tiempo del franquismo), tenía razón. Y, en consecuencia, todo hacía prever que, en efecto, nadie haría la más mínima mención de Pahissa al cumplirse un siglo de su llegada al mundo. Pero, a las dos de la tarde del mismo día 8 de octubre del 1980, Radio-4, motivada por la publicación del citado artículo de Xavier Montsalvatge, ofreció una información, que fue difundida por toda una serie de emisoras del Principado.

En 1980 se publicaron de forma póstuma sus trabajos teóricos “La música y el hombre”.

Algunos textos han sido extraídos de: "Jaume Pahissa” Wikipedia y Enciclopèdia Catalana

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

 

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