153. JOSÉ ECHEGARAY

 

 

José Echegaray y Eizaguirre nació en Madrid, el 19 de abril de 1832, fue ingeniero de caminos, canales y puertos; matemático; político y dramaturgo.

 

Su padre, médico y profesor de instituto, era de Aragón y su madre de Navarra. Era hermano del comediógrafo Miguel Echegaray. Pasó su infancia en Murcia, donde su padre consiguió una plaza de profesor de griego y donde José realizó los estudios correspondientes a la enseñanza primaria. Fue allí, en el Instituto de Murcia, donde comenzó su afición por las matemáticas.

 

Con el objeto de preparar el ingreso a la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, se trasladó en 1846, con catorce años a Madrid dónde ingresó en el recién creado Instituto de Segunda Enseñanza San Isidro. Pronto destacó por sus aptitudes para las matemáticas. Cumplidos los veinte, salió de la Escuela de Madrid con el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que había obtenido con el número uno de su promoción, y se tuvo que desplazar a Almería y Granada para incorporarse a su primer trabajo.

 

En su juventud leía a Goethe, Homero y Balzac, lecturas que alternaba con las de matemáticos como Gauss, Legendre y Lagrange. En 1854 comenzó a dar clase en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, haciéndose cargo de la secretaría de la misma. Allí dio clases de matemáticas puras y aplicadas, estereotomía, hidráulica, geometría descriptiva, cálculo diferencial y física desde ese año hasta 1868. De 1858 a 1860 también fue profesor de la Escuela de Ayudantes de Obras Públicas. Como científico y profesor publicó muchas obras sobre física y matemáticas, como “Cálculo de variaciones” que era casi desconocido en España, en 1858. Cuando contaba 32 años de edad, en 1864, fue elegido miembro de la Real Academia de las Ciencias Exactas. El discurso de ingreso, titulado “Historia de las matemáticas puras en nuestra España”, en el que hizo un balance, exageradamente negativo y con determinadas lagunas, de la matemática española a través de la historia y en el que defendió la «ciencia básica» frente a la «ciencia práctica», fue fuente de una gran polémica, tal como indicaron los periodistas Luis Antón del Olmet y Arturo García Carraffa en su libro. Su discurso resultó áspero, crudo y hasta agresivo, produjo, a pesar de las felicitaciones y elogios de rúbrica, pésimo efecto en algunos centros y colectividades y muchos periódicos lo combatieron. Soltó esta frase tan concluyente: "...la ciencia matemática no nos debe nada, no es nuestra; no hay en ella ninguna palabra que no puedan pronunciar sin ayuda los labios españoles...". En 1865 publicó en Madrid “Problemas de geometría plana” y “Problemas de geometría analítica”  calificada ésta de obra maestra por Zoel García de Galdeano. También en 1865 comenzó su actividad literaria y teatral con “La hija natural” aunque no llegó a estrenarla en esa época. En 1867 publicó “Teorías modernas de la física” e “Introducción a la geometría superior” exponiendo la geometría de Michel Chasles, y en 1868 publicó “Memoria sobre la teoría de los determinantes”, primera obra en España sobre el tema y “Tratado elemental de termodinámica”, breve ensayo sobre una ciencia que estaba naciendo entonces. El Ateneo de Madrid, en aquella época, organizaba cursos y conferencias de alto nivel para las cuales traían expertos. Llamaron a Echegaray y enseñó tres materias: la teoría de Galois, las funciones elípticas y las ecuaciones diferenciales. Los planteamientos mostrados allí no fueron sobresalientes en un contexto más amplio, en aquella época, sin embargo, constituyeron un gran impulso para la renovación de las matemáticas en España.

 

Los revolucionarios atacaron sus tendencias liberales y los liberales le acusaron de maltratar a la ciencia española. La polémica fue ruda porque Echegaray contestó a todos en el mismo tono que había empleado en su discurso de ingreso a la Real Academia de las Ciencias Exactas. Sus ideas políticas y económicas liberales, le llevaron a participar en la Sociedad Libre de Economía Política, en defensa de las ideas librecambistas, difundiendo las doctrinas de libre comercio tanto en prensa como en diferentes foros. Tras la Revolución Democrática de 1868 y la entrada de Prim en Madrid, Ruiz Zorrilla, con el que había participado activamente en la fundación del Partido Radical, le nombró Director General de Obras Públicas, cargo que ocuparía hasta 1869 en que fue nombrado Ministro de Fomento hasta 1870. Echegaray en 1870 formó parte de la comisión que recibió al rey Amadeo de Saboya en Cartagena. Como Ministro de Fomento realizó la Ley de Bases de Ferrocarriles. En 1872 fue nombrado de nuevo Ministro de Fomento y este mismo año hasta 1873 Ministro de Hacienda.

 

 

José Echegaray

 

La abdicación del rey Amadeo de Saboya, el 11 de febrero de 1873, hizo que el gobierno de Ruiz Zorrilla fuera destituido, apoyando Echegaray el efímero régimen de la Primera República, a la que sirvió encargándose por dos veces del Ministerio de Hacienda en 1873 y 1874. El gabinete republicano fue depuesto con la entrada del ejército en el congreso, en enero de 1874, al mando de Pavía. Al golpe le siguió la formación de un gobierno de concentración, el cual volvió a requerir los servicios de Echegaray como Ministro de Hacienda, desde donde adoptó medidas como dar al Banco de España el carácter de banco nacional con el monopolio de la emisión de billetes. Tras el pronunciamiento de Martínez Campos, que restauró la monarquía en 1874, Echegaray siguió fiel a sus ideales republicanos. Este mismo año escribió la comedia en un acto y en verso “El libro talonario”, considerado como el comienzo de su producción dramatúrgica, aunque se trataba de su segundo drama. Su estreno en el Teatro Apolo tuvo mucho éxito, se trataba de una obra escrita, según algunos, durante la época en la que estuvo exiliado en París. La mayoría de sus primeras obras están teñidas de melancolía romántica, unos dramones según la crítica. Le siguió el drama en tres actos y en verso “La esposa del vengador” obra que fue muy bien acogida por el público, a pesar de que tenía algunas exageraciones junto a una buena escenografía. En 1875 estrenó el drama en verso en tres actos y un epílogo “La última noche”, obra escrita ya en 1867, y con gran éxito de público y crítica también estrenó el drama trágico en tres actos y en verso “En el puño de la espada”.

 

Expuso su poética teatral en un célebre soneto:

 

Escojo una pasión, tomo una idea,

un problema, un carácter... y lo infundo,

cual densa dinamita, en lo profundo

de un personaje que mi mente crea.

 

La trama, al personaje le rodea

de unos cuantos muñecos que en el mundo

o se revuelcan en el cieno inmundo

o se calientan a la luz febea.

 

La mecha enciendo. El fuego se prepara,

el cartucho revienta sin remedio,

y el astro principal es quien lo paga.

Aunque a veces también en este asedio

que al arte pongo y que al instinto halaga,

¡me coge la explosión de medio a medio!

 

En 1876 participó como Diputado en las Cortes Monárquicas, a fin de poder defender su gestión de las críticas de los conservadores. Año en que estrenó la comedia en un acto y en verso “Un sol que nace y un sol que muere”, el drama trágico en tres actos y en verso “Cómo empieza y cómo acaba” y el drama “El gladiador de Revens”. En 1877 estrenó con gran éxito el drama en tres actos y en prosa “O locura o santidad”, traducido al sueco y al italiano, y el juguete en un acto y en verso “Iris de paz”, el drama en dos actos y en verso “Para tal culpa, tal pena” y el drama en tres actos y en prosa “Lo que no puede decirse”. Escribió muchas obras de teatro, algunas exitosas y otras no tanto. En 1878 estrenó el drama en tres actos y en verso “En el pilar y en la cruz”, la comedia en tres actos y en verso “Correr en pos de un ideal” y el drama en tres actos y en prosa “Algunas veces aquí”. En 1879 estrenó con gran éxito la leyenda trágica en tres actos y en verso “En el seno de la muerte”, perfectamente traducida al alemán por Fastenrath; estrenó en el Teatro Apolo la leyenda dramática del siglo XVI en un acto y en verso “Morir por no despertar”; estrenó el cuadro dramático escrito expresamente para la Señora Civili “Bodas trágicas”;  y también estrenó el drama en tres actos y en verso “Mar sin orillas”.

 

A pesar de la buena acogida que tuvieron sus obras por parte del público, los jóvenes intelectuales y escritores de su época, pertenecientes a la Generación del 98, lo criticaron tachando sus obras de melodramas artificiales y llenos de excesos. Se ha dicho que aplicaba la matemática al teatro, porque creaba y organizaba sus obras con gran cuidado, utilizando rigurosamente las técnicas teatrales y preocupándose especialmente por los personajes protagonistas y, además, mostrando gran imaginación; en cambio a la hora de definir los personajes e imaginar situaciones, sin embargo, no era tan bueno. Alternó verso y prosa. Su dificultad para decantarse por alguna de ellas se explica quizá porque en ninguna de las dos fue brillante. Quizás estas debilidades han sido la razón de que no haya perdurado su fama.

José Echegaray participó con Martos y Salmerón en la fundación del Partido Republicano Progresista en 1880 y, finalmente, aceptó entrar en la política del Régimen de la Restauración, formando parte del ala izquierda del Partido Liberal de Sagasta. En 1880 estrenó, en el Teatro Español de Madrid, el drama en tres actos y en prosa “La muerte en los labios” y en 1881 estrenó su obra más completa, el drama en tres actos y en verso El gran Galeoto”, que fue traducida a muchas lenguas y todavía hoy se representa. Margarita Xirgu la representó en 1935, alternándola con “Yerma” de Federico García Lorca. Su título procede del episodio de Paolo y Francesca de “La Divina Comedia” de Dante. “El gran Galeoto” es un interesante estudio de las posibilidades del "teatro dentro del teatro" y una buena fuente para conocer las ideas de Echegaray sobre el género teatral. En la obra, Echegaray señala a la sociedad como la que actúa de gran Galeoto al propiciar con sus rumores que brote la pasión entre Ernesto y Teodora. El argumento se basa en un escritor joven, llamado Ernesto que se enfrenta a Don Julián a causa de su esposa Teodora, quién había conocido en el pasado a Enrique. Los rumores de que mantienen relaciones sentimentales y la muerte de Don Julián en un duelo, son los ingredientes trágicos de la obra en la que se hacen referencias literarias a temas clásicos como el amor entre Ginebra y Lancelot. De ahí su nombre, pues Galeoto fue el mediador en los amores de la reina Ginebra y el caballero Lancelot. La acción se desarrolla en el 1800 y pico y la escena en Madrid. Son sus personajes: Teodora la esposa de Don Julián, Doña Merceds la esposa de Don Severo y padres de Pepito y Ernesto, uno de los testigos y dos criados. “El gran Galeoto” comienza con un diálogo en prosa, pero es un drama en verso. Durante su primer mes de edición alcanzó un gran éxito, por lo que se realizaron cinco ediciones diferentes. El éxito se repitió en múltiples representaciones. Por ejemplo en la cuarta del Teatro Romea de Murcia, en junio de 1881, el autor presente en la sala fue vitoreado y se vio en la necesidad de hablar al público. La dedicatoria de la obra es la siguiente: <<A todo el mundo: Os dedico este drama, porque a la buena voluntad de todos, y no a méritos míos, debo el éxito alcanzado. A todos, sí; al público, que con profundo instinto y alto sentido moral comprendió desde el primer momento la idea de mi obra y la tomó cariñosamente bajo su protección; a la prensa, que tan noble y generosa se ha mostrado conmigo y que me ha dado pruebas de simpatía que jamás olvidaré; a los actores, que ya con inmenso talento y altísima inspiración, ya con exquisita delicadeza y profundo sentimiento, unas veces con honrada y magnífica energía, otras con acentos cómicos dignos de los grandes maestros del arte de la declamación, y siempre con la discreción y el tacto más perfectos, cuando había peligros que evitar, han dado vida en la escena a los personajes de mi obra. A todos debo y a todos doy en estas desaliñadas frases prueba humilde, pero sincera, de mi profunda gratitud. José Echegaray>>. El director Rafael Gil realizó en 1951 una película basada en la obra de Echegaray, con el mismo nombre del libro, en el que un triángulo amoroso crea situaciones trágicas y tensión entre los protagonistas.

En 1891 estrenó el estudio cómico-politico en tres actos y en prosa “Comedia sin desenlace” y el drama en tres actos y un epílogo “Mariana”, obra que culmina el proceso de renovación del teatro español con la inclusión del estilo realista y simbólico de Ibsen. En su primera época, sus obras estaban inmersas en la melancolía romántica, pero en aquella época adquirió un tono más social, con una evidente influencia del noruego Henrik Ibsen. En 1892 estrenó su gran éxito, el drama original en tres actos y en prosa “El hijo de Don Juan”, ya en 1893 estrenó el drama en tres actos y en prosa “El poder de la impotencia” y la comedia en tres actos y un epílogo en prosa “A la orilla del mar”, y en 1894 estrenó la comedia en tres actos y en prosa “La rencorosa” y fue nombrado Presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales hasta 1896. También en 1894 fue nombrado Miembro de la Real Academia Española de la Lengua donde ocupó el sillón "e" minúscula desde 1894 a 1916. En 1895 estrenó el drama trágico en cuatro actos y en prosa “Mancha que limpia” y el drama en tres actos y en prosa “El estigma”, en 1896 estrenó el bosquejo dramático en tres actos y en prosa “Amor salvaje”.  En 1897 estrenó el drama en prosa en tres actos y un prólogo “La calumnia por castigo” y publicó el ensayo “Resolución de ecuaciones y teoría de Galois: lecciones explicadas en el Ateneo de Madrid”, y en 1898 estrenó los dramas en tres actos y en prosa “El hombre negro” y “Silencio de muerte”. Echegaray tradujo “Tierra baja” de Àngel Guimerà para la Compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, que le estrenó muchas de sus obras.

José Echegaray fue nombrado Senador vitalicio en 1900, año en que estrenó el drama con resonancias del teatro “de ideas” de Ibsen “El loco de Dios”. En 1901 volvió a ser nombrado Presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales hasta 1916. También en 1901 la revista “Pluma y Lápiz” publicó su drama “Los dos granujas”, no publicado hasta el año 2011 por la editorial Ganso y Pulpo, en el que dos jóvenes amigos, Zampatortas y Pincharratas, viven rodeados de pobreza, malviven en la calle compartiéndolo todo, y ganándose la vida con pequeños trabajos hasta que el dinero se interpone entre ellos y hace que las cosas cambien.

 

 

                                                      

 

                                        Retrato de José Echegaray.

                                                      Foto Epdlp

 

En 1903 le nombraron Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, durante el periodo de 1903 a 1908 y primer Presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada este mismo año. En 1904  la Compañía de María Guerrero estrenó su drama en cuatro actos y en prosa “La desequilibrada” en el que provocó uno de sus habituales altercados don Ramón del Valle-Inclán. Este mismo año obtuvo el Premio Nobel de Literatura compartido con el poeta provenzal Frédéric Mistral, convirtiéndose así en el primer español en recibir un premio Nobel, pero fue una decisión que escandalizó a las vanguardias literarias españolas y, en particular, a los escritores de la Generación del 98. En ese tiempo Echegaray no era considerado un dramaturgo excepcional y su obra era criticada muy duramente por escritores de tanto relieve como Clarín o Emilia Pardo Bazán, aunque de un modo no siempre consecuente. En el propio Clarín pueden leerse críticas elogiosas. Echegaray mantuvo siempre una actitud distante con sus obras, no obstante contaba con la admiración de autores como Bernard Shaw o Pirandello. Escribía por dinero, según él mismo reconoció, y su estilo literario era tan denostado que cuando se le otorgó el Nobel, algunos escritores, como Unamuno, Machado, Rubén Darío y Baroja, entre otros, publicaron una nota de protesta que decía, entre otras cosas: <<Parte de la prensa ha publicado la idea de hacer un homenaje a José Echegaray, como si lo hiciera en nombre de todos los intelectuales de España. Nosotros -con el derecho de ser considerado dentro de ese grupo y sin discutir ahora sobre la identidad de José Echegaray- expresamos que nuestras ideas estéticas son otras y nuestras admiraciones muy diferentes>>. En cierta ocasión, Ramón María del Valle-Inclán necesitó una transfusión y Echegaray acudió a darle su sangre. Eran amigos, pero cada uno escribía en un periódico distinto y estaban siempre a la greña. Cuando Valle-Inclán vio aparecer a Echegaray, le dijo al médico: <<De ese no quiero sangre, doctor, la tiene llena de gerundios>>. Pero Echegaray tenía un gran prestigio en la España de principios del siglo XX, un prestigio que alcanzaba los campos de la literatura, la ciencia y la política y una asentada fama en la Europa de su tiempo. Sus obras triunfaron en ciudades como Londres, París, Berlín y Estocolmo. En el mismo año de 1904 fue responsable de la Hacienda Española por un tiempo. El Premio Nobel de Literatura le fue entregado en Madrid, el 18 de marzo de 1905, por el Rey y la comisión sueca organizadora.


                                  

 

                                            José Echegaray en 1904.

 

                                                 Foto Wikipedia

 

 

En 1905 regresó de nuevo al Ministerio de Hacienda durante el reinado de Alfonso XIII, ya desaparecido su fervor republicano, en un gobierno presidido por Montero Ríos. Fue además Presidente del Consejo de Instrucción Pública, Diputado por Asturias y en este mismo año de 1905 Ministro de Economía. También durante 1905 fue Catedrático de Física Matemática de la Universidad Central. En 1907, a propuesta de Ramón y Cajal, la Academia de Ciencias creó la Medalla Echegaray y le concedieron a José Echegaray la primera de ellas. En 1908 fue nombrado Presidente de la Sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias.

                        

 

                                          Retrato de José Echegaray.

 

                                                  Foto Google Images

 

 

En 1911 fue nombrado primer Presidente de la Sociedad Matemática Española. Su extensa obra no dejó de crecer en la vejez: en la etapa final de su vida escribió 25 o 30 tomos de Física Matemática. En 1915, con 83 años comentaba: <<No puedo morirme, porque si he de escribir mi enciclopedia elemental de física matemática, necesito por lo menos 25 años>>. José Echegaray estuvo escribiendo hasta el final de sus días. Estrenó 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso, con gran éxito entre el público de la época, aunque desprovistas de valores literarios, visto desde nuestros días.

 

 

José Echegaray al final de sus días.

Foto Wikipedia  

 

Murió en Madrid, el 14 de septiembre de 1916. Se puede decir que el teatro le dio dinero y poco renombre y la ciencia, todo lo contrario.

 

 

 

Algunos textos han sido extraídos de “José Echegaray”: Wikipedia y Biografías y Vidas.

 

 

XAVIER RIUS XIRGU

 

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